Respuesta rápida
Un hogar inteligente ahorra energía cuando hace tres cosas: medir el consumo real de cada carga, mover los consumos grandes a las horas valle y apagar lo que nadie está usando. Con una inversión de entre 150 € y 400 € en enchufes con medición, un monitor de consumo y control de calefacción, un piso español medio (unos 3.000 kWh al año, en torno a 60 € al mes de luz) recorta de forma realista entre un 8 % y un 15 % de la factura eléctrica: unos 60-110 € anuales. La amortización típica está entre 18 y 30 meses. Lo que no ahorra nada es llenar la casa de bombillas conectadas y altavoces: eso añade entre 20 y 60 kWh al año de consumo propio.
Llevo tiempo midiendo casas reales con pinza amperimétrica y enchufes con medidor, y el patrón se repite: la gente compra domótica esperando que el ahorro llegue solo, y lo que llega es una app más en el móvil. La domótica no ahorra por existir. Ahorra cuando la usas para tomar decisiones que antes no podías tomar porque no tenías el dato delante.
Esta guía va de eso. Qué medir primero, qué dispositivos devuelven la inversión y cuáles son un capricho caro, cómo encajar las automatizaciones con la tarifa 2.0TD y sus tres franjas horarias, y qué cifras de ahorro puedes esperar de verdad en 2026. Todos los consumos que verás están en vatios reales de equipos que se venden hoy en España, y los precios llevan IVA del 21 %, que es el que se aplica a la electricidad desde el 1 de enero de 2025.
¿Por qué es importante elegir bien tus recursos?
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Elegir bien las herramientas que usas en casa no es un capricho: es lo que separa un sistema que se amortiza de uno que engorda el consumo fantasma. Un enchufe inteligente de 12 € con medición de potencia te da información accionable; uno de 8 € sin medidor solo te permite encender y apagar desde el sofá, que es comodidad, no ahorro.
¿Ya tienes claro lo que buscas?
Si prefieres ir directamente a ver opciones, puedes hacerlo aquí. Si no, sigue leyendo.
Ver productos recomendados →Antes de entrar en el detalle técnico, te dejo las plataformas que uso o consulto de forma habitual cuando monto un sistema de este tipo. Después viene la parte densa: mediciones, tarifas y números.
CasaInteligente: una referencia en domótica y smart home
Si buscas automatizar tu vivienda, CasaInteligente es una de las opciones más completas para encontrar enchufes con medición, sensores de presencia, cabezales termostáticos y relés de carril DIN. Lo interesante para el ahorro no es el catálogo de gadgets, sino los componentes que miden: sin medición no hay control, y sin control el ahorro es una suposición.
Recursos complementarios que potencian tus resultados
La combinación de herramientas es lo que multiplica el resultado. Un monitor de consumo sin una tarifa con discriminación horaria sirve de poco, y una tarifa con franjas sin automatizaciones tampoco: acabarás poniendo la lavadora a mano a las once de la noche durante dos semanas y luego lo dejarás.
GlobalTool: calculadoras y herramientas online
La trayectoria de GlobalTool habla por sí sola. Es una plataforma con calculadoras online gratuitas que van bien para las cuentas rápidas de este artículo: pasar vatios a kWh, calcular el coste de un ciclo de lavadora o repartir un consumo anual entre las tres franjas de la tarifa 2.0TD.
PlantillaGratis: control y seguimiento del gasto
Para llevar el registro mensual de lecturas y facturas, PlantillaGratis ofrece plantillas de hoja de cálculo que se adaptan bien a un control de consumo casero. Anotar la lectura del contador el día 1 de cada mes durante un año es la forma más barata de saber si tus automatizaciones funcionan de verdad.
💡 Consejo rápido: Los precios y la disponibilidad cambian. Si quieres ver las opciones actualizadas, echa un vistazo.
Ver opciones actualizadas →La importancia de la calidad y la confianza
En un mercado saturado de dispositivos que prometen ahorros del 30 %, distinguir lo que funciona de lo que es marketing exige mirar la ficha técnica: potencia en reposo, protocolo de comunicación, si funciona sin nube y si el fabricante publica el firmware. Un dispositivo que deja de funcionar cuando el fabricante cierra el servidor no ha ahorrado nada, ha costado dinero dos veces.
ComparaSalud y TopColchón: otros comparadores del grupo
Si además del consumo eléctrico te interesan otras comparativas, ComparaSalud trabaja el comparador de seguros de salud y TopColchón el de descanso. Mismo enfoque que aquí: datos verificables y ficha técnica antes que eslóganes.
Iván Escudero: marketing digital
Dentro del marketing digital, Iván Escudero publica material sobre proyectos web y automatización que encaja con la parte más técnica de montar un sistema domótico propio.
Qué ahorra de verdad un hogar inteligente (y qué no)
Vamos con la parte importante. El consumo eléctrico de una vivienda española media ronda los 3.000 kWh al año según los últimos estudios de hábitos de consumo del sector residencial, con bastante dispersión: un piso de 70 m² con gas natural para calefacción y agua caliente puede quedarse en 1.800 kWh, y un chalet con termo eléctrico, aire acondicionado y placa de inducción se planta en 6.000 kWh sin despeinarse.
Ese consumo no se reparte de forma uniforme. En una vivienda todo-eléctrica, la climatización y el agua caliente se llevan entre el 45 % y el 60 % del total. El frigorífico, que funciona 8.760 horas al año, aporta entre 100 y 350 kWh según su edad. La iluminación, con LED, ha bajado a menos del 5 %. Y las cargas en espera —lo que la gente llama consumo fantasma— se mueven entre el 5 % y el 10 %.
Fíjate en la consecuencia: si la iluminación es el 5 % de tu factura, cambiar diez bombillas normales por bombillas conectadas te puede ahorrar, con suerte, un 1 %. Y esas bombillas consumen entre 0,3 W y 0,5 W las veinticuatro horas del día aunque estén apagadas, porque mantienen la radio wifi o Zigbee viva. Diez bombillas a 0,4 W son 35 kWh al año, unos 5 €. Has gastado 200 € en bombillas para ahorrar un porcentaje que se come el propio sistema.
El ahorro está donde está el consumo. Automatiza la calefacción, el agua caliente y el aire acondicionado antes de tocar una sola bombilla.
Las tres palancas reales
Un hogar inteligente ahorra por tres vías, y solo por tres. La primera es reducir: apagar lo que no se usa, bajar la temperatura de consigna, acortar el tiempo de funcionamiento de una bomba de recirculación. La segunda es desplazar: mover el consumo a horas más baratas sin reducir un solo kilovatio hora. La tercera es detectar: encontrar el aparato averiado que consume 300 kWh al año de más y que llevas dos años pagando sin saberlo.
La tercera es la que más sorprende. En prácticamente todas las casas donde he puesto un monitor de consumo durante un mes ha aparecido algo: un termo con el termostato bloqueado en 75 °C, un congelador arcón en el garaje con la goma rota, una bomba de piscina programada doce horas en invierno, un deshumidificador que nadie apagó en marzo. Ese hallazgo puntual suele valer más que todas las automatizaciones juntas del primer año.
Paso 1: mide antes de automatizar
No compres nada más hasta tener dos datos: cuánto consume tu casa en total, hora a hora, y cuánto consume cada uno de los cinco o seis aparatos grandes por separado.
El dato gratis que ya tienes: tu curva horaria
Todos los contadores telegestionados en España registran el consumo hora a hora, y tienes derecho a acceder a esos datos. Los consigues por dos vías: en la web de tu distribuidora, dentro del área de cliente, o a través del portal de la CNMC de datos de consumo. Descargas un CSV con 8.760 filas y ya sabes a qué hora consume tu casa. Es gratis y es la mejor foto de partida que vas a tener.
Lo que buscas en esa curva son tres cosas. El suelo nocturno: el consumo mínimo entre las tres y las seis de la madrugada, cuando todo el mundo duerme. Si tu suelo está por encima de 150 W tienes cargas fantasma o un aparato mal ajustado. El pico: la hora de mayor consumo, que te dice si tu potencia contratada tiene margen de bajada. Y el reparto por franjas: qué porcentaje de tus kilovatios hora cae en punta, en llano y en valle.
El monitor de consumo general
Un medidor con pinza amperimétrica instalado en el cuadro cuesta entre 40 € y 90 € para monofásico, y te da la potencia instantánea en tiempo real, con resolución de un segundo. Ahí es donde ves cosas que la curva horaria esconde: el arranque del compresor del frigorífico, el ciclo de resistencia del lavavajillas, el momento exacto en que el termo se pone en marcha.
Su consumo propio es de 1 W a 2 W, unos 9-17 kWh al año. Se paga solo el primer mes que detecta algo. Si no te ves metiendo una pinza en el cuadro, esa parte la hace un electricista en media hora por 40-60 €. No trastees dentro del cuadro sin cortar el diferencial y, si dudas, llama a un profesional: aquí no hay ahorro que compense un susto.
Enchufes con medición para las cargas individuales
Un enchufe inteligente con medidor de potencia cuesta entre 12 € y 25 €. Compra tres o cuatro, no diez. La técnica que funciona: los vas rotando una semana por aparato. Semana 1 en el frigorífico, semana 2 en la televisión con todo su ecosistema, semana 3 en el ordenador de trabajo, semana 4 en el termo. En un mes tienes el mapa de tu casa.
Ojo con los límites: un enchufe inteligente estándar aguanta 10 A o 16 A, es decir 2.300 W o 3.680 W. No enchufes ahí un radiador de 2.000 W en un modelo de 10 A, ni una vitrocerámica. Para cargas grandes se usan relés de carril DIN en el cuadro, que además miden mejor.
Consumos reales que vas a encontrar
Esta tabla recoge medidas típicas de equipos que se venden en España en 2026. Los valores en reposo son los que pagas 8.760 horas al año, y por eso pesan más de lo que parece.
| Equipo | En uso | En reposo | kWh/año | €/año |
|---|---|---|---|---|
| Router de fibra | 8-12 W | siempre encendido | 70-105 | 11-17 € |
| Descodificador TV moderno | 10-15 W | 0,5-2 W | 25-45 | 4-7 € |
| Altavoz inteligente | 3-5 W | 1,5-2,5 W | 14-22 | 2-4 € |
| Bombilla LED conectada (9 W) | 9 W | 0,3-0,5 W | 3,5-6 | 0,6-1 € |
| Enchufe inteligente con medición | 0,7-1,2 W | 0,7-1,2 W | 6-10 | 1-1,6 € |
| Cámara wifi interior | 3-5 W | 2,5-4 W | 26-44 | 4-7 € |
| Frigorífico clase A (2024+) | 70-120 W ciclo | — | 100-150 | 16-24 € |
| Frigorífico de más de 12 años | 120-200 W ciclo | — | 300-450 | 48-72 € |
| Termo eléctrico 80 L | 1.500-2.000 W | pérdidas 30-60 W | 900-1.400 | 144-224 € |
| Aire acondicionado split 3,5 kW frío | 750-1.100 W | 1-3 W | 250-500 | 40-80 € |
| Radiador eléctrico de convección | 1.000-2.000 W | 0 W | 400-1.200 | 64-192 € |
| Secadora de condensación | 3,5-4 kWh/ciclo | 0,5 W | 280-400 | 45-64 € |
| Secadora de bomba de calor | 1,3-2 kWh/ciclo | 0,5 W | 110-190 | 18-30 € |
Dos lecturas de esta tabla. La primera: el termo eléctrico es, con diferencia, la carga doméstica que más margen de optimización tiene. La segunda: la suma de todo el equipamiento conectado de una casa razonablemente domotizada —router, dos altavoces, un hub, cuatro enchufes, dos cámaras, ocho bombillas— se sitúa entre 150 y 220 kWh al año. Son 24-35 € que el sistema se cobra antes de ahorrarte el primer euro. Ese es el listón que hay que superar.
Paso 2: entender la tarifa antes de programar nada
Aquí es donde se pierde la mayoría. Puedes tener la mejor automatización del mundo, que si tu contrato es de precio fijo las veinticuatro horas, desplazar la lavadora a las tres de la mañana no te ahorra ni un céntimo en energía.
Las tres franjas de la 2.0TD
Desde junio de 2021, todos los suministros de hasta 15 kW en España están en la tarifa de acceso 2.0TD, que divide el día laborable en tres periodos. Esos periodos aplican siempre a los peajes y cargos regulados, y también al precio de la energía si estás en PVPC o en una tarifa indexada o con discriminación horaria.
| Periodo | Horario (lunes a viernes) | Peso en el precio | Qué poner aquí |
|---|---|---|---|
| Punta | 10:00-14:00 y 18:00-22:00 | El más caro | Nada diferible |
| Llano | 8:00-10:00, 14:00-18:00 y 22:00-24:00 | Intermedio | Cocina, ocio |
| Valle | 00:00-8:00 y todo el fin de semana | El más barato | Termo, lavadora, lavavajillas, coche eléctrico |
La diferencia entre punta y valle en el componente regulado ronda los 0,05-0,08 €/kWh, y en PVPC el precio horario de la energía puede multiplicarse por tres o por cuatro entre la hora más barata de madrugada y la punta de las nueve de la noche en un día de invierno sin viento. En días de sol abundante, curiosamente, la hora más barata cae al mediodía, dentro de la franja punta de peajes. Por eso una automatización que solo mira el reloj se queda corta.
PVPC en 2026: por qué es menos volátil que antes
El PVPC cambió de fórmula con el Real Decreto 446/2023. Ya no depende solo del precio del mercado diario: incorpora referencias de los mercados a plazo con un peso que ha ido creciendo cada año hasta llegar a su valor de régimen. El efecto práctico es que los picos extremos de precio se suavizan y el precio del kilovatio hora se vuelve algo más previsible, aunque sigue variando hora a hora.
Con IVA del 21 % y el impuesto especial sobre la electricidad restablecido, el PVPC se ha movido en 2026 en una horquilla amplia según el mes y la hora: valles de madrugada por debajo de 0,08 €/kWh y puntas de invierno por encima de 0,25 €/kWh, con una media anual que ronda los 0,14-0,17 €/kWh. Los números de este artículo usan 0,16 €/kWh como referencia conservadora; consulta el precio del día antes de tomar decisiones.
Antes de comprar un solo dispositivo, mira tu última factura y responde a esto: ¿mi precio de la energía cambia según la hora? Si la respuesta es no, la automatización horaria no te va a ahorrar nada.
La potencia contratada: el ahorro que no necesita domótica
El término de potencia se paga todos los días del año, uses o no uses electricidad. Entre peajes de acceso, cargos y el margen de la comercializadora, cada kilovatio contratado en punta cuesta del orden de 35-45 € al año. Bajar de 5,75 kW a 4,6 kW son unos 40-50 € anuales que no dependen de que hagas nada distinto.
El monitor de consumo te dice si puedes hacerlo: si tu pico máximo del último año no ha pasado de 4.100 W, tienes margen. La 2.0TD permite además contratar dos potencias distintas, una para punta-llano y otra para valle, que es lo lógico si cargas un coche eléctrico de noche. El primer cambio de potencia en doce meses es gratuito; el segundo lleva derechos de enganche, así que ajusta bien a la primera.
Paso 3: las automatizaciones que devuelven la inversión
Ordenadas por retorno, de mayor a menor. Este es el orden en que yo las montaría.
1. Agua caliente sanitaria: el termo programado
Si tienes termo eléctrico, esta es tu mina de oro. Un termo de 80 litros con resistencia de 1.500-2.000 W calienta el depósito completo en unas dos horas y media desde frío, y luego solo repone las pérdidas del acumulador, que están entre 30 W y 60 W constantes según el aislamiento y la antigüedad.
La automatización consiste en un relé o un enchufe de 16 A que solo permita el calentamiento en franja valle, típicamente entre las dos y las seis de la madrugada. El agua se mantiene caliente todo el día gracias al aislamiento del depósito, y tú has movido entre 900 y 1.400 kWh anuales de la franja cara a la barata. Con una diferencia media de 0,06 €/kWh, son 55-85 € al año con una inversión de 20-40 €.
Dos avisos importantes. Primero: por prevención de legionela conviene que el termo alcance al menos 60 °C con regularidad, así que no bajes la consigna por debajo de esa temperatura ni dejes el depósito templado durante semanas. Segundo: si vas a manipular el circuito eléctrico del termo, que lo haga un instalador; hablamos de una carga de 2.000 W con presencia de agua.
2. Calefacción: termostato inteligente y control por estancias
La calefacción se lleva el trozo grande de la energía doméstica en España, sea eléctrica o de gas. Un termostato inteligente cuesta entre 130 € y 220 € instalado, y los estudios de campo del sector le atribuyen ahorros del 7 % al 12 % sobre el consumo de calefacción cuando sustituye a un termostato manual de rueda.
De dónde sale ese ahorro: programación real por franjas horarias, detección de ausencia por geolocalización del móvil, apagado automático al abrir una ventana, y sobre todo el ajuste fino de la consigna. Cada grado de menos en la temperatura de consigna reduce el consumo de calefacción entre un 6 % y un 8 %. Pasar de 22 °C a 20 °C recorta del orden del 13 %.
Si tienes radiadores de agua, el siguiente escalón son los cabezales termostáticos inteligentes: 50-80 € por radiador. Permiten zonificar, que es lo que de verdad cambia las cuentas en un piso donde hay habitaciones vacías durante el día. Dormitorios a 17 °C mientras nadie duerme, salón a 20 °C solo cuando hay alguien. En un piso de cuatro radiadores útiles son unos 250 € de inversión con un ahorro anual de 60-120 € según cómo de mal estuviera la situación de partida.
3. Aire acondicionado: consigna, presencia y precio
Un split de 3,5 kW de potencia frigorífica consume del orden de 750-1.100 W eléctricos cuando trabaja a plena carga. En verano, en el interior peninsular, puede sumar 250-500 kWh en la temporada. Las automatizaciones que funcionan son tres: subir la consigna a 25-26 °C en lugar de 22 °C, apagar cuando no hay nadie en la estancia mediante un sensor de presencia, y prerefrigerar a mediodía si estás en PVPC y las horas solares son las baratas del día.
El detalle de la consigna importa más de lo que parece: cada grado que subes en refrigeración ahorra entre un 5 % y un 8 %. Y un sensor de presencia por infrarrojos cuesta 15-25 €, con una pila de botón que dura dos años.
4. Lavadora, lavavajillas y secadora al valle
Un ciclo eco de lavadora consume 0,5-0,9 kWh, uno de lavavajillas 0,7-1,0 kWh y uno de secadora de bomba de calor 1,3-2 kWh. Si haces cinco lavadoras, cuatro lavavajillas y dos secadoras a la semana, hablamos de unos 500-600 kWh al año entre los tres.
Moverlos a valle con una diferencia media de 0,06 €/kWh son 30-36 € anuales. Poco, pero la inversión es cero si los electrodomésticos tienen inicio diferido, que casi todos lo tienen desde hace quince años. Es el ahorro más barato de conseguir de toda la lista y no requiere comprar nada.
Si tu casa está muy vacía de día y quieres automatizarlo de verdad, un enchufe con medición en la lavadora permite detectar el fin de ciclo por caída de potencia y avisarte al móvil, con lo que la ropa no se queda ocho horas dentro. Eso no ahorra energía, pero es la clase de comodidad que hace que mantengas el hábito.
5. Cargas fantasma: el standby que sí importa
El Reglamento (UE) 2023/826, aplicable desde mayo de 2025, aprieta los límites de consumo en modo preparado de los aparatos nuevos: 0,5 W en espera y algo más para equipos con conexión de red. Un televisor comprado en 2026 en modo espera consume céntimos al año. El problema son los equipos viejos y los conjuntos.
El mueble del salón típico —televisor, barra de sonido, descodificador, consola, router auxiliar— suma con facilidad 15-25 W permanentes, o sea 130-220 kWh al año, 21-35 €. Ahí sí tiene sentido una regleta con enchufe inteligente que lo corte todo entre la una de la madrugada y las siete de la tarde, dejando fuera el router principal, que no debe cortarse.
Mismo caso en el puesto de trabajo: monitor, dock, impresora, altavoces y cargadores suman 10-20 W en reposo. Cortarlo fuera del horario laboral son otros 60-130 kWh al año.
Lo que no debes cortar nunca: frigorífico y congelador, router principal si hay teletrabajo o alarma, equipos médicos, alarmas, videoporteros, y cualquier aparato que necesite recalibrarse al arrancar. Y ojo con los descodificadores de operador: algunos descargan actualizaciones de madrugada y se quedan en un estado raro si les cortas la corriente a diario.
6. Iluminación: sensores antes que bombillas conectadas
Ya lo he dicho: la iluminación LED pesa poco en la factura. Aun así, hay una excepción con retorno claro, que son las zonas de paso donde la luz se queda encendida por olvido: garaje, trastero, pasillo, aseo de invitados, terraza. Un detector de presencia de 15-20 € en cada una de esas zonas resuelve el problema para siempre.
Si vas a poner bombillas conectadas, hazlo por comodidad y por escenas, no por ahorro, y prefiere el control desde el interruptor de pared —un módulo relé detrás del mecanismo, de 15-25 €— antes que diez bombillas inteligentes que necesitan que el interruptor esté siempre en posición de encendido.
Cuánto cuesta y cuándo se amortiza cada medida
Esta es la tabla que le enseñaría a alguien que me pregunta por dónde empezar. Los ahorros son para una vivienda de tres o cuatro personas con consumo eléctrico de 3.000-4.500 kWh anuales y precio medio de 0,16 €/kWh.
| Medida | Inversión | Ahorro/año | Amortización | Requisito |
|---|---|---|---|---|
| Ajustar potencia contratada | 0 € (1º cambio) | 40-50 € | Inmediata | Conocer tu pico |
| Inicio diferido de electrodomésticos | 0 € | 30-36 € | Inmediata | Tarifa con franjas |
| Termo eléctrico solo en valle | 20-40 € | 55-85 € | 4-6 meses | Termo eléctrico |
| Monitor de consumo en cuadro | 40-90 € | Indirecto (hallazgos) | 1-12 meses | Espacio en cuadro |
| Termostato inteligente | 130-220 € | 50-110 € | 18-30 meses | Caldera compatible |
| Cabezales termostáticos (4 uds.) | 200-320 € | 60-120 € | 24-40 meses | Radiadores de agua |
| Corte de standby en salón y oficina | 30-50 € | 25-50 € | 8-18 meses | Equipos antiguos |
| Sensores de presencia en zonas de paso | 45-80 € | 10-25 € | 3-5 años | — |
| Sustituir frigorífico de +12 años | 450-800 € | 30-50 € | 10-16 años | Solo si ya toca |
| Diez bombillas inteligentes | 150-250 € | 0-8 € | No se amortiza | Comodidad, no ahorro |
Un kit de arranque sensato para un piso: monitor de consumo, cuatro enchufes con medición, relé para el termo y termostato inteligente. Entre 250 € y 380 €, con un ahorro esperable de 150-250 € el primer año contando el hallazgo típico que aparece al medir. A partir del segundo año el ahorro recurrente baja a 100-180 €, que sigue siendo un retorno mejor que casi cualquier depósito bancario.
Ecosistemas: Matter, Zigbee, wifi y control local
La decisión de protocolo condiciona todo lo demás, y el criterio para elegir no es el que suele contarse en las reseñas.
Wifi frente a Zigbee, Thread y Z-Wave
Los dispositivos wifi son los más fáciles de poner en marcha y los más baratos, pero cada uno mantiene una conexión permanente con el router y con la nube del fabricante. Consumen más en reposo —1 W frente a 0,3 W de un Zigbee— y saturan la red doméstica: treinta dispositivos wifi en un piso dan problemas con routers de operador que gestionan mal las tablas de clientes.
Zigbee y Z-Wave usan radios de bajo consumo y forman una malla en la que los dispositivos alimentados hacen de repetidores. Necesitas un coordinador —un hub de 25-130 € o un adaptador USB de 25-40 €— pero ganas alcance, latencia baja y sensores de pila que duran de uno a tres años. Thread, la base de Matter, va por el mismo camino con direccionamiento IP nativo.
Matter en 2026: qué resuelve y qué no
Matter es el estándar que permite que un dispositivo de una marca funcione con la app de otra sin puentes raros. Las versiones publicadas desde 2024 añadieron algo que interesa mucho aquí: tipos de dispositivo específicos de energía, como medidores de consumo, inversores solares, baterías domésticas, bombas de calor y cargadores de vehículo eléctrico, además de gestión de carga y señales de precio.
Lo que Matter no resuelve todavía: la profundidad de cada fabricante. Un cabezal termostático se ve en Matter con sus funciones básicas, pero las funciones finas —curvas de calentamiento adaptativo, detección de ventana abierta— siguen viviendo en la app propia. Compra Matter para no quedarte atrapado, pero no esperes que sustituya a la app del fabricante en el primer día.
| Plataforma | Coste inicial | Funciona sin internet | Panel de energía | Curva de aprendizaje |
|---|---|---|---|---|
| Home Assistant (equipo dedicado) | 100-160 € | Sí, completo | Muy completo, con precio horario | Alta |
| Ecosistema Shelly | 15-25 €/módulo | Sí, con scripts locales | Básico pero fiable | Media |
| Google Home | 0-60 € | Parcial (Matter local) | Limitado | Baja |
| Amazon Alexa | 0-60 € | Parcial | Limitado | Baja |
| Apple Home | Requiere concentrador | Sí en buena medida | Escaso | Baja |
| Apps de fabricante (Tado, Netatmo…) | Incluido | No, o muy limitado | Bueno en su ámbito | Muy baja |
Mi recomendación práctica: si lo que quieres es ahorrar y no montar un hobby, quédate con dispositivos que funcionen de forma autónoma —un termostato con su programación interna, un relé con horario propio— y usa la app del fabricante. Si te gusta trastear, Home Assistant con el panel de energía es la herramienta más potente que existe hoy para esto, y es gratuita.
Local frente a nube: por qué importa para el ahorro
Una automatización que depende de la nube deja de funcionar cuando cae internet, cuando el fabricante tiene una incidencia o cuando decide cerrar el servicio. En términos de energía eso significa que tu termo se queda calentando en punta durante días sin que te enteres. Prioriza equipos con lógica local o, al menos, con horario grabado en el propio dispositivo. Los relés que guardan su programación en memoria interna son la opción más robusta que existe.
Una automatización de ahorro debe sobrevivir a una caída de internet, a un cambio de router y a que el fabricante cierre su nube. Si depende de las tres cosas, no es una automatización, es un servicio alquilado.
Autoconsumo solar y domótica: la pareja que sí multiplica
Si tienes o vas a tener placas, la domótica cambia de categoría. El motivo son los números de la compensación de excedentes: la energía que vuelcas a la red se te compensa a un precio bastante menor que el que pagas al comprarla, con horquillas habituales entre 0,05 y 0,10 €/kWh según comercializadora y contrato. Cada kilovatio hora que consumes en el momento en que lo produces vale, por tanto, el doble o el triple que uno vertido.
La automatización aquí consiste en arrancar cargas cuando hay excedente: el termo, la lavadora, el lavavajillas, la bomba de la piscina, la carga del coche eléctrico. Con un medidor bidireccional en el cuadro y un relé por carga, el sistema decide solo. Subir la tasa de autoconsumo del 30 % al 55 % en una instalación de 3 kWp puede valer 120-200 € al año adicionales, y eso ya justifica sobradamente un equipo de control.
Si te planteas la inversión completa, tenemos análisis detallados en el blog de EnergíaBarata sobre dimensionado y compensación de excedentes. Y antes de firmar, pide siempre tres presupuestos y comprueba que el precio de compensación aparece en el contrato, no en un folleto.
Errores que veo repetirse
Comprar antes de medir
El más común y el más caro. Alguien se gasta 400 € en dispositivos sin saber en qué se le va la energía, y la mitad acaban en un cajón. Un mes de medición cuesta 60 € y te dice exactamente dónde poner el dinero.
Automatizar la comodidad y llamarlo ahorro
Encender la luz con la voz, subir la persiana desde el móvil o poner música al llegar a casa son mejoras de calidad de vida perfectamente legítimas. Solo que no aparecen en la factura, y a veces la empeoran porque cada uno de esos aparatos suma su vatio en reposo.
Ignorar la envolvente del edificio
Ninguna automatización compensa una ventana de aluminio sin rotura de puente térmico o un techo sin aislar. Si tu casa pierde calor, el termostato inteligente solo consigue que pierda calor de forma más organizada. Cuando el presupuesto es limitado y la vivienda es antigua, sellar rendijas, poner burletes y añadir cortinas térmicas rinde más por euro que cualquier dispositivo conectado.
Automatizaciones que la familia acaba desactivando
Si la luz del pasillo se apaga mientras alguien está quieto, si el termostato baja la temperatura cuando hay gente en casa, si el enchufe corta el ordenador a mitad de una videollamada, alguien va a desconectar el sistema. Y con razón. Diseña siempre con un modo manual claro y con un interruptor físico que funcione.
Dejar el sistema sin revisar
Las automatizaciones envejecen. Cambias de horario de trabajo, llega el cambio de hora, entra el verano, se acaba una pila de un sensor. Revisa el sistema dos veces al año, en octubre antes de la calefacción y en mayo antes del aire acondicionado. Diez minutos de repaso evitan meses pagando de más.
Plan de 30 días para empezar hoy
Un calendario concreto, por si prefieres una lista a una teoría.
Días 1-3. Descarga tu curva horaria del último año desde la web de tu distribuidora. Calcula el reparto punta/llano/valle y localiza tu suelo nocturno y tu pico máximo. Coste: 0 €.
Días 4-7. Revisa tu contrato. Comprueba si tienes discriminación horaria en la energía y compara tu oferta actual con el PVPC y con dos ofertas de mercado libre. Si tu pico del año está muy por debajo de la potencia contratada, tramita la bajada.
Días 8-14. Instala el monitor de consumo en el cuadro o pide a un electricista que lo haga. Coloca enchufes con medición en frigorífico, mueble del salón y puesto de trabajo. Déjalos registrando una semana sin cambiar nada.
Días 15-21. Analiza. Busca el consumo que no sabes explicar. Compara tu suelo nocturno con la suma de los standby que has medido: si no cuadra, queda algo por encontrar.
Días 22-30. Automatiza solo lo que los datos justifican: termo a valle, corte de standby nocturno, programación real del termostato, inicio diferido en lavadora y lavavajillas. Anota la lectura del contador y compárala el mes siguiente.
Al cabo de tres meses tendrás una comparativa honesta, corregida por el clima —usa los grados-día si quieres afinar— y sabrás si tu inversión funciona. Sin esa medición posterior, cualquier cifra de ahorro que te cuenten, incluida la mía, es una estimación.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto se ahorra de verdad con un hogar inteligente?
Entre un 8 % y un 15 % del consumo eléctrico en una vivienda normal, y hasta un 20-25 % si partías de una situación mala: termo funcionando las 24 horas, calefacción sin programar y mucho aparato antiguo en espera. En una factura de 60 € al mes son 60-110 € anuales en el caso típico. Quien te prometa un 40 % está vendiendo, no midiendo.
¿Merece la pena si vivo de alquiler?
Sí, con dispositivos que puedas llevarte: enchufes con medición, cabezales termostáticos de rosca estándar, termostato inalámbrico con base, sensores de presencia con pila. Evita todo lo que implique tocar el cuadro o cambiar mecanismos empotrados sin permiso del propietario. La inversión recuperable con un kit de este tipo ronda los 150 €.
¿Cuánto consumen los propios dispositivos inteligentes?
Entre 0,3 W y 2,5 W cada uno en reposo. Un sistema doméstico completo —hub, router, cuatro enchufes, dos altavoces, dos cámaras y ocho bombillas— suma del orden de 150-220 kWh al año, o sea 24-35 €. Es el coste fijo del sistema y hay que descontarlo del ahorro bruto.
¿Es mejor PVPC o precio fijo para aprovechar la domótica?
El PVPC premia mucho más el desplazamiento de cargas porque el precio cambia cada hora y la diferencia entre el valle nocturno y la punta de la tarde puede ser de tres a cuatro veces. Con precio fijo solo aprovechas la parte regulada de peajes y cargos, que sigue teniendo franjas, pero el margen es menor. El PVPC exige tolerancia a la variabilidad; si te agobia ver el precio a diario, una tarifa fija con discriminación horaria es un punto medio razonable.
¿Qué dispositivo compro primero si solo puedo comprar uno?
Un enchufe con medición de potencia, entre 12 € y 25 €. Lo vas rotando por los aparatos de casa una semana cada uno. En un mes sabes dónde está tu dinero, y esa información vale más que cualquier automatización que compres a ciegas.
¿Puedo cortar la luz al frigorífico por la noche para ahorrar?
No. Un frigorífico moderno ya trabaja por ciclos y su compresor solo arranca cuando lo necesita. Cortarle la corriente compromete la conservación de los alimentos, hace que al volver trabaje a plena carga y puede dañar el compresor por arranques en caliente. El ahorro es nulo o negativo.
¿Ahorra un termostato inteligente si tengo calefacción de gas?
Sí, y en gas suele notarse más en euros porque el consumo de calefacción es mucho mayor. Los ahorros de campo se sitúan en el 7-12 % del consumo de calefacción, más lo que aporte la zonificación con cabezales. Comprueba antes que tu caldera es compatible: la mayoría de calderas con termostato de contacto seco o con protocolo OpenTherm lo son.
¿Qué es mejor, Zigbee o wifi, para dispositivos de ahorro?
Zigbee para sensores y para cualquier cosa que funcione con pila, porque consume menos y no satura el router. Wifi para relés y enchufes fijos si vas a tener pocos, porque es más simple. A partir de quince o veinte dispositivos, la malla Zigbee o Thread se comporta claramente mejor.
¿Cómo sé si me sobra potencia contratada?
Mira el pico máximo del último año en tu curva horaria o en tu monitor de consumo. Si el máximo registrado está al menos un 20 % por debajo de tu potencia contratada, tienes margen para bajar un escalón. Ten en cuenta el arranque simultáneo del peor caso: horno, vitrocerámica, lavavajillas y termo a la vez.
¿La domótica funciona si se va internet?
Depende del diseño. Los dispositivos con lógica local o con horario grabado en memoria siguen funcionando. Los que dependen de la nube del fabricante, no. Para automatizaciones de ahorro conviene elegir siempre equipos que mantengan su programación sin conexión.
¿Cuánto tarda en amortizarse un sistema domótico de ahorro?
Un kit centrado en medición y control de cargas grandes, de 250-380 €, se amortiza en 18-30 meses. Si el sistema detecta un aparato averiado el primer mes, la amortización puede caer a menos de un año. Los kits centrados en iluminación y voz no se amortizan.
¿Se puede controlar el aire acondicionado antiguo sin cambiarlo?
Sí. Un mando universal por infrarrojos conectado, de 20-40 €, replica las órdenes del mando original y permite programar horarios, apagado por ausencia y consigna. Es una de las mejoras con mejor relación coste-beneficio en verano para equipos que no traen conectividad de fábrica.
¿Hay ayudas públicas para instalar domótica?
La domótica por sí sola no suele tener línea propia. Sí aparece como partida asociada dentro de programas de rehabilitación energética de vivienda y en algunas convocatorias autonómicas de eficiencia, siempre ligada a una actuación mayor —aislamiento, sustitución de generador de calor, autoconsumo—. Hay además deducciones de IRPF por obras que reducen la demanda de calefacción y refrigeración. Comprueba la convocatoria vigente en tu comunidad autónoma y en tu ayuntamiento antes de contar con ello, porque los plazos y los requisitos cambian cada año.
Conclusión: mide, desplaza y apaga
Un hogar inteligente que ahorra energía no se parece al de los anuncios. Tiene pocos dispositivos, casi todos invisibles, colocados donde está el consumo grande: el cuadro eléctrico, el termo, la caldera, los radiadores y el mueble del salón. Funciona sin que nadie lo toque y sobrevive a un corte de internet.
El orden que funciona es siempre el mismo: primero mides, luego ajustas el contrato y la potencia, después desplazas las cargas diferibles al valle, y solo al final automatizas. Si haces las cuatro cosas, la horquilla de 8-15 % de ahorro es alcanzable sin cambiar tus costumbres ni pasar frío. Si te saltas la primera, acabarás con una casa llena de aparatos conectados y la misma factura de siempre.
Empieza esta semana con lo que no cuesta nada: descarga tu curva horaria, revisa tu potencia contratada y programa el inicio diferido de la lavadora. Con esos tres gestos ya llevas 70-85 € anuales de ventaja antes de comprar el primer dispositivo.
Escrito por el equipo de EnergiaBarata
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