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¿Te temes por la calefacción este invierno 2026?

Equipo EnergiaBarata 2026-04-23 28 min de lectura

Respuesta rápida

Para pasar el invierno hay cuatro vías distintas y no se piden en el mismo sitio: el bono social eléctrico, que es un descuento en la factura de la luz y se solicita gratis a tu comercializadora de referencia; el bono social térmico, un pago anual único para calefacción que se concede de oficio a quien ya tiene el bono social eléctrico, sin volver a solicitarlo; las ayudas autonómicas y municipales de rehabilitación y eficiencia, que van por convocatoria y se piden en tu comunidad o ayuntamiento; y las ayudas de emergencia de servicios sociales, que atienden situaciones puntuales de impago. Las cuantías, los umbrales de renta y los plazos se revisan cada año, así que en esta página no vas a encontrar importes: te contamos cómo funciona cada ayuda, quién suele poder pedirla y dónde consultar la cifra vigente, que está en la sede electrónica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y en tu comercializadora de referencia. Y un aviso: nadie cobra por tramitar el bono social; si te llaman ofreciéndose a gestionártelo, es una estafa.

Pasar frío en casa por miedo a la factura no es una anécdota: es una decisión que muchos hogares toman cada invierno, apagando radiadores o limitando la calefacción a una sola habitación. Y buena parte de quienes lo hacen tendrían derecho a alguna de las ayudas que existen, pero no las piden. Unas veces por desconocimiento, otras porque la información que circula está mal: mezcla programas que no tienen nada que ver, da por hecho importes que cambian cada año o manda a la gente a la ventanilla equivocada.

Este artículo va justo de eso. Te explicamos qué ayudas para calefacción existen realmente en España, cómo funciona cada una, quién suele poder acceder, dónde se piden y con qué papeles. Con una regla que nos hemos impuesto y que conviene que conozcas antes de seguir leyendo: aquí no vas a leer ni una cifra de cuantía, ni un umbral de renta, ni una fecha de convocatoria. No porque no importen (importan mucho), sino porque son exactamente los datos que se revisan cada año y que, copiados de un artículo viejo, te llevan a solicitar algo que ya no existe en esos términos o a descartarte cuando en realidad sí encajas. Para la cifra vigente hay dos sitios fiables y te los repetimos a lo largo del texto: la sede electrónica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y tu comercializadora de referencia.

Qué ayudas para calefacción existen de verdad (y cuáles no)

Lo primero es ordenar el mapa, porque «ayuda para la calefacción» se usa como cajón de sastre para cosas que se gestionan en administraciones distintas, con requisitos distintos y en momentos distintos del año. Si tienes claro en cuál de los cuatro grupos cae tu situación, te ahorras la mitad del camino.

Ayudas a la factura

Son descuentos o abonos que reducen lo que pagas por la energía que ya consumes. Aquí entran el bono social eléctrico (un descuento porcentual sobre el término de energía y de potencia de la factura de luz) y el bono social térmico (una ayuda económica anual pensada para los usos térmicos del hogar: calefacción, agua caliente sanitaria y cocina). No arreglan la casa ni cambian la caldera: alivian el pago.

Ayudas a la obra

Son subvenciones para intervenir en la vivienda o el edificio: aislar fachada o cubierta, cambiar ventanas, sustituir una caldera antigua por un equipo más eficiente, instalar solar térmica. Las convocan y gestionan sobre todo las comunidades autónomas, a veces con tramitación delegada en ayuntamientos, agencias de la energía o colegios profesionales. Van por convocatoria: hay un plazo, un presupuesto limitado y un orden de entrada. Cuando se agota el crédito, se acabó, aunque cumplas todo.

Ayudas de emergencia

Son prestaciones puntuales de los servicios sociales municipales para cubrir situaciones concretas, entre ellas facturas de suministros que un hogar no puede afrontar. No son un programa energético: son ayuda social, se valoran caso por caso y suelen requerir un informe de la trabajadora social.

Lo que NO es una ayuda a la calefacción

Aquí hay que ser tajante, porque circula mucha confusión y algunas páginas la repiten sin comprobarla. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: financia la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga. No subvenciona calderas, ni radiadores, ni bombas de calor para climatización, ni aerotermia. Si lees en algún sitio que MOVES III te paga parte de la aerotermia, esa información es falsa y probablemente el resto del artículo tampoco sea de fiar. Tampoco son ayudas a la calefacción los descuentos comerciales de una compañía, ni las «promociones» que algunas comercializadoras presentan con lenguaje de ayuda pública: eso es marketing, y se rescinde cuando ellas quieran.

Si un texto sobre ayudas te da una cuantía exacta sin decirte de qué convocatoria y de qué año sale, trátalo como orientativo y verifícalo en la fuente oficial antes de contar con ese dinero.

Merece la pena entender también por qué el invierno aprieta más de lo que dice el termómetro. La factura de calefacción depende de tres cosas: el precio de la energía, cuánto calor pierde tu casa y cómo la usas. Las ayudas actúan sobre la primera (bonos) y sobre la segunda (rehabilitación), pero la tercera es la única que puedes cambiar hoy mismo y sin pedirle permiso a nadie. Por eso al final de este artículo hay una sección entera de medidas de coste cero, que en muchas viviendas notan antes que cualquier expediente administrativo.

Bono social eléctrico: la puerta de entrada

Si solo vas a hacer una gestión este invierno, que sea esta. El bono social eléctrico es un descuento en la factura de la luz para consumidores considerados vulnerables, y además funciona como llave: quien lo tiene reconocido entra automáticamente en la lista del bono social térmico, que es la ayuda pensada específicamente para calefacción. Es decir, no son dos trámites, es uno.

Quién puede ser beneficiario

Sin entrar en cifras, que cambian, hay dos caminos para acceder. El primero es por nivel de renta de la unidad familiar, medida en relación con el IPREM (el indicador público de renta de efectos múltiples) y con un multiplicador que sube según el número de miembros del hogar y que se incrementa en determinadas circunstancias: familia monoparental, discapacidad reconocida, situación de violencia de género o de víctima de terrorismo, entre otras. El segundo es por pertenencia a determinados colectivos, con el caso más claro en las familias numerosas y en los pensionistas que perciben la cuantía mínima. También se contemplan situaciones de vulnerabilidad severa y de riesgo de exclusión, esta última acreditada por los servicios sociales, que conllevan protecciones adicionales.

El umbral concreto de IPREM aplicable, los multiplicadores y el porcentaje de descuento se revisan periódicamente por norma, y en los últimos años han cambiado más de una vez. Consulta el dato vigente en la sede electrónica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico o pregúntalo directamente a la comercializadora: están obligadas a informarte.

Requisitos que se olvidan y tumban solicitudes

Hay condiciones que no son de renta y que dejan fuera a mucha gente sin que se entere:

  • El bono social eléctrico se aplica solo sobre el PVPC, la tarifa regulada, y la contratan las comercializadoras de referencia. Si estás en el mercado libre con una compañía comercial, primero tienes que pasarte a una comercializadora de referencia. El cambio es gratuito.
  • Tiene que ser tu vivienda habitual y el contrato debe estar a nombre de una persona física, no de una sociedad.
  • Hay un límite de potencia contratada por encima del cual no se aplica el descuento, y también un límite anual de consumo bonificado que varía según las circunstancias del hogar. Los valores exactos los fija la normativa vigente.
  • Se pide con un formulario de solicitud firmado por el titular, acompañado de la documentación acreditativa. No se concede solo porque cumplas: hay que pedirlo.

Dónde se pide y cuánto cuesta

Se solicita ante la comercializadora de referencia que te suministra, normalmente por correo electrónico, formulario web o correo postal según la empresa. Y el trámite es gratuito. Repetimos esto varias veces en el artículo a propósito, porque es el punto por el que entran casi todas las estafas del sector.

Renovación: el fallo más común

El bono social eléctrico no es indefinido: se concede por un periodo determinado y hay que renovarlo aportando de nuevo la documentación. Si no lo renuevas, decae y el descuento desaparece de la factura sin más aviso que un cambio en el importe. Anota en el calendario la fecha de vencimiento el mismo día en que te lo concedan y revisa la factura cada trimestre para comprobar que el descuento sigue apareciendo desglosado. También tienes obligación de comunicar los cambios que afecten a los requisitos.

Bono social térmico: la ayuda específica para calefacción

Es la ayuda que la gente busca cuando teclea «ayuda calefacción», y la que más se malinterpreta. Vamos con su mecánica, que es lo que no cambia.

No es un descuento en la factura: es un pago

A diferencia del bono social eléctrico, el térmico no aparece como descuento en ninguna factura. Es una ayuda económica que se abona al beneficiario, normalmente por transferencia a la cuenta asociada al suministro, en un único pago anual. Está destinada a cubrir usos térmicos del hogar (calefacción, agua caliente y cocina) con independencia de la fuente de energía que utilices: vale igual si te calientas con gas natural, con butano, con gasóleo, con electricidad, con pellets o con leña. No hace falta justificar en qué te la gastas ni presentar facturas de combustible.

Se concede de oficio

Este es el punto que más confusión genera: el bono social térmico no se solicita por separado. Se reconoce automáticamente a quienes constan como beneficiarios del bono social eléctrico en una fecha de referencia que fija cada convocatoria. Dicho de otra forma: la gestión que tienes que hacer es la del bono eléctrico; el térmico viene detrás solo. Si alguien te ofrece «tramitarte el bono térmico», está vendiéndote un trámite que no existe.

La cuantía depende de la zona climática

El importe no es igual en toda España, y tiene lógica: no se calienta lo mismo una vivienda en el interior de Castilla que una en la costa mediterránea. La cuantía se calcula combinando la zona climática donde está el suministro con el grado de vulnerabilidad reconocido (vulnerable, vulnerable severo, riesgo de exclusión social). Las cantidades concretas se fijan en cada convocatoria en función del presupuesto disponible, así que cualquier cifra que veas por ahí puede corresponder a un ejercicio anterior. La referencia buena es, otra vez, la sede electrónica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, además del boletín oficial de tu comunidad autónoma, que es quien materializa el pago en muchos territorios.

Quién lo gestiona y qué hacer si no te llega

La gestión y el abono recaen en buena parte en las comunidades autónomas, que reciben los fondos y los distribuyen entre los beneficiarios de su territorio. Eso explica que los tiempos varíen tanto de una comunidad a otra y que dos vecinos de provincias distintas cobren en meses diferentes.

Si crees que te corresponde y no te ha llegado, sigue este orden:

  1. Comprueba primero que tu bono social eléctrico estaba vigente en la fecha de referencia de la convocatoria. Si había caducado y no lo renovaste, ahí está el motivo.
  2. Verifica que la cuenta bancaria asociada a tu contrato de luz es correcta y sigue abierta. Un IBAN antiguo devuelve el pago.
  3. Contacta con el órgano competente en energía o servicios sociales de tu comunidad autónoma, que es quien tiene el expediente.
  4. Si el problema es de datos del suministro, habla con tu comercializadora de referencia, que es quien comunica el listado.
La regla que resume todo: el bono social eléctrico se pide, el bono social térmico se hereda. Si no tienes el primero, no habrá segundo.

Protección frente al corte de suministro

Esta parte se conoce poco y es la que más tranquilidad da cuando la situación aprieta de verdad. La normativa española de sector eléctrico establece protecciones específicas para que un hogar vulnerable no se quede sin luz por un impago, y esas protecciones se activan precisamente con el reconocimiento del bono social.

Plazos ampliados antes de la suspensión

Con carácter general, una comercializadora puede suspender el suministro tras un periodo de impago desde el requerimiento de pago. Para quien tiene reconocida la condición de consumidor vulnerable, ese periodo se amplía: la ley concede más margen antes de que se pueda cortar. No te damos el número exacto de meses porque conviene contrastarlo con la redacción vigente, pero el principio se mantiene: tener el bono social reconocido te da tiempo, y ese tiempo es justo el que necesitas para acudir a servicios sociales o negociar un fraccionamiento.

Suministro no interrumpible en los casos más graves

Cuando se ha reconocido la condición de consumidor en riesgo de exclusión social —lo que requiere que los servicios sociales acrediten la situación y que la administración asuma una parte de la factura—, el suministro no puede interrumpirse. Es la protección más fuerte que existe y depende por completo de que haya un expediente abierto en servicios sociales, no de que la compañía tenga buena voluntad.

La norma protege igualmente frente al corte los suministros de instalaciones cuyo servicio resulta básico (por ejemplo, determinados equipos ligados a la salud), en los términos que fija la normativa. Si en tu casa vive alguien con un equipo médico que depende de la electricidad, comunícalo por escrito a la distribuidora y a la comercializadora y guarda el justificante.

Qué hacer si te anuncian el corte

  1. No ignores el aviso. El requerimiento de pago tiene que llegarte de forma fehaciente y abre el reloj. Guárdalo con la fecha.
  2. Pide cita en servicios sociales de tu ayuntamiento de inmediato. Es la vía que activa tanto las ayudas de emergencia como el reconocimiento de riesgo de exclusión.
  3. Solicita el bono social eléctrico si aún no lo tienes, aunque tengas la deuda encima. El reconocimiento cambia tu situación de cara a los plazos.
  4. Pide por escrito un fraccionamiento de la deuda a tu comercializadora y conserva la respuesta.
  5. Reclama si el corte se produce sin cumplir el procedimiento: primero ante la propia comercializadora, y si no responde o la respuesta no te satisface, ante el organismo de consumo o de industria y energía de tu comunidad autónoma. En algunas comunidades existen además normas propias de protección frente a la pobreza energética que obligan a consultar a servicios sociales antes de cortar.

Sobre la magnitud del problema en España, verás circular todo tipo de porcentajes de hogares que no pueden mantener su vivienda a temperatura adecuada. No los reproducimos porque la metodología y el año cambian el resultado y se citan mal con demasiada frecuencia. Lo que sí se puede afirmar sin discusión: es un fenómeno suficientemente extendido como para que exista una estrategia pública específica y un sistema de bonos construido alrededor de él.

Ayudas autonómicas y municipales: rehabilitación y eficiencia

Aquí está el dinero grande, el que cambia la casa en lugar de aliviar la factura de un mes. Y aquí también está la mayor fuente de desinformación, porque cada comunidad autónoma abre sus propias convocatorias, con sus propios plazos, sus propios porcentajes y su propio presupuesto. Cualquier artículo que te dé un número concreto para toda España sobre esto, sencillamente, no sabe de lo que habla.

Programas de rehabilitación energética

Financian actuaciones que reducen la demanda de calefacción de la vivienda: aislamiento de fachada y cubierta, sustitución de ventanas, mejora de la envolvente, cambio del sistema de calefacción y agua caliente por otro más eficiente, instalación de solar térmica. Se convocan en modalidades distintas según intervengas en edificio completo (normalmente a través de la comunidad de propietarios) o en vivienda individual, y en muchas convocatorias el porcentaje subvencionable crece si la actuación logra una mejora mayor de la calificación energética o si en el hogar hay situación de vulnerabilidad.

La tramitación puede recaer en la consejería de vivienda o de industria, en la agencia autonómica de la energía, en el ayuntamiento o incluso en un agente rehabilitador acreditado. No hay una ventanilla única nacional. Empieza por la web de tu comunidad autónoma y busca «rehabilitación energética» junto al año en curso.

Deducciones fiscales en el IRPF

Además de las subvenciones, la normativa del IRPF ha venido contemplando deducciones por obras que mejoran la eficiencia energética de la vivienda, con tramos distintos según el tipo de mejora acreditada (reducción de la demanda de calefacción y refrigeración, reducción del consumo de energía primaria no renovable, o rehabilitación de edificios de uso predominantemente residencial). Los porcentajes, los límites de base y sobre todo el plazo durante el que la obra tiene que ejecutarse se han modificado y prorrogado varias veces, así que aquí no te damos ninguno: consúltalo para el ejercicio que te toque declarar, y si la obra es de importe alto, con un asesor fiscal.

Lo que sí conviene saber de antemano, porque condiciona toda la obra: estas deducciones exigen acreditar la mejora con certificados de eficiencia energética emitidos antes y después de la intervención por técnico competente, con requisitos de fecha. Si haces la obra y luego te acuerdas del certificado previo, has perdido la deducción. El orden importa.

Bonificaciones municipales

Muchos ayuntamientos aprueban en sus ordenanzas fiscales bonificaciones en el IBI para viviendas que instalan sistemas de aprovechamiento térmico o eléctrico de energía solar, y reducciones en el ICIO (el impuesto sobre construcciones) y en las tasas de licencia para obras de mejora energética. Son potestativas: cada consistorio decide si las aplica, con qué porcentaje y durante cuántos años. Pregunta en el departamento de tributos de tu ayuntamiento antes de pedir la licencia, porque a veces hay que solicitar la bonificación en un momento concreto del procedimiento.

Cuatro reglas que evitan perder la ayuda

  • No empieces la obra antes de solicitar. La mayoría de convocatorias exigen que las actuaciones sean posteriores a la solicitud o a una fecha de elegibilidad concreta. Una factura con fecha anterior deja fuera todo el expediente.
  • Guarda todo desde el principio: presupuestos, facturas desglosadas, justificantes de pago por medios bancarios (el pago en efectivo suele no admitirse), fotografías del antes y del después.
  • Vigila la concurrencia. En muchos programas se resuelve por orden de entrada hasta agotar el crédito. Presentar el primer día importa.
  • Comprueba la compatibilidad. Una misma actuación no siempre puede acogerse a dos ayudas a la vez, y algunas subvenciones son incompatibles con la deducción fiscal sobre el mismo importe.

Y una advertencia que aplica a todo lo anterior: una subvención no está concedida hasta que hay resolución. Que cumplas los requisitos y presentes bien el expediente no garantiza el pago si el crédito se agota. Planifica la obra con el supuesto de que la ayuda podría no llegar.

Ayudas de emergencia de servicios sociales

Cuando la factura ya ha vencido y no hay forma de pagarla, el camino no es una convocatoria energética: es el ayuntamiento. Las ayudas de emergencia social (también llamadas ayudas de urgente necesidad o prestaciones económicas puntuales, según el territorio) están pensadas para cubrir necesidades básicas sobrevenidas, y los suministros del hogar entran habitualmente entre los conceptos que cubren.

Cómo funcionan

Se piden en los servicios sociales municipales o de la mancomunidad correspondiente, normalmente con cita previa. La solicitud se acompaña de un informe social elaborado por la trabajadora social que valora la situación del hogar, y la resolución es discrecional: no hay un derecho automático, se estudia el caso concreto. Suelen ser cuantías puntuales, no periódicas, y en muchos municipios el pago se hace directamente a la empresa suministradora en lugar de al solicitante, para asegurar que la deuda queda saldada.

Por qué merece la pena aunque te dé pereza

Más allá del dinero, abrir expediente en servicios sociales tiene un efecto que la mayoría desconoce: es el mecanismo que permite acreditar la condición de consumidor en riesgo de exclusión social, la que blinda el suministro frente al corte. Aunque la ayuda económica concreta se deniegue, tener un expediente abierto y un informe social cambia tu posición frente a la compañía. Si estás en una situación límite, esa cita es la gestión más rentable que puedes hacer este invierno.

Otras vías de apoyo

Existen además entidades del tercer sector que acompañan en la tramitación de ayudas energéticas y en la revisión de facturas y contratos: organizaciones sociales, oficinas municipales de información al consumidor, puntos de asesoramiento energético que algunos ayuntamientos han creado, y las asociaciones de personas consumidoras. Todos estos servicios son gratuitos. Si alguien te cobra por acompañarte a pedir un bono social, no es una entidad social.

Documentación y cómo preparar la solicitud

Las denegaciones rara vez se deben a que la persona no cumpla: se deben a papeles incompletos, firmas que faltan y datos que no cuadran entre documentos. Esta tabla resume quién gestiona qué y dónde se pide cada cosa, para que no llames tres veces a la ventanilla equivocada. No incluimos importes de forma deliberada.

Tipo de ayudaQuién la gestionaDónde se pide
Bono social eléctricoComercializadora de referencia, bajo normativa estatalSolicitud a tu comercializadora de referencia (gratuito)
Bono social térmicoMinisterio para la Transición Ecológica y comunidades autónomasNo se pide: se concede de oficio a beneficiarios del bono eléctrico
Rehabilitación energética de vivienda o edificioComunidad autónoma (consejería o agencia de la energía)Convocatoria autonómica, a veces vía ayuntamiento o agente rehabilitador
Deducción por obras de eficiencia energéticaAgencia TributariaDeclaración anual del IRPF, con certificados energéticos previos y posteriores
Bonificación de IBI o de ICIO por mejora energéticaAyuntamiento (ordenanza fiscal propia)Departamento de tributos del ayuntamiento, junto a la licencia de obra
Ayuda de emergencia para suministrosServicios sociales municipalesCita previa en servicios sociales del ayuntamiento
Riesgo de exclusión social (protección frente al corte)Servicios sociales, con participación de la administración autonómicaServicios sociales municipales, que emiten el certificado

Qué papeles suelen pedirte

Varía según la ayuda, pero el bloque común se repite. Tenerlo escaneado y en una carpeta te ahorra semanas:

DocumentoPara qué sirveDónde conseguirlo
DNI o NIE de todos los miembros de la unidad familiarIdentificación y composición del hogarDocumentación propia
Certificado de empadronamiento colectivoAcreditar convivencia y vivienda habitualAyuntamiento o sede electrónica municipal
Libro de familia o certificados del Registro CivilAcreditar parentesco y menores a cargoRegistro Civil
Última factura de electricidadAportar el CUPS, la potencia contratada y el titularÁrea de cliente de tu comercializadora
Justificantes de ingresos de la unidad familiarValorar el nivel de rentaNóminas, certificado de prestaciones, declaración de la renta
Título de familia numerosa o certificado de discapacidadAcceso por colectivo o mejora de condicionesComunidad autónoma
Certificado de eficiencia energética previoObligatorio en ayudas de obra y en la deducción fiscalTécnico competente, registrado en tu comunidad
Informe de servicios socialesAyudas de emergencia y riesgo de exclusiónServicios sociales municipales

Cinco comprobaciones antes de enviar

  1. Que el titular del contrato de luz es la persona que firma la solicitud. Es el fallo número uno, sobre todo cuando el contrato sigue a nombre de un familiar fallecido o de la persona que vivía antes en la casa.
  2. Que la dirección del suministro coincide exactamente con la del empadronamiento.
  3. Que los documentos no están caducados el día de la presentación, especialmente el título de familia numerosa.
  4. Que te quedas con justificante de registro de entrada con fecha. Sin él no puedes demostrar que presentaste a tiempo.
  5. Que has apuntado la fecha de caducidad del reconocimiento para renovar sin sobresaltos.

Te la han denegado: qué puedes hacer

Una denegación no es el final del camino, y en un porcentaje nada despreciable de casos se resuelve corrigiendo algo pequeño. Lo primero es leer la resolución entera y localizar el motivo concreto, que siempre tiene que constar. A partir de ahí hay tres escenarios distintos.

Falta un papel: subsanación

Si el problema es documental, lo habitual es que antes de resolver te hayan dado un plazo de subsanación para aportar lo que falta. Ese plazo es corto y empieza a contar desde la notificación, así que revisa el correo, la sede electrónica y la carpeta de notificaciones con frecuencia mientras tengas un expediente abierto. Si has dejado pasar el plazo, no siempre está perdido: pregunta si puedes presentar de nuevo en la siguiente convocatoria.

No estás de acuerdo con el criterio: recurso

Frente a una resolución administrativa desfavorable caben los recursos que la propia resolución indica en su pie, con el plazo correspondiente. La resolución tiene que decirte qué recurso procede, ante qué órgano y en cuánto tiempo; si no lo dice, es un defecto que puedes alegar. Presenta el recurso por registro con justificante, explica el motivo con documentos nuevos si los tienes y evita el tono de queja: en un recurso lo que decide son los papeles, no el enfado.

Es la comercializadora la que te lo deniega

Si quien rechaza tu bono social eléctrico es la comercializadora de referencia, la vía es distinta: primero una reclamación formal ante la propia empresa, que debe darte un número de reclamación, y después ante el servicio de consumo o el órgano de energía de tu comunidad autónoma. Conserva toda la correspondencia. Las asociaciones de personas consumidoras te asisten gratis en este trámite.

Mientras tanto

No dejes de moverte en paralelo. Pide cita en servicios sociales, solicita un fraccionamiento de la deuda por escrito y revisa si la potencia contratada que estás pagando se ajusta a lo que realmente necesitas. Bajar la potencia contratada es un trámite que puede hacerse y reduce el término fijo de la factura todos los meses, tengas o no bono social; comprueba antes que la instalación va a soportar los aparatos que enciendes a la vez.

Estafas con las ayudas: cómo reconocerlas

Cada temporada de frío llegan llamadas y mensajes que aprovechan justo esto: gente preocupada por la factura y con información confusa sobre las ayudas. El patrón se repite y es fácil de identificar una vez lo conoces.

Señales de alarma

  • Te piden dinero por tramitar el bono social. El trámite es gratuito y lo haces tú directamente con tu comercializadora de referencia. Nadie está autorizado a cobrarte una gestión que no requiere intermediario.
  • Te llaman «de tu compañía» o «del Gobierno» para gestionarte la ayuda. Ni el Ministerio ni las comercializadoras llaman por teléfono a ofrecer la tramitación del bono social. El bono térmico, además, ni siquiera se solicita.
  • Te piden datos bancarios, el número completo de tarjeta o claves de banca online por teléfono. Nunca. Ninguna ayuda pública necesita tu tarjeta ni una clave de acceso. Como mucho, un IBAN aportado por ti en un formulario oficial.
  • Meten prisa. «Quedan pocas plazas», «se cierra hoy», «si no lo confirma ahora pierde la ayuda». La urgencia artificial es la herramienta principal del fraude.
  • Enlaces por SMS o WhatsApp que llevan a una web parecida a la de una administración y piden identificarte. Escribe siempre la dirección de la sede electrónica a mano o entra desde el buscador oficial.
  • Aprovechan la visita para cambiarte de compañía. Un clásico: alguien se presenta en el portal diciendo que viene «a revisar la ayuda» o «a leer el contador» y lo que trae es un contrato de otra comercializadora. No firmes nada en la puerta, y no entregues una factura a un desconocido: contiene tu CUPS, con el que se puede tramitar un cambio de suministrador.
Regla sencilla: en las ayudas públicas para la energía, el dinero va siempre en una dirección, hacia ti. En cuanto alguien te pide un pago, una tarjeta o una clave, deja de ser una ayuda.

Si has llegado a dar datos, actúa rápido: llama a tu banco, cambia las claves y presenta denuncia. Y si has firmado un contrato en la puerta o por teléfono sin quererlo, recuerda que en la contratación a distancia y fuera de establecimiento tienes catorce días naturales para desistir sin justificación, y que un cambio de comercializadora no consentido se puede revertir reclamando ante tu distribuidora y ante consumo.

Ahorro en calefacción que no cuesta dinero

Mientras esperas resoluciones, esta es la parte que depende solo de ti y que empieza a notarse en la factura siguiente. Ninguna de estas medidas requiere obra, permiso ni presupuesto relevante.

Ajusta la temperatura de consigna

La recomendación habitual para vivienda se mueve alrededor de los 19-21 °C durante el día y algo menos por la noche, porque en la cama la ropa de abrigo hace el trabajo. Cada grado de más se paga en consumo, y por encima de cierto punto no ganas confort: ganas sequedad ambiental y factura. Un jersey en casa no es austeridad, es física.

Y desmontamos un mito habitual: subir el termostato al máximo no calienta la casa más rápido. El sistema entrega el calor que puede entregar; lo único que consigues es pasarte de largo de la temperatura que querías y calentar de más.

Purga los radiadores

Si un radiador de agua está frío arriba y caliente abajo, o suena a burbujas, tiene aire dentro y no está entregando el calor por el que pagas. Purgarlos al principio de la temporada es gratis y se hace en diez minutos con un destornillador o una llave de purga y un recipiente. Hazlo con la instalación fría y comprueba después la presión del circuito. Aprovecha para no tapar los radiadores con cortinas ni muebles: un radiador cubierto calienta la cortina.

Tapa las fugas de aire

Burletes autoadhesivos en puertas y ventanas, un burlete bajo la puerta de entrada, silicona en juntas que hayan cedido y cerrar las persianas al anochecer. Es el mejor cambio por euro invertido que existe en una vivienda antigua: no aísla como una obra, pero elimina las corrientes que hacen que la casa se enfríe en cuanto apagas.

Programa en lugar de encender y apagar

Un termostato programable —muchas calderas ya lo llevan— permite que la casa esté templada cuando estás y baje cuando no. Si tienes válvulas termostáticas en los radiadores, úsalas para cerrar las habitaciones que no usas y concentrar el calor donde vives. La idea de mantener la calefacción encendida a media potencia todo el día en una casa vacía porque «arrancar gasta más» no compensa en la mayoría de viviendas.

Ventila corto e intenso

Renovar el aire es necesario, pero abrir las ventanas de par en par unos minutos y cerrar enfría el aire sin enfriar los muros, que son los que acumulan el calor. Dejar una ventana entreabierta durante horas hace lo contrario: enfría la estructura de la casa y luego cuesta mucho más recuperarla.

Usa los tramos horarios a tu favor

Si tu calefacción o tu agua caliente son eléctricas, el peaje de acceso doméstico distingue tramos de punta, llano y valle en los días laborables, con el valle en las horas nocturnas, y aplica tramo valle durante todo el día en fines de semana y festivos nacionales. Desplazar a esas franjas el termo eléctrico, la lavadora, el lavavajillas o los emisores con acumulación reduce el coste de la misma energía. Consulta el reparto horario exacto vigente en la factura o en la web de tu distribuidora, y ten en cuenta que el precio del PVPC varía cada hora.

Mantenimiento y seguridad

Una caldera con la revisión al día consume menos y, sobre todo, es más segura. Las revisiones periódicas obligatorias de las instalaciones de gas y de las calderas las realiza personal habilitado, y conviene no aplazarlas. Si usas estufas de butano, catalíticas o cualquier combustión dentro de casa, ventila: la intoxicación por monóxido de carbono es silenciosa y cada invierno se cobra víctimas. Un detector de monóxido cuesta poco y es la única forma de enterarte a tiempo. Ante síntomas como dolor de cabeza, náuseas o somnolencia inexplicable en varios miembros de la casa a la vez, sal al exterior y llama a emergencias.

Cambiar el sistema de calefacción: cuándo compensa

Si la casa se te va en calefacción todos los inviernos, en algún momento toca plantearse el equipo. Aquí hay que ir con los pies en el suelo, porque es donde más se exagera.

Aerotermia y bombas de calor

Una bomba de calor aprovecha energía del aire exterior y entrega bastante más calor que la electricidad que consume, lo que la convierte en una de las opciones más eficientes disponibles hoy. Ahora bien, su rendimiento depende del clima (cae cuando las temperaturas exteriores son muy bajas), del sistema emisor (funciona mejor con suelo radiante o radiadores de baja temperatura que con radiadores tradicionales de alta) y del aislamiento de la vivienda. Instalarla en una casa sin aislar es poner un motor bueno en un cubo agujereado. Recordamos, por si acaso: MOVES III no la financia; las vías reales son los programas autonómicos de rehabilitación, las deducciones de IRPF y las bonificaciones municipales que hemos descrito.

Biomasa

Calderas y estufas de pellets o de hueso de aceituna. Suelen tener un coste de combustible competitivo, pero exigen espacio de almacenamiento, alimentación del depósito, limpieza periódica y una salida de humos que cumpla normativa. En pisos urbanos suele ser inviable; en vivienda unifamiliar con espacio, es una opción a valorar.

Solar térmica

No suele resolver la calefacción por sí sola en invierno, pero cubre buena parte del agua caliente sanitaria durante gran parte del año, y el agua caliente es un consumo constante. Como complemento a otro sistema, tiene sentido.

Antes de decidir, haz esto

  • Pide una evaluación de la vivienda a un técnico o instalador habilitado. La decisión correcta depende de la envolvente, la orientación, el emisor existente y la zona climática, no de lo que le funcionó a un conocido.
  • Prioriza el aislamiento sobre el equipo si tu casa pierde calor. Reduce la demanda primero y después dimensiona la máquina; te saldrá un equipo más pequeño y más barato.
  • Pide varios presupuestos desglosados, con equipo, obra, puesta en marcha y garantía por separado. Desconfía del presupuesto de una sola línea.
  • Comprueba la convocatoria de ayudas vigente antes de firmar nada y no inicies la obra hasta tener claro el requisito de fechas.
  • Ten presente que en Canarias se aplica IGIC y no IVA, así que cualquier presupuesto peninsular que veas por ahí no te sirve de referencia fiscal.

Sobre plazos de amortización, desconfía de las cuentas redondas. Dependen del precio de la energía que sustituyes, de las horas de uso, del clima y de si finalmente cobras o no la subvención. Haz el cálculo con tu consumo real, tomado de tus facturas de los últimos doce meses, y hazlo también en el escenario en el que la ayuda no llega.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto dinero dan de bono social térmico?

No podemos darte una cifra, y desconfía de quien te la dé sin fecha. La cuantía se fija en cada convocatoria y depende de la zona climática del suministro y del grado de vulnerabilidad reconocido, además del presupuesto disponible ese año. Consulta el importe vigente en la sede electrónica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y en el boletín oficial de tu comunidad autónoma, que es quien suele materializar el pago.

¿Hay que solicitar el bono social térmico?

No. Se concede de oficio a quienes figuran como beneficiarios del bono social eléctrico en la fecha de referencia que fija cada convocatoria. Lo que sí tienes que solicitar, y renovar cuando toque, es el bono social eléctrico ante tu comercializadora de referencia. Si alguien se ofrece a tramitarte el térmico a cambio de dinero, es un fraude.

¿Dónde se pide el bono social eléctrico?

En tu comercializadora de referencia, que es la que puede aplicar la tarifa regulada PVPC. Si estás en el mercado libre, tendrás que cambiarte primero a una comercializadora de referencia; el cambio es gratuito. La solicitud del bono también es gratuita: no necesitas ningún intermediario.

¿Cuáles son los requisitos de renta?

Se calculan en relación con el IPREM, con multiplicadores que crecen según el número de miembros de la unidad familiar y que se incrementan en situaciones como familia monoparental, discapacidad reconocida o violencia de género. También hay acceso por colectivo, como familias numerosas o pensionistas con la cuantía mínima. Los umbrales exactos se revisan por norma, así que confírmalos en la fuente oficial antes de descartarte.

¿El Plan MOVES III paga la aerotermia o una caldera nueva?

No. MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: vehículos eléctricos y puntos de recarga. No financia calefacción, calderas, radiadores ni bombas de calor para climatizar la vivienda. Cualquier página que afirme lo contrario está equivocada. Las vías reales para el equipo de calefacción son las convocatorias autonómicas de rehabilitación energética, las deducciones del IRPF por obras de eficiencia y las bonificaciones municipales de IBI o ICIO.

¿Puedo pedir ayudas si vivo de alquiler?

Para el bono social eléctrico lo determinante es que el contrato de suministro esté a tu nombre y que sea tu vivienda habitual, no que seas propietario. Para las ayudas de obra depende de la convocatoria: algunas admiten al arrendatario con autorización expresa del propietario, otras exigen que solicite la propiedad. Léelo en las bases antes de mover nada y ponlo por escrito con tu casero.

¿Y si el contrato de la luz está a nombre de otra persona?

Ese es uno de los motivos de denegación más frecuentes. El bono social se concede al titular del contrato, así que si vives en la casa pero el suministro sigue a nombre de un familiar o del inquilino anterior, tendrás que hacer primero un cambio de titularidad con tu comercializadora. Es un trámite sencillo y conviene resolverlo antes de solicitar nada.

¿Pueden cortarme la luz en invierno si no puedo pagar?

Depende de tu situación reconocida. Quien tiene la condición de consumidor vulnerable dispone de plazos ampliados antes de que se pueda suspender el suministro. Y quien tiene acreditado el riesgo de exclusión social por parte de los servicios sociales cuenta con la protección más fuerte, porque su suministro no puede interrumpirse. Por eso, ante un aviso de corte, la primera llamada es a servicios sociales de tu ayuntamiento.

¿Sirve el bono social si me caliento con butano, gasóleo o pellets?

El bono social térmico está pensado para los usos térmicos del hogar con independencia de la fuente de energía, así que no queda excluido por calentarte con butano, gasóleo, biomasa o electricidad. Ahora bien, la puerta de entrada sigue siendo el bono social eléctrico, que se aplica sobre el suministro de electricidad de la vivienda habitual.

¿Existe una ayuda estatal para pagar la factura del gas natural?

El bono social como descuento en factura está articulado sobre el suministro eléctrico. Para el gas y el resto de usos térmicos, el instrumento estatal es el bono social térmico, que llega como pago anual y no como descuento en la factura de gas. Al margen de esto, han existido medidas coyunturales aprobadas por norma en distintos momentos, con vigencia limitada: verifica siempre si siguen en vigor antes de contar con ellas.

¿Me han denegado la ayuda, puedo recurrir?

Sí. La resolución debe indicar el motivo de la denegación y el recurso que procede, ante qué órgano y en qué plazo. Si el problema es documental, revisa si te dieron plazo de subsanación. Y si quien deniega es la comercializadora, reclama primero ante ella pidiendo número de reclamación y después ante el servicio de consumo o el órgano de energía de tu comunidad autónoma. Las asociaciones de personas consumidoras te ayudan gratis.

¿A qué temperatura debería poner la calefacción?

La referencia habitual para vivienda ronda los 19-21 °C durante el día, con menos por la noche. Subir el termostato al máximo no calienta antes: solo te lleva a sobrepasar la temperatura deseada y a gastar de más. Combínalo con purgar los radiadores, poner burletes en puertas y ventanas, programar el termostato y ventilar poco tiempo pero a fondo.

¿Puedo fiarme de una llamada que me ofrece gestionarme la ayuda?

No. Ni el Ministerio ni las comercializadoras llaman para ofrecerte la tramitación del bono social, el trámite es gratuito y el bono térmico ni siquiera se solicita. Nunca facilites datos bancarios completos, claves de banca online ni el número de tarjeta por teléfono, y no entregues una factura a quien se presente en tu portal: contiene tu CUPS y con él se puede tramitar un cambio de compañía.

Para terminar. Ordena tus gestiones por este orden y ganarás tiempo: comprueba si te corresponde el bono social eléctrico y pídelo a tu comercializadora de referencia, deja que el térmico llegue solo, mira la convocatoria de rehabilitación de tu comunidad si te planteas obra, y pide cita en servicios sociales si la situación es urgente. Verifica siempre cuantías y plazos en la fuente oficial el mismo día en que vayas a presentar, porque cambian de un año a otro. Esta página es información general y no sustituye al asesoramiento de la administración competente, de los servicios sociales de tu ayuntamiento ni, si hay obra o fiscalidad de por medio, de un técnico o un asesor.

Nota de transparencia: no realizamos gestiones de ayudas ni tenemos relación con ninguna administración. No hemos incluido importes, umbrales de renta ni fechas de convocatoria porque se revisan cada año y publicarlos desactualizados induce a error.

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Escrito por Equipo EnergiaBarata

Contenido revisado y actualizado el 2026-08-03. Información general sobre ayudas públicas: las cuantías, los umbrales de renta y los plazos se revisan cada año, así que confirma siempre el dato vigente en la sede electrónica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en tu comunidad autónoma y en tu comercializadora de referencia antes de presentar cualquier solicitud.