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Cuánto vale la aerotermia con placas solares: la combinación ideal

28 min de lectura 7.089 palabras

Escrito por el Equipo editorial de EnergíaBarata — Contenido divulgativo sobre energía y ahorro en el hogar, elaborado a partir de normativa vigente y documentación técnica pública. No realizamos instalaciones ni ensayos propios de equipos, y las horquillas de precio que verás son referencias de mercado, nunca presupuestos.

Respuesta rápida

Combinar aerotermia y placas solares en una vivienda unifamiliar española se mueve, como referencia de mercado, en el entorno de 12.000 a 25.000 € antes de ayudas: aproximadamente 8.000-15.000 € la parte de aerotermia y 4.000-10.000 € la fotovoltaica de autoconsumo. Esa horquilla es tan ancha porque el precio lo fijan cinco variables concretas: la carga térmica de la casa, el tipo de emisor que ya tienes, la potencia fotovoltaica en kWp y el tipo de cubierta, el volumen de acumulación de agua caliente y la obra eléctrica y civil que haya que tocar. La combinación funciona porque la bomba de calor convierte electricidad en varias veces esa energía en forma de calor, y la fotovoltaica abarata esa electricidad en las horas de sol; el punto débil es el desacople de invierno, cuando más calefacción pides y menos produce el tejado. Ojo con un bulo muy extendido: el Plan MOVES III es de movilidad eléctrica y no financia bombas de calor ni aerotermia.

Cuánto cuesta de verdad y de qué depende cada euro

La pregunta «cuánto vale la aerotermia con placas solares» no tiene una respuesta de catálogo, y cualquiera que te suelte una cifra cerrada sin haber visto tu casa está vendiendo, no calculando. Lo que sí se puede hacer es explicarte cómo se construye ese número por dentro, para que cuando te llegue un presupuesto sepas si te están cobrando de más, si te están recortando algo que luego pagarás caro, o si simplemente el proyecto es más caro porque tu vivienda lo es.

Un sistema completo tiene dos proyectos independientes que se instalan a la vez: una bomba de calor aire-agua con su circuito hidráulico y una instalación fotovoltaica de autoconsumo conectada a red. No están emparejadas entre sí con ningún cable mágico: ambas cuelgan del mismo cuadro eléctrico. La fotovoltaica produce, la casa consume, y la bomba de calor es simplemente el mayor consumidor eléctrico que vas a tener. Entender eso ya te ahorra caer en la mitad de los argumentos comerciales que circulan.

Las partidas de la aerotermia

El grueso del presupuesto de aerotermia rara vez es la máquina en sí. La lista real de partidas incluye el estudio de cargas térmicas de la vivienda, la unidad exterior e interior (o el monobloque), el depósito de inercia si el circuito lo requiere, el acumulador de agua caliente sanitaria, la valvulería, el vaso de expansión, el circulador, el módulo hidráulico, la conexión eléctrica desde el cuadro con su protección dedicada, la bancada y los antivibratorios de la unidad exterior, el desagüe de condensados, la puesta en marcha por servicio técnico autorizado y la documentación de la instalación. Añade la retirada de la caldera antigua y el sellado o mantenimiento de la chimenea si la sustituyes.

Cuando un presupuesto de aerotermia sale llamativamente barato frente a otros, suele ser porque falta alguna de esas líneas o porque el equipo se ha dimensionado por metros cuadrados en lugar de por carga térmica calculada. Los dos atajos se pagan después: el primero, en extras durante la obra; el segundo, en una máquina que arranca y para constantemente o que se queda corta los días fríos.

Las partidas de la fotovoltaica

En solar, el precio por vatio baja a medida que crece la instalación, porque hay costes que son casi fijos: el inversor, la protección de continua y alterna, el cableado hasta el cuadro, la legalización y la mano de obra de desplazamiento. Por eso una instalación pequeña sale cara por kWp y una mediana sale relativamente más barata, hasta que topas con el límite de superficie de cubierta o con el límite práctico de lo que puedes autoconsumir.

Las variables que más mueven el precio son el tipo de cubierta (teja curva, teja plana, chapa, pizarra, cubierta plana con lastre o estructura triangular), la altura y la accesibilidad, la distancia entre los paneles y el cuadro general, si hay o no que picar zanja, si el inversor es de string o hay optimizadores por sombras, y si se monitoriza el consumo con un medidor bidireccional en el cuadro. La monitorización es de las partidas más baratas y de las más rentables, porque sin ella no sabrás nunca cuánto estás autoconsumiendo.

Partidas típicas de un proyecto combinado en vivienda unifamiliar. Peso relativo orientativo, no presupuesto.
BloqueQué incluyeQué hace que subaPeso en el total
Bomba de calorUnidad exterior/interior, módulo hidráulico, puesta en marchaPotencia mayor, gama alta, refrigerante R290, trifásicaAlto
AcumulaciónDepósito de inercia y acumulador de ACSMás litros, doble serpentín, apoyo eléctrico, espacio justoMedio
EmisoresSuelo radiante, fancoils o radiadores de baja temperaturaLevantar suelo, ampliar radiadores, pasar tubería nuevaMuy variable
Obra e instalaciónBancada, hidráulica, eléctrica, desagües, albañileríaSala de máquinas mal ubicada, recorridos largos, fachadaMedio
Módulos y estructura FVPaneles, estructura, tornillería, proteccionesCubierta compleja, pizarra, altura, lastre en planaAlto
Inversor y electrónicaInversor, optimizadores, medidor bidireccionalSombras que obligan a optimizadores, híbrido para bateríaMedio
LegalizaciónMemoria, certificado de instalación, registro de autoconsumoTrámite municipal lento, instalación sobre sueloBajo
Batería (opcional)Celdas, gestión, instalación y proteccionesCapacidad en kWh, respaldo ante cortes de redAlto si se incluye

La regla práctica que mejor funciona al leer un presupuesto: si no aparece el cálculo de cargas térmicas por escrito ni la producción anual estimada de la fotovoltaica con la orientación e inclinación reales de tu tejado, no estás comparando proyectos, estás comparando panfletos.

Cómo funciona la aerotermia y qué significa el SCOP

Una bomba de calor aire-agua no genera calor: lo mueve. Toma energía térmica del aire exterior, aunque esté a pocos grados, la concentra mediante un ciclo de compresión y la cede al agua del circuito de calefacción o al acumulador de agua caliente. Por eso puede entregar más energía térmica de la que consume en electricidad: la diferencia no sale de la nada, sale del aire de la calle.

Ese comportamiento se mide con dos indicadores que conviene no confundir. El COP es el rendimiento instantáneo en unas condiciones de ensayo concretas, y es el número que suele lucir en la publicidad. El SCOP es el rendimiento estacional, es decir, el promedio a lo largo de una temporada de calefacción completa, incluidos los días malos, los desescarches y los arranques. El SCOP se declara según la norma EN 14825 en el marco del reglamento europeo de diseño ecológico de equipos de calefacción, y se publica siempre asociado a una zona climática de ensayo (media, más cálida o más fría) y a una temperatura de aplicación, típicamente 35 °C o 55 °C.

Ese detalle es donde se cuela la mayor parte del marketing engañoso. Un mismo equipo puede lucir una cifra muy alta a 35 °C en zona cálida y una bastante más discreta a 55 °C en zona fría. Si tu casa tiene radiadores que necesitan agua a 55 °C y vives en una zona con inviernos duros, el dato relevante para ti es el segundo, no el del folleto. Nosotros no medimos equipos ni publicamos rendimientos propios: lo que puedes hacer tú es exigir al instalador la ficha técnica del fabricante con el SCOP en tu temperatura de impulsión y en tu zona.

Temperatura de impulsión: la variable que lo decide todo

Cuanto más baja sea la temperatura del agua que necesitan tus emisores, mejor rinde la bomba de calor. Es física del ciclo, no una preferencia de fabricante: el salto térmico que tiene que vencer el compresor entre el aire exterior y el agua de impulsión determina el consumo. Un sistema de suelo radiante trabajando en torno a 30-40 °C pone a la máquina en su mejor zona; unos fancoils en torno a 40-45 °C siguen siendo un buen encaje; unos radiadores tradicionales pidiendo 70 °C convierten la instalación en algo bastante menos brillante de lo prometido.

De ahí que el orden correcto de las obras sea casi siempre el contrario al que se plantea la gente. Primero, reducir la demanda de la casa: aislamiento, carpinterías, puentes térmicos y estanqueidad. Después, elegir el emisor de baja temperatura. Y solo entonces dimensionar la bomba de calor, que saldrá más pequeña, más barata y más eficiente. Hacerlo al revés significa comprar una máquina grande para calentar una casa que pierde calor por todas partes.

Refrigerante, ruido y ubicación

Dos aspectos técnicos que casi nunca aparecen en los folletos y que sí generan problemas reales. El primero es el refrigerante: la normativa europea sobre gases fluorados empuja el mercado hacia refrigerantes de bajo potencial de calentamiento, y los equipos con propano requieren distancias de seguridad y ubicaciones ventiladas que condicionan dónde puedes poner la unidad exterior. El segundo es el ruido: la unidad exterior tiene ventilador y compresor, y colocarla bajo la ventana del dormitorio o pegada al patio del vecino es fuente garantizada de conflicto. Comprueba el nivel de potencia sonora declarado y las ordenanzas municipales de ruido antes de cerrar la ubicación, no después.

Por qué encajan tan bien (y dónde chirría la combinación)

El argumento de venta suele resumirse en «el sol te mueve la calefacción gratis». La realidad es más matizada y, bien entendida, sigue siendo buena.

La aerotermia electrifica toda la demanda térmica de la casa: calefacción, refrigeración y agua caliente pasan a ser consumo eléctrico. Eso, por sí solo, es una operación neutra o incluso mala si tu electricidad es cara. La fotovoltaica lo cambia porque abarata una parte de esa electricidad hasta el coste de amortizar los paneles. Cuando juntas las dos cosas, cada kWh solar que entra en la bomba de calor sale multiplicado en forma de calor. Es ese efecto multiplicador, y no un porcentaje mágico de ahorro, el motivo por el que la pareja funciona.

El solape horario: dónde gana y dónde pierde

La fotovoltaica produce con una curva de campana centrada en el mediodía solar. La demanda de calefacción tiene forma opuesta: máxima al amanecer y al anochecer, mínima al mediodía. Y la demanda anual de calefacción es máxima en diciembre y enero, justo cuando el tejado produce mucho menos que en junio. Ese doble desacople, diario y estacional, es el punto débil real de la combinación y ningún comercial suele mencionarlo.

Hay tres formas honestas de mitigarlo, y ninguna es comprar más paneles a lo bruto:

  • Desplazar la carga al mediodía. Programa la producción de agua caliente sanitaria y el grueso del ciclo de calefacción en las horas centrales, aprovechando la inercia térmica del suelo radiante y del depósito. Es almacenamiento gratis.
  • Trabajar en continuo a baja temperatura en vez de a golpes de encendido y apagado. Una casa con suelo radiante bien regulada mantiene temperatura con impulsiones bajas y consume menos que una que se apaga y hay que recuperar.
  • Aprovechar el verano. Aquí el solape es perfecto: la refrigeración pide justo cuando el tejado da su máximo. La parte de frío de la aerotermia es donde la fotovoltaica luce sin trucos.

En invierno la fotovoltaica no te va a mover la calefacción entera, y quien te lo prometa está describiendo un sistema aislado de red con baterías que no es lo que te está presupuestando. Lo que sí hace es reducir el coste medio del kWh que consume la bomba de calor durante todo el año, y eso ya es motivo suficiente.

El efecto sobre tu potencia contratada

Un detalle que descoloca a mucha gente después de la instalación: al electrificar la calefacción, el pico de potencia simultánea de la casa sube. Si tenías contratada una potencia justa y ahora arranca la bomba de calor mientras funcionan la vitrocerámica, el horno y el termo, puedes saltar el diferencial de potencia con más frecuencia de la deseable. Los equipos modernos con compresor inverter arrancan de forma progresiva y suavizan mucho ese pico, pero conviene revisar la potencia contratada en el peaje correspondiente y, si procede, ajustarla. También conviene revisar el tramo horario: con periodos punta, llano y valle, mover el consumo al valle o a las horas de sol tiene un efecto directo en la factura.

Cómo dimensionar el conjunto sin pagar de más

Dimensionar bien es la diferencia entre un sistema que se amortiza y uno que se convierte en un objeto caro en el jardín. Y el método no es complicado, solo requiere que alguien haga los números en lugar de aplicar reglas de servilleta.

Paso 1: la carga térmica, no los metros cuadrados

Un buen instalador calcula la potencia necesaria a partir de la envolvente real: superficie y composición de muros, cubierta y suelo, tipo de vidrio y carpintería, puentes térmicos, ventilación e infiltraciones, orientación y zona climática. El resultado es una potencia en kW para las condiciones de diseño de tu localidad. La regla de «100 W por metro cuadrado» que aún se oye es un vestigio de las casas sin aislar de hace décadas y, aplicada a una vivienda reformada, lleva a sobredimensionar bastante.

Sobredimensionar no es «ir sobrado»: es peor rendimiento estacional, más ciclos de arranque y parada, más desgaste del compresor y más dinero por adelantado. La bomba de calor ideal es la que trabaja modulando durante muchas horas, no la que da golpes de potencia.

Paso 2: estimar el consumo eléctrico futuro

Aquí está el número que casi nadie te da y que decide todo lo demás. Necesitas una estimación de cuántos kWh eléctricos al año va a consumir la casa después de instalar la aerotermia: el consumo eléctrico actual sin calefacción, más la demanda térmica anual dividida entre el rendimiento estacional esperado, más el agua caliente sanitaria, más la refrigeración si la vas a usar.

Si vienes de gas natural, gasóleo o propano, tu consumo eléctrico va a subir aunque tu gasto energético total baje. Esa subida es normal y es la que la fotovoltaica está llamada a cubrir en parte. Si no haces esta cuenta, dimensionarás los paneles sobre tu factura eléctrica antigua y te quedarás corto.

Paso 3: la potencia fotovoltaica

Con el consumo futuro estimado, toca calcular cuánta generación tiene sentido. La herramienta pública de referencia es PVGIS, del Centro Común de Investigación de la Comisión Europea: introduces coordenadas, inclinación, orientación y potencia pico, y te devuelve la producción mensual estimada. Es gratuita, es la misma fuente que usan muchos ingenieros y te permite contrastar lo que te diga cualquier comercial.

El criterio de dimensionado no es «cubrir el 100 % del consumo anual», porque la energía no se guarda sola: es maximizar la fracción de generación que realmente autoconsumes. A partir de cierto punto, cada panel adicional produce sobre todo excedentes al mediodía de primavera y otoño, y esos excedentes se compensan a un precio muy inferior al que pagas por comprar. La instalación óptima casi siempre es más pequeña de la que te ofrecen.

Cómo cambia el encaje del conjunto según el perfil de vivienda. Valoración cualitativa.
Perfil de viviendaEncaje de la aerotermiaEncaje de la fotovoltaicaQué haría primero
Unifamiliar reformada con suelo radiante, uso diarioMuy bueno: baja temperatura y muchas horas de funcionamientoMuy bueno si la cubierta es despejadaLos dos, empezando por el cálculo de cargas
Unifamiliar antigua sin aislar, radiadores de hierroMalo mientras no se aísle y se cambien emisoresBueno de forma independienteAislamiento y carpinterías antes que la máquina
Vivienda de uso esporádico o segunda residenciaPobre: pocas horas de uso para amortizarDepende de si hay consumo baseEstudiar solo la fotovoltaica, o nada
Piso en bloque con cubierta comunitariaPosible en aire-agua compacto, con permisosVía autoconsumo colectivo, no individualAcuerdo de comunidad antes que presupuestos
Casa con piscina climatizada o mucho ACSMuy bueno: demanda constante y a baja temperaturaMuy bueno: gran solape con el mediodíaDimensionar acumulación con generosidad
Vivienda en alquiler con horizonte cortoDudoso: el plazo de recuperación no encajaDudoso por el mismo motivoMedidas de coste bajo y contrato de luz

Excedentes, compensación y tarifa: la letra pequeña

Cuando tu tejado produce más de lo que la casa consume en ese instante, el sobrante se vierte a la red. Qué te pagan por él depende del régimen que hayas elegido y de tu comercializadora.

El mecanismo más habitual en vivienda es la compensación simplificada de excedentes, regulada en el Real Decreto 244/2019. Funciona como un descuento en factura, no como una venta: la comercializadora valora la energía vertida y la resta del importe de la energía consumida. Está pensado para instalaciones de hasta 100 kW y tiene un tope que conviene tener muy presente: el saldo por excedentes no puede superar el término de energía consumida del periodo. Traducido, tu factura de energía puede quedarse a cero, pero nunca en negativo, y los peajes, cargos y el término de potencia se siguen pagando.

Ese tope es la razón matemática por la que sobredimensionar rinde cada vez menos. Cuando ya cubres tu término de energía con excedentes en los meses buenos, cada panel extra produce energía que no te descuenta nada. En ese punto tiene más sentido plantearse desplazar consumo, ampliar acumulación de agua caliente, o valorar una batería, que seguir llenando el tejado.

Compensación frente a venta a mercado

Existe también la modalidad de venta de excedentes a mercado, con obligaciones de representación y facturación que la hacen poco práctica para una vivienda normal. Para autoconsumo doméstico, la compensación simplificada es la vía habitual. Lo que sí varía mucho es el precio al que cada comercializadora valora tu excedente y si aplica algún tipo de bolsa o hucha para acumular saldo entre meses. Eso no lo fija el Estado, lo fija tu contrato, y es de lo primero que deberías comparar al elegir compañía tras instalar.

Autoconsumo colectivo

Si vives en un bloque, la vía es el autoconsumo colectivo: varios consumidores asociados a una misma instalación de generación, con un acuerdo de reparto firmado entre los participantes. La normativa ha ido ampliando las condiciones de proximidad, admitiendo distancias de hasta dos kilómetros entre generación y consumo, además de los supuestos de misma referencia catastral. Es un terreno donde el papeleo pesa más que la técnica y donde conviene contar con alguien que ya haya tramitado varios.

Antes de firmar la instalación, pide por escrito qué modalidad de autoconsumo se va a registrar, quién hace el trámite ante la comunidad autónoma y en qué plazo. Un tejado instalado pero sin inscribir ni activar en la comercializadora produce energía que no te compensa nadie.

Emisores, ACS y obra: dónde se dispara el presupuesto

Si dos presupuestos de aerotermia se separan mucho, la explicación suele estar aquí y no en la marca del equipo.

Suelo radiante

Es el mejor compañero técnico de una bomba de calor porque trabaja a temperatura muy baja y tiene una inercia enorme, que es justo lo que necesitas para desplazar consumo a las horas de sol. El problema es la obra: levantar el pavimento existente, resolver las cotas de puertas y peldaños, colocar aislamiento, panel portatubos, tubería, mortero y pavimento nuevo. En obra nueva o en reforma integral es una decisión evidente; en una casa habitada y ya terminada, es la partida que puede duplicar el coste del proyecto.

Fancoils

Los ventiloconvectores son el punto intermedio razonable: trabajan a temperaturas moderadas, dan calor y frío con el mismo equipo, se instalan sin levantar suelos y responden rápido. A cambio, mueven aire (hay ruido y sensación de corriente), necesitan desagüe de condensados y ocupan espacio en pared, techo o suelo. Para quien quiere refrigeración además de calefacción y no puede afrontar obra, suelen ser la opción con mejor relación entre coste y resultado.

Radiadores existentes

Reaprovechar radiadores es tentador porque no hay obra. Funciona si la casa se ha aislado y los radiadores están sobredimensionados respecto a la nueva demanda, de modo que basten temperaturas de impulsión más bajas. Si no es el caso, las opciones son ampliar elementos, sustituir por radiadores de baja temperatura de mayor superficie de intercambio, o asumir un rendimiento estacional bastante peor. Los radiadores no dan frío en verano, con lo que pierdes la mitad del argumento de la aerotermia.

Agua caliente sanitaria y acumulación

El ACS es la parte más agradecida de todo el sistema: demanda constante durante todo el año, temperatura moderada y, sobre todo, total libertad para elegir a qué hora se produce. Programar el calentamiento del depósito al mediodía, con el tejado a pleno rendimiento, es la forma más barata de almacenar energía solar que existe. Por eso conviene no escatimar litros de acumulación: un depósito holgado permite concentrar la producción en las horas buenas y llegar a la noche sin encender nada.

Sobre la temperatura del acumulador, la práctica sanitaria recomendada para agua caliente acumulada es mantenerla suficientemente alta para el control microbiológico, y muchas bombas de calor necesitan el apoyo de una resistencia eléctrica para alcanzar esos niveles en los ciclos de choque térmico. Es un consumo puntual pero real, y debe estar contemplado en el diseño y en la estimación de consumo, no aparecer como sorpresa en la primera factura.

La sala de máquinas

Otra partida infravalorada. La unidad interior, el depósito de inercia y el acumulador ocupan espacio, y ese espacio necesita desagüe, ventilación, acceso para mantenimiento y una toma eléctrica en condiciones. Si el hueco disponible es un armario estrecho o un sótano al que hay que bajar por escalera de caracol, el coste de instalación sube y el mantenimiento futuro se complica. Merece la pena visitar la ubicación con el instalador antes de firmar.

Baterías y almacenamiento térmico: qué va primero

La pregunta sobre baterías aparece siempre, y casi siempre en el momento equivocado. El orden razonable de prioridades es este:

  1. Reducir la demanda. Cada kWh que no necesitas es el más barato de todos. Aislamiento, carpinterías y control de infiltraciones antes que cualquier equipo.
  2. Almacenamiento térmico. El depósito de ACS y la inercia del suelo radiante guardan energía a un coste ridículo comparado con las celdas. Programa bien y ya tienes media batería sin comprarla.
  3. Gestión de la carga. Un termostato que sepa cuándo hay producción, o simplemente unos horarios bien ajustados, mueven mucho consumo a las horas de sol.
  4. Batería eléctrica. Última en la lista. Tiene sentido cuando ya has agotado lo anterior y sigues vertiendo excedentes que la compensación no absorbe, o cuando tu prioridad no es económica sino de respaldo ante cortes de suministro.

Hay un matiz técnico que conviene conocer: si crees que en el futuro querrás batería, elegir desde el principio un inversor híbrido o dejar previsión de espacio y canalizaciones abarata mucho la ampliación posterior. Añadir almacenamiento a una instalación pensada sin él suele implicar equipos adicionales que encarecen la operación.

Y otro matiz sobre el respaldo: no todas las instalaciones con batería siguen funcionando durante un corte de red. Para eso hace falta que el equipo tenga función de respaldo y que se cablee un cuadro de cargas críticas. Si el respaldo es tu motivo para comprarla, exígelo por escrito en el presupuesto.

Ayudas y fiscalidad sin humo (y el bulo del MOVES III)

Este es el apartado donde más desinformación circula, así que vamos por partes y sin cifras inventadas.

El Plan MOVES III no financia aerotermia

Lo repetimos porque aparece constantemente en webs del sector, incluso en tablas de precios con una columna «tras MOVES III»: el Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica. Su objeto es la adquisición de vehículos eléctricos y de pila de combustible y el despliegue de infraestructura de recarga. No subvenciona bombas de calor, ni aerotermia, ni calderas, ni climatización de viviendas. Si un comercial te descuenta una ayuda MOVES del presupuesto de tu aerotermia, ese presupuesto es falso y el resto de sus números merece la misma desconfianza.

Por dónde van las ayudas reales

El apoyo público a la mejora energética de viviendas circula por otras vías, y su rasgo común es que cambian según la comunidad autónoma y según la convocatoria. Las familias de instrumentos que existen habitualmente son:

  • Programas autonómicos de rehabilitación y eficiencia energética, con fondos gestionados por cada comunidad y plazos de solicitud propios. Suelen exigir mejora demostrable de la calificación energética y no admitir obras iniciadas antes de solicitar.
  • Deducciones fiscales por obras de mejora de la eficiencia energética en la vivienda, condicionadas a acreditar la reducción de demanda o de consumo de energía primaria no renovable mediante certificados antes y después.
  • Bonificaciones municipales en el impuesto sobre bienes inmuebles o en el de construcciones, que dependen de la ordenanza fiscal de cada ayuntamiento.
  • Programas específicos de autoconsumo, que en distintos momentos han tenido convocatorias propias con dotación limitada y criterio de orden de solicitud.

No vamos a darte porcentajes ni importes, y desconfía de quien lo haga en una página genérica: la cifra correcta depende de tu comunidad, de la convocatoria abierta en ese momento y del tipo de actuación. Lo que sí podemos darte son las tres reglas que se repiten en casi todas las bases reguladoras y que la gente incumple:

  1. No inicies la obra antes de presentar la solicitud. Es el motivo más frecuente de denegación. La fecha de la factura o del inicio de los trabajos suele ser criterio excluyente.
  2. Guarda la documentación técnica. Certificados de eficiencia energética previo y posterior, memoria, fichas técnicas y facturas desglosadas. Sin eso no hay justificación posible.
  3. Comprueba el tratamiento fiscal de la ayuda. Las subvenciones recibidas pueden tener efectos en la declaración de la renta, y conviene consultarlo antes de contar con el dinero como si fuera un descuento limpio.

Regla de oro al leer presupuestos: el precio antes de ayudas es el único que existe con certeza. Cualquier importe que dependa de una convocatoria que todavía no has solicitado es una expectativa, no un descuento, y así debe figurar en la oferta.

Impuestos según el territorio

Un apunte que se cuela mucho en las plantillas copiadas: el tipo impositivo aplicable a las obras no es el mismo en todo el Estado. En Canarias se aplica el IGIC en lugar del IVA, y Ceuta y Melilla tienen su propio impuesto. Un presupuesto que hable de «IVA reducido de obra» a un cliente canario está usando una plantilla peninsular sin adaptar, lo cual dice bastante sobre el rigor del resto del documento.

Cómo comparar presupuestos y detectar ofertas malas

Pedir tres presupuestos es el consejo de siempre, pero sirve de poco si los tres están escritos de forma que no se pueden comparar. Estas son las comprobaciones que sí discriminan.

Lo que debe aparecer por escrito

  • Cálculo de cargas térmicas con las condiciones de diseño de tu localidad, no una estimación por metros cuadrados.
  • Modelo exacto de la bomba de calor, potencia y SCOP declarado a tu temperatura de impulsión y en tu zona climática.
  • Volumen del depósito de inercia y del acumulador de ACS, y justificación de por qué esos litros.
  • Tipo de emisor previsto y, si hay cambio, el alcance exacto de la obra y quién repone pavimentos y pintura.
  • Marca, modelo y potencia de los módulos y del inversor, número de paneles y potencia pico total en kWp.
  • Producción anual estimada con la orientación e inclinación reales, indicando la fuente del cálculo.
  • Estudio de sombras si hay chimeneas, árboles o edificaciones próximas.
  • Tramitación incluida: legalización eléctrica, registro de autoconsumo y cambio de contrato con la comercializadora.
  • Plazos, forma de pago y penalización por retraso.
  • Garantías separadas: del fabricante para cada equipo, y del instalador por la ejecución.

Señales de alarma

  • Un porcentaje de ahorro cerrado («ahorra un 70 % seguro») sin haber visto tus facturas ni tu casa.
  • Ayudas descontadas del precio como si ya estuvieran concedidas, o mención al MOVES III para aerotermia.
  • Descuento que caduca hoy. La presión temporal en una inversión de cinco cifras es una técnica de cierre, no una oportunidad.
  • Financiación presentada como el producto. Si toda la conversación gira en torno a la cuota mensual y no al precio total ni al TAE, pide los dos.
  • Ausencia de visita técnica. Un presupuesto cerrado por teléfono o por formulario web, sin subir al tejado ni ver la sala de máquinas, se convertirá en extras.
  • Instalador sin habilitación acreditada o que no aporta el certificado de instalación eléctrica al terminar.

Y una consideración sobre el tipo de empresa: las grandes comercializadoras energéticas ofrecen paquetes cómodos, con financiación integrada y un solo interlocutor, a cambio de precios generalmente menos ajustados y de subcontratar la ejecución. Los instaladores locales suelen ser más competitivos y más ágiles en posventa, pero conviene verificar su trayectoria y que no desaparezcan a los dos años. No hay una respuesta buena para todos: hay que decidir cuánto valoras tener a quién llamar cuando algo falle un domingo de enero.

Mantenimiento, vida útil, garantías y trámites

Qué mantenimiento pide cada parte

La fotovoltaica es notablemente poco exigente: revisión periódica de conexiones, protecciones e inversor, comprobación de que la monitorización sigue registrando y limpieza de módulos según el entorno (cerca de campos de cultivo, obras o zonas con mucho polen y polvo hay que limpiar más). El componente con vida útil más corta es el inversor, y conviene contemplar su sustitución en algún momento del ciclo de vida de la instalación.

La aerotermia sí necesita atención regular: presión del circuito hidráulico, estado del vaso de expansión, limpieza de filtros, comprobación del intercambiador, revisión de la batería de la unidad exterior, desagüe de condensados libre y control de estanqueidad del circuito de refrigerante. El Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios establece las obligaciones de mantenimiento de las instalaciones térmicas, con requisitos que dependen de la potencia del equipo; tu instalador debe entregarte el programa de mantenimiento aplicable a tu instalación concreta y las instrucciones de uso.

Garantías: qué te cubre y qué no

Conviene distinguir tres cosas que se confunden a menudo. La garantía legal de conformidad de los bienes es de tres años desde la entrega, tras la reforma introducida por el Real Decreto-ley 7/2021 para las compras realizadas a partir del 1 de enero de 2022. Es un derecho, no una cortesía comercial. Aparte están las garantías comerciales del fabricante, que en módulos fotovoltaicos suelen incluir además una garantía de rendimiento a largo plazo, y que solo son válidas en los términos en que se hayan ofrecido. Y en tercer lugar está la responsabilidad del instalador por la ejecución de la obra, que se rige por su propio régimen y que es la que cubre, por ejemplo, una fuga en la hidráulica o un anclaje mal ejecutado.

Guarda las facturas desglosadas y las fichas de cada equipo. Si en algún momento hay que reclamar, la diferencia entre resolverlo en dos semanas o en seis meses suele estar en tener la documentación ordenada.

Trámites: dónde se van las semanas

La parte física de la instalación es relativamente rápida. Lo lento es el papeleo, que en una unifamiliar suele incluir la licencia de obra o declaración responsable en el ayuntamiento, el certificado de instalación eléctrica emitido por instalador habilitado, la memoria técnica de diseño cuando procede, la inscripción en el registro administrativo de autoconsumo de tu comunidad autónoma y la modificación del contrato de suministro con la comercializadora para activar el régimen de compensación. Este último paso es el que más se olvida y el que determina desde cuándo empiezas a ver el descuento en factura.

Cuándo esta combinación no te compensa

Una guía honesta también dice cuándo no. Estos son los escenarios en los que el conjunto aerotermia más fotovoltaica rinde mal:

  • Casa con envolvente muy deficiente y sin plan de mejorarla. Estarás pagando una máquina cara para calentar el exterior a través de los muros. Primero el aislamiento.
  • Cubierta con sombras permanentes de edificios o arbolado, orientación muy desfavorable o superficie útil ridícula. La generación no dará lo suficiente para justificar la instalación.
  • Uso esporádico. Segundas residencias con pocas semanas de ocupación al año no acumulan horas suficientes de funcionamiento para amortizar un equipo térmico caro.
  • Horizonte de permanencia corto. Si vas a vender o dejar la vivienda en pocos años, el retorno se queda a medias, aunque parte del valor puede recuperarse en el precio del inmueble y en su calificación energética.
  • Restricciones patrimoniales. En cascos históricos y edificios protegidos, la instalación de módulos visibles y de unidades exteriores en fachada puede estar limitada o directamente prohibida.
  • Presupuesto que solo alcanza para la mitad del proyecto. Hacer una fotovoltaica bien dimensionada primero, y la aerotermia cuando se pueda, suele ser mejor que hacer las dos cosas a medias.

Sobre el retorno de la inversión: cualquier plazo de amortización que leas por ahí, incluido el de un comercial, depende de supuestos sobre el precio futuro de la electricidad, sobre tu consumo y sobre el rendimiento real de tu instalación. Los plazos que se manejan habitualmente en el sector para estos proyectos se cuentan en años, no en meses, y varían mucho según el punto de partida. Lo razonable es que te den el cálculo con los supuestos explícitos para que puedas discutirlos, en lugar de un número redondo sin defensa posible.

Antes de decidir, haz estos cinco deberes

  1. Reúne doce meses de facturas de luz y de tu combustible actual. Sin eso, cualquier cálculo es ficción.
  2. Consulta o encarga el certificado de eficiencia energética de la vivienda: te dice dónde están tus pérdidas.
  3. Estima la producción de tu tejado en PVGIS con tus datos reales de orientación e inclinación.
  4. Pide tres presupuestos con visita técnica y con el desglose de partidas descrito arriba.
  5. Comprueba las convocatorias de ayuda abiertas en tu comunidad y sus requisitos antes de encargar nada.

Con esos cinco elementos sobre la mesa dejas de estar en manos del argumentario de nadie. La combinación de aerotermia y fotovoltaica es, en una vivienda adecuada y bien dimensionada, una de las inversiones en eficiencia con mejor sentido técnico que puedes hacer hoy en España. Lo que no es, ni de lejos, es un producto de talla única.

Preguntas frecuentes sobre cuánto vale la aerotermia con placas solares

¿Cuánto cuesta instalar aerotermia en una vivienda?

No hay un precio de catálogo. En el mercado español se manejan horquillas orientativas de unos 8.000 a 15.000 euros para una vivienda unifamiliar con emisores ya existentes, y la cifra sube cuando hay que cambiar radiadores, poner suelo radiante o rehacer la sala de máquinas. El presupuesto depende de la carga térmica de la casa, de la potencia y gama del equipo, del tipo de emisor, del depósito de inercia y de acumulación de ACS, de la obra civil y eléctrica y de la zona. Pide siempre un cálculo de cargas por escrito antes de comparar cifras.

¿Qué precio tiene una instalación de placas solares para autoconsumo?

Las horquillas de mercado para una vivienda unifamiliar suelen situarse entre unos 4.000 y 10.000 euros según la potencia instalada en kWp, el tipo de cubierta, la estructura, el inversor y la distancia hasta el cuadro. Una cubierta inclinada de teja con buena orientación sale más barata que una cubierta de pizarra, una estructura coplanar sobre chapa o un montaje sobre suelo con zanja larga. La batería es una partida aparte.

¿Cuánto se ahorra combinando aerotermia y placas solares?

Depende de qué sustituyes y de cuánta generación puedes autoconsumir. El ahorro procede de dos palancas distintas: la bomba de calor entrega varias unidades de calor por cada unidad de electricidad consumida, y la fotovoltaica abarata esa electricidad en las horas de sol. No existe un porcentaje único válido para todas las casas: calcula tu caso con tu consumo real, la producción estimada en PVGIS y el precio de tu tarifa. Desconfía de quien te prometa un porcentaje cerrado sin haber visto tus facturas.

¿El Plan MOVES III subvenciona la aerotermia?

No. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: financia la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga, no bombas de calor ni aerotermia. Las ayudas a rehabilitación y mejora energética de viviendas van por otras vías, gestionadas en general por las comunidades autónomas y por convocatorias que cambian de año en año, además de posibles deducciones fiscales y bonificaciones municipales. Comprueba siempre la convocatoria vigente en tu comunidad antes de firmar nada.

¿Puedo alimentar la aerotermia solo con las placas solares?

En una instalación conectada a red no funciona así: la fotovoltaica y la bomba de calor no están emparejadas entre sí, ambas cuelgan del mismo cuadro. Cuando hay sol, la generación cubre el consumo instantáneo de la casa, incluida la bomba de calor; cuando no lo hay, la casa tira de la red. El desacople es mayor en invierno, que es cuando más calefacción pides y menos produce el sol.

¿Cuántos kWp de placas necesito para una bomba de calor?

No se dimensiona por la potencia de la bomba, sino por el consumo eléctrico anual de la casa una vez instalada la aerotermia y por cuánto de ese consumo puedes desplazar a las horas centrales del día. El método correcto es estimar el consumo futuro en kWh al año, estimar la producción por kWp en tu ubicación con PVGIS y ajustar hasta que la generación se aproveche en vez de verterse casi entera a la red.

¿Merece la pena poner batería si tengo aerotermia?

La batería eléctrica es la última pieza que se añade, no la primera. Antes conviene aprovechar la inercia térmica de la casa y el depósito de ACS, que actúan como almacenamiento barato: programar la producción de agua caliente y el grueso de la calefacción en las horas de sol desplaza consumo sin comprar celdas. La batería tiene sentido si te quedan excedentes que la compensación no llega a absorber o si valoras el respaldo ante cortes.

¿Qué es la compensación simplificada de excedentes?

Es el mecanismo regulado en el Real Decreto 244/2019 por el que la comercializadora descuenta en tu factura la energía que viertes a la red. Está pensado para instalaciones de hasta 100 kW y tiene un límite: el saldo por excedentes no puede superar el importe del término de energía consumida en el periodo de facturación, es decir, la factura de energía puede quedar a cero pero no negativa. Ese límite es la razón por la que sobredimensionar la instalación rinde cada vez menos.

¿Sirve la aerotermia con radiadores normales?

Puede funcionar, pero mal. Los radiadores tradicionales están calculados para temperaturas de impulsión altas y la bomba de calor pierde rendimiento a medida que sube esa temperatura. Con suelo radiante o fancoils, que trabajan a temperaturas bajas, el equipo rinde mucho mejor. Si mantienes radiadores, lo razonable es comprobar si con la casa aislada bastan a menor temperatura o si conviene ampliar elementos.

¿Qué mantenimiento y qué garantía tiene el conjunto?

La bomba de calor necesita revisión periódica del circuito hidráulico, presiones, filtros y estanqueidad del refrigerante; el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios obliga a mantener las instalaciones térmicas y tu instalador debe entregarte el programa de mantenimiento. En fotovoltaica el mantenimiento es menor: limpieza según el entorno y revisión de conexiones e inversor. En cuanto a garantías, la garantía legal de conformidad de los bienes es de tres años desde el Real Decreto-ley 7/2021, sin perjuicio de las garantías comerciales del fabricante y de la responsabilidad del instalador por la ejecución de la obra.

¿Cuánto tarda la instalación y qué trámites hay?

La ejecución material de la fotovoltaica en una unifamiliar suele resolverse en pocos días; la aerotermia depende de si hay obra de emisores. Los plazos largos casi siempre están en el papeleo: licencia o declaración responsable municipal, certificado de instalación eléctrica, memoria técnica de diseño, inscripción en el registro de autoconsumo de tu comunidad autónoma y alta del contrato de autoconsumo con la comercializadora.

¿En qué casos no compensa esta combinación?

Cuando la envolvente de la casa es mala y no se va a mejorar, cuando la cubierta tiene sombras permanentes o muy poca superficie útil, cuando la ocupación es esporádica y hay pocas horas de uso al año, y cuando la vivienda está en alquiler con un horizonte corto. En pisos con comunidad, el autoconsumo colectivo cambia por completo el planteamiento y hay que estudiarlo aparte.

Transparencia sobre este contenido

Este artículo es divulgativo y está elaborado por el equipo editorial a partir de normativa vigente y de documentación técnica pública de acceso libre. No hemos realizado ensayos propios de equipos, no medimos rendimientos y no disponemos de reseñas verificadas de instaladores. Las horquillas de precio que aparecen son referencias generales de mercado en España para orientarte al leer un presupuesto, no presupuestos ni ofertas, y pueden quedar desfasadas. Tampoco damos importes ni plazos de ayudas públicas porque dependen de la comunidad autónoma y de la convocatoria concreta.

Para tomar una decisión sobre tu vivienda necesitas un cálculo hecho por un técnico o instalador habilitado que la haya visitado, y conviene contrastar la información fiscal y de subvenciones con las fuentes oficiales de tu comunidad autónoma y de la Agencia Tributaria antes de contratar.

Escrito por Equipo EnergíaBarata

Revisado y actualizado el 2026-08-07. Contenido divulgativo elaborado a partir de normativa y documentación técnica pública; no sustituye al estudio de un técnico habilitado.

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