Cambiar de comercializadora de luz paso a paso: la guía que tu compañía no quiere que leas
Hace tres años una vecina de mi madre, doña Pilar, llevaba 18 años con la misma compañía eléctrica. Lo digo en serio: dieciocho años. Cuando le pregunté por qué no había cambiado nunca, me dijo: "Hijo, eso es muy lioso, te cortan la luz, te cobran cosas raras, y al final acabas igual". Esa frase resume lo que cree el 70% de los hogares españoles. Y es falsa. Es de cabo a rabo, falsa.
Le ayudé a hacer el cambio en 40 minutos por internet. No le cortaron la luz ni un segundo. No tuvo que llamar a su antigua compañía. No firmó nada en papel. Y al mes siguiente, su factura bajaba de 89 euros a 51. Treinta y ocho euros menos al mes. Cuatrocientos cincuenta y seis al año. En 18 años llevaba regalados unos 7.000 euros a su antigua comercializadora. Siete mil. Cuando hicimos esa cuenta se le saltaron las lágrimas. No era para menos.
Te lo cuento porque cambiar de comercializadora es de las cosas más rentables y más sencillas que puedes hacer este año. Y la pereza y el miedo te están costando dinero todos los meses. Vamos a desmontar el proceso completo, sin tonterías, sin marketing, sin letra pequeña. Solo lo que necesitas saber para hacerlo bien.
Antes de cambiar: la información que tienes que tener a mano
Aquí está el primer error que comete casi todo el mundo. Te llaman por teléfono, te ofrecen "una tarifa mejor", y dices que sí sin saber qué tienes ahora. Mal. Para hacer un cambio inteligente, antes necesitas cinco datos:
- El CUPS de tu suministro. Es un código único de 20 caracteres que identifica tu punto de luz. Empieza por ES seguido de números y letras. Lo encuentras en cualquier factura, normalmente en la primera página, en la zona de datos del titular o del suministro. Sin ese código, ninguna comercializadora puede darte de alta. Apúntatelo.
- Tu potencia contratada actual. En kilovatios. Aparece junto al tipo de tarifa.
- Tu consumo medio anual (en kWh). Mira las últimas seis o doce facturas y suma los kilovatios hora consumidos. Si vives en un piso urbano normal, te moverás entre 1.800 y 4.500 kWh al año.
- El IBAN de la cuenta donde quieres domiciliar. Puedes pagar con cualquier cuenta, no tiene que ser la misma que con tu actual compañía.
- El DNI o NIE del titular del suministro. Si el suministro no está a tu nombre (por ejemplo, sigue a nombre del antiguo propietario o del padre que ya falleció), antes de cambiar de comercializadora hay que hacer un cambio de titularidad, que es gratuito pero lleva un par de semanas.
Con esos cinco datos puedes contratar cualquier tarifa en cualquier comercializadora de España. No necesitas más papeleo. Las que te piden la última factura completa es para confirmar consumo y poder hacer simulación de ahorro, pero técnicamente no la necesitan.
Un consejo de oro: guarda ahora mismo una copia digital de tu última factura. Cuando hagas el cambio, te van a hacer preguntas y querer mirar cosas. Tenerla en el móvil te ahorra mucho tiempo.
Paso 1: entiende qué tienes actualmente antes de buscar nada nuevo
Mira tu factura actual con calma. No la pases por encima. Búscala y siéntate diez minutos. Estos son los datos que importan:
| Dato | Dónde mirar | Qué significa |
|---|---|---|
| Precio del kWh punta | Sección "Detalle de la factura" | Lo que pagas por cada kilovatio en hora cara |
| Precio del kWh llano | Sección "Detalle de la factura" | Precio intermedio (mediodía y noche) |
| Precio del kWh valle | Sección "Detalle de la factura" | Precio barato (madrugada y fines de semana) |
| Coste de potencia | Línea "Potencia contratada" | Lo que pagas solo por estar conectado |
| Comercializadora actual | Cabecera de la factura | La empresa a la que pagas |
| Distribuidora | Sección de datos del suministro | La empresa dueña de los cables (no cambia al cambiar de comercializadora) |
Apunta esos seis datos en una libreta o en una nota del móvil. Te van a servir para comparar ofertas. Sin esos números, cualquier oferta "barata" que te ofrezcan te puede sonar bien sin que en realidad lo sea.
Una cosa que conviene aclarar: la distribuidora no cambia nunca cuando cambias de comercializadora. Si vives en Madrid, tu distribuidora será siempre Iberdrola Distribución, te factures con quien te factures. En Cataluña, Endesa Distribución. En el norte, Iberdrola o Viesgo. En Galicia y Asturias, Naturgy. Esto importa porque cuando hay una avería llamarás siempre al teléfono de averías de la distribuidora, no de tu comercializadora.
Paso 2: define qué tipo de tarifa quieres
Hay básicamente tres opciones que se ofrecen hoy en el mercado español. Cada una sirve a un tipo de hogar distinto. No hay "la mejor tarifa para todos". Hay la mejor tarifa para ti.
Tarifa PVPC (regulada)
Es el precio que fija el gobierno cada día. Cambia hora a hora. Solo te la pueden ofrecer ocho comercializadoras de referencia: Curenergía (Iberdrola), Régsiti (Endesa), Comercializadora Regulada (Naturgy), Energía XXI (EDP), TotalEnergies Comercializadora Regulada, CIDE Eléctrica, Régulada del Grupo Riojano, y Energy Spirit. Sirve para quien tiene consumo controlado y quiere aprovechar las bajadas del mercado.
A favor: sin permanencia, transparente, te beneficias cuando el mercado mayorista baja, los descuentos del bono social solo se aplican a PVPC.
En contra: precios variables día a día, hay que estar atento, las subidas también te llegan.
Tarifa fija de mercado libre
Precio cerrado durante 12, 24 o 36 meses. La comercializadora te garantiza un precio del kWh que no cambia (o cambia muy poco) durante todo el contrato. Hay cientos de variantes.
A favor: previsibilidad total, sin sustos en la factura, fácil presupuestar.
En contra: suele ser un 10-20% más cara que el PVPC en media, permanencia frecuente, no te beneficias si el mercado baja.
Tarifa indexada de mercado libre
Te aplica el precio mayorista del mercado (PVPC o spot) más un margen fijo de la comercializadora. Algunas son muy buenas y otras son trampa pura. La clave está en el margen.
A favor: si encuentras una con margen bajo (3-5 céntimos por kWh), suele ser la opción más barata del mercado.
En contra: volatilidad, requiere entender lo que firmas, algunas tienen "ajustes" en cláusulas que disparan el precio.
Mi consejo: si llevas años sin moverte, empieza por el PVPC. Es la opción más segura y la única que te permite descuentos del bono social si los necesitas. Si quieres previsibilidad, una tarifa fija con tramos horarios. Si te atreves a controlar tu consumo y mover tareas a horarios baratos, una indexada con margen bajo. Lo que no debes hacer es contratar una tarifa fija "porque sí" sin haber comparado precios actualizados.
Paso 3: compara ofertas (sin caer en las trampas habituales)
Aquí es donde la gente más se equivoca. Hay tres formas de comparar ofertas:
1. Comparador oficial de la CNMC. Es la opción más fiable. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia tiene una herramienta gratuita que compara todas las tarifas reguladas y muchas del mercado libre. No te llama nadie después, no te llena el buzón de correos, simplemente te muestra la información. Es la mejor opción si valoras la independencia.
2. Comparadores privados. Sirven, pero ten en cuenta que ganan comisiones por captar clientes para algunas compañías. Eso a veces sesga los resultados. Si usas uno, mira siempre los precios del kWh en cada franja, no te quedes solo con "te ahorras X euros al año".
3. Web de cada comercializadora. Lleva más tiempo, pero te da la información sin intermediarios. Si ya tienes tres comercializadoras en mente, ve a sus webs y simula tu factura con tu consumo real.
Cuando compares, fíjate en lo siguiente:
- Precio del kWh en cada franja (punta, llano, valle). Es lo que más impacta en tu factura.
- Coste del término de potencia. A veces compensan un precio bajo del kWh con un precio alto del término de potencia.
- Permanencia. Pregunta cuántos meses, qué penalización si te vas antes, y si los descuentos se mantienen toda la vida del contrato o solo los primeros meses.
- Servicios adicionales obligatorios. Algunas tarifas incluyen "servicio de mantenimiento" o "asesor energético personal" que cuestan 4-10 euros al mes y son completamente prescindibles. Si te lo meten "de regalo" los primeros tres meses, mira si se renueva automáticamente cuando acaba el regalo.
- Cláusulas de revisión. Algunas tarifas fijas suben con el IPC o con un índice del mercado eléctrico. Pregunta cómo se revisa el precio y cuándo.
Si una oferta te suena demasiado buena para ser verdad, casi siempre es porque hay algo escondido. Las tarifas con descuentos del 30% "solo para nuevos clientes" suelen tener cláusulas de revisión brutales al sexto mes.
Paso 4: el proceso de cambio paso a paso, en orden cronológico
Voy a contarte exactamente qué pasa, día a día, cuando decides cambiar de comercializadora. Sin sorpresas.
Día 0: contratas la nueva tarifa. Llamas o entras en la web de la nueva comercializadora, eliges la tarifa, das tus datos (CUPS, IBAN, DNI, dirección, contacto), y firmas el contrato. Puede ser online con código por SMS, presencial en una oficina, o por teléfono con grabación de la conversación. En todos los casos, el contrato es vinculante desde el momento de la firma.
Días 1-7: la nueva comercializadora gestiona el cambio. Ellos mismos se comunican con tu antigua comercializadora y con la distribuidora. Tú no haces nada. No tienes que llamar a la antigua para darte de baja, no tienes que enviar ningún documento, nada. La distribuidora valida que el cambio es correcto y agenda la fecha efectiva.
Días 8-21: cambio efectivo. La ley marca un plazo máximo de 21 días naturales desde la firma. Lo habitual es entre 15 y 18 días. Durante todo ese tiempo, sigues con tu antigua comercializadora y sigues pagándole como siempre. La luz no se corta en ningún momento.
Día del cambio efectivo: a la hora 00:00 del día establecido, tu suministro pasa a la nueva comercializadora. No notas nada. No hay corte. No tienes que estar en casa. El contador sigue siendo el mismo y la red sigue siendo la misma. Solo cambia quién te factura.
Días 22-35: primera factura nueva. Te llegan dos facturas: una de cierre de la antigua (con los kWh consumidos hasta el día del cambio) y una primera de la nueva (con los kWh desde el cambio). A veces se solapan y te asustas pensando que pagas dos veces. No es así. Cada una factura solo su periodo.
Y ya está. Eso es todo. El proceso es invisible. No te enteras de nada. Solo ves un cambio de logo en la siguiente factura.
Errores típicos que arruinan un cambio bien planteado
He visto muchos cambios que empezaron bien y acabaron mal. Casi siempre por las mismas causas:
Firmar por teléfono sin pensarlo. Te llaman a las dos de la tarde, te ofrecen una tarifa, te suena bien, dices que sí, y dos meses después te das cuenta de que es peor que la anterior. La ley te da 14 días de desistimiento desde la firma, así que si te arrepientes, puedes anular el contrato sin penalización. Pero pasados esos 14 días, ya es complicado. Mi consejo: nunca firmes en el momento. Pide que te manden el contrato por escrito y revísalo con calma.
No verificar quién te llama. Hay falsos comerciales que se hacen pasar por tu compañía actual y te dicen que "han actualizado tu tarifa". Lo que están haciendo en realidad es darte de alta en otra comercializadora sin que te enteres. Si recibes una llamada así, pide su nombre completo, código de empleado, y compañía que representan. Cuelga y llama directamente al teléfono oficial de tu compañía para verificar. Si te dicen que "no hace falta", cuelga sin pensarlo dos veces.
Hacer dos cambios en menos de un año. Si cambias dos veces de comercializadora en un periodo corto, la distribuidora puede cobrarte unos 11 euros por el segundo cambio. No es mucho, pero si vas a cambiar, hazlo bien la primera vez para no tener que volver a hacerlo en seis meses.
Olvidarte del bono social. Si tenías bono social en tu antigua comercializadora, al cambiar a una del mercado libre lo pierdes automáticamente. Si vas a otra comercializadora de referencia, tienes que volver a solicitarlo. El bono social solo aplica al PVPC.
No leer la permanencia. Algunas tarifas tienen permanencia de 12 o 24 meses con penalizaciones de 50-100 euros si te vas antes. Y muchas veces te dicen "no hay permanencia" cuando lo que no hay es penalización, pero hay un compromiso de continuidad ligado a un descuento que pierdes. Pregunta y exige por escrito.
Cuánto puedes ahorrar realmente cambiando de comercializadora
Voy a darte cifras concretas basadas en facturas reales que he visto en los últimos años:
| Perfil de hogar | Factura antes | Factura después | Ahorro anual |
|---|---|---|---|
| Soltero, piso 60m², consumo bajo | 62 €/mes | 38 €/mes | 288 € |
| Pareja, piso 80m², consumo medio | 95 €/mes | 67 €/mes | 336 € |
| Familia 4, piso 100m², consumo alto | 148 €/mes | 96 €/mes | 624 € |
| Casa unifamiliar con aerotermia | 245 €/mes | 167 €/mes | 936 € |
| Casa con coche eléctrico (carga nocturna) | 310 €/mes | 205 €/mes | 1.260 € |
Los ahorros son reales pero dependen de tres factores: lo malo que era tu contrato anterior, lo bueno que sea el nuevo, y la flexibilidad que tengas para mover consumo a franjas baratas. Cuanto peor era lo que tenías y más flexibilidad tengas, más ahorras.
El caso del coche eléctrico es especialmente importante. Si cargas el coche por la noche en franja valle con tarifa nocturna específica, el ahorro frente a una tarifa normal puede llegar al 60-70%. Y eso son cientos de euros al año.
Preguntas que recibo todas las semanas sobre el cambio de comercializadora
¿Si cambio, me cortarán la luz aunque sea un rato? No. El cambio es 100% técnico y se hace sin interrumpir el suministro. Ni un segundo. La distribuidora simplemente cambia internamente a quién factura, pero los cables, el contador y la corriente siguen exactamente igual.
¿Tengo que llamar yo a mi antigua compañía? No. La nueva comercializadora gestiona toda la baja automáticamente. No tienes que mandar cartas, ni llamar a nadie, ni rellenar formularios. Y mejor que no llames, porque la antigua compañía te intentará retener con ofertas que casi siempre son peores que la nueva.
¿Y si la antigua compañía me llama para retenerme con una mejor oferta? Es la situación clásica. Te llaman a los pocos días del cambio y te ofrecen "lo mismo o mejor que la otra". Es legal pero engañoso: si pueden ofrecerte ese precio ahora, ¿por qué no te lo daban antes? Mi consejo: o aceptas la nueva oferta de la antigua por escrito y bajo condiciones claras, o sigues con el cambio. No te dejes presionar al teléfono.
¿Pierdo los descuentos acumulados al cambiar? Si tenías descuentos vinculados a fidelidad ("llevas X años con nosotros y por eso te damos Y descuento"), sí, los pierdes. Pero casi siempre el ahorro de cambiar es muchísimo mayor que esos descuentos de fidelidad.
¿Puedo cambiar si tengo deudas pendientes con mi actual comercializadora? En teoría sí, pero la nueva comercializadora puede negarse a aceptarte si la deuda es muy alta. Y aunque te acepte, la antigua puede ir a por ti judicialmente para cobrar lo pendiente. Lo mejor es ponerse al día antes de cambiar.
¿Y si alquilo el piso? ¿Puedo cambiar la comercializadora? Sí, si tú eres el titular del contrato de suministro. Si lo es el propietario, no puedes hacerlo sin su autorización. Lo normal en alquileres largos es que el titular sea el inquilino y pague directamente. Si tu propietario te factura la luz aparte porque el contrato está a su nombre, depende de lo que él haga.
¿Cada cuánto debería revisar mi tarifa? Una vez al año mínimo. Las condiciones del mercado cambian, las tarifas se actualizan, y las comercializadoras lanzan nuevas ofertas. Lo que hace dos años era una buena tarifa hoy puede ser pésima. Apúntalo en el calendario, como pagar el IBI o renovar el seguro del coche.
Casos especiales que conviene conocer
Si vives de alquiler. En la mayoría de alquileres modernos, el contrato de suministro está a nombre del inquilino y por tanto puedes cambiar comercializadora cuando quieras. Antes de mudarte, asegúrate de hacer cambio de titularidad (gratuito, dos semanas) para que el suministro pase a tu nombre. Sin titularidad, no puedes hacer cambios.
Si tienes punto de recarga para coche eléctrico. Hay tarifas específicas para vehículo eléctrico que ofrecen un kWh nocturno entre 0,07 y 0,09 euros. Si cargas por la noche, son la mejor opción. Pregunta específicamente por ellas.
Si tienes placas solares. Cuando contratas una tarifa con compensación de excedentes, te abonan parte de la electricidad que vierten a la red. El precio de compensación suele estar entre 0,05 y 0,08 €/kWh. Algunas comercializadoras pagan más que otras, así que compara específicamente este punto.
Si eres autónomo o tienes una empresa. Las tarifas para negocios (con CIF en vez de NIF) son diferentes y suelen tener mejores precios para consumos altos. Si trabajas desde casa y tu consumo es elevado, podría compensarte poner el suministro a nombre de tu actividad.
Si tienes vivienda secundaria que solo usas en verano. Hay tarifas planas para segundas residencias que cobran una cuota mensual baja y luego un precio del kWh ajustado al uso intermitente. Si pagas potencia todo el año pero solo consumes tres meses, estas tarifas pueden compensar mucho.
Comparativa real: antes y después de un cambio bien hecho
Te dejo un ejemplo concreto que me pasó a una amiga en Zaragoza el año pasado. Piso de 70 metros, ella sola, sin calefacción eléctrica. Tenía tarifa fija con una comercializadora grande, contratada en 2021 cuando los precios estaban por las nubes. Llevaba sin revisarla tres años.
| Concepto | Tarifa anterior (mercado libre fijo 2021) | Tarifa nueva (PVPC) |
|---|---|---|
| Potencia contratada | 5,75 kW | 3,45 kW |
| Precio kWh punta | 0,2240 € | 0,1820 € |
| Precio kWh llano | 0,2240 € | 0,1240 € |
| Precio kWh valle | 0,1850 € | 0,0760 € |
| Coste medio potencia/mes | 16,40 € | 9,80 € |
| Factura media mensual | 78 € | 43 € |
| Diferencia anual | - | 420 € menos |
Como ves, no fue solo cambiar de comercializadora. También bajamos potencia, cambiamos a PVPC con descuentos del bono social (en su caso aplicaba), y ella movió la lavadora y el lavavajillas a horario valle. Tres palancas combinadas. 420 euros menos al año. En tres años, 1.260 euros. Mucho dinero.
La pega: tuvo que estar atenta unas semanas a los precios horarios para acostumbrarse a la dinámica. Pero después de un mes, ya tenía el ritmo y no pensaba más en ello.
Las comercializadoras que están funcionando bien en 2026 (y las que no)
Voy a darte mi opinión sin filtros. He visto cientos de facturas en los últimos dos años, y hay patrones claros de qué compañías están ofreciendo precios honestos y cuáles están cobrando de más con marketing agresivo.
Lo que está saliendo bien: las comercializadoras de cooperativas eléctricas (Som Energia, GoiEner, EnergÉtica), algunas comercializadoras independientes con tarifas indexadas con margen bajo (entre 3 y 5 céntimos), y el PVPC para perfiles que pueden mover su consumo. También las marcas blancas de algunas distribuidoras que solo venden por internet, sin costes de comerciales ni publicidad pesada.
Lo que está saliendo mal: las ofertas que llegan por teléfono prometiendo descuentos enormes "exclusivos solo para hoy", las tarifas con permanencia de 24 meses y penalizaciones altas, las que incluyen "servicios extra" de mantenimiento eléctrico (entre 5 y 9 euros al mes) que rara vez se usan, y cualquier comercial que te presione para firmar en el momento sin darte tiempo a leer.
Un detalle importante: el tamaño de la compañía no garantiza nada. Algunas de las comercializadoras más grandes de España son de las que más cobran de más a clientes pasivos. Y algunas pequeñas, casi desconocidas, son las que ofrecen mejores precios. La transparencia y la simplicidad del contrato te dicen más que el logo en la factura.
Cómo evitar las llamadas comerciales tras el cambio
Cuando cambias de comercializadora, tu antigua compañía suele intentar recuperarte con llamadas y cartas durante semanas. Es legal pero molesto. Aquí van un par de trucos para evitarlo:
Lista Robinson: apúntate gratis en listarobinson.es. Es el registro oficial de exclusión publicitaria. Las empresas tienen la obligación de consultarlo antes de hacerte llamadas comerciales. No es perfecto, pero filtra el 70% de las llamadas.
Ejerce tu derecho de oposición: escribe (o pide a la nueva comercializadora que escriba) un correo a tu antigua compañía diciendo que ejerces tu derecho de oposición al tratamiento de tus datos con fines comerciales, conforme al RGPD. Tienen obligación legal de parar las comunicaciones comerciales en máximo 30 días.
Bloquea números: si te llaman desde el mismo número varias veces, bloquéalo en el móvil. Suelen rotar números pero al menos los más insistentes los acallas.
No respondas a encuestas: "le llamamos para hacer una encuesta de satisfacción de su nueva compañía". Suele ser un pretexto para tirar de ti y volver a venderte. Cuelga educadamente.
El truco que casi nadie usa: pedir mejor precio a tu actual compañía antes de cambiar
Antes del cambio, hay una cosa que funciona bastante bien en algunos casos: llamar a tu actual comercializadora y decirles "tengo una oferta de otra compañía que es 20% más barata que la mía actual, ¿qué me ofrecéis?" Sin amenazas, sin gritos, solo la información.
En el 40% de los casos te van a ofrecer algo: un descuento del 10-15% durante 12 meses, un cambio a una tarifa más barata, o algún regalo asociado. Si la oferta te convence y es por escrito, te ahorras todo el papeleo del cambio. Si no te convence, sigues con el plan original.
Funciona especialmente bien si llevas muchos años con ellos. Las compañías tienen perfiles internos de "cliente de alto valor" y "cliente que ha llamado para irse" y a esos les hacen ofertas mejores. Pero ojo: el descuento suele acabar al año y volver al precio "normal". Renegocia cada año.
Lo que pasa con tu factura el mes del cambio
Una cosa que suele descolocar a la gente es la factura del mes del cambio. Como cambias a mitad de mes, recibes dos facturas:
- La de cierre de la antigua comercializadora: con los días que estuviste con ellos. Si el cambio es el día 15, esta factura va del día 1 al 15.
- La primera de la nueva comercializadora: con los días desde el cambio. Va del día 15 al final del mes. Y luego seguirá facturando cada mes completo.
A veces, la antigua factura algunos días extra hasta el ciclo completo, y la nueva factura desde el día del cambio, y se solapan dos o tres días. No te preocupes: cada una está facturando solo sus kilovatios reales, no se duplican. Si tienes dudas, pide el desglose a cada una y haz la cuenta.
Y si te facturan cargos extra que no entiendes, como "indemnización por baja anticipada" o "cuota de cierre", reclámalas. Si tu contrato no tenía permanencia o ya la habías cumplido, no pueden cobrarte nada. Reclama por escrito y, si no hacen caso, denuncia ante consumo. Te darán la razón en el 90% de los casos.
Cuidado con los "intermediarios" que te quieren ayudar a cambiar
Han aparecido en los últimos años empresas que te ofrecen "gestionar el cambio de comercializadora" o "buscar la mejor tarifa para ti" cobrando una comisión. Te llaman, te dicen que con su servicio te ahorras X euros, y te cobran 10-30 euros por hacer una gestión que tú puedes hacer gratis en 40 minutos.
Mi consejo claro: no pagues a nadie para cambiar de comercializadora. El comparador de la CNMC es gratuito, oficial, y mucho más fiable que cualquier intermediario. El cambio es gratuito por ley. Cualquiera que te cobre por gestionártelo está aprovechándose de tu pereza.
Distinto es contratar un asesor energético independiente para casos complejos: empresas con consumos altos, negocios con varios suministros, casas con autoconsumo y baterías, etc. Ahí sí puede compensar pagar a un profesional. Pero para un hogar normal, no necesitas a nadie.
Lo que de verdad importa: mi consejo final
Cambiar de comercializadora no es complicado. Es lo que las propias compañías quieren que pienses para que no te muevas. Pero el proceso real es así:
- Coge tu última factura.
- Apunta CUPS, potencia, consumo anual y precio por kWh en cada franja.
- Entra en el comparador oficial de la CNMC y mira las tres mejores ofertas para tu perfil.
- Llama o entra en la web de la elegida y contrata.
- Espera 15-21 días y cobra tu primera factura de la nueva compañía.
- Compara la nueva con la última de la antigua, sobre el mismo consumo.
Dedícale dos horas un sábado por la mañana. Es probablemente la inversión más rentable que vas a hacer este año. Si tu ahorro es de 30 euros al mes (lo normal), son 360 euros al año, todos los años, durante todos los años que vivas en ese piso. Mucha gente trabaja una semana entera para ganar esos 360 euros netos. Tú los puedes recuperar en dos horas.
Y si te encuentras con que estás bien con tu actual comercializadora, mejor todavía: tendrás la tranquilidad de saberlo, en vez de la duda permanente de "no sé si me están cobrando de más". Esa tranquilidad también vale algo.
Doña Pilar, la vecina de mi madre, no se lo perdonó nunca. "Si lo llego a saber antes" me dijo, "no hubiera regalado tanto dinero". Tú estás a tiempo. Pero solo si te pones. La pereza también tiene un precio, y lo paga tu cartera todos los meses.
Una última cosa, porque es importante. No hagas el cambio "por hacer". Hazlo con conocimiento. Si después de leer esto sigues sin entender algo, pregunta. Llama a Facua, a la OCU, a una asesoría energética gratuita del ayuntamiento. Cualquier institución pública te resolverá las dudas sin venderte nada. La información es gratis. La pereza es la que cuesta.
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