Compañía de luz más barata en 2026: cómo elegir la tuya

Respuesta directa: no existe una compañía de luz que sea la más barata para todo el mundo. El precio final de tu factura sale de combinar cuatro cosas —el término de potencia que contratas, el precio de la energía que consumes, los peajes y cargos regulados, y los impuestos—, y solo la segunda la fija libremente la comercializadora. Por eso la oferta que arrasa en un hogar que consume de madrugada puede ser la peor para uno que consume a las ocho de la tarde. La compañía más barata para ti es la que aplica el precio más bajo a las horas en las que tú realmente enciendes las cosas, sin colarte servicios que no has pedido. Esta guía explica cómo llegar a esa conclusión con tus propios datos, y no con el ranking de nadie.
La parte incómoda es que el mercado eléctrico español está diseñado para que comparar cueste trabajo. Cada comercializadora pone nombre propio a su tarifa, elige qué número enseña en grande y cuál deja en el anexo, y actualiza precios varias veces al año. Una lista de «las diez mejores compañías» envejece en semanas. Un método para comparar, no.
Así que aquí no vas a encontrar un podio. Vas a encontrar cómo se forma el precio de la luz, qué diferencia real hay entre el PVPC y el mercado libre, cómo funciona la tarifa 2.0TD que se te aplica sí o sí, qué mirar en un contrato antes de firmarlo y dónde consultar precios vigentes sin que nadie cobre comisión por enseñártelos.
Qué significa «la compañía de luz más barata» y por qué no hay una sola respuesta
Cuando alguien busca la compañía de luz más barata está buscando, en realidad, dos cosas distintas: pagar menos el mes que viene y dejar de tener la sensación de que le están cobrando de más. Son objetivos compatibles, pero se atacan con herramientas diferentes.
El primer obstáculo es conceptual. En una factura de luz conviven precios que la comercializadora fija con libertad y precios que están regulados y son idénticos para todos. Los peajes de transporte y distribución los aprueba la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia; los cargos, que financian entre otras cosas los costes de política energética del sistema, los aprueba el Gobierno. Ni una comercializadora barata ni una cara pueden tocarlos. Cuando una oferta promete «hasta un X% de ahorro», ese porcentaje solo puede aplicarse a la parte liberalizada, que es una fracción del recibo.
Comparar precios sueltos no sirve de nada
El segundo obstáculo es aritmético. Una tarifa tiene, como mínimo, dos precios: uno por cada kilovatio de potencia contratada y por día, y otro por cada kilovatio hora consumido. Si la tarifa tiene discriminación horaria, los precios de energía son tres y los de potencia, dos. Comparar dos ofertas mirando solo el precio de la energía en el periodo valle es comparar dos coches por el precio del limpiaparabrisas.
La única comparación que significa algo es esta: coges tu consumo anual repartido por periodos, coges tu potencia contratada, aplicas los precios de cada oferta y obtienes un coste anual. Ese número, y no el titular de la promoción, decide cuál es la compañía de luz más barata para tu caso.
Qué sí es cierto del mercado eléctrico español
Hay un patrón que se repite y que conviene tener presente: las comercializadoras compiten por captar clientes nuevos con condiciones mejores que las que aplican a los contratos antiguos, y muchas de esas condiciones de entrada tienen fecha de caducidad escrita en el contrato. Al vencer, la tarifa pasa a las condiciones generales de la compañía sin que haya que firmar nada nuevo. Quien no revisa su contrato durante años no está pagando necesariamente un precio abusivo, pero es probable que esté pagando un precio peor que el que hoy le ofrecerían a él mismo como cliente nuevo.
De ahí sale la única recomendación que se sostiene sin cifras: revisa tu tarifa una vez al año, y hazlo con tus números delante. No porque cambiar sea mágico, sino porque el contrato que firmaste hace años se escribió con unas condiciones de mercado que ya no existen.
Regla práctica: antes de mirar una sola oferta, ten a mano tu CUPS, tu potencia contratada y tu consumo anual repartido por periodos. Sin esos tres datos, cualquier comparación es una apuesta, y el sesgo de quien te enseña la oferta decide por ti.
Cómo se compone tu factura de la luz, concepto a concepto
Entender la factura es lo que convierte una comparación en una decisión. Un recibo de luz doméstico en España se descompone siempre en los mismos bloques, aunque cada compañía los presente con un diseño distinto.
| Concepto | Qué es | ¿Lo fija la comercializadora? | Cómo influye en tu factura |
|---|---|---|---|
| Término de potencia | Pago por tener disponible una potencia en kW; se cobra por kW y día todos los días del año | La parte de comercialización sí; los peajes y cargos asociados, no | Coste fijo: lo pagas aunque no consumas nada. Depende de la potencia que hayas contratado |
| Término de energía | Pago por cada kWh consumido, con uno o tres precios según el periodo horario | Sí: es la parte donde compiten de verdad | Coste variable: sube y baja con tu consumo y con la hora en la que consumes |
| Peajes de transporte y distribución | Coste de llevar la electricidad por las redes hasta tu casa | No: los aprueba la CNMC y son iguales para todos | Van incorporados a los términos de potencia y de energía |
| Cargos del sistema | Costes de política energética que se reparten entre los consumidores | No: los aprueba el Gobierno | También incorporados en potencia y energía |
| Impuesto especial sobre la electricidad | Tributo que grava el consumo eléctrico | No | Se calcula sobre la base de la factura; su tipo se ha modificado por norma en los últimos años |
| Alquiler del equipo de medida | Coste regulado del contador cuando no es de tu propiedad | No | Importe fijo mensual pequeño, idéntico para el mismo tipo de contador |
| IVA | Impuesto sobre el valor añadido aplicado al total | No | Se aplica al final, sobre todo lo anterior, incluido el impuesto especial |
| Servicios adicionales | Mantenimiento, seguros de avería, asistencia, planes de protección | Sí, y son opcionales | Cuota mensual aparte que no forma parte del suministro y que puede convertir una tarifa barata en cara |
La consecuencia práctica de esta tabla
Mira las columnas tercera y cuarta. Solo dos conceptos están realmente en juego cuando comparas compañías: la parte de comercialización del término de potencia y el precio de la energía. Todo lo demás lo pagarías igual con cualquier empresa. Por eso los ahorros que se anuncian sobre «el total de la factura» suelen ser optimistas: el margen sobre el que se puede competir es más estrecho de lo que sugiere la publicidad.
Y mira la última fila. Los servicios adicionales son la vía más silenciosa de encarecimiento, porque no aparecen en un comparador de tarifas: se contratan como producto aparte y se facturan en el mismo recibo. Una tarifa con un precio de energía muy competitivo puede terminar siendo la más cara del año si lleva pegados dos servicios opcionales que no necesitas.
Dónde encontrar cada dato en tu propia factura
El CUPS es el código que identifica tu punto de suministro; empieza por ES y lo necesitas para cualquier trámite o comparación. La potencia contratada aparece en kW, y en tarifas 2.0TD verás dos valores. El consumo facturado viene en kWh y debería indicar si la lectura es real o estimada. El periodo de facturación te dice cuántos días cubre el recibo, dato necesario para comparar facturas de distinta duración. Y el desglose de peajes, cargos e impuestos suele estar en la segunda página o en el detalle ampliado.
Si tu factura no permite localizar todo esto con claridad, tienes derecho a pedir el detalle a tu comercializadora. Y si quieres los datos en bruto, la plataforma datadis.es, gestionada por las distribuidoras, te deja descargar gratis tu consumo hora a hora acreditando tu identidad y tu CUPS. Ese fichero es la mejor materia prima que existe para comparar ofertas, porque es tu consumo real y no una estimación.
PVPC y mercado libre: qué es cada cosa y en qué se diferencian
Toda la confusión sobre cuál es la compañía de luz más barata arranca aquí, así que conviene dejarlo claro antes de seguir. En España, un hogar puede estar en uno de dos sitios.
El mercado regulado: el PVPC
El Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor es una tarifa cuyo precio de la energía no lo fija una empresa, sino una metodología aprobada por norma. Solo pueden ofrecerlo las comercializadoras de referencia (las llamadas CUR), un grupo reducido de empresas designadas por el Gobierno, y solo pueden acogerse suministros con potencia contratada de hasta 10 kW.
Su rasgo distintivo es que el precio de la energía cambia cada hora del día. Durante años ese precio dependía casi por completo del resultado del mercado mayorista diario, lo que lo hacía muy volátil. La metodología se reformó para suavizar esa volatilidad incorporando de forma progresiva una referencia a los mercados a plazo, de modo que el precio horario ya no refleja únicamente lo que pasó en la subasta de ese día. La consecuencia para ti: el PVPC sigue siendo variable, pero está menos expuesto a un pico puntual del mercado diario que hace unos años.
Lo importante del PVPC es que, al estar regulado, el precio es el mismo lo contrate quien lo contrate. Buscar «la CUR más barata» no tiene sentido: no hay una más barata que otra en el precio de la energía. Lo que puede variar es la calidad de la atención al cliente y la comodidad de la gestión.
El mercado libre
Aquí la comercializadora fija el precio de la energía y el componente de comercialización de la potencia, y compite con quien quiera. Dentro del mercado libre conviven dos filosofías muy distintas que a menudo se mezclan en el mismo folleto.
Las tarifas de precio fijo —lo que la publicidad llama «tarifa plana» o «precio estable»— garantizan un precio por kWh durante un plazo, normalmente doce meses. Compras previsibilidad: sabes cuánto te cuesta cada kilovatio hora pase lo que pase en el mercado mayorista. A cambio, la comercializadora incorpora en ese precio una prima por asumir ella el riesgo.
Las tarifas indexadas trasladan a tu factura el precio del mercado mayorista más un margen conocido y explícito. Son las más transparentes en su estructura y suelen tener el margen más bajo, pero te dejan expuesto a lo que haga el mercado: en un periodo tranquilo pagas poco, en una crisis energética pagas lo que cueste.
| Criterio | PVPC (regulado) | Mercado libre, precio fijo | Mercado libre, indexada |
|---|---|---|---|
| Quién fija el precio de la energía | Una metodología aprobada por norma | La comercializadora, cerrado por contrato | El mercado mayorista más un margen de la comercializadora |
| Variabilidad | Cambia cada hora | Ninguna durante la vigencia del precio | Alta: depende del mercado |
| Previsibilidad de la factura | Media: sabes la estructura, no el importe exacto | Alta | Baja |
| Quién asume el riesgo de precio | Tú | La comercializadora, y te lo cobra en la prima | Tú |
| Quién puede contratarlo | Suministros de hasta 10 kW, solo con una CUR | Cualquiera | Cualquiera |
| Acceso al bono social | Sí, es la única vía | No | No |
| Premia desplazar el consumo a horas baratas | Mucho: el precio cambia hora a hora | Depende de si la tarifa tiene tres periodos o uno solo | Mucho |
| Perfil al que suele encajar | Consumo flexible, disposición a revisar la factura, potencia baja | Quien prioriza no llevarse sorpresas y no puede desplazar consumo | Consumo desplazable y tolerancia al riesgo |
Fíjate en que la tabla no contiene un solo precio. No es un olvido: los precios de la luz se mueven, y un número publicado hoy puede estar desfasado en semanas. Lo que no se mueve es la estructura, y con la estructura ya puedes decidir en qué liga quieres jugar antes de mirar tarifas concretas.
El malentendido más repetido
Mucha gente cree que el mercado regulado es «la tarifa antigua» y el mercado libre «la moderna», o al revés, que el PVPC es siempre lo más barato. Ninguna de las dos cosas es cierta. El PVPC es una tarifa perfectamente vigente, y es barata o cara según en qué horas consumas y según cómo esté el mercado. Pasar del mercado libre al PVPC o al contrario es gratuito y reversible, y lo tramita la comercializadora a la que te cambias.
La tarifa 2.0TD: periodos horarios y dos potencias contratadas
Antes de comparar ofertas hay que saber una cosa que casi nadie te explica al contratar: el peaje de acceso de todos los suministros domésticos de hasta 15 kW es el mismo, se llama 2.0TD, y divide el día en periodos. Da igual la compañía que tengas y da igual que tu tarifa se anuncie como «plana». Por debajo, la red te está facturando por periodos.
Los tres periodos de energía
| Periodo | Horario | Días | Qué conviene poner ahí |
|---|---|---|---|
| Punta (el más caro) | De 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 22:00 | Laborables | Lo imprescindible. Es el tramo que hay que vaciar de electrodomésticos programables |
| Llano (intermedio) | De 8:00 a 10:00, de 14:00 a 18:00 y de 22:00 a 24:00 | Laborables | Cocina, plancha, uso normal de la casa |
| Valle (el más barato) | De 0:00 a 8:00 | Laborables | Lavadora, lavavajillas, secadora, termo eléctrico, carga del coche |
| Valle (el más barato) | Las 24 horas | Sábados, domingos y festivos de ámbito nacional | Todo lo que puedas concentrar el fin de semana |
La última fila es la que más gente desconoce: el sábado y el domingo enteros son periodo valle, de 0:00 a 24:00. Poner lavadoras el fin de semana no es manía de ahorrador obsesivo; es comprar exactamente la misma electricidad en el tramo más barato del peaje. Y lo mismo ocurre con los festivos nacionales.
Dos potencias, no una
La 2.0TD también te permite contratar dos potencias distintas: una para el tramo punta y llano, y otra para el tramo valle. La de valle se factura más barata que la diurna. Eso abre una posibilidad muy poco usada: si necesitas más potencia solo de madrugada —por ejemplo, para cargar un vehículo eléctrico sin que salte el interruptor de control de potencia mientras el resto de la casa duerme—, puedes contratar una potencia moderada para el día y una superior para la noche, en lugar de subir las dos y pagar el término caro durante todo el año.
Muchos contratos antiguos se migraron automáticamente a la 2.0TD asignando la misma potencia a los dos periodos, que era lo más sencillo para la comercializadora. Si nunca lo has revisado, es probable que sea tu caso, y no tiene por qué ser la configuración óptima.
Cómo saber qué potencia necesitas de verdad
La potencia contratada no es una estimación del consumo, sino el tope de kilovatios que puedes tener funcionando a la vez. Para saber si te sobra, el método es el siguiente. Primero, comprueba si el interruptor de control de potencia te ha saltado alguna vez en el último año: si nunca ha saltado, tienes margen. Segundo, pide a tu distribuidora o consulta en tu área de cliente el histórico de potencia máxima demandada, que es el pico real que ha registrado tu contador. Tercero, suma la potencia de los aparatos que de verdad usarías a la vez en el peor momento del día.
Con esos tres datos sabrás si puedes bajar un escalón. Ojo con un detalle: bajar la potencia ahorra todos los días del año, pero si te quedas corto tendrás cortes cuando coincidan varios aparatos, y volver a subir tiene sus propias condiciones. Con carácter general la normativa permite modificar la potencia contratada una vez cada doce meses, así que conviene acertar y no ir probando.
Antes de cambiar de compañía, revisa la potencia. Es el único ajuste de la factura que no depende de negociar con nadie, se aplica todos los días del año y no cambia cuando el mercado se mueve. Una tarifa excelente sobre una potencia sobredimensionada sigue siendo una factura cara.
Cómo comparar de verdad: energía, potencia, permanencia y extras
Comparar tarifas de luz no es mirar un número. Son cuatro variables, y las compañías saben perfectamente cuál enseñar y cuál dejar para el anexo. Vamos una a una.
1. El precio de la energía, y cuántos precios tiene la tarifa
Lo primero es averiguar si la oferta tiene un precio único las veinticuatro horas o tres precios por periodos. Una tarifa de precio único puede ser peor que una con discriminación horaria si tú concentras el consumo de madrugada, y mejor si consumes justo en punta. Para compararlas bien no basta con mirar el precio más bajo de cada una: hay que multiplicar cada precio por los kilovatios hora que tú consumes en ese periodo y sumar.
El error clásico es fijarse en el precio de valle, que es el que la publicidad pone en grande porque es el más bonito, y descubrir después que la mayor parte de tu consumo cae en llano y punta. Con tu fichero de consumo horario descargado, ese error desaparece: sabes exactamente cuántos kWh tienes en cada tramo.
2. El término de potencia, el peaje silencioso
Se paga cada día del año, consumas o no consumas. Al ser un importe por kW y día, parece calderilla en la comparación y se acumula en doce meses. Algunas ofertas anuncian un precio de energía muy agresivo y recuperan margen cargando la potencia por encima de lo habitual del mercado. La única defensa es sumar los dos términos sobre tu consumo y tu potencia anuales antes de decidir, nunca comparar solo uno de ellos.
3. La permanencia y sus disfraces
La mayoría de tarifas domésticas se anuncian sin permanencia, y en muchos casos es verdad. Los tres disfraces que hay que buscar en el contrato son estos. El primero, la permanencia ligada al descuento: el suministro no tiene compromiso, pero si te das de baja antes de un plazo te reclaman el descuento ya disfrutado. El segundo, la permanencia del servicio adicional: la luz es libre, pero el mantenimiento que entró en el mismo contrato tiene su propio compromiso de duración. El tercero, la permanencia del precio garantizado: algunas tarifas que cierran precio a varios años penalizan la salida anticipada.
Buscar en el PDF del contrato las palabras «compromiso», «permanencia», «penalización» e «indemnización» es cuestión de dos minutos y evita disgustos. Si la comercializadora no te entrega las condiciones por escrito antes de firmar, ya tienes tu respuesta sobre esa comercializadora.
4. Los servicios extra que encarecen la factura
Mantenimiento de la instalación eléctrica, seguro de protección de pagos, asistencia de urgencias, revisión de electrodomésticos, planes de reparación. Cada uno parece una cuota pequeña; sumados y multiplicados por doce meses dejan de serlo, y con frecuencia superan la diferencia de precio entre una tarifa buena y una mediocre.
La regla práctica es contratar el suministro solo. Si de verdad quieres una cobertura de averías, compárala por separado con lo que ya te cubre tu seguro de hogar, que en muchas pólizas incluye asistencia eléctrica. Y revisa la primera factura después de cualquier cambio: si aparece un concepto que no recuerdas haber pedido, reclámalo por escrito de inmediato.
5. Y una quinta variable que no está en el folleto: la atención al cliente
No aparece en ningún comparador, pero se nota el día que hay un problema de facturación. Antes de firmar, comprueba si la comercializadora tiene teléfono de atención gratuito, si publica un procedimiento de reclamación claro y en qué plazo se compromete a responder. Una empresa que solo atiende por formulario web y tarda semanas en contestar puede costarte más tiempo del que te ahorra en euros.
Por qué la tarifa más barata depende de tu curva de consumo
Esta es la idea central de toda la guía, así que merece una sección propia con el mecanismo explicado, no con números que caducan.
Tu curva de consumo es el reparto de tus kilovatios hora a lo largo del día y de la semana. Dos hogares que consuman exactamente lo mismo al año pueden pagar cantidades muy distintas si uno lo consume de madrugada y el otro a las nueve de la noche. Como los precios de la energía varían por periodo —en el PVPC, hora a hora; en el mercado libre con discriminación, por tramos— tu factura es la suma de multiplicar cada kilovatio hora por el precio del momento en el que lo gastaste.
Los tres perfiles que se repiten
El perfil de consumo desplazable agrupa a quien puede decidir cuándo gasta: lavadora y lavavajillas con programador, termo eléctrico con temporizador, carga de vehículo eléctrico por la noche, aire acondicionado que se puede adelantar o retrasar una hora. A este perfil le compensa cualquier tarifa que premie las horas baratas, porque puede mover una parte sustancial de su consumo al tramo valle y al fin de semana. Aquí es donde el PVPC y las indexadas dan lo mejor de sí.
El perfil de consumo rígido es el de quien gasta cuando gasta y no puede moverlo: familia con horario escolar, comidas y cenas a hora fija, televisión y luces por la tarde-noche. Su consumo se concentra en los tramos caros haga lo que haga. A este perfil le suele convenir una tarifa de precio único razonable o una con discriminación cuyos precios de punta y llano no sean agresivos, porque el descuento del valle apenas va a tocar su factura.
El perfil de ocupación irregular corresponde a segundas residencias y viviendas vacías buena parte del año. Aquí la variable dominante no es el precio de la energía sino el término de potencia, porque se paga los 365 días aunque no haya nadie. Para este perfil, ajustar la potencia a la baja pesa más que cualquier comparación de precios de kWh.
Cómo calcular tu propio caso sin inventarte nada
El procedimiento es siempre el mismo y no requiere hojas de cálculo complicadas:
- Descarga tu consumo horario del último año completo desde el portal de tu distribuidora o desde datadis.es.
- Agrupa los kilovatios hora en los tres periodos de la 2.0TD: punta, llano y valle, recordando que los fines de semana y festivos nacionales van enteros a valle.
- Anota tus dos potencias contratadas y el número de días del año.
- Para cada oferta que estés valorando, multiplica los kWh de cada periodo por su precio, multiplica cada potencia por su precio y por 365, y suma.
- Añade los servicios adicionales que la oferta incluya de serie, los impuestos y el alquiler del contador.
- Compara los totales anuales, no los precios unitarios.
Si haces este ejercicio una sola vez, te sirve para siempre: la parte de tu consumo por periodos cambia poco de un año a otro, así que la próxima vez que compares solo tendrás que meter precios nuevos en la misma cuenta.
Y una advertencia sobre las simulaciones
Cuando una comercializadora te enseña un ahorro estimado, pregúntate siempre sobre qué está comparando. Muchas simulaciones comparan su oferta de captación contra un perfil de consumo medio inventado o contra la tarifa más cara del mercado, no contra lo que tú pagas hoy. La comparación que vale es la de tu coste anual real frente al coste anual que tendrías con la oferta nueva, y esa cuenta la puedes hacer tú.
Quién vende luz en España: grandes, independientes, cooperativas y CUR
En el mercado español conviven varios modelos de comercializadora. Saber en qué bloque está una empresa te dice bastante sobre cómo va a ser su oferta antes incluso de mirarla.
| Tipo | Cómo operan | Punto fuerte | A qué prestar atención |
|---|---|---|---|
| Grandes eléctricas y energéticas | Grupos con generación propia, red comercial amplia y oficinas físicas | Solvencia, atención en oficina, paquetes combinados de luz, gas y servicios | Las condiciones de captación suelen tener fecha de caducidad; el precio base rara vez es el más bajo |
| Comercializadoras independientes | Estructura ligera, canal digital o telefónico, sin generación propia en muchos casos | Suelen competir en precio y ofrecen indexadas con margen explícito | Atención al cliente sin oficinas; en las indexadas, exposición al mercado mayorista |
| Cooperativas de consumo energético | Eres socio además de cliente; precio de coste más un margen para sostener la estructura | Transparencia de la estructura de precio y origen renovable certificado | Suele haber una aportación al capital social al entrar; no compiten con ofertas de captación |
| Comercializadoras de referencia (CUR) | Designadas por el Gobierno; son las únicas que pueden ofrecer el PVPC | Precio de energía regulado e idéntico entre ellas; única vía para el bono social | Solo para suministros de hasta 10 kW; la diferencia entre unas y otras está en el servicio, no en el precio |
Que la tabla no traiga nombres propios con su precio al lado es deliberado. Las tarifas concretas se renuevan continuamente y cualquier lista de precios publicada envejece mal: lo que hoy sería el mejor precio del mercado puede no serlo el mes que viene. El listado actualizado de comercializadoras de referencia lo publica la CNMC, y las ofertas vigentes de todas las comercializadoras que operan en España están en el comparador oficial, que es donde tiene sentido mirar precios.
Qué modelo encaja con qué prioridad
Si tu prioridad es el precio puro y puedes desplazar consumo, tu terreno son las indexadas de comercializadoras independientes y el PVPC. Si tu prioridad es no llevarte sorpresas, tu terreno son las tarifas de precio fijo, sean de una grande o de una independiente, comprobando la fecha en la que vence el precio garantizado. Si tu prioridad es saber exactamente de dónde sale cada euro y que el origen renovable esté certificado, el modelo cooperativo es el más coherente, aceptando que no vas a encontrar ofertas de captación agresivas. Y si tu renta es ajustada, la pregunta correcta no es qué comercializadora elegir, sino si tienes derecho al bono social, que solo existe dentro del PVPC.
Una nota sobre la energía «100% renovable»
Casi todas las comercializadoras venden hoy electricidad con garantía de origen renovable. Conviene entender qué significa: la electricidad que llega a tu enchufe es física y viene de la red común, así que no hay un cable verde. Lo que compras es un certificado que acredita que se ha generado en origen renovable una cantidad equivalente a la que tú consumes. Es un sistema regulado y auditado, y tiene efecto real sobre la demanda de generación renovable, pero no convierte tu suministro en un circuito independiente. Si el origen renovable te importa, comprueba que la comercializadora lo acredite con garantías de origen y no solo con un eslogan.
Método para encontrar hoy la oferta más barata para tu caso
Hasta aquí, los conceptos. Esta sección es el procedimiento completo, en el orden en el que hay que hacerlo para no perder el tiempo.
Paso 1: reúne tus datos antes de mirar ninguna oferta
Necesitas cinco cosas, todas en tu factura o en tu área de cliente: el CUPS, las potencias contratadas, el consumo anual en kWh, el reparto de ese consumo por periodos y el nombre exacto de la tarifa que tienes ahora. Ese último dato es el que más se olvida y el que permite comprobar después si de verdad has mejorado.
Paso 2: calcula lo que pagas hoy
Suma el importe de las facturas de los últimos doce meses. Ese es tu punto de partida real, con tus impuestos y tus servicios incluidos. Cualquier oferta que valores tiene que batir ese número, no una estimación abstracta. Si has estado menos de un año con tu tarifa actual, calcula el coste anual equivalente aplicando tus precios actuales a tu consumo de doce meses.
Paso 3: decide primero el modelo, después la empresa
Con lo visto en las secciones anteriores, elige si quieres precio regulado, precio fijo o indexado. Esta decisión reduce el campo a una fracción de las ofertas y evita que acabes comparando peras con manzanas. Si dudas entre PVPC y precio fijo, el criterio decisivo es este: ¿puedes desplazar una parte apreciable de tu consumo a horas baratas y te resulta llevadero que la factura varíe de un mes a otro? Si la respuesta es sí a las dos, el regulado o una indexada tienen sentido. Si es no a alguna, ve a precio fijo.
Paso 4: consulta precios en una fuente sin comisión
El comparador oficial de la CNMC no cobra comisión de ninguna comercializadora, incluye el PVPC e incorpora las ofertas que las empresas están obligadas a comunicar al regulador. Es el punto de partida correcto. Después, entra en la web oficial de las dos o tres finalistas y verifica que la oferta sigue vigente y que las condiciones coinciden con lo que viste, porque puede haber desfases de días entre lo comunicado y lo publicado.
Paso 5: pide la oferta por escrito y léela entera
Antes de firmar, pide condiciones por escrito con el precio de energía por periodo, el precio de potencia por periodo, la duración del precio garantizado si la hay, los servicios incluidos y las condiciones de baja. Si te lo dan por teléfono y no por escrito, no es una oferta: es una conversación.
Paso 6: haz la cuenta y guarda el resultado
Aplica los precios de la oferta a tu consumo por periodos y a tus potencias, súmale impuestos y alquiler de contador, y compara con el número del paso 2. Guarda el PDF de la oferta y el cálculo. Si más adelante te facturan condiciones distintas de las anunciadas, ese documento es la base de tu reclamación.
Paso 7: anota la fecha de caducidad
Si la oferta tiene un descuento o un precio garantizado con vigencia limitada, apunta en el calendario el mes en el que vence, con un recordatorio unas semanas antes. Es el gesto que separa a quien ahorra una vez de quien ahorra siempre.
El comparador oficial de la CNMC, paso a paso
El comparador de ofertas de energía de la CNMC es la herramienta pública de referencia para comparar tarifas de luz y gas en España. Está disponible en comparador.cnmc.gob.es y su uso es gratuito.
Paso uno: ten a mano una factura reciente. Necesitas tu potencia contratada, tu consumo anual o de los últimos meses, y tu código postal, porque los peajes y algunas ofertas varían por zona.
Paso dos: elige el tipo de suministro. Puedes comparar solo electricidad o electricidad y gas si estás valorando una oferta dual. Introduce código postal, potencia y consumo. Si tienes el detalle por periodos —punta, llano y valle—, mételo: el resultado será mucho más preciso que con un consumo agregado, porque el comparador podrá aplicar los precios correctos a cada tramo.
Paso tres: revisa el listado ordenado por coste anual estimado. Fíjate en las columnas que indican si el precio es fijo o indexado, si hay permanencia y qué servicios van incluidos, no solo en el total. Una oferta indexada puede aparecer arriba con los precios del momento y comportarse de otra manera en un invierno tenso.
Paso cuatro: descarta las ofertas con servicios adicionales obligatorios que no quieras, y quédate con dos o tres finalistas. Entra en la web oficial de cada una y verifica las condiciones vigentes.
Paso cinco: guarda el PDF con el resultado de la comparación, con su fecha. Sirve como referencia y como respaldo si después hay discrepancias con lo facturado.
Qué no hace el comparador oficial
No es una bola de cristal. Estima un coste anual con los precios comunicados en ese momento, así que una oferta indexada se evalúa con un precio de mercado que después cambiará. Tampoco valora la calidad del servicio de atención al cliente ni te avisa cuando tu descuento vence. Y no contrata por ti: es una herramienta de consulta, y la contratación se hace con la comercializadora.
Letra pequeña y trampas habituales en las tarifas de luz
El sector eléctrico tiene un repertorio conocido de prácticas que encarecen el recibo sin que el precio anunciado mienta técnicamente. Estas son las que conviene saber reconocer.
Precios promocionales con subida automática al vencer. Un descuento por doce meses que, al cumplirse el plazo, deja paso a las condiciones generales sin necesidad de firmar nada. No es ilegal y suele estar escrito, pero se anuncia en letra pequeña y se olvida. La defensa es anotar la fecha de vencimiento el mismo día de la firma.
Servicios adicionales incluidos por defecto. Mantenimiento de instalación, seguros de avería o planes de asistencia que entran en el paquete durante la contratación telefónica. Revisa la primera factura concepto a concepto y reclama por escrito lo que no hayas pedido.
Permanencia disfrazada. «Sin permanencia» referido al suministro mientras el descuento o el servicio adicional sí tienen compromiso de duración. Busca las palabras «compromiso» e «indemnización» en el contrato.
Facturación estimada durante meses. Cuando no se toma lectura real, la comercializadora estima el consumo. No es irregular en sí, pero acumular estimaciones puede acabar en una regularización desagradable. Puedes comunicar tu lectura y pedir que se facture sobre lectura real.
Potencia heredada al cambiar de compañía. Al contratar con una nueva comercializadora se suele copiar la potencia del contrato anterior. Si venías con potencia de sobra, sigues pagándola. Es el momento ideal para revisarla.
Descuentos condicionados a contratar otros productos. Luz más barata si contratas también gas, seguro de hogar o alarma. El paquete puede salir más caro que contratar cada cosa por separado. Calcula los dos escenarios antes de aceptar.
Indexadas presentadas como tarifas planas. Una tarifa indexada con un margen bajo es un producto legítimo y transparente, pero no es una tarifa plana: tu factura seguirá el mercado. Si te la venden como «precio estable», pide por escrito qué parte del precio está garantizada.
Llamadas comerciales que se presentan como tu compañía actual. Práctica agresiva bien conocida: alguien llama diciendo que llama «de la eléctrica» para «actualizar tu tarifa» y lo que hace es contratarte con otra empresa. Nunca facilites el CUPS ni tus datos bancarios en una llamada que no has iniciado tú. Si te interesa una oferta, cuelga y llama tú al canal oficial de esa compañía.
Y lo que sí puedes hacer si ya has firmado algo que no querías
En contratos celebrados a distancia —teléfono o internet— o fuera del establecimiento comercial, tienes catorce días naturales para desistir sin necesidad de justificar tu decisión y sin penalización, según el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. El plazo cuenta desde la celebración del contrato en los contratos de servicios. Comunícalo por un medio que deje constancia, como un correo electrónico o un formulario del que guardes justificante.
Si el problema es de facturación y la comercializadora no responde, el recorrido habitual es: reclamación por escrito a la empresa conservando el justificante, después hoja de reclamaciones u organismo de consumo de tu comunidad autónoma, y en los asuntos relativos al suministro regulado, la CNMC. En los ayuntamientos, las oficinas municipales de información al consumidor ayudan con el trámite gratis.
Por qué una comparadora cobra comisión y qué implica para ti
Esta parte suele generar suspicacias, así que conviene explicarla con claridad y sin acusar a nadie.
Una comparadora comercial de tarifas es, en el fondo, un canal de captación. Su modelo de negocio es traer clientes a las comercializadoras, que le pagan una comisión por cada contrato firmado a través de ella. No es una práctica oculta ni irregular: es como se financian los servicios que puedes usar gratis. Pero tiene tres consecuencias que te afectan directamente y que conviene tener presentes.
Primera: el catálogo no es el mercado. Una comparadora solo puede mostrarte las ofertas de las comercializadoras con las que tiene acuerdo. Las que no tienen acuerdo, sencillamente no aparecen, aunque sean más baratas. Eso no es un sesgo malicioso, es una limitación estructural del modelo.
Segunda: el PVPC casi nunca está. El precio regulado no genera comisión de captación, así que rara vez figura en los rankings comerciales. Si el PVPC fuera la mejor opción para tu perfil, una comparadora comercial no tiene incentivo alguno para decírtelo.
Tercera: el orden puede no ser solo el precio. Cuando varias ofertas están cerca en coste anual, el criterio de ordenación puede incorporar factores comerciales. La normativa de publicidad obliga a identificar el contenido comercial, pero eso no significa que el primer resultado sea automáticamente el más barato para ti.
Cómo usarlas bien, entonces
Una comparadora comercial sigue siendo útil como fuente de ofertas y como atajo de contratación. La forma sensata de usarla es esta: contrasta siempre su resultado con el comparador oficial de la CNMC, que sí incluye el PVPC y no cobra comisión; verifica el precio en la web oficial de la comercializadora antes de firmar; y desconfía de cualquier «ahorro estimado» que no se calcule sobre tu consumo real por periodos.
Lo mismo aplica, por coherencia, a cualquier guía que leas, incluida esta: si un contenido te enseña un ranking cerrado de compañías con su precio al lado, pregúntate cuándo se publicó y quién cobra si contratas. Los precios de la luz cambian con frecuencia y una lista sin fecha vale poco. Aquí el enfoque es el contrario: enseñarte a hacer la cuenta para que el ranking lo montes tú con los precios de hoy.
Criterio de transparencia: en energiabarata.eu algunos enlaces son de afiliado y están identificados como tales. Por eso esta guía no ordena compañías por precio ni afirma cuál es la más barata: te da el método y las fuentes públicas para que la comparación la hagas con datos vigentes y con tu propio consumo.
Pasos para cambiar de compañía eléctrica sin sustos
Mucha gente no cambia de compañía por miedo a complicaciones. La realidad es que el cambio de comercializadora es un trámite regulado, gratuito y que no implica corte de suministro ni obra alguna en tu instalación. Tu contador y tu distribuidora son los mismos antes y después: lo único que cambia es la empresa que te vende la energía y te emite la factura.
Paso uno: reúne tus facturas de los últimos doce meses e identifica consumo, potencias contratadas y CUPS.
Paso dos: compara con el comparador oficial y con las webs de las comercializadoras, siguiendo el método de las secciones anteriores. Quédate con dos o tres finalistas.
Paso tres: pide oferta personalizada por escrito a la elegida y comprueba con tus números que mejora lo que pagas hoy.
Paso cuatro: firma el contrato con la nueva comercializadora. Es ella quien gestiona el cambio con la distribuidora y la baja con la anterior. Tú no tienes que llamar a tu antigua compañía para darte de baja, aunque sí es posible que te llamen para retenerte.
Paso cinco: espera al cambio efectivo. No es inmediato, porque el proceso pasa por la distribuidora y suele coordinarse con el ciclo de lectura. Durante ese tiempo sigues teniendo luz con normalidad y la compañía antigua factura hasta la fecha de cambio.
Paso seis: revisa la factura de cierre de la compañía anterior. Comprueba que la lectura final es correcta y que no hay conceptos pendientes que no correspondan.
Paso siete: revisa la primera factura de la nueva compañía concepto a concepto. Verifica que los precios de energía y potencia coinciden con la oferta, que las potencias contratadas son las que pediste y que no aparecen servicios adicionales que no hayas solicitado. Si algo no cuadra, reclama por escrito en ese momento, no en la tercera factura.
Cuándo conviene no cambiar
Hay dos situaciones en las que moverse no compensa. La primera, si tienes un precio fijo garantizado ventajoso que aún no ha vencido: cambiar antes de tiempo puede activar la penalización o hacerte perder una condición mejor que las actuales. La segunda, si el ahorro anual calculado es pequeño y la comercializadora de destino tiene una atención al cliente dudosa. Una diferencia modesta en el recibo no compensa meses de incidencias de facturación.
Y una aclaración sobre las deudas
Una comercializadora puede rechazar el cambio si existe una deuda reconocida pendiente en el punto de suministro. Si te ocurre, lo primero es aclarar si la deuda es real y correcta; si la discutes, la reclamación es el camino, no dejar de pagar. Los cortes de suministro por impago tienen sus propios plazos y requisitos, y las personas en situación de vulnerabilidad reconocida cuentan con protecciones específicas, incluida la intervención de los servicios sociales.
Bono social eléctrico: qué es y quién puede pedirlo
Si tu situación económica es ajustada, esta sección importa más que todas las anteriores juntas: el mayor descuento disponible sobre la factura de la luz no lo ofrece ninguna comercializadora, lo establece la normativa. Se llama bono social eléctrico y es un descuento sobre el importe del PVPC para consumidores que cumplan determinados requisitos.
Requisito de partida
Para tener bono social hay que estar acogido al PVPC con una comercializadora de referencia. En el mercado libre el bono social no existe, por mucho que una oferta comercial se anuncie como «tarifa social». Si estás en mercado libre y crees que te corresponde, el orden correcto es cambiarte primero al PVPC con una CUR —trámite gratuito que gestiona la propia comercializadora de referencia— y solicitar después el bono.
Quién puede acceder
El acceso depende de la renta de la unidad familiar, medida en múltiplos del indicador público de renta de efectos múltiples (IPREM), con umbrales que se amplían por cada menor a cargo y en situaciones de discapacidad reconocida, dependencia o violencia de género. Existen además vías específicas para familias numerosas y para hogares cuyos miembros perciban pensiones mínimas. Los porcentajes de descuento y los umbrales se han modificado varias veces por norma en los últimos años, incluidas prórrogas y subidas temporales, así que conviene confirmar los valores vigentes en el momento de solicitarlo y no dar por buena una cifra leída en una guía antigua.
Dos matices que suelen sorprender. El primero: el descuento se aplica hasta un límite anual de energía que varía según el tipo de hogar; el consumo por encima de ese límite se paga al precio normal. El segundo: el bono social lleva asociada protección frente a la interrupción del suministro en los supuestos de mayor vulnerabilidad, que es a menudo lo más valioso de la ayuda.
Cómo se solicita
La solicitud se presenta ante la comercializadora de referencia con la que tengas el PVPC, por los canales que esta habilite. Se acompaña de documentación acreditativa de identidad, empadronamiento y circunstancias familiares o de renta según el caso. El bono tiene una vigencia determinada y hay que renovarlo, así que anota la fecha de caducidad cuando te lo concedan.
Si tu situación económica es delicada, no te quedes en la comparación de tarifas. En los servicios sociales de tu ayuntamiento y en las oficinas municipales de información al consumidor te ayudan gratis con la solicitud del bono social y con las reclamaciones. Y si tienes dudas sobre tu caso concreto, consulta la información oficial vigente antes de tomar decisiones: las condiciones de estas ayudas se revisan por norma con frecuencia.
Errores que se repiten al cambiar de tarifa de luz
Estos son los fallos que más se repiten y que convierten un cambio prometedor en una decepción.
Cambiar sin haber medido el consumo real. Si no sabes cuánto consumes ni en qué franjas, la elección de tarifa es una lotería. Mide primero, decide después.
Comparar precios unitarios en lugar de costes anuales. El precio del kWh en valle no es la tarifa. El coste anual completo sí lo es.
Olvidar el término de potencia. Es un coste fijo que se paga los 365 días. Una tarifa con energía barata y potencia cara puede salir peor que la que tienes.
No leer las condiciones de vencimiento. Un descuento de captación que caduca sin aviso deshace en un mes el ahorro de todo el año anterior.
Aceptar servicios adicionales en la llamada de contratación. Se cuelan con facilidad y se facturan aparte. Si no los has buscado tú, probablemente no los necesitas.
Contratar una indexada sin entender qué implica. Es un producto transparente y muchas veces barato, pero te expone al mercado. Si un mes caro te descuadra el presupuesto, no es tu producto.
Heredar la potencia del contrato anterior. El momento del cambio es la ocasión perfecta para ajustarla, y casi nadie la aprovecha.
No revisar la primera factura. La mayoría de los problemas se detectan y se corrigen fácilmente en el primer recibo, y se vuelven un lío tres facturas después.
Dar el CUPS por teléfono a quien llama sin haberlo pedido tú. Con ese código y tus datos se puede tramitar un cambio de comercializadora. Facilítalo solo cuando la llamada la inicies tú.
Otras decisiones que mueven tu factura: potencia, autoconsumo y duales
Elegir bien la comercializadora es una parte del problema. Estas tres decisiones pesan tanto o más y no dependen de con quién tengas contratada la luz.
Ajustar la potencia contratada
Ya se ha tratado, pero merece repetirse porque es el ajuste con mejor relación entre esfuerzo y resultado: se hace una vez, no depende del mercado y ahorra todos los días del año. Revisa la potencia máxima demandada de tu histórico, comprueba si el interruptor de control de potencia ha saltado alguna vez y valora bajar un escalón. Recuerda que en la 2.0TD puedes fijar dos valores distintos, uno para el tramo punta-llano y otro para valle, y que con carácter general solo se puede modificar una vez cada doce meses.
Autoconsumo solar y compensación de excedentes
Si tienes o estás valorando placas solares, la elección de comercializadora deja de ser una comparación de precio de kWh y pasa a ser también una comparación de cómo te retribuyen la energía que viertes a la red. El mecanismo general es la compensación simplificada de excedentes: la energía que exportas se descuenta del importe de la energía que consumes de la red dentro del mismo periodo de facturación, con un límite —la compensación puede reducir la factura de energía, pero no generar un saldo a tu favor ni compensar peajes, cargos o el término de potencia—.
Lo que sí varía entre comercializadoras es el precio al que valoran cada kilovatio hora excedentario y las condiciones asociadas. Si vas a instalar autoconsumo, incluye esa variable en la comparación, y comprueba también si la comercializadora exige permanencia por ofrecer una compensación mejor.
Ofertas duales de luz y gas
Contratar luz y gas con la misma empresa puede salir a cuenta por el descuento asociado, o puede ser la forma de pagar de más en uno de los dos suministros para ahorrar en el otro. La única manera de saberlo es calcular las dos cosas: el coste anual de la oferta dual frente a la suma del coste anual de la mejor oferta de luz por un lado y la mejor de gas por otro. Es una cuenta de diez minutos que con frecuencia desmonta la promoción.
Y lo que casi nunca aparece en las comparativas: consumir menos
Cambiar de tarifa reduce el precio de cada kilovatio hora; reducir el consumo elimina el kilovatio hora entero. Las medidas con efecto medible no son misteriosas: desplazar los electrodomésticos programables a valle y al fin de semana, ajustar la temperatura de calefacción y refrigeración, revisar el aislamiento de ventanas, apagar los equipos que quedan en espera permanente y comprobar el consumo del termo eléctrico, que en muchos hogares es el aparato que más pesa sin que nadie lo mire. Ninguna de estas acciones depende de con quién tengas contratada la luz, y todas siguen ahorrando cuando el mercado sube.
Compara tu tarifa con tus propios números antes de firmar nada
Ver guías de ahorro en la facturaPreguntas frecuentes sobre la compañía de luz más barata
¿Cuál es la compañía de luz más barata en España en 2026?
No hay una única respuesta válida para todos los hogares. El coste final depende de tu potencia contratada, de tu consumo anual y del reparto de ese consumo entre los periodos punta, llano y valle. La compañía más barata para ti es la que aplique los precios más bajos a las horas en las que tú consumes de verdad, sin servicios adicionales que no hayas pedido. Para identificarla con precios vigentes, compara en el comparador oficial de la CNMC introduciendo tu consumo por periodos.
¿Es mejor el PVPC o el mercado libre?
Depende de dos cosas: si puedes desplazar consumo a horas baratas y cuánta variabilidad toleras en la factura. El PVPC tiene precio horario y premia el consumo en valle y en fin de semana, pero el importe cambia de un mes a otro. Una tarifa de precio fijo del mercado libre te da previsibilidad a cambio de una prima por asumir la comercializadora el riesgo de precio. Si tu consumo es rígido y en horas punta, el precio fijo suele encajar mejor.
¿Cuánto cuesta cambiar de compañía eléctrica?
Nada. El cambio de comercializadora es gratuito, no requiere obra ni cambio de contador y no implica corte de suministro. Lo tramita la compañía nueva con la distribuidora, y también se encarga de la baja con la anterior.
¿Cuánto puedo ahorrar al cambiar de compañía de luz?
No hay un porcentaje aplicable a todos los casos, y desconfía de quien lo prometa: el ahorro depende de qué tarifa tienes hoy, de tu consumo por periodos y de los precios vigentes en el momento del cambio. La forma honesta de estimarlo es sumar tus doce últimas facturas y comparar ese total con el coste anual que obtendrías aplicando los precios de la oferta nueva a tu consumo real.
¿Cómo sé si me conviene bajar la potencia contratada?
Comprueba tres cosas: si el interruptor de control de potencia te ha saltado alguna vez en el último año, cuál ha sido tu potencia máxima demandada según el histórico de tu distribuidora, y qué aparatos usarías simultáneamente en el peor momento. Si el pico real queda claramente por debajo de lo contratado, tienes margen para bajar. Ten en cuenta que la potencia solo suele poder modificarse una vez cada doce meses.
¿Son fiables las comparadoras de luz online?
Son útiles, pero tienen un sesgo estructural: se financian con comisiones de las comercializadoras con las que tienen acuerdo, así que su catálogo no es todo el mercado y el PVPC rara vez aparece porque no genera comisión. Úsalas como fuente de ofertas y contrasta siempre con el comparador oficial de la CNMC, que no cobra comisión de nadie e incluye el precio regulado.
¿Qué pasa si me arrepiento después de contratar?
En contratos celebrados por teléfono, por internet o fuera del establecimiento comercial dispones de catorce días naturales para desistir sin justificación y sin penalización, conforme al texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Comunícalo por un medio que deje constancia y guarda el justificante. Pasado ese plazo, dependerá de las condiciones del contrato firmado.
¿Es seguro contratar la luz por internet o por teléfono?
Sí, siempre que el canal sea oficial y la iniciativa sea tuya. La precaución que hay que mantener es con las llamadas que no has pedido: nunca facilites el CUPS ni tus datos bancarios a alguien que te llama diciendo que llama «de tu compañía». Si la oferta te interesa, cuelga y llama tú al número oficial de esa comercializadora.
¿Cada cuánto debo revisar mi tarifa de luz?
Al menos una vez al año, y con especial atención cuando venza un descuento de captación o un precio garantizado. Anota esa fecha en el calendario el mismo día que firmes, con un recordatorio unas semanas antes, porque el paso a las condiciones generales suele producirse sin que tengas que firmar nada nuevo.
¿Por qué no publicáis una lista de precios por compañía?
Porque los precios de la luz cambian con frecuencia y una lista publicada envejece en semanas: sostenerla daría una falsa sensación de precisión. Las tarifas vigentes están en el comparador oficial de la CNMC y en las webs de cada comercializadora, que son las fuentes que se actualizan en tiempo real. Lo que sí se mantiene estable es el método de comparación, y es lo que encontrarás aquí.
¿Puedo pedir el bono social con cualquier compañía de luz?
No. El bono social eléctrico solo existe dentro del PVPC contratado con una comercializadora de referencia (CUR). Si estás en el mercado libre, primero has de pasarte al PVPC —trámite gratuito— y solicitar después el bono aportando la documentación correspondiente. Ninguna tarifa del mercado libre puede aplicártelo, aunque se anuncie como «social».
¿Qué es la tarifa 2.0TD y me afecta?
Es el peaje de acceso aplicable a los suministros de hasta 15 kW, es decir, prácticamente todos los hogares. Divide la energía en tres periodos —punta, llano y valle— y permite contratar dos potencias distintas, una para punta y llano y otra para valle. Te afecta siempre: aunque tu comercializadora te venda una tarifa de precio único, por debajo se están aplicando esos periodos.
¿Los fines de semana la luz es más barata?
En cuanto al peaje, sí: los sábados, los domingos y los festivos de ámbito nacional son periodo valle las veinticuatro horas. En una tarifa con discriminación horaria o en el PVPC eso se traduce en un precio menor. En una tarifa de precio único las veinticuatro horas del día, no notarás diferencia porque la comercializadora te aplica el mismo precio siempre.
¿Dónde consigo mi consumo hora a hora?
En la plataforma datadis.es, gestionada por las distribuidoras, acreditando tu identidad y tu CUPS, o en el área de cliente de tu distribuidora. La descarga es gratuita y te da el reparto real de tu consumo por horas, que es el dato que convierte una comparación aproximada en una comparación fiable.
¿Cambiar de compañía deja mi casa sin luz algún rato?
No. El cambio de comercializadora es administrativo: no se toca la instalación, no se sustituye el contador y la distribuidora sigue siendo la misma, porque viene determinada por la zona y no se elige. El suministro continúa sin interrupción durante todo el proceso.
Si quieres dar el siguiente paso
Esto es lo que tengo fichado ahora mismo sobre este tema:
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