Precio de la luz con Repsol en 2026: tarifas, PVPC y cómo elegir

Repsol comercializa luz y gas para hogares además de su negocio tradicional de carburantes, y apoya sus promociones en Waylet, su aplicación de pago. Aquí te explicamos cómo se forma el precio que acabas pagando y cómo comparar su oferta con cabeza.
Respuesta rápida
El precio de la luz con Repsol no es un número único. Depende de la tarifa que contrates (fija o indexada), de los kW de potencia que tengas contratados, de la franja horaria en la que consumas y de los peajes, cargos e impuestos que fija la Administración y que son idénticos con cualquier compañía.
Repsol es una comercializadora del mercado libre: fija sus precios por su cuenta, los publica en su web y en el contrato, y puede cambiarlos según las condiciones pactadas. El único precio verdaderamente regulado es el PVPC, que solo ofrecen las comercializadoras de referencia designadas por la Administración.
Para saber lo que vas a pagar tú necesitas tres datos: tu consumo anual en kWh, tu potencia contratada en kW y el término de energía (€/kWh) y el término de potencia (€/kW y día) que te ofrezcan por escrito. Con eso se calcula todo; sin eso, cualquier comparación es humo.
Tipos de oferta que vas a encontrar
El catálogo comercial de cualquier compañía cambia varias veces al año, y los nombres de los productos cambian con él. Lo que no cambia son las familias de oferta: si entiendes estas cuatro, sabrás encajar cualquier propuesta que te pongan delante, venga de Repsol o de quien sea.
Precio fijo
El término de energía se congela durante un periodo pactado, normalmente doce meses. Ganas previsibilidad y sueles pagar un pequeño margen por ella. Revisa qué pasa al vencimiento.
Precio indexado
El coste de la energía sigue al mercado mayorista hora a hora, con un margen fijo de la comercializadora. Más barato en épocas tranquilas, más expuesto en episodios de tensión.
Por tramos horarios
Precios distintos según la hora. Compensa si puedes desplazar lavadora, lavavajillas, termo o la carga del coche a las horas de menor demanda.
Dual luz + gas
Un solo contrato, una sola atención al cliente y, a veces, una bonificación por agrupar. Comprueba que cada suministro sea competitivo por separado antes de agrupar.
Repsol trabaja con estas familias y añade una pieza propia: las promociones cruzadas a través de Waylet, su aplicación de pago, que conecta el consumo de energía con el de carburante en sus estaciones de servicio. El contenido concreto de esas promociones (importes, condiciones, duración) varía por campaña y debes leerlo en la oferta vigente, nunca en un artículo de terceros.
Pros y contras de contratar la luz con Repsol
Valoración cualitativa, sin cifras inventadas y sin comparar precios con otras compañías, porque esos precios cambian cada pocas semanas y una comparativa publicada hoy estaría desfasada mañana.
A favor
- Marca energética grande, con estructura de atención al cliente consolidada y presencia física en su red de estaciones de servicio
- Permite agrupar luz y gas con un solo interlocutor, lo que simplifica la gestión administrativa del hogar
- Ecosistema Waylet: si ya eres cliente habitual de sus gasolineras, las promociones cruzadas tienen valor real para ti
- Publica sus condiciones contractuales, así que puedes leer la letra pequeña antes de firmar
En contra
- Ser una compañía conocida no garantiza el precio más bajo: hay que comparar oferta a oferta con tu consumo real
- Las promociones cruzadas solo compensan si de verdad repostas en su red; si no, el descuento es teórico
- Algunas ofertas de precio fijo pueden incorporar permanencia; hay que leer la cláusula concreta, no confiar en la norma general
- Al terminar el periodo promocional el contrato puede renovarse en condiciones distintas si no lo vigilas
Qué estás pagando exactamente en tu factura de luz
La factura eléctrica española tiene fama de indescifrable, y en parte es merecida. La buena noticia es que solo hay cinco bloques, y una vez los identificas puedes auditar cualquier oferta en dos minutos.
1. Término de potencia
Es lo que pagas por tener disponible una determinada capacidad, midas o no consumo. Se expresa en euros por kW contratado y día, y se cobra los 365 días del año aunque te vayas de vacaciones un mes. Por eso una potencia sobredimensionada es una fuga silenciosa: no la notas en ningún recibo concreto, la pagas siempre. Desde la reforma tarifaria de 2021 puedes tener dos potencias distintas en el mismo contrato, una para el periodo punta (de 08:00 a 24:00 en días laborables) y otra menor para el valle (de 00:00 a 08:00 laborables, y todo el fin de semana y festivos nacionales).
2. Término de energía
Es lo que pagas por cada kWh que consumes. Aquí es donde compiten las comercializadoras y donde se nota la diferencia entre una oferta y otra. En una tarifa fija es un número estable; en una indexada es un número que cambia hora a hora siguiendo el mercado mayorista más el margen de la compañía.
3. Peajes y cargos
Son la parte regulada. Los peajes de transporte y distribución retribuyen las redes y los aprueba la CNMC; los cargos cubren costes del sistema como las primas a renovables o el déficit acumulado, y los fija el Ministerio competente en energía. Son idénticos con cualquier comercializadora: si alguien te promete un descuento sobre los peajes, desconfía. Lo único que puede cambiar es cómo te los repercuten dentro de la factura.
4. Impuestos
Sobre la suma anterior se aplica el Impuesto Especial sobre la Electricidad y, sobre todo el conjunto, el IVA. Los tipos de ambos se han modificado varias veces en los últimos años por medidas coyunturales de alivio a los hogares, así que no te fíes de un porcentaje escrito en un artículo antiguo: mira el tipo que figura en tu última factura. En Canarias no se aplica IVA sino IGIC, y en Ceuta y Melilla el IPSI, con sus propios tipos.
5. Alquiler del equipo de medida
Si el contador no es de tu propiedad, pagas un alquiler mensual regulado a la distribuidora. Es un importe pequeño y no negociable, y aparece igual con cualquier comercializadora.
Si dos ofertas te dan precios muy distintos para el mismo consumo, la diferencia está casi siempre en el término de energía y en el de potencia. Los otros tres bloques son los mismos para todo el mundo.
Mercado libre y PVPC: dónde encaja Repsol
Esta es la confusión más extendida y la que más dinero cuesta. En España conviven dos mundos y Repsol solo juega en uno de ellos.
El mercado regulado: el PVPC
El Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor es una tarifa cuyo precio de la energía lo determina una fórmula oficial vinculada al mercado mayorista, no la voluntad de una empresa. Solo pueden ofrecerlo las comercializadoras de referencia, un listado cerrado de empresas designadas por la Administración, y únicamente a suministros con potencia contratada de hasta 10 kW. Su metodología de cálculo se ha ido reformando para suavizar la volatilidad incorporando referencias de mercados a plazo, de modo que hoy reacciona menos bruscamente que hace unos años a los picos diarios. El PVPC es además la puerta de acceso al bono social eléctrico: quien no está en PVPC no puede acogerse al descuento.
El mercado libre: donde está Repsol
El resto de compañías, Repsol incluida, operan en el mercado libre. Fijan sus precios comercialmente, diseñan productos, hacen campañas y pueden ofrecer servicios añadidos (mantenimiento, seguros, asistencia). A cambio, ese precio no está tutelado por ninguna fórmula pública: lo que te protege es el contrato que firmas y la normativa de consumo.
| Aspecto | PVPC (mercado regulado) | Mercado libre (Repsol y el resto) |
|---|---|---|
| Quién fija el precio de la energía | Fórmula oficial ligada al mercado mayorista y a referencias a plazo | La propia comercializadora, según su política comercial |
| Quién puede ofrecerlo | Solo las comercializadoras de referencia designadas | Cualquier comercializadora con autorización |
| Límite de potencia | Hasta 10 kW contratados | Sin ese límite; la tarifa 2.0TD llega a 15 kW |
| Previsibilidad de la factura | Variable: sigue al mercado, con la volatilidad suavizada | Depende del producto: alta si es fijo, variable si es indexado |
| Permanencia | No existe | Posible según la oferta; debe constar por escrito |
| Servicios añadidos | No se comercializan con la tarifa | Habituales: mantenimiento, asistencia, promociones cruzadas |
| Acceso al bono social | Sí, es requisito estar en PVPC | No; hay que volver antes a una comercializadora de referencia |
La consecuencia práctica: cuando alguien te diga «con Repsol pagas el precio regulado», esa afirmación es incorrecta. Y cuando te ofrezcan una tarifa indexada del mercado libre, ten claro que se parece al PVPC en la lógica (sigue al mayorista) pero no comparte ni su fórmula ni su marco de protección.
Tarifa fija o indexada: cómo decidir sin adivinar el futuro
La pregunta que llega a todos los buscadores es cuál sale más barata. La respuesta honesta es que nadie lo sabe, porque depende de cómo evolucione el mercado mayorista durante los próximos meses. Lo que sí puedes decidir con criterio es cuánto riesgo quieres asumir.
Cómo funciona una tarifa fija
La comercializadora te garantiza un precio de la energía durante un plazo. Para poder hacerlo compra energía en mercados a plazo y añade un margen que cubre su riesgo. Ese margen es el precio del seguro que estás comprando. Si el mercado se dispara, ganas tú; si el mercado se hunde, pagas de más y no puedes aprovecharlo hasta que venza el contrato.
Cómo funciona una tarifa indexada
Pagas el coste horario del mercado mayorista más un margen de la comercializadora, generalmente pequeño y transparente. En meses tranquilos la factura suele bajar. En un episodio de tensión (una ola de frío, un problema de suministro de gas, una sequía prolongada que hunda la hidráulica) la factura puede escalar rápido y sin aviso. La indexada premia a quien puede desplazar consumo a las horas baratas y a quien tiene margen financiero para absorber un mes malo.
Los tramos horarios de la 2.0TD
Independientemente del producto que contrates, la parte regulada del precio se divide por franjas en la tarifa de acceso 2.0TD, que es la de los suministros domésticos de hasta 15 kW:
- Punta: de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 22:00, en días laborables.
- Llano: de 08:00 a 10:00, de 14:00 a 18:00 y de 22:00 a 00:00, en días laborables.
- Valle: de 00:00 a 08:00 en días laborables, y las 24 horas de sábados, domingos y festivos de ámbito nacional.
Para el término de potencia solo hay dos periodos: punta, de 08:00 a 24:00 en laborables, y valle, el resto. Muchas ofertas comerciales replican esta estructura horaria en su término de energía; otras te dan un precio único todo el día. Ninguna de las dos opciones es mejor por sistema: depende de si tu consumo es plano o concentrado.
| Perfil del hogar | Modalidad que suele encajar | Por qué |
|---|---|---|
| Presupuesto ajustado, cero tolerancia a sustos | Precio fijo con plazo largo | Factura previsible; el margen extra funciona como prima de seguro |
| Teletrabajo, consumo alto en horario de oficina | Precio único todo el día o fijo | No puedes esquivar las horas punta, así que la discriminación horaria te penaliza |
| Casa vacía de día, consumo por la noche | Discriminación horaria o indexada | Gran parte del consumo cae en valle, donde la parte regulada es más barata |
| Coche eléctrico que carga de madrugada | Discriminación horaria, con potencia valle ajustada | La carga programada se lleva casi toda la energía al tramo más barato |
| Autoconsumo solar con excedentes | Oferta con compensación de excedentes bien detallada | Lo determinante es cómo te valoran el kWh vertido, no solo el que compras |
| Segunda residencia de uso esporádico | Potencia mínima viable, término de energía secundario | Casi toda la factura será término de potencia, que se paga a diario |
Elegir entre fija e indexada no es apostar sobre el mercado: es decidir quién asume el riesgo, tú o la comercializadora. Quien asume el riesgo cobra por ello.
Cómo comparar una oferta de luz de verdad
La mayoría de comparaciones que circulan por internet están mal hechas porque miran un solo número. Para comparar bien necesitas cuatro pasos y una calculadora.
Paso 1: reúne tus datos reales
Coge tu última factura y anota: consumo anual en kWh (si solo tienes un mes, multiplica por doce sabiendo que es una aproximación tosca), potencia contratada en kW, tarifa de acceso (casi con seguridad 2.0TD) y reparto por franjas si tu factura lo desglosa. Tu distribuidora ofrece además una zona de cliente con el histórico horario de consumo de los últimos años, y ese dato es oro para comparar.
Paso 2: exige los dos términos por escrito
Sin el término de energía en €/kWh y el término de potencia en €/kW y día no hay comparación posible. Si un comercial te da una «cuota mensual estimada» y se resiste a darte los términos, es una señal de alarma. Pide siempre el documento contractual, no un mensaje de WhatsApp.
Paso 3: calcula el coste anual completo
La fórmula, simplificada, es: (potencia contratada × precio del término de potencia × 365) + (consumo anual × precio del término de energía) + impuestos + alquiler de contador. Hazlo con las dos o tres ofertas finalistas y con el mismo consumo. Comparar una oferta con tu consumo real y otra con el consumo del «hogar tipo» de un folleto es la trampa más común.
Paso 4: revisa lo que no está en el precio
Aquí es donde se decide de verdad la elección:
- Duración de la oferta y qué pasa después. Muchas promociones son a doce meses y luego renuevan a la tarifa estándar. Apunta la fecha en el calendario.
- Permanencia y penalización máxima. Tiene que estar por escrito, con importe o con fórmula de cálculo.
- Servicios añadidos. Mantenimiento, asistencia, seguros: mira si son opcionales o si vienen empaquetados y suman en la cuota mensual.
- Facturación estimada frente a real. Con contador telegestionado la lectura real debería ser lo normal. Las estimaciones sistemáticas generan regularizaciones desagradables.
- Canales de atención. Comprueba que hay teléfono, correo o formulario con constancia escrita, y no solo un chatbot.
Potencia contratada: el ajuste que más ahorra sin esfuerzo
Si tuviéramos que quedarnos con una sola recomendación de toda esta guía, sería esta. El término de potencia se paga todos los días del año, y muchísimos hogares españoles arrastran una potencia heredada de un boletín eléctrico antiguo, de una reforma, o simplemente de un comercial que dimensionó al alza por prudencia.
Cómo saber si te sobra potencia
Tu contador telegestionado registra la potencia máxima demandada. En la zona de cliente de tu distribuidora puedes consultar ese histórico mes a mes. Si durante dos años nunca has superado, por ejemplo, la mitad de lo que tienes contratado, tienes margen para bajar. La otra señal, mucho más rudimentaria: si nunca te ha saltado el ICP (el interruptor que corta cuando te pasas), es probable que vayas holgado.
Cuánta necesitas
No existe una cifra universal porque depende de cuántos aparatos de alta potencia uses a la vez, no de cuántos tengas. Los grandes consumidores instantáneos de un piso son la vitrocerámica o inducción, el horno, la lavadora en fase de calentamiento, el secador, el termo eléctrico, el aire acondicionado y, si lo tienes, el cargador del coche eléctrico. Un hogar con cocina de gas y sin aire acondicionado necesita bastante menos que uno todo eléctrico con inducción y bomba de calor.
Cómo se cambia
El cambio de potencia lo tramitas con tu comercializadora, que se lo traslada a la distribuidora. Conlleva unos derechos regulados que se pagan una sola vez (derechos de enganche y, si subes, de extensión y acceso), y en instalaciones antiguas puede requerir un boletín eléctrico actualizado. La normativa limita la frecuencia con la que puedes modificarla, de modo que no conviene ir haciendo pruebas: calcula bien y cambia una vez.
Bajar un kW de potencia contratada ahorra el mismo importe en enero que en agosto, estés en casa o de vacaciones. Es el único ahorro de la factura eléctrica que no depende de tu comportamiento.
Cambiarte a Repsol, o salir de Repsol: trámite, plazos y derechos
El cambio de comercializadora está reconocido como derecho del consumidor en la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico y es gratuito. Nadie puede cobrarte por ejercerlo.
Qué necesitas tener a mano
- CUPS: el código único de tu punto de suministro. Tiene entre veinte y veintidós caracteres, empieza por ES y aparece en cualquier factura. Identifica el enchufe, no a la persona.
- DNI o NIE del titular del contrato.
- Dirección exacta del suministro, con piso, letra y escalera si aplica.
- IBAN para la domiciliación.
- Potencia que quieres contratar, en kW.
Qué ocurre físicamente
Nada. Y esa es la parte que más tranquiliza a quien nunca ha cambiado. La distribuidora de tu zona (la empresa dueña de los cables y del contador, que te viene asignada por territorio y no puedes elegir) sigue siendo la misma. Lo único que cambia es quién te factura y a qué precio. No hay corte de suministro, no viene nadie a casa, no se toca el contador ni la instalación.
Plazos
El proceso no es instantáneo porque se sincroniza con el ciclo de lectura y facturación de tu punto de suministro. Lo normal es que se resuelva en unas semanas y que empieces a facturar con la nueva compañía a partir del siguiente ciclo. Durante la transición puedes recibir una última factura de la anterior con el consumo hasta la fecha de cambio; revísala.
Tus derechos si te arrepientes
Si contrataste a distancia (por teléfono o por internet) o fuera del establecimiento (en la calle, en tu domicilio, en un stand de un centro comercial), dispones de 14 días naturales para desistir sin tener que justificar el motivo, según los artículos 102 a 108 del Real Decreto Legislativo 1/2007. La empresa está obligada a informarte de ese derecho y a facilitarte un formulario de desistimiento; si no lo hace, el plazo se amplía. Comunícalo por un medio que deje constancia (correo electrónico, burofax, formulario con acuse) y guarda el justificante.
Permanencia, letra pequeña y renovaciones automáticas
La permanencia no está prohibida en el suministro eléctrico, pero tiene que cumplir dos condiciones: constar por escrito de forma clara y estar asociada a una contraprestación real que hayas recibido (un descuento, un equipo, un servicio instalado).
Qué buscar en el contrato
Antes de firmar, usa el buscador del documento PDF y localiza las palabras permanencia, compromiso de duración, penalización y baja anticipada. Debe aparecer la duración exacta y el importe máximo de la penalización o la fórmula para calcularlo. Si no lo encuentras, pídelo por escrito antes de firmar y guarda esa respuesta.
La renovación automática
Es el punto ciego que más dinero cuesta a los hogares. Contratas una oferta atractiva a doce meses, te olvidas, y al vencer pasas a la tarifa estándar sin que nadie te avise con suficiente antelación. La costumbre que recomendamos: el mismo día que firmas, crea un recordatorio en el móvil para un mes antes del vencimiento. Ese mes te da margen para renegociar o para cambiarte con calma.
Servicios empaquetados
Muchas ofertas incluyen mantenimiento eléctrico, asistencia en el hogar o seguros con una cuota mensual que a veces se presenta como si fuera parte del precio de la luz. Pregunta siempre si el servicio es opcional, cuánto cuesta por separado y si puedes darlo de baja sin perder la tarifa. Un servicio de mantenimiento puede tener sentido, pero debe ser una decisión consciente y no un pasajero que se cuela en la factura.
Cómo bajar la factura sin cambiar de compañía
Cambiar de comercializadora es solo una de las tres palancas. Las otras dos suelen dar más resultado y no dependen de ninguna oferta comercial.
Palanca 1: ajustar la potencia
Ya lo hemos visto: es el ahorro más limpio, porque actúa sobre un coste fijo diario. Revisa el histórico de potencia máxima demandada y, si vas sobrado, baja.
Palanca 2: desplazar el consumo
Todos los electrodomésticos modernos con programación permiten arrancar en diferido. Lavadora, lavavajillas y secadora funcionando en horario valle mueven una parte apreciable del consumo mensual a la franja más barata de la parte regulada. Si tienes termo eléctrico, programarlo por la noche tiene el mismo efecto. Y si cargas un coche eléctrico, programar la carga de madrugada es la diferencia entre una factura razonable y una desagradable.
Palanca 3: reducir el consumo de base
El consumo fantasma (aparatos en espera, routers, cargadores, televisores, decodificadores) funciona 24 horas al día y no se nota en ninguna acción concreta. Una regleta con interruptor en el mueble del salón y otra en el escritorio resuelven buena parte. En calefacción y refrigeración, cada grado cuenta mucho más de lo que parece porque el consumo crece de forma acelerada con el salto térmico. Y en agua caliente sanitaria, que es uno de los grandes capítulos del hogar, revisar el aislamiento del termo y su temperatura de consigna suele tener efecto inmediato.
Y si te planteas autoconsumo
El autoconsumo solar cambia por completo la ecuación, porque reduce la energía que compras y genera excedentes que se compensan en factura. Pero es una inversión con permisos, instalador y legalización, y su rentabilidad depende de tu curva de consumo diurna, de la orientación de tu cubierta y de las condiciones de compensación de excedentes que te ofrezca tu comercializadora. Sobre ayudas públicas, la regla es simple: existen programas autonómicos y municipales, cambian de convocatoria en convocatoria y no debes dar por hecho ningún importe. Comprueba la convocatoria vigente en tu comunidad autónoma antes de firmar nada y no inicies la obra antes de solicitar la ayuda, porque muchas convocatorias excluyen las instalaciones ya ejecutadas.
Bono social y hogares en dificultad
Este apartado toca dinero y situaciones delicadas, así que lo tratamos con prudencia y te remitimos a las fuentes oficiales.
El bono social eléctrico es un descuento sobre la factura dirigido a consumidores considerados vulnerables por renta, por composición del hogar o por otras circunstancias reconocidas en la normativa. Tiene dos requisitos que conviene tener claros: hay que estar acogido al PVPC con una comercializadora de referencia (no se puede cobrar estando en el mercado libre) y hay que solicitarlo, porque no se concede de oficio. Además, tiene caducidad: hay que renovarlo periódicamente y muchos hogares lo pierden simplemente por no renovar a tiempo.
Los porcentajes de descuento y los umbrales de renta se han modificado varias veces en los últimos años, por eso no publicamos cifras aquí. Consúltalos en la sede electrónica del Ministerio competente en energía o en tu comercializadora de referencia.
Si estás en riesgo de impago, no dejes que la situación llegue al corte. La normativa establece garantías y plazos antes de una suspensión de suministro, y existen situaciones de protección especial para hogares vulnerables severos y para consumidores atendidos por los servicios sociales. Habla con los servicios sociales de tu ayuntamiento cuanto antes: pueden acreditar tu situación y, en algunos supuestos, esa acreditación bloquea el corte. Si tu caso es complejo o hay deuda acumulada, busca asesoramiento en una oficina de consumo o en una asociación de consumidores antes de firmar cualquier acuerdo de pago.
Reclamaciones: a quién te diriges y en qué orden
El orden importa, porque saltarse un escalón hace que te devuelvan al anterior.
- A tu comercializadora. Presenta la reclamación por un canal que deje constancia y exige un número de referencia. Sin ese número no podrás acreditar después que reclamaste. Guarda copia de todo y anota fechas y nombres.
- A la distribuidora, si el problema es técnico: cortes repetidos, calidad del suministro, lectura del contador, avería, acometida. La comercializadora hace de intermediaria, pero el responsable material es la distribuidora de tu zona.
- A consumo. Si no responden en plazo o la respuesta no te satisface, acude a la oficina municipal de información al consumidor o al servicio de consumo de tu comunidad autónoma. Si la empresa está adherida al Sistema Arbitral de Consumo, el arbitraje es gratuito y su laudo es vinculante.
- Al órgano competente en energía de tu comunidad autónoma. Es la vía administrativa para los asuntos regulatorios del suministro: potencia, acometidas, derechos de enganche, calidad del servicio.
Guarda siempre las facturas de los últimos años. En caso de refacturación, regularización o discusión sobre lecturas estimadas, el histórico es tu mejor argumento. Y si el importe en juego es alto o la empresa no atiende, plantéate asesoramiento jurídico antes de dar por perdido el asunto.
Una reclamación sin número de referencia y sin fecha es, a efectos prácticos, una conversación. Que quede por escrito no es desconfianza: es el requisito para poder subir al siguiente escalón.
Errores caros que vemos una y otra vez
- Comparar cuotas mensuales en lugar de términos unitarios. Una cuota fija cómoda puede esconder un precio del kWh alto y regularizaciones al final del periodo.
- Firmar por teléfono sin leer el contrato. Pide siempre el documento y léelo con calma. Tienes 14 días para desistir, pero es más limpio no tener que usarlos.
- Dar el CUPS a un comercial no solicitado. Con el CUPS y el IBAN se puede tramitar un cambio de compañía a tu nombre.
- Ignorar el vencimiento de la promoción. El precio bueno del primer año no es el precio del segundo si no lo renegocias.
- Contratar dual sin comprobar cada suministro. Agrupar luz y gas es cómodo, pero una de las dos partes puede ser cara y compensar de sobra el descuento por agrupar.
- Elegir indexada sin colchón financiero. Es una decisión razonable solo si puedes absorber un mes malo sin problemas.
- Creer que cambiar de compañía mejora la calidad del suministro. Los cortes y la calidad dependen de la distribuidora, que no cambia.
- Fiarse de un precio publicado en un blog. Los precios del mercado libre caducan. El precio bueno es el del contrato que te envían con tu nombre.
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Comparar tarifas ahoraPreguntas frecuentes
No podemos darte un precio: Repsol es una comercializadora del mercado libre y fija sus precios libremente, los revisa cuando quiere y ofrece condiciones distintas según el canal y la promoción vigente. Cualquier cifra en euros por kWh que leas en una web ajena puede estar caducada. Pide la oferta por escrito con el término de energía en €/kWh y el término de potencia en €/kW y día, o consúltalos en la web oficial de la compañía.
Sí. Cambiar de comercializadora es un derecho del consumidor recogido en la Ley 24/2013 del Sector Eléctrico y es gratuito. No hay corte de suministro, no cambia el contador ni el cable, y la nueva comercializadora se encarga del trámite. Lo único que puede costarte dinero es una cláusula de permanencia todavía vigente en tu contrato anterior.
Depende de la oferta concreta y del momento en que la contrates, así que no te fíes de una respuesta genérica. La permanencia tiene que aparecer por escrito en el contrato, con su duración y con la penalización máxima. Busca en el documento las palabras permanencia, compromiso de duración o penalización por baja anticipada antes de firmar.
El PVPC solo lo pueden ofrecer las comercializadoras de referencia designadas por la Administración, que son un grupo cerrado de empresas. Una comercializadora del mercado libre no comercializa PVPC: puede venderte una tarifa indexada al mercado mayorista, que se le parece en la lógica pero no es lo mismo ni tiene el mismo marco regulatorio.
Depende de tu tolerancia al riesgo, no de una regla universal. El precio fijo te da una factura previsible durante el periodo pactado y suele llevar un margen por esa estabilidad. El indexado sigue al mercado mayorista: puede salir más barato en periodos de precios bajos y disparar la factura en episodios de tensión. Si no puedes absorber un mes malo, el fijo encaja mejor.
El cambio no es inmediato porque se sincroniza con el ciclo de lectura y facturación de tu punto de suministro. Lo habitual es que se resuelva en cuestión de semanas y que empieces a facturar con la nueva compañía en el siguiente ciclo. Durante todo el proceso sigues teniendo luz: el suministro físico depende de la distribuidora, que no cambia.
El CUPS de tu punto de suministro (un código de veinte a veintidós caracteres que empieza por ES y aparece en cualquier factura), tu DNI o NIE, la dirección exacta del suministro, un IBAN para la domiciliación y la potencia que quieres contratar en kW. Con una factura reciente a mano tienes casi todo.
Waylet es la aplicación de pago del grupo, y la compañía articula por ahí promociones cruzadas entre carburante y energía. El valor real de esa ventaja depende por completo de cuánto repostes en su red: si no eres cliente habitual de sus estaciones de servicio, el beneficio se queda en el papel. Compara siempre el precio del kWh sin contar la promoción y trata el descuento como un extra, no como el motivo del contrato.
Si contrataste a distancia (teléfono, web) o fuera del establecimiento (en la calle, en tu casa, en un stand), tienes 14 días naturales para desistir sin justificar el motivo, según los artículos 102 a 108 del RDL 1/2007. Comunícalo por un medio que deje constancia y guarda el justificante.
Es uno de los ajustes con mejor relación esfuerzo-beneficio, porque el término de potencia se paga todos los días del año consumas o no. Muchos hogares arrastran una potencia heredada de una instalación antigua. Revisa el maxímetro o el histórico de tu distribuidora, y si nunca te acercas al límite, plantéate bajarla.
En la tarifa de acceso 2.0TD, que es la de los hogares con hasta 15 kW, la parte regulada del precio se divide en punta, llano y valle. El valle cubre de 00:00 a 08:00 los días laborables y todo el fin de semana y festivos nacionales. Ahí es donde conviene programar lavadora, lavavajillas o la carga del coche eléctrico.
Primero a la propia comercializadora, exigiendo número de referencia de la reclamación y respuesta por escrito. Si no responde o no te satisface, acude a la oficina de consumo de tu ayuntamiento o comunidad autónoma, o al arbitraje de consumo si la empresa está adherida. Los problemas de suministro, contador o acometida se dirigen al órgano competente en energía de tu comunidad autónoma.
Sobre esta guía. EnergiaBarata.eu no está vinculada a Repsol ni a ninguna comercializadora, y no reproduce valoraciones de clientes, notas medias ni pruebas propias porque no las hemos realizado. Tampoco publicamos precios del mercado libre: cambian de forma continua y una cifra desactualizada te haría tomar una mala decisión. El contenido explica el funcionamiento del sector con la normativa vigente en España y remite siempre a las fuentes oficiales para el dato concreto: la web de la comercializadora para su oferta, ESIOS de Red Eléctrica para el PVPC, la CNMC para peajes y comparador de ofertas, y el Ministerio competente en energía para cargos y bono social. Es información general de carácter divulgativo y no sustituye al asesoramiento personalizado; si tu situación económica es delicada o hay una deuda de por medio, consulta con una oficina de consumo o con los servicios sociales de tu ayuntamiento antes de firmar acuerdos.