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Electrodomésticos que más consumen en casa: consumo en kWh y coste en euros (2026)

28 min de lectura 6390 palabras

Escrito por el Equipo editorial de EnergíaBarata — Contenido divulgativo sobre energía y ahorro en el hogar. Las cifras de consumo de este artículo son horquillas orientativas construidas a partir de los valores que declaran las etiquetas energéticas y de las potencias de placa de características de los aparatos. No hemos hecho ensayos propios de laboratorio ni medimos modelos concretos: el dato bueno de tu casa es el de tu etiqueta y tu contador.

Respuesta rápida: el ranking de consumo

En un piso español medio sin calefacción eléctrica, el orden habitual de consumo es este: termo eléctrico de agua caliente (del orden de 1.000-2.000 kWh al año), climatización eléctrica (400-1.500), placa de cocina (300-600), secadora (250-700), frigorífico (150-350), lavavajillas (180-300), lavadora (120-250) y horno (100-200).

Con un precio final de 0,20 €/kWh —el que sale de dividir el importe total de tu factura entre los kWh facturados—, eso significa unos 200-400 € al año en agua caliente eléctrica, 50-140 € en secadora, 30-70 € en frigorífico y 25-50 € en lavadora.

La clave: el aparato que más te cuesta no es el que tiene más vatios en la etiqueta, sino el que multiplica vatios por horas. Un frigorífico de 100 W gastando 24 horas al día supera con facilidad a una vitrocerámica de 2.000 W que enciendes veinte minutos.

Este artículo es la guía completa: qué consume cada electrodoméstico de una casa española, cuánto cuesta eso en euros con los precios que se manejan en 2026, cómo leer la etiqueta energética después del reescalado, en qué duelos clásicos gana cada aparato y, sobre todo, cómo medir tu propio consumo en lugar de fiarte de una tabla de internet. Porque la tabla te da el orden de magnitud; tu contador te da la verdad.

Empecemos por el error de partida más común. Cuando alguien busca qué electrodoméstico consume más, casi siempre espera que la respuesta sea un aparato de cocina espectacular. Y no. La respuesta suele ser el agua caliente, que no se ve, no hace ruido y vive en una galería. Si tu vivienda tiene termo eléctrico, ahí se te va la mayor parte de la electricidad que no es climatización. Si tu agua caliente es de gas, la corona se la disputan el aire acondicionado o los radiadores eléctricos en su temporada y el frigorífico durante los 365 días.

AparatoConsumo orientativo (kWh/año)Coste a 0,20 €/kWhPor qué está ahí
Termo eléctrico (ACS)1.000 - 2.000200 - 400 €Calentar agua es lo más caro que hace una casa
Climatización eléctrica (split)400 - 1.50080 - 300 €Muchas horas seguidas en dos temporadas
Placa de cocina (vitro o inducción)300 - 60060 - 120 €Potencias altas, uso diario
Secadora250 - 70050 - 140 €Evaporar agua exige mucha energía
Frigorífico o combi150 - 35030 - 70 €Poca potencia, pero 8.760 horas al año
Lavavajillas180 - 30036 - 60 €Calienta agua en cada ciclo
Congelador independiente150 - 30030 - 60 €Siempre encendido y a temperatura baja
Lavadora120 - 25024 - 50 €Depende casi por completo de la temperatura
Televisor y equipo de salón100 - 25020 - 50 €Pocas decenas de vatios, muchas horas
Horno eléctrico100 - 20020 - 40 €Mucha potencia, pero uso concentrado
Consumo en espera de toda la casa260 - 52552 - 105 €30-60 W permanentes que nadie ve

Guarda ese último dato, porque es el que más sorprende: el conjunto de aparatos apagados-pero-no-del-todo de una casa normal puede costarte más al año que el frigorífico. Volveremos sobre ello.

Vatios, kWh y horas: por qué el ranking engaña

Antes de comparar nada hay que tener claras dos magnitudes que la gente mezcla constantemente.

El vatio (W) es potencia: la velocidad a la que un aparato traga electricidad mientras está funcionando. Es lo que viene en la placa de características, esa pegatina metálica de la parte trasera o del marco de la puerta. Un microondas de 1.000 W, una plancha de 2.200 W, una bombilla LED de 9 W.

El kilovatio hora (kWh) es energía: potencia multiplicada por tiempo. Es lo único que te factura la comercializadora. Un aparato de 1.000 W funcionando una hora consume 1 kWh. El mismo aparato funcionando seis minutos consume 0,1 kWh.

La fórmula que resuelve el 90 % de las dudas domésticas cabe en una línea:

kWh al año = (vatios ÷ 1.000) × horas de uso al día × días de uso al año. Y el coste en euros es ese resultado multiplicado por tu precio final del kWh.

Hagamos dos cuentas para ver por qué el ranking intuitivo falla. Una plancha de 2.200 W usada 45 minutos a la semana: 2,2 kW × 0,75 h × 52 semanas = 86 kWh al año, unos 17 € a 0,20 €/kWh. Un router de 10 W enchufado siempre: 0,01 kW × 8.760 h = 87,6 kWh al año, otros 17,5 €. La plancha, que parece un monstruo, cuesta lo mismo que la cajita que ni recuerdas que existe.

Ese es el mecanismo que explica todo el artículo. Hay dos familias de aparatos caros: los que tienen mucha potencia porque calientan algo (agua, aire, comida, ropa) y los que tienen poca potencia pero no se apagan nunca. Los primeros se controlan con hábitos y temperatura; los segundos, con regletas, temporizadores y renovación cuando ya son viejos.

El truco del multiplicador 8,76

Como un año tiene 8.760 horas, cada vatio que dejas permanentemente encendido son 8,76 kWh al año. Es un número que conviene memorizar. ¿Un descodificador que se queda a 15 W? 131 kWh anuales, unos 26 €. ¿Una segunda nevera en el garaje que apenas usas y que consume 45 W de media? 394 kWh, casi 79 €. La segunda nevera vacía es, con diferencia, el gasto más absurdo que se ve en las casas españolas.

Por qué los kWh de la etiqueta no son los tuyos

Los consumos declarados salen de ensayos normalizados: temperatura ambiente controlada, carga estándar, programa concreto. Tu casa no es un laboratorio. Un frigorífico en una cocina a 30 grados en agosto, con la puerta abriéndose treinta veces al día y con la junta de goma resecada, consume bastante más que su etiqueta. Una lavadora que nunca ves en programa eco tampoco replica el dato del ensayo, porque ese dato corresponde al programa eco 40-60 y no al ciclo rápido de 40 minutos que usa todo el mundo.

Por eso las horquillas de este artículo son anchas. Sirven para ordenar prioridades y para decidir dónde merece la pena actuar, no para adivinar tu factura al céntimo.

Aparato por aparato: cuánto consume cada uno al año

Termo eléctrico y agua caliente: el campeón silencioso

Calentar agua es caro por pura física: hace falta muchísima energía para subir la temperatura de un litro, y una familia gasta bastantes litros al día entre duchas, fregado y limpieza. Un termo eléctrico de acumulación de 80-150 litros dando servicio a tres o cuatro personas se mueve en el entorno de 1.000-2.000 kWh al año. A 0,20 €/kWh son entre 200 y 400 €, más que cualquier otro aparato de la casa.

Lo que sí puedes tocar:

  • La temperatura del termostato. Ponerlo a 60 grados es el equilibrio razonable: suficiente para inhibir la proliferación de legionela en el acumulador y sin sobrecalentar agua que luego mezclas con fría en el grifo. Subirlo a 75 solo aumenta pérdidas.
  • El aislamiento. Un termo antiguo pierde calor por las paredes las 24 horas. Si el depósito está caliente al tacto, ese calor lo estás pagando.
  • Los hábitos. Reducir dos minutos la ducha de cada miembro de la familia mueve más euros que cualquier ajuste de la lavadora.
  • El horario. Si tienes tarifa con discriminación horaria, programar la resistencia para que caliente en valle traslada ese consumo al kWh barato.

Climatización eléctrica: aire acondicionado y calefacción

Un split de pared de tamaño medio consume del orden de 0,6-1,1 kW eléctricos mientras trabaja, y en modo inverter modula por debajo de eso una vez alcanzada la temperatura. Un verano de uso intensivo en el salón y el dormitorio se va con facilidad a 400-800 kWh; en zonas cálidas y con la casa mal aislada, bastante más.

La calefacción eléctrica directa (radiadores de aceite, convectores, emisores termoeléctricos) es harina de otro costal: al ser resistencia pura, cada kWh eléctrico da un kWh de calor y punto. Un invierno calentando así una vivienda entera puede sumar 2.000-5.000 kWh. Una bomba de calor bien dimensionada da varias unidades de calor por cada unidad eléctrica, que es exactamente lo que la hace interesante.

Si vas a cambiar una sola cosa en toda la casa y tienes calefacción por radiadores eléctricos, cámbiala a ella. Ningún ajuste de electrodomésticos blancos se acerca ni de lejos a esa diferencia.

Un apunte sobre ajustes: cada grado de más en calefacción o de menos en refrigeración se paga. Y el modo turbo o poner el aire a 17 grados no enfría más rápido, solo consume más y termina enfriando de más.

Frigorífico y congelador: poca potencia, todas las horas

El compresor de un frigorífico moderno ronda los 70-150 W, pero no funciona seguido: arranca y para según lo pide el termostato. Ese ciclo de trabajo es lo que hace que un combi actual eficiente declare 150-250 kWh al año y uno antiguo de más de doce años se ponga en 400-500 kWh.

Traducido: sustituir un frigorífico de 1.995 que sigue funcionando por uno actual de gama alta en eficiencia puede ahorrarte del orden de 250-300 kWh anuales, o sea 50-60 € al año. Es una diferencia real, y a la vez suficiente para que hagas la cuenta antes de comprar, porque a ese ritmo un aparato de 700 € tarda más de una década en pagarse solo con energía.

Lo que de verdad mueve la aguja en el día a día:

  • Temperatura interior en torno a 4-5 grados en el frigorífico y -18 en el congelador. Más frío no conserva mejor y consume más.
  • Separación de la pared y rejilla trasera limpia: el condensador tiene que disipar calor, y si está pegado o lleno de polvo trabaja peor.
  • Juntas de la puerta en buen estado. Prueba clásica: cierra la puerta con un billete a medio salir; si sale sin resistencia, la goma ya no sella.
  • Descongelar los congeladores que no son no frost cuando el hielo pasa de unos milímetros.
  • No meter comida caliente y no dejar la puerta abierta pensando qué cenar.

Placa de cocina: el aparato de más potencia de la casa

Una placa de inducción de cuatro zonas puede declarar 7.000 W de potencia total, aunque en la práctica nunca los usas todos a la vez y la mayoría lleva un limitador. En consumo anual, cocinar a diario para una familia se mueve en 300-600 kWh.

La inducción calienta el recipiente por campo electromagnético, así que casi toda la energía acaba dentro de la olla. La vitrocerámica radiante calienta una resistencia que calienta el vidrio que calienta la olla, y en cada paso se pierde calor al aire de la cocina. Por eso la inducción hierve antes y desperdicia menos, aunque su ventaja en la factura anual sea modesta comparada con la del agua caliente o la climatización.

Detalles que suman: tapar las ollas (hervir destapado alarga el tiempo de forma notable), usar el diámetro de recipiente que corresponde a la zona, aprovechar el calor residual apagando un par de minutos antes y usar la olla rápida para legumbres y caldos.

Secadora: el aparato que más ha cambiado

Secar ropa consiste en evaporar agua, y evaporar agua cuesta energía. Una secadora de condensación clásica gasta del orden de 3-4,5 kWh por ciclo completo. Una de bomba de calor recupera el calor del aire que ya ha circulado y baja a algo así como 1,5-2,5 kWh. Con 150-200 coladas al año, la diferencia entre las dos tecnologías está en la franja de 50-100 € anuales.

Es de los pocos casos donde el cambio de aparato se justifica solo con la energía, siempre que la uses de verdad todo el año. Si solo la enciendes en invierno cuando llueve, la cuenta no sale igual.

Antes de eso, dos cosas gratis: centrifugar más fuerte en la lavadora (a 1.200-1.400 rpm sale bastante menos agua que a 800, y eso es tiempo de secadora que te ahorras) y limpiar el filtro de pelusa en cada ciclo, porque un filtro obstruido alarga el programa.

Lavadora: casi todo depende de la temperatura

La lavadora no gasta apenas en girar el tambor; gasta en calentar el agua. Esa es la razón por la que bajar de 60 a 30 grados reduce el consumo de forma muy notable, y por la que dos programas de la misma máquina pueden diferir en más del doble.

El dato de la etiqueta corresponde al programa eco 40-60, que es largo pero frío: lava más tiempo a menos temperatura, y es el que consume menos. El ciclo rápido de 30-45 minutos, que es el que usa la mayoría, calienta más rápido y consume más, aunque dure menos.

Reglas prácticas: carga llena pero sin apretar, 30 grados para ropa de uso diario, 60 grados reservados a ropa de cama, toallas y situaciones de enfermedad, y dosificación correcta de detergente (pasarse no lava más, obliga a más aclarados).

Lavavajillas: el eco largo es el barato

Un lavavajillas actual declara su consumo en kWh por cada 100 ciclos del programa eco, y suele situarse en 60-90 kWh/100 ciclos, es decir, 0,6-0,9 kWh por lavado. Los programas intensivos o rápidos con secado potente se van a 1,3-1,7 kWh. Con 250 ciclos al año, hablamos de 180-300 kWh.

La paradoja del lavavajillas es que su programa más largo es el más barato: alarga el tiempo para calentar menos el agua. Si lo pones por la noche y no necesitas la vajilla hasta la mañana, el eco es siempre la opción correcta.

Y el prelavado a mano bajo el grifo antes de meter los platos es dinero tirado dos veces: gastas agua caliente y además impides que las enzimas del detergente hagan su trabajo. Basta retirar restos sólidos.

Horno, microondas y freidora de aire

Un horno eléctrico convencional declara 2.000-3.000 W, pero el termostato lo enciende y apaga, así que una hora de horneado real consume del orden de 0,8-1,5 kWh. Usándolo dos o tres veces por semana, el año se queda en 100-200 kWh.

El microondas es de los aparatos más baratos de la casa en cómputo anual: 60-90 kWh si lo usas unos diez minutos al día. Calienta el alimento directamente, sin poner a temperatura una cavidad de 60 litros y su puerta de cristal.

La freidora de aire está en medio: potencia parecida a un horno pequeño pero cavidad diminuta, así que precalienta en un minuto y termina antes. Para raciones de una o dos personas gana al horno con claridad; para una bandeja de cuatro, el horno recupera terreno porque reparte su gasto entre más comida.

Televisor, ordenadores, router y consolas

Un televisor LED de 55 pulgadas consume 60-120 W según el brillo y el modo de imagen. Con cuatro horas diarias, 100-180 kWh al año. El modo tienda o vivo que traen de fábrica muchos televisores dispara el brillo al máximo; pasarlo a un modo estándar o cine baja el consumo y suele verse mejor.

Un ordenador de sobremesa con tarjeta gráfica potente puede pedir 200-400 W bajo carga; un portátil de oficina se mueve en 20-60 W. Si trabajas desde casa, esa diferencia son decenas de euros al año.

El router es el ejemplo de libro del aparato pequeño y permanente: 8-15 W las 24 horas, entre 70 y 130 kWh anuales. No lo apagues si tienes servicios que dependen de él, pero tenlo presente en la cuenta.

El consumo en espera, ese gasto invisible

Descodificador de televisión, barra de sonido, consola en reposo instantáneo, impresora, cargadores enchufados sin nada conectado, microondas con reloj, cafetera con display, altavoces inteligentes, cepillo eléctrico en su base. Sumados, muchos hogares tienen entre 30 y 60 W permanentes. Aplicando el multiplicador: 260-525 kWh al año, entre 52 y 105 € a 0,20 €/kWh.

Es un gasto que se corta con dos regletas con interruptor bien colocadas —una en el mueble del salón, otra en el escritorio— y con desenchufar la segunda nevera vacía. No hace falta comprar nada más sofisticado. Si quieres afinar, en nuestra guía sobre el consumo fantasma de los electrodomésticos y sus vatios tienes el detalle aparato por aparato.

Del kWh al euro: cuánto cuesta cada aparato en 2026

Aquí es donde la mayoría de artículos se equivocan: dan un precio del kWh como si fuera único y verdadero. No lo es. Lo que pagas depende de tu contrato (PVPC indexado o precio fijo), de la hora, del término de potencia, de los peajes y cargos regulados, del impuesto especial de electricidad y del IVA. Dos vecinos con el mismo consumo pueden pagar precios finales distintos.

Por eso vamos a hacer lo contrario: te enseñamos a sacar tu precio real y luego damos tres escenarios para que sitúes tu caso.

Cómo calcular tu precio real del kWh en un minuto

Coge la última factura. Divide el importe total con impuestos entre los kWh consumidos en ese periodo. Ese número, en euros por kWh, es tu precio todo incluido y ya lleva dentro el término de potencia, los peajes y los impuestos repartidos. Es el único número con el que deberías multiplicar los kWh de las tablas de este artículo.

Ojo con un detalle: como incluye la parte fija, cuanto menos consumas más alto sale ese precio medio, porque el término de potencia se reparte entre menos kWh. Para decisiones de sustitución de aparatos es el número correcto de todas formas, porque refleja lo que realmente te cuesta la energía en tu casa.

Tres escenarios de precio

Aparato (consumo anual medio)0,12 €/kWh
escenario barato
0,20 €/kWh
escenario medio
0,28 €/kWh
escenario caro
Termo eléctrico (1.500 kWh)180 €300 €420 €
Climatización (800 kWh)96 €160 €224 €
Placa de cocina (450 kWh)54 €90 €126 €
Secadora condensación (600 kWh)72 €120 €168 €
Secadora bomba de calor (330 kWh)40 €66 €92 €
Frigorífico eficiente (200 kWh)24 €40 €56 €
Frigorífico de 12+ años (450 kWh)54 €90 €126 €
Lavavajillas eco (220 kWh)26 €44 €62 €
Lavadora a 30° (150 kWh)18 €30 €42 €
Horno (150 kWh)18 €30 €42 €
Televisor y salón (180 kWh)22 €36 €50 €
Consumo en espera (400 kWh)48 €80 €112 €

Los escenarios no son predicciones ni tarifas de ninguna comercializadora concreta: son referencias redondas para que hagas la cuenta con la tuya. El escenario barato se parece a lo que paga quien tiene PVPC y desplaza consumo a horas valle; el caro, a quien tiene un contrato antiguo caro y consume en punta.

Si el resultado de tu división es superior a 0,28 €/kWh, no tienes un problema de electrodomésticos: tienes un problema de contrato. Antes de comprar nada, compara tarifas.

Qué compone el precio que pagas

  • Término de energía: los kWh que consumes, al precio de tu contrato. En PVPC cambia cada hora; en tarifa fija está cerrado por contrato durante un periodo.
  • Término de potencia: se paga por kW contratados y por día, consumas o no. Es la parte que se ajusta bajando la potencia contratada.
  • Peajes de transporte y distribución y cargos: regulados, con tramos horarios propios.
  • Impuesto especial sobre la electricidad e IVA, que se aplican sobre lo anterior. Comprueba en tu factura los tipos que te están aplicando, porque cambiaron varias veces durante la crisis de precios y han vuelto a sus tipos ordinarios.
  • Alquiler del contador, si no es de tu propiedad.

La etiqueta energética en 2026: la escala A-G y lo que cambió

Aquí hay una confusión enorme que arrastran casi todas las guías de consumo, incluida la versión anterior de esta página. Desde el 1 de marzo de 2021 se reescaló la etiqueta energética de varias familias de producto, y en ellas desaparecieron las clases A+, A++ y A+++. La escala volvió a ser simplemente de la A a la G, con la A deliberadamente vacía o casi vacía para dejar margen a la mejora tecnológica.

Esto significa que un frigorífico que hace unos años se vendía como A+++ hoy puede aparecer etiquetado como C o D sin haber cambiado ni un tornillo. No es que se haya vuelto malo: es que la regla es otra. Comparar la clase de un aparato comprado antes de 2021 con la de uno actual no tiene sentido.

Familia de productoEscala vigenteUnidad del consumo declarado
Frigoríficos y congeladoresA-G reescaladakWh/año
Lavadoras y lavadoras-secadorasA-G reescaladakWh/100 ciclos (programa eco 40-60)
LavavajillasA-G reescaladakWh/100 ciclos (programa eco)
Televisores y monitoresA-G reescaladakWh/1.000 horas (SDR y HDR)
Lámparas y bombillasA-G reescaladakWh/1.000 horas
SecadorasEtiqueta antigua, hasta A+++kWh/año estimado
HornosEtiqueta antigua, hasta A+++kWh por ciclo
Aire acondicionadoEtiqueta antigua, hasta A+++Clases separadas para frío y calor (SEER y SCOP)

Lo que de verdad hay que mirar en la etiqueta

La letra sirve para descartar, pero el número es lo que paga tu factura. Dos frigoríficos de la misma clase pueden tener consumos distintos si tienen capacidades distintas, y a ti te interesa el kWh/año absoluto del modelo que te vas a llevar a casa, no su posición relativa dentro de su categoría de tamaño.

Fíjate también en estos pictogramas, que a menudo deciden la compra mejor que la letra:

  • Capacidad útil en litros (frío) o kilos de carga (lavado). Comprar de más se paga todos los días del año.
  • Consumo de agua por ciclo, en lavadoras y lavavajillas.
  • Ruido en decibelios y su clase (A-D). En un piso pequeño con cocina abierta, esto importa más de lo que parece.
  • Clase de eficiencia de centrifugado en lavadoras: cuanto mejor sea, menos agua queda en la ropa y menos trabaja la secadora después.
  • Duración del programa eco.

Y un detalle que casi nadie usa: la etiqueta lleva un código QR que enlaza con la ficha del producto en la base de datos europea EPREL. Escanéalo en la tienda y verás los datos oficiales registrados por el fabricante, sin intermediarios ni cartelería promocional. Si el modelo que te ofrecen no aparece ahí, desconfía. Tienes más contexto en nuestra guía sobre la eficiencia energética y la etiqueta de los electrodomésticos.

Duelos: lavavajillas, secadora, horno e inducción

Estas son las comparaciones que más se buscan, resueltas con el criterio que importa: dónde se va la energía.

DueloGanaPor quéCuándo cambia el resultado
Lavavajillas vs. lavar a manoLavavajillas lleno en ecoCalienta poca agua y la recircula; el grifo abierto multiplica el agua calienteSi lavas a mano con barreño y agua templada, y son cuatro platos
Secadora vs. tendederoTendederoSecar al aire cuesta ceroEn interior sin ventilación, la humedad puede traerte un problema de condensaciones peor que la factura
Horno vs. microondasMicroondasCalienta el alimento, no una cavidad de 60 litrosBandejas grandes o resultados que exigen dorado
Inducción vs. vitrocerámicaInducciónTransfiere el calor al recipiente casi sin perderlo al aireSi tienes menaje sin fondo ferromagnético, cuenta también el coste de cambiarlo
Aire acondicionado vs. ventiladorVentiladorUn ventilador de techo son decenas de vatios; un split, cientosCon calor extremo y humedad alta, el ventilador ya no basta
Programa eco largo vs. rápidoEco largoMenos temperatura durante más tiempoCuando necesitas la ropa o la vajilla en media hora

Lavavajillas frente a fregadero, con detalle

La comparación honesta no es máquina contra manos, sino calentar poca agua contra calentar mucha. Un lavavajillas en eco usa unos pocos litros y los hace circular varias veces; fregar a mano con el grifo abierto, que es como friega casi todo el mundo, gasta muchas veces esa cantidad, y si sale caliente estás pagando el termo. Añade que el lavavajillas alcanza temperaturas de aclarado que a mano no soportarías.

Condiciones para que el lavavajillas gane: ponerlo lleno, usar el programa eco, no prelavar bajo el grifo y mantener limpios el filtro y los brazos aspersores.

Tender o secar

Tender siempre es más barato, porque el sol y el aire no facturan. La matización importante es de salud del edificio: secar ropa dentro de un piso pequeño y sin ventilar aporta litros de agua al ambiente, y eso termina en condensaciones y moho en los puentes térmicos. Si secas dentro, ventila.

Cómo medir el consumo real de tus aparatos

Todo lo anterior son estimaciones. Medir cuesta muy poco y te da tu número.

1. Medidor de enchufe

Es un adaptador que se coloca entre la toma de corriente y el aparato y va acumulando kWh. Los hay por poco dinero y algunos enchufes inteligentes incorporan la función. El método correcto:

  1. Enchufa el medidor y pon el contador a cero.
  2. Déjalo una semana completa de uso normal, sin cambiar hábitos para que salga bonito.
  3. Lee los kWh acumulados y multiplica por 52 para estimar el año.
  4. Multiplica por tu precio real del kWh y ya tienes el coste anual de ese aparato.

Funciona bien con frigorífico, televisor, ordenador, router, secadora, lavadora y lavavajillas. Comprueba antes que el medidor soporta la potencia del aparato: para cargas de más de 2.000 W conviene uno que lo declare expresamente.

2. La curva horaria de tu contador digital

Todos los contadores telegestionados registran tu consumo hora a hora, y esos datos son tuyos. Puedes descargarlos desde el portal de tu distribuidora o desde el portal común de las distribuidoras, y también desde el área de cliente de tu comercializadora. Con la hoja de cálculo delante puedes hacer cosas muy reveladoras:

  • Mirar el consumo de las 3 a las 6 de la madrugada de un día cualquiera: eso es tu consumo base, lo que gasta la casa con todo el mundo durmiendo. Multiplícalo por 8.760 y sabrás cuánto pesan frigorífico y aparatos en espera.
  • Comparar un día que usaste la secadora con otro que no, a igualdad de todo lo demás.
  • Detectar el pico que provoca el termo si lo tienes programado.

3. La prueba del interruptor

Método casero para el consumo base: apaga todo lo que puedas apagar, deja solo lo permanente y observa el contador o la aplicación de tu comercializadora. Luego ve desconectando aparatos uno a uno y anota el escalón que produce cada uno. Es rudimentario y funciona.

4. Pinza amperimétrica, para lo que no tiene enchufe

Placa de cocina, termo o aire acondicionado suelen ir a circuito fijo. Ahí no vale el medidor de enchufe. Si no te manejas con instalación eléctrica, no abras el cuadro: pídeselo a un instalador o dedúcelo por diferencia con la curva horaria, que es gratis y sin riesgo.

Potencia contratada y tramos horarios

Los electrodomésticos no solo influyen en el término de energía. También determinan cuánta potencia necesitas contratar, que es una parte fija de la factura que pagas todos los días del año, uses o no uses la casa.

Cuánta potencia necesitas de verdad

La potencia contratada tiene que cubrir la suma de lo que puedas tener funcionando a la vez, no la suma de todos los aparatos de la casa. Muchos hogares arrastran de la época del alquiler o de la reforma una potencia bastante superior a la que usan.

Para saberlo, vuelve a la curva horaria: busca tu máximo de potencia registrado en los últimos doce meses. Si tu máximo real es de 3,1 kW y tienes contratados 5,75 kW, estás pagando de más todos los días. Baja con margen prudente, porque si te quedas corto salta el interruptor de control de potencia y estarás rearmando el cuadro cada vez que coincidan el horno y la vitro. Lo tienes desarrollado en la guía sobre cómo elegir la potencia contratada según tus electrodomésticos.

Truco de convivencia: casi todos los saltos de potencia en una casa vienen de la misma combinación, que es horno más placa más termo. Si programas el termo fuera de la hora de cocinar, puedes bajar un escalón de potencia sin sufrir.

Los tramos de la tarifa 2.0TD

La tarifa doméstica estándar reparte el día en tres periodos para el término de energía en los días laborables:

  • Punta: de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 22:00.
  • Llano: de 08:00 a 10:00, de 14:00 a 18:00 y de 22:00 a 00:00.
  • Valle: de 00:00 a 08:00.

Los sábados, domingos y festivos de ámbito nacional son valle las 24 horas. Para el término de potencia solo hay dos periodos: punta de 08:00 a 24:00 en laborables y valle el resto.

Consecuencia práctica: si tu contrato distingue horas, programar lavadora, lavavajillas, secadora y termo para valle o para el fin de semana traslada un buen puñado de kWh al precio barato sin renunciar a nada. Si tienes tarifa plana de 24 horas, la hora te da igual y lo que hay que revisar es el precio del contrato. Ampliamos el detalle en la guía sobre cómo optimizar el consumo de los electrodomésticos en el horario barato.

Antes de gastar 700 € en un frigorífico nuevo para ahorrar 40 € al año, dedica una tarde a revisar tu contrato y tu potencia contratada. Es la única palanca de la casa que da resultado el mes siguiente y no cuesta nada.

Seis mitos que te hacen perder dinero

1. «Dejar el aire encendido todo el día sale más barato que apagarlo y encenderlo». En una vivienda normal, no. Mantener la temperatura durante horas de ausencia consume más que el arranque posterior. La excepción son ausencias muy cortas, de minutos, y viviendas con inercia térmica muy alta.

2. «El aparato apagado no consume». Apagado con el mando no es apagado. Solo desenchufado o con la regleta cortada consume cero.

3. «Cuanta más clase energética, siempre mejor compra». Depende de las horas de uso. En un aparato que usas media hora a la semana, pagar un sobreprecio grande por eficiencia no se recupera nunca.

4. «Los electrodomésticos modernos no se estropean menos, así que no compensa cambiarlos». Media verdad: la vida útil media ha bajado en algunas gamas, y por eso la cuenta hay que hacerla con números, no con fe. Un frigorífico de doce años que consume el doble sí compensa; un horno de doce años, casi nunca.

5. «Poner la lavadora de noche siempre ahorra». Solo si tu tarifa discrimina por horas. Con precio fijo 24 horas, no cambia nada.

6. «La segunda nevera del garaje casi no consume porque está vacía». Al contrario: un frigorífico vacío pierde frío más rápido al abrir la puerta, y si además es antiguo puede costarte 70-90 € al año por guardar dos botellas.

Plan de acción y cuándo compensa cambiar un aparato

Coste cero, esta misma semana

  • Calcula tu precio real del kWh dividiendo el importe total entre los kWh de la factura.
  • Descarga tu curva horaria y mira el consumo de las 3 a las 6 de la madrugada.
  • Baja el frigorífico a 4-5 grados y el congelador a -18.
  • Pasa la lavadora a 30 grados en la ropa de diario y usa el eco del lavavajillas.
  • Sube el centrifugado a 1.200-1.400 rpm si tu ropa lo admite.
  • Saca la nevera vacía del garaje del enchufe.
  • Cambia el modo de imagen del televisor de vivo a estándar.
  • Revisa el máximo de potencia registrado y valora bajar un escalón.

Menos de 100 €

  • Dos regletas con interruptor para el salón y el escritorio.
  • Un medidor de enchufe para poner números a lo que sospechas.
  • Un enchufe con temporizador para el termo, si no lleva programador propio.
  • Juntas nuevas de puerta del frigorífico si la prueba del billete falla.
  • Burletes y aislamiento de la caja de persiana, que reducen la carga de climatización.

La cuenta de la sustitución

Antes de comprar, haz siempre esta operación:

  1. Estima los kWh anuales del aparato viejo (medidor de enchufe o curva horaria).
  2. Mira los kWh anuales declarados del modelo nuevo, o su kWh/100 ciclos multiplicado por los ciclos que haces al año.
  3. Resta y multiplica por tu precio real del kWh: eso es el ahorro anual en euros.
  4. Divide el precio de compra entre ese ahorro. Ese cociente son los años de amortización energética.

Ejemplo con números redondos: frigorífico viejo de 450 kWh, nuevo de 180 kWh, diferencia 270 kWh. A 0,20 €/kWh son 54 € al año. Si el nuevo cuesta 600 €, la amortización energética son once años. La conclusión razonable es que la sustitución se justifica cuando el aparato ya está fallando o cuando el diferencial de consumo es mucho mayor, no como inversión pura.

Regla de bolsillo: si salen más de ocho o diez años, compra por avería, ruido, capacidad o funciones, y considera el ahorro un extra. Si salen menos de cinco, adelante.

Sobre ayudas y planes de renovación

Algunas comunidades autónomas y ayuntamientos han abierto en distintos momentos planes de renovación de electrodomésticos, y hay deducciones autonómicas ligadas a la eficiencia energética de la vivienda. Funcionan por convocatoria, con presupuesto limitado y con requisitos que cambian de un año a otro. Como norma, comprueba la convocatoria vigente en tu comunidad antes de comprar: muchas exigen solicitar la ayuda previamente, presentar la factura a tu nombre y conservar el justificante de retirada del aparato sustituido. No des por hecho ningún importe hasta leer las bases publicadas.

Si además estás valorando cambiar de tarifa o de comercializadora en el mismo movimiento, tienes el resumen práctico en nuestra guía de ahorro en la factura de la luz con electrodomésticos eficientes.

Preguntas frecuentes

¿Qué electrodoméstico consume más electricidad en casa?

Si tienes termo eléctrico, el agua caliente sanitaria suele ser la partida eléctrica más alta de la casa, del orden de 1.000 a 2.000 kWh al año en una familia. Si el agua caliente es de gas, el primer puesto lo disputan la climatización eléctrica y el frigorífico, porque el frigorífico funciona las 8.760 horas del año aunque su potencia sea pequeña.

¿Cuánto cuesta tener el frigorífico encendido todo el año?

Depende de su consumo declarado en la etiqueta. Un combi actual eficiente se mueve entre 150 y 250 kWh al año, así que con un precio final de 0,20 €/kWh el coste ronda los 30-50 € anuales. Un frigorífico de más de doce años puede irse a 400-500 kWh, es decir, 80-100 € al año.

¿Sigue existiendo la clase A+++ en 2026?

No en todas las categorías. Frigoríficos, congeladores, lavadoras, lavadoras-secadoras, lavavajillas, televisores y lámparas se reescalaron a la escala A-G. En esas familias ya no existen A+, A++ ni A+++. Secadoras, hornos y aires acondicionados todavía conservan la etiqueta antigua con los signos +, porque su reglamento no se ha reescalado.

¿Gasta más el lavavajillas o lavar a mano?

El lavavajillas lleno y en programa eco sale mejor casi siempre, porque calienta muy poca agua y la reutiliza dentro de la cuba. Lavar a mano con el grifo abierto multiplica el agua caliente, y calentar agua es donde se va la energía. Lavar a mano solo compite si llenas un barreño y usas agua templada.

¿Cuánto consume una secadora por cada uso?

Una secadora de condensación clásica gasta del orden de 3 a 4,5 kWh por ciclo completo; una de bomba de calor baja a algo así como 1,5-2,5 kWh. A 0,20 €/kWh, la diferencia entre ambas ronda los 0,30-0,50 € por colada, que con 150-200 coladas al año se convierte en 50-100 € de diferencia anual.

¿Es verdad que lavar a 30 grados ahorra mucho?

Sí, porque la mayor parte de la electricidad de una lavadora se va en calentar el agua, no en girar el tambor. Bajar de 60 a 30 grados reduce de forma muy notable el consumo del ciclo. Con detergentes actuales, la ropa de uso diario sale limpia a baja temperatura; reserva los 60 grados para ropa de cama, toallas o cuando alguien está enfermo.

¿Cuánto me cuesta el consumo fantasma de los aparatos en espera?

Haz la cuenta con tu propia casa: cada vatio permanente son 8,76 kWh al año. Un hogar con 30-60 W en espera (televisor, descodificador, router, consola, cargadores, microondas con reloj) suma entre 260 y 525 kWh al año, o sea entre 50 y 105 € con un precio final de 0,20 €/kWh.

¿Cómo sé cuánto consume de verdad un aparato de mi casa?

Con un medidor de enchufe: lo pones entre la toma y el aparato, lo dejas una semana y lees los kWh acumulados. Multiplica por 52 para estimar el año. Para aparatos fijos sin enchufe accesible, como la placa o el termo, usa la curva horaria de tu contador digital descargándola del portal de tu distribuidora y compara días con y sin uso.

¿Compensa cambiar un electrodoméstico viejo solo por ahorrar luz?

Solo si el aparato es antiguo y funciona muchas horas. Divide el precio del nuevo entre el ahorro anual en euros: si salen más de ocho o diez años, no compensa por energía. Suele compensar en frigoríficos de más de doce años y en secadoras de condensación que se usan a diario; casi nunca en un horno o un microondas.

¿Poner la lavadora de madrugada sale más barato?

Con la tarifa 2.0TD, el periodo valle va de 00:00 a 08:00 de lunes a viernes y cubre el fin de semana y los festivos nacionales enteros. Si tienes PVPC o una tarifa con discriminación horaria, el kWh de valle es bastante más barato que el de punta. Con una tarifa de precio fijo las 24 horas, la hora no cambia nada.

¿El horno consume más que el microondas?

Para una ración pequeña, sí y por mucho: el horno calienta una cavidad grande y sus paredes durante 15-20 minutos antes de empezar. El microondas calienta el alimento directamente y termina en minutos. Para una bandeja grande de comida, el horno vuelve a tener sentido porque reparte ese gasto entre muchas raciones.

¿Hay ayudas para cambiar electrodomésticos por otros más eficientes?

En algunas comunidades autónomas y ayuntamientos existen planes de renovación de electrodomésticos, y suelen abrirse y cerrarse por convocatorias con presupuesto limitado. Comprueba la convocatoria vigente en tu comunidad antes de comprar, porque muchas exigen solicitar la ayuda antes de la compra o conservar la factura y el certificado de retirada del aparato viejo.

¿Qué garantía tengo si el electrodoméstico nuevo sale defectuoso?

En una compra a un vendedor profesional realizada a partir del 1 de enero de 2022, la garantía legal de conformidad es de tres años desde la entrega, según el Real Decreto-ley 7/2021. Y si compraste a distancia o fuera de establecimiento, dispones además de 14 días naturales para desistir sin dar explicaciones, con derecho a comprobar el producto como lo harías en una tienda.

¿Merece la pena un enchufe inteligente para medir y programar?

Para aparatos con enchufe accesible, sí: te da la medición y el temporizador en el mismo dispositivo, y puedes automatizar que la lavadora arranque en valle. Para el termo o la placa no sirve, porque suelen ir a circuito fijo y con potencias superiores a las que admite un enchufe de este tipo.

Escrito por Equipo EnergiaBarata

Revisado y actualizado el 2026-08-08. Contenido divulgativo elaborado a partir de los valores declarados en las etiquetas energéticas y la normativa vigente. No sustituye al presupuesto ni al criterio de un instalador autorizado para decisiones sobre la instalación eléctrica de tu vivienda.

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