Respuesta directa: para elegir la potencia contratada según tus electrodomésticos no sumes la potencia de todos los aparatos de la casa. Suma solo los que pueden coincidir en el minuto de mayor demanda —normalmente placa de inducción, horno, termo eléctrico y una lavadora o lavavajillas en fase de calentamiento—, aplica un coeficiente de simultaneidad realista y añade un margen del 10-20 %. Ese resultado, redondeado al escalón disponible, es tu potencia. Como el peaje 2.0TD tiene dos periodos de potencia (P1 punta y P2 valle), puedes contratar un valor más bajo en punta y otro mayor en valle, siempre que el de valle sea igual o superior. Y antes de decidir, mira tu potencia máxima demandada real del último año en el área privada de tu distribuidora o en Datadis: es el único dato objetivo de la ecuación.
La potencia contratada es la parte de la factura de la luz que pagas todos los días del mes, uses la electricidad o no. Por eso es la decisión con mejor relación entre esfuerzo y resultado de toda la contratación eléctrica: se toma una vez, cuesta un trámite de diez minutos y su efecto se repite en cada factura durante años. Y también por eso conviene tomarla con datos, no con la regla del pulgar que te suelte el comercial de turno. También te recomendamos leer sobre potencia contratada 3,3 vs 4,6 kW.
En esta guía hacemos el recorrido completo: qué mide realmente la potencia contratada, qué aparato la controla, cuántos vatios pide cada electrodoméstico del hogar, por qué la suma directa te lleva a contratar de más, cómo se calcula el escalón correcto, cuánto puede costarte el trámite y qué hacer si metes en la ecuación un coche eléctrico o una bomba de calor. Sin cifras inventadas: los importes del término de potencia cambian con los peajes y cargos, así que te explicamos dónde mirarlos en tu propia factura en lugar de darte un número que caducaría en semanas.
Qué es la potencia contratada y qué la controla
La potencia contratada es el límite máximo de potencia eléctrica que puedes demandar a la vez en tu vivienda. Se expresa en kilovatios (kW) y no tiene nada que ver con cuánta energía consumes al mes: eso es el término de energía, que se mide en kilovatios hora (kWh). La diferencia se entiende con una analogía de fontanería. La potencia es el grosor de la tubería, la cantidad de agua que puede pasar en un instante. La energía es el volumen total de agua que sale a lo largo del mes. Puedes tener una tubería muy ancha y gastar poca agua, o una tubería estrecha y tenerla abierta todo el día.
Quién vigila que no te pases
El encargado de hacer cumplir ese límite es el interruptor de control de potencia, el clásico ICP. Durante décadas fue un magnetotérmico específico instalado en el cuadro, precintado por la distribuidora. Con el despliegue de los contadores digitales telegestionados, esa función pasó a integrarse en el propio contador: ya no hace falta un aparato aparte, el equipo de medida vigila la demanda y abre el circuito cuando se supera lo contratado de forma sostenida.
Ese matiz de «de forma sostenida» importa. El corte no es instantáneo ante cualquier microsegundo de exceso: el control admite picos muy breves, como el arranque del motor del frigorífico o de la bomba de la lavadora, que durante fracciones de segundo pueden pedir bastante más que su potencia nominal. Lo que dispara el corte es una demanda por encima del límite mantenida en el tiempo. Por eso puedes tener una casa con aparatos que, sumados en el papel, superan de largo tu potencia contratada, y no saltarte nunca: nunca coinciden todos a plena carga durante suficiente tiempo.
Cuando salta el control de potencia no se avería nada, no hay penalización económica en el peaje doméstico y no hay que llamar a nadie. Apagas algún aparato, subes la palanca del cuadro y sigues. La única señal que te está dando es informativa: tu escalón se te ha quedado corto para ese momento concreto del día.
Potencia activa, potencia aparente y factor de potencia
En el ámbito doméstico se contrata y se factura potencia activa, en kW. Existe también la potencia aparente, en kVA, que incorpora el desfase entre tensión e intensidad que introducen los aparatos con motor o con electrónica de conmutación. En instalaciones industriales el factor de potencia se penaliza si es malo; en una vivienda con peaje 2.0TD no hay término de reactiva, así que puedes trabajar directamente con vatios y olvidarte del asunto. Solo aparece cuando lees la placa de características de un aparato antiguo y ves un valor en VA en lugar de en W.
Dónde ves tu potencia contratada
En la factura, en el apartado de datos del contrato, junto al CUPS. En el peaje 2.0TD aparecerán dos valores, uno por periodo. Si ves un solo valor, es que tienes la misma potencia contratada en punta y en valle, que es la configuración por defecto de la mayoría de contratos heredados. En la app o el área privada de tu comercializadora también suele estar visible, y en el contrato firmado siempre. Para más información, consulta nuestra guía sobre si merece la pena revisar la potencia contratada del hogar.
Los dos periodos de potencia del peaje 2.0TD
Desde que la estructura de peajes de la CNMC entró en vigor en junio de 2021, todos los suministros de baja tensión con potencia contratada igual o inferior a 15 kW están en el peaje 2.0TD. Por encima de 15 kW se pasa al 3.0TD, con seis periodos y control por maxímetro, un escenario poco habitual en vivienda.
El 2.0TD separa dos cosas que mucha gente mezcla:
- Tres periodos para la energía (punta, llano y valle), que determinan el precio del kWh según la hora.
- Dos periodos para la potencia (P1 punta y P2 valle), que determinan cuántos kW puedes demandar en cada franja y cuánto pagas por el término fijo.
Los periodos de potencia son más sencillos que los de energía. En días laborables de lunes a viernes, de 8:00 a 24:00 estás en P1 (punta). El resto del tiempo —la madrugada de los laborables y las 24 horas de sábados, domingos y festivos de ámbito nacional— estás en P2 (valle).
| Periodo de potencia | Cuándo aplica | Qué aparatos suelen marcar el máximo |
|---|---|---|
| P1 — Punta | Lunes a viernes laborables, de 8:00 a 24:00 | Cocina (inducción y horno), plancha, secadora, aire acondicionado, calefacción eléctrica |
| P2 — Valle | Lunes a viernes de 0:00 a 8:00, y las 24 h de sábados, domingos y festivos nacionales | Termo eléctrico programado, lavavajillas y lavadora nocturnos, recarga de coche eléctrico |
La regla que casi nadie conoce: P2 igual o mayor que P1
Puedes contratar potencias distintas en cada periodo, con una condición: la potencia de P2 debe ser igual o superior a la de P1. No al revés. Tiene lógica regulatoria, porque el sistema quiere desincentivar la demanda en las horas de más tensión de la red, que son precisamente las de P1.
Esta asimetría es una herramienta real de ahorro para quien organiza su casa. Si desplazas la lavadora, el lavavajillas, el termo y la recarga del coche a la madrugada o al fin de semana, puedes bajar el escalón de P1 y dejar P2 más holgado. En punta te quedas con lo justo para la cocina y la climatización; en valle tienes margen para que coincidan la carga del coche y el termo sin que salte nada. El término de potencia de P2 tiene un precio regulado sensiblemente inferior al de P1, así que la operación tiende a salir a favor.
Si tu contrato tiene el mismo valor en P1 y en P2, casi seguro que no lo elegiste: es lo que puso la comercializadora al migrar tu contrato antiguo a la estructura 2.0TD en 2021. Revisarlo es gratis y el margen suele estar ahí.
Cuántos vatios pide de verdad cada electrodoméstico
Aquí está el corazón del cálculo. La potencia de cada aparato figura en su placa de características —esa etiqueta metálica o adhesiva en la parte trasera o en el interior de la puerta— y en el manual, en la ficha de datos técnicos. Los rangos siguientes son horquillas habituales del mercado doméstico español, no cifras exactas: entre dos modelos de la misma categoría hay diferencias grandes, y siempre debe primar lo que diga la placa de tu aparato concreto.
| Electrodoméstico | Potencia habitual | Cómo se comporta |
|---|---|---|
| Frigorífico o combi | 100 – 400 W | Ciclos intermitentes del compresor, con pico breve de arranque |
| Congelador independiente | 150 – 400 W | Igual que el frigorífico, con picos al entrar en modo rápido |
| Lavadora | 1.500 – 2.200 W en calentamiento | Solo demanda el máximo mientras calienta el agua; el resto del ciclo baja mucho |
| Lavavajillas | 1.500 – 2.200 W en calentamiento | Mismo patrón: picos al calentar agua y en el secado por condensación |
| Secadora de condensación | 1.500 – 2.700 W | Demanda alta y sostenida; las de bomba de calor bajan bastante |
| Horno eléctrico | 2.000 – 3.500 W | Máximo al precalentar; luego cicla para mantener temperatura |
| Placa de inducción (conjunto) | 3.000 – 7.400 W nominales | Casi todas admiten limitar su máximo desde el menú de instalación |
| Vitrocerámica radiante | 4.000 – 6.500 W nominales | Menos eficiente que la inducción, tiempos de calentamiento más largos |
| Microondas | 700 – 1.500 W de consumo | Ojo: la potencia de cocción anunciada es inferior a la eléctrica real |
| Termo eléctrico de acumulación | 1.000 – 2.400 W | Programable: el candidato ideal para desplazar a valle |
| Calentador eléctrico instantáneo | 6.000 – 21.000 W | El gran devorador de potencia; obliga a escalones altos |
| Aire acondicionado (split 1x1) | 600 – 1.500 W en frío | Inverter: modula, con picos en la puesta en marcha |
| Bomba de calor / aerotermia doméstica | 1.000 – 3.500 W eléctricos | Pico de arranque y consumo sostenido en los días más fríos |
| Radiador eléctrico o emisor térmico | 800 – 2.000 W por unidad | Si tienes varios, se suman rápido y sin avisar |
| Plancha de ropa | 1.500 – 2.600 W | Cicla con el termostato; coincide con tareas de mañana |
| Secador de pelo | 1.200 – 2.400 W | Corto pero intenso, y en la franja de mayor coincidencia doméstica |
| Aspiradora | 600 – 1.400 W | Las de escoba con batería consumen muy poco en carga |
| Hervidor / tostador / cafetera exprés | 800 – 2.200 W | Uso muy breve, pero se acumulan en el desayuno |
| Televisor y equipo de ocio | 50 – 200 W | Irrelevante para la potencia, relevante para la energía |
| Iluminación LED de toda la casa | 50 – 300 W | Con LED ha dejado de ser un factor de dimensionado |
| Punto de recarga de coche eléctrico | 3.700 W (monofásico) a 7.400 W (reforzado) | Sostenido durante horas; el caso que más obliga a recalcular |
Dos avisos sobre esta tabla
El primero: la potencia nominal de una placa de inducción es la suma de todas sus zonas al máximo, algo que en la práctica no ocurre casi nunca. Con dos fuegos al 70 % ya estás muy por debajo del nominal. El segundo: la etiqueta energética (A, B, C…) habla de eficiencia en el consumo anual, no de potencia instantánea. Un frigorífico de clase A y otro de clase F pueden pedir vatios parecidos cuando arranca el compresor; lo que cambia es cuántas horas al año lo hacen. Profundiza en qué electrodomésticos consumen más en casa si quieres atacar también el término de energía.
El coeficiente de simultaneidad: por qué no debes sumarlo todo
Si sumas la tabla anterior entera, cualquier piso normal sale por encima de 20 kW. Y sin embargo la inmensa mayoría de los hogares españoles vive con holgura en escalones muy inferiores. La explicación es el coeficiente de simultaneidad: la proporción de la potencia instalada que realmente coincide en un mismo instante.
El concepto viene del diseño de instalaciones eléctricas y se usa para dimensionar líneas y centros de transformación, donde nadie diseña suponiendo que todos los vecinos encienden todo a la vez. En tu casa aplica exactamente igual. El frigorífico no está siempre en marcha, sino ciclando. La lavadora solo pide sus 2.000 W durante la fase de calentamiento del agua, que dura unos minutos de un ciclo de dos horas. El horno cicla con el termostato una vez precalentado. La placa rara vez tiene las cuatro zonas al máximo.
Cómo estimarlo sin liarte
No hay una tabla oficial de simultaneidad para viviendas que puedas aplicar sin criterio, así que el enfoque práctico consiste en identificar el escenario del peor minuto realista de tu casa y trabajar sobre él. Piensa en un día concreto: una comida de domingo, una mañana de invierno con prisa, la tarde de plancha con el aire acondicionado puesto. Anota qué aparatos están encendidos a la vez y a plena carga en ese momento. Ese es tu escenario de diseño.
Cuatro reglas que ayudan a no pasarse:
- Los aparatos que ciclan cuentan a media carga. Frigorífico, congelador y horno ya precalentado no piden su nominal de forma continua.
- Los picos de arranque no cuentan. El control de potencia los tolera. Solo importa la demanda sostenida.
- Los aparatos que nunca coinciden se excluyen. Si el secador de pelo se usa a las 7:30 y la plancha a las 19:00, no los sumes.
- Los aparatos programables se sacan del escenario de punta. Lavavajillas y termo con temporizador dejan de ser un problema en P1 en cuanto los desplazas a la madrugada.
Cálculo paso a paso de tu potencia contratada
Este es el método completo. Necesitas papel, la placa de características de tres o cuatro aparatos grandes y quince minutos.
Paso 1: inventario de los aparatos que pesan
Olvida el televisor, el router y las bombillas. Apunta solo lo que supere los 800 W: cocina, horno, termo o calentador, lavadora, lavavajillas, secadora, climatización, plancha, secador de pelo y, si lo tienes, el punto de recarga. Anota los vatios reales de la placa, no los de la tabla genérica.
Paso 2: define tu escenario de peor minuto
Elige el momento del día en que más cosas coinciden. Para la mayoría de hogares es la hora de comer o la de cenar, con cocina y horno funcionando. Si tienes calefacción eléctrica, será una mañana de enero. Si tienes coche eléctrico y lo cargas de noche, tendrás dos escenarios: uno para P1 y otro para P2.
Paso 3: suma con criterio de simultaneidad
Suma solo los aparatos de ese escenario, aplicando las reglas de la sección anterior. Un ejemplo con números redondos para que se vea el mecanismo, no como recomendación para tu caso:
- Placa de inducción con dos zonas en uso: 2.400 W
- Horno ya precalentado, ciclando: 1.200 W
- Lavavajillas en fase de calentamiento: 1.800 W
- Frigorífico con el compresor en marcha: 250 W
- Iluminación y electrónica de fondo: 250 W
Total del escenario: 5.900 W, o sea 5,9 kW. Fíjate en el contraste con la suma bruta de esos mismos aparatos a plena carga, que rondaría los 12 kW. Ahí está la diferencia entre contratar bien y contratar el doble de lo necesario.
Paso 4: aplica el margen de seguridad
Añade entre un 10 % y un 20 % sobre el resultado. Sirve para absorber lo que no has previsto: la visita que trae su propia carga de trabajo doméstico, el día que usas la freidora de aire mientras hierves agua, el invierno especialmente frío. En el ejemplo, 5,9 kW con un 15 % quedan en unos 6,8 kW.
Paso 5: redondea al escalón disponible y contrasta con el histórico
Lleva ese número al escalón contratable más cercano por arriba y, antes de tramitar nada, compáralo con tu potencia máxima demandada real del último año (te contamos dónde verla más abajo). Si el cálculo teórico te da 6,8 kW pero tu máximo real de doce meses no ha pasado de 4,2 kW, tu cálculo está siendo conservador y probablemente puedas quedarte por debajo. El histórico manda sobre la teoría.
El error más caro no es quedarse corto —eso se nota el primer día y se corrige—, sino quedarse largo. Una potencia sobredimensionada no da ninguna señal: no salta nada, no falla nada, y simplemente pagas un término fijo de más todos los días durante años sin enterarte.
Escalones de potencia: qué puedes contratar realmente
Durante años solo se podían contratar unas potencias normalizadas concretas, resultado de multiplicar la tensión monofásica de 230 V por las intensidades normalizadas de los ICP: 1,15 / 1,725 / 2,3 / 3,45 / 4,6 / 5,75 / 6,9 / 8,05 / 9,2 / 10,35 y 11,5 kW. De ahí vienen esos valores raros que todavía aparecen en muchos contratos y que a más de uno le han hecho preguntarse de dónde sale un 4,6.
Con los contadores digitales con control de potencia integrado, ese corsé desapareció: en suministros de hasta 15 kW se puede contratar cualquier potencia en múltiplos de 0,1 kW. Es decir, puedes pedir 3,7 kW, o 5,2 kW, o 6,3 kW, y no estás obligado a saltar del 4,6 al 5,75. Muchas comercializadoras siguen mostrando en su web solo la lista antigua por comodidad; si la que quieres no aparece en el desplegable, pídela por escrito.
Qué dice el reglamento sobre la instalación de tu vivienda
El Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión distingue dos grados de electrificación en viviendas. El grado básico corresponde a una previsión mínima de 5.750 W, pensado para una casa con la dotación estándar de aparatos. El grado elevado parte de 9.200 W y es el que aplica a viviendas con superficie mayor, con previsión de aire acondicionado, calefacción eléctrica o secadora, o con más circuitos independientes en el cuadro.
Esto no es lo que estás obligado a contratar: es la capacidad para la que se diseñó tu instalación. Puedes contratar bastante menos que tu grado de electrificación —de hecho es lo normal— pero no puedes contratar por encima de la potencia máxima admisible que figure en tu boletín eléctrico sin actualizar antes ese documento. Es el techo físico de tu vivienda.
Cuánto cuesta el término de potencia (y por qué no te damos un número)
Aquí toca ser honestos, porque circulan por internet muchas tablas de «precio de la potencia por kW» que están desfasadas el mismo mes en que se publican. El importe que pagas por potencia se compone de tres piezas y solo una de ellas la fija tu comercializadora:
| Componente | Quién lo fija | Cómo se comporta |
|---|---|---|
| Peaje de acceso a redes | CNMC, mediante circular | Regulado e igual para todos. Distinto en P1 y en P2, y bastante más bajo en P2. Se revisa periódicamente |
| Cargos del sistema | Ministerio para la Transición Ecológica | Regulados. Cubren costes del sistema eléctrico ajenos a la red. También distinguen P1 y P2 |
| Margen de comercialización | Tu comercializadora (mercado libre) | Es la única parte negociable y la que explica las diferencias entre ofertas. En PVPC está regulado |
| Impuestos | Administración | Impuesto especial sobre la electricidad e IVA en península y Baleares; en Canarias se aplica IGIC y en Ceuta y Melilla, IPSI |
Los tres primeros se multiplican por los kW contratados y por los días del periodo de facturación. Por eso el término de potencia aparece siempre, aunque el consumo del mes haya sido cero.
Dónde mirar tu precio exacto
En tu propia factura, en el desglose del término de potencia: verás el precio unitario en euros por kW y día para cada periodo, el número de días facturados y el resultado. Multiplica ese precio unitario por 365 y por los kW que quieres reducir y tendrás tu ahorro anual bruto real, no una estimación de terceros. Los valores regulados vigentes se publican en la sede de la CNMC y en el BOE. No te fíes de ninguna web que te prometa un ahorro de X euros al año sin haber visto tu factura, incluida esta: el dato depende de tu comercializadora, de tu peaje y del momento.
Regla práctica para decidir sin números concretos: el término de potencia es lineal. Si bajas de 5,75 a 4,6 kW, reduces ese componente en la misma proporción que reduces los kW, alrededor de un 20 %. Aplica ese porcentaje al importe del término de potencia que ya figura en tu última factura y tendrás tu cifra, no la de un ejemplo genérico.
Si quieres el detalle del trámite y sus costes, tenemos una guía dedicada a cambiar la potencia contratada y su coste real.
Casos prácticos por tipo de vivienda
La tabla siguiente no es una recomendación de contratación: es un mapa de qué aparatos suelen marcar el escenario crítico en cada perfil de hogar, para que sepas dónde mirar. Tu cálculo manda siempre sobre cualquier tabla.
| Perfil de vivienda | Aparato que marca el máximo | Dónde suele estar el margen de ajuste |
|---|---|---|
| Estudio o piso pequeño con cocina de gas | Lavadora en calentamiento, secador de pelo, microondas | Casi nunca hay coincidencia real: suele sobrar potencia contratada |
| Piso de 2-3 dormitorios con inducción y horno | Placa de inducción con varias zonas + horno precalentando | Limitar la potencia de la placa desde su menú de instalación |
| Vivienda con termo eléctrico | Termo coincidiendo con la cocina a mediodía | Programar el termo en valle; deja de contar en P1 |
| Vivienda con calentador eléctrico instantáneo | El propio calentador, con diferencia | Poco margen: obliga a escalón alto o a cambiar de sistema de ACS |
| Chalet con calefacción eléctrica o aerotermia | Bomba de calor en días fríos + cocina | Termostato programado y arranque escalonado por zonas |
| Segunda residencia de uso ocasional | Nada: casi todo el año está vacía | El escalón más bajo compatible con el uso puntual; el término fijo se paga igual |
| Vivienda con coche eléctrico | El punto de recarga, sostenido durante horas | Gestor dinámico de carga y recarga en P2 |
| Piso con autoconsumo solar sin batería | El escenario nocturno, idéntico a una casa sin placas | Ninguno por el lado de la potencia: el sol no cubre el peor minuto |
Si vives en un piso de tamaño medio, este análisis específico te vendrá bien: potencia contratada para un piso de 70 metros.
Cómo cambiar la potencia contratada: trámite, plazos y costes
El cambio se pide siempre a tu comercializadora, que actúa de intermediaria con la distribuidora de tu zona. No llames a la distribuidora directamente: en el mercado libre no atiende al cliente final para esto.
La regla de los doce meses
Con carácter general, la potencia contratada solo puede modificarse una vez cada doce meses. Hay excepciones tasadas —un alta nueva, un cambio normativo en la estructura de peajes, una modificación acreditada de la instalación— pero no cuentes con ellas. La consecuencia práctica es que conviene no improvisar: si dudas entre dos escalones, mira primero el histórico de potencia máxima demandada y decide con ese dato, porque si te equivocas convivirás con la decisión un año.
Cuándo hay costes y cuándo no
Todo depende de la potencia máxima admisible que figure en tu boletín eléctrico, el Certificado de Instalación Eléctrica (CIE). Los escenarios son tres:
- Bajas la potencia. Es el caso más sencillo. No hay derechos de acceso ni de extensión porque no pides más capacidad a la red. Normalmente solo se factura el concepto de actuación sobre el equipo de medida (derechos de enganche).
- Subes, pero por debajo de la potencia máxima admisible de tu CIE. Tampoco hace falta tocar la instalación. Se aplican los conceptos regulados que correspondan por el aumento y el enganche, y el ajuste se hace en remoto sobre el contador digital.
- Subes por encima de la potencia máxima admisible. Aquí la cosa cambia. Necesitas un instalador autorizado que revise la instalación y emita un CIE actualizado, y se activan los derechos de extensión y los derechos de acceso, con importes regulados por el Ministerio que factura la distribuidora. Si además la acometida no da para la nueva potencia, puede haber obra.
Estos importes se actualizan por normativa y varían según el caso, así que no los des por supuestos ni aceptes una cifra de oídas: pide el desglose por escrito antes de firmar y compáralo con el ahorro anual que has calculado sobre tu propia factura. Para una bajada de potencia el cálculo suele ser inmediato; para una subida importante con obra, conviene hacer las cuentas con calma.
Plazos
Cuando el cambio se resuelve por telegestión y no requiere visita ni CIE nuevo, suele activarse en unos pocos días hábiles desde que la distribuidora acepta la solicitud, y la comercializadora lo refleja en la siguiente factura. Si hace falta desplazamiento de un técnico o actualización del boletín, los plazos se alargan. Pide siempre la fecha efectiva por escrito, porque es la que determina desde qué día se te factura la nueva potencia.
Documentación que te van a pedir
- CUPS del suministro (está en tu factura, empieza por ES).
- Datos del titular del contrato; si el titular no eres tú, primero hay que hacer un cambio de titularidad.
- CIE o boletín eléctrico vigente, si la subida lo requiere.
- Referencia catastral en algunos casos de alta o de modificación relevante.
Antes de decidir, quizá te interese comparar el planteamiento con si es mejor cambiar la potencia contratada y con cuánta potencia contratar en casa.
Coche eléctrico, aerotermia y qué ayudas existen de verdad
Dos incorporaciones recientes están obligando a muchos hogares a rehacer este cálculo: el punto de recarga doméstico y la bomba de calor. Merecen sección propia porque se comportan de forma distinta al resto de aparatos.
El punto de recarga: demanda sostenida durante horas
Una recarga doméstica monofásica trabaja habitualmente en torno a 3,7 kW, y una instalación reforzada puede alcanzar unos 7,4 kW. La diferencia con un horno es que el cargador mantiene esa demanda durante horas seguidas, sin ciclar. Sumada a la casa, obliga a replantear el escalón.
La alternativa a subir la potencia es un gestor dinámico de carga: un dispositivo con una pinza amperimétrica en la entrada de la vivienda que mide en tiempo real lo que consume la casa y modula la corriente del cargador para no superar nunca la potencia contratada. Si alguien enciende el horno, el coche carga más despacio; cuando el horno se apaga, recupera. Como el coche suele cargarse de noche y con muchas horas por delante, la penalización práctica es baja, y el coste del gestor se compara muy bien con el de pagar un escalón superior todos los días del año. Además, la recarga en P2 encaja con la asimetría de periodos que comentábamos: puedes dejar P1 ajustado y darle margen a P2.
Aerotermia y bomba de calor
Una bomba de calor doméstica tiene un consumo eléctrico moderado en régimen y picos al arrancar, sobre todo con temperaturas exteriores bajas, cuando el rendimiento cae y el equipo tira de resistencia de apoyo si la tiene. El escenario crítico es una mañana de invierno con el equipo a plena carga y la cocina en marcha. Si programas el arranque escalonado por zonas y evitas que coincida con la hora punta doméstica, el impacto sobre la potencia se contiene bastante.
Ayudas: lo que sí y lo que no
Aquí hay que desmontar un bulo muy extendido, que hemos encontrado repetido en muchas páginas del sector: el Plan MOVES III no financia aerotermia ni bombas de calor. El MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: cubre la adquisición de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga. Si alguien te ofrece un presupuesto de climatización con una línea de «descuento MOVES III», está mal.
Para climatización eficiente y rehabilitación energética las vías reales son otras: convocatorias autonómicas de rehabilitación, deducciones en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética de la vivienda y bonificaciones municipales de IBI o ICIO en algunos ayuntamientos. Todas tienen plazos, presupuesto limitado y requisitos técnicos que cambian de una comunidad a otra y de un año a otro, así que no damos ni importes ni porcentajes: comprueba la convocatoria vigente en tu comunidad autónoma antes de nada y no inicies la obra antes de presentar la solicitud, porque muchas convocatorias excluyen actuaciones ya iniciadas. Y si el instalador te da un precio «ya con la ayuda descontada», pídele el precio bruto: la ayuda se concede o no se concede, y el presupuesto que firmas es el bruto.
Cómo comprobar tu potencia máxima demandada real
Todo lo anterior es teoría. El dato duro lo tiene tu distribuidora, que registra tu curva de carga horaria y tu potencia máxima demandada gracias al contador telegestionado. Puedes consultarlo por dos vías:
- El área privada de tu distribuidora (no de tu comercializadora): i-DE, e-distribución, UFD, Viesgo o la que corresponda a tu zona. Se accede con el CUPS y los datos del titular.
- Datadis, la plataforma sectorial que unifica los datos de consumo de las distribuidoras españolas. Es gratuita y te permite descargar tu consumo horario y la potencia máxima demandada por periodo.
Cómo interpretar lo que veas
Descarga al menos doce meses, porque el máximo anual suele caer en invierno o en pleno agosto según tu equipamiento. Después, compara:
- Si tu máximo anual está muy por debajo de lo contratado (pongamos, por debajo del 70 %), tienes margen para bajar de escalón con tranquilidad.
- Si tu máximo roza lo contratado varias veces al año, estás bien ajustado. No toques nada.
- Si el control te salta con cierta frecuencia, el histórico lo confirmará con máximos pegados al límite. Sube, o reorganiza el uso antes de subir.
Fíjate en el detalle por periodo: es habitual encontrarse un máximo alto en P1 y otro mucho más bajo en P2, o al revés en casas con coche eléctrico. Esa asimetría es exactamente la que te permite afinar las dos potencias por separado en lugar de contratar el mismo valor en ambas.
Doce meses de tu propia curva de carga valen más que cualquier calculadora online, incluida cualquier tabla de esta guía. Es tu casa, tus hábitos y tus aparatos, medidos por un equipo homologado.
Errores que debes evitar
1. Sumar la potencia de todos los aparatos de la casa
Es el error de partida y lleva sistemáticamente a contratar el doble de lo necesario. Sin coeficiente de simultaneidad, el cálculo no sirve.
2. Contratar «por si acaso»
El margen de seguridad razonable es del 10-20 % sobre el escenario crítico. Un 100 % de margen no te protege de nada que no te proteja ya el 20 %, y lo pagas cada día.
3. Dejar el mismo valor en P1 y en P2
Es la herencia automática de la migración a 2.0TD. Si has desplazado consumos a la noche o al fin de semana y no has revisado los periodos, estás pagando en punta una capacidad que solo usas en valle.
4. Ignorar el limitador de la placa de inducción
Es el ajuste con mejor retorno de toda la casa y casi nadie lo conoce. Está en el menú de instalación, se hace en dos minutos con el manual delante y puede bajarte un escalón entero de potencia. La contrapartida es que la placa reparte esa potencia entre zonas y tarda algo más en calentar cuando usas varios fuegos.
5. Fiarte de una cifra de ahorro genérica
Ninguna web puede decirte cuánto vas a ahorrar sin ver tu factura. El precio del término de potencia depende de peajes, cargos, margen comercial e impuestos, y todos se revisan. Haz la multiplicación con tu propio precio unitario.
6. Cambiar de potencia sin mirar el histórico
Con la regla de los doce meses, una decisión mal tomada se paga durante un año. Cinco minutos en Datadis evitan ese riesgo.
7. Confundir eficiencia con potencia
Un electrodoméstico de clase A ahorra energía a lo largo del año, pero no necesariamente reduce la potencia instantánea que pide. Cambiar el frigorífico no te permite bajar de escalón; limitar la placa, sí.
8. Olvidar el futuro previsible
Si hay una reforma de cocina, un coche eléctrico o una bomba de calor en el horizonte de los próximos meses, tenlo en cuenta antes de bajar. La regla de los doce meses juega en tu contra si te precipitas.
Consejos prácticos para optimizar tu potencia contratada
- Programa lo programable. Termo, lavavajillas y lavadora tienen temporizador. Llevarlos a la madrugada saca 2-4 kW del escenario de punta de un plumazo.
- Limita la placa de inducción. Menú de instalación, valor máximo a 2.800 o 3.500 W según cocines. Reversible en cualquier momento.
- No precalientes el horno más de lo necesario. El precalentamiento es la fase de máxima demanda; si coincide con la placa a tope, ahí tienes tu pico.
- Escalona la climatización. Si tienes varios emisores o splits, evita que arranquen todos a la vez con la programación horaria.
- Revisa el contrato tras cualquier reforma. Pasar de gas a inducción, instalar aire acondicionado o poner un punto de recarga cambian el escenario crítico por completo.
- Comprueba el reparto P1/P2 al menos una vez. Es gratis mirarlo y es donde más contratos siguen sin tocar desde 2021.
- Guarda el desglose por escrito. Cuando pidas el cambio, pide la fecha efectiva y los conceptos que se facturarán antes de aceptar.
Complementa el ajuste de potencia con el del consumo: cómo optimizar el consumo de electrodomésticos en las horas baratas. Automatiza tu hogar con nuestras soluciones de domótica para el hogar.
Conclusión
Elegir la potencia contratada según tus electrodomésticos no consiste en sumar vatios, sino en entender qué coincide de verdad en tu casa y cuándo. El método cabe en cinco pasos: inventaría los aparatos que superan los 800 W, define tu peor minuto realista, suma con criterio de simultaneidad, añade un 10-20 % de margen y contrasta con tu potencia máxima demandada de los últimos doce meses. Con eso, redondeas al escalón contratable más cercano y tramitas.
Dos matices que marcan la diferencia entre hacerlo y hacerlo bien. El primero, aprovechar los dos periodos del 2.0TD: si desplazas consumos a la madrugada y al fin de semana, puedes ajustar P1 a la baja y dejar P2 más holgado, que es donde el término de potencia pesa menos. El segundo, el limitador de la placa de inducción, el ajuste más barato y menos conocido para bajar un escalón entero sin renunciar a nada relevante.
Y una advertencia final sobre las cifras. Cualquier ahorro anual que veas publicado en euros es una estimación ajena a tu contrato. El único número fiable está en el desglose del término de potencia de tu propia factura: precio por kW y día, en cada periodo. Multiplícalo tú, con tus kW y tus días. Ahí no hay margen de error ni interés comercial de por medio.
Recursos adicionales
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Preguntas frecuentes sobre cómo elegir la potencia contratada según electrodomésticos
¿Cuántos kW de potencia necesito en casa?
Suma en vatios solo los aparatos que de verdad pueden coincidir en el peor minuto del día —normalmente placa de inducción, horno, lavavajillas o lavadora en fase de calentamiento y termo—, aplica un coeficiente de simultaneidad realista y añade un margen del 10-20 %. En pisos sin cocina eléctrica ni coche eléctrico lo habitual es moverse en la franja baja del escalón doméstico; con inducción, horno y termo eléctricos se sube de escalón. El número final debe validarse contra tu potencia máxima demandada real del último año.
¿Qué pasa si contrato menos potencia de la que necesito?
El control de potencia integrado en el contador digital corta el suministro cuando la demanda supera de forma sostenida lo contratado. No se avería nada ni se factura penalización en el peaje 2.0TD: apagas algún aparato y rearmas el interruptor. Si ocurre varias veces al mes, conviene subir de escalón o repartir mejor el uso a lo largo del día.
¿Puedo contratar potencias distintas en punta y en valle?
Sí. El peaje 2.0TD tiene dos periodos de potencia, P1 (punta) y P2 (valle), y puedes contratar valores distintos siempre que el de P2 sea igual o superior al de P1. Es especialmente útil si cargas coche eléctrico, termo o lavavajillas de madrugada.
¿Cuánto cuesta subir o bajar la potencia contratada?
Depende de si te mantienes dentro de la potencia máxima que admite tu boletín eléctrico (CIE). Bajar suele implicar solo derechos de enganche. Subir por encima de la potencia máxima admisible obliga a actualizar el CIE y activa derechos de acceso y de extensión, con importes regulados por el Ministerio que factura la distribuidora. Pide el desglose por escrito antes de tramitar: los importes se actualizan y no deben darse por supuestos.
¿Cada cuánto puedo cambiar la potencia contratada?
Con carácter general, una vez cada doce meses. Hay excepciones tasadas —alta nueva, cambios normativos en la estructura de peajes o modificaciones acreditadas en la instalación—, pero conviene planificarlo: si te equivocas, convivirás con la decisión un año entero.
¿Cómo sé qué potencia máxima he demandado realmente?
La distribuidora publica tu curva de carga horaria y tu potencia máxima demandada en su área privada y en la plataforma sectorial Datadis, a la que se accede con el CUPS y los datos del titular. Es el dato objetivo para decidir: si tu máximo lleva un año sin acercarse a lo contratado, te sobra potencia.
¿La placa de inducción obliga a subir la potencia?
No siempre. Casi todas las placas permiten limitar su potencia máxima desde el menú de instalación, por ejemplo a 2.800 o 3.500 W. Con el limitador activado la placa reparte esa potencia entre las zonas y tarda algo más en calentar si usas varios fuegos a la vez, pero deja de ser el aparato que decide tu escalón.
¿Cuánta potencia necesito para cargar un coche eléctrico en casa?
Una recarga doméstica monofásica típica trabaja en torno a 3,7 kW y una instalación reforzada puede llegar a unos 7,4 kW, sostenidos durante horas. Esa potencia se suma a la de la vivienda: o subes de escalón, o instalas un gestor dinámico de carga que module el cargador según lo que consuma el resto de la casa. El gestor suele salir más barato que pagar un escalón superior todos los días del año.
¿El Plan MOVES III paga la aerotermia o la bomba de calor?
No. El MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: vehículos eléctricos y puntos de recarga. No financia bombas de calor ni aerotermia para climatización. Las ayudas a climatización eficiente van por convocatorias autonómicas de rehabilitación energética, deducciones de IRPF y bonificaciones municipales. Comprueba la convocatoria vigente en tu comunidad y no inicies la obra antes de solicitarla.
¿Se paga el término de potencia aunque no haya nadie en casa?
Sí. Se factura por cada kW contratado y por cada día del periodo de facturación, se consuma energía o no. Por eso una segunda vivienda vacía la mayor parte del año es el caso donde más pesa ajustar el escalón a la baja.
¿Tener placas solares permite bajar la potencia contratada?
Con matices. El autoconsumo reduce la energía que compras a la red, pero no garantiza cobertura en el instante crítico: de noche o con el cielo cubierto la casa depende íntegramente de la red. Salvo que tengas batería con potencia de descarga suficiente y bien dimensionada, la potencia contratada debe seguir cubriendo el peor escenario sin sol.
¿Qué pasa con la potencia si el contador es antiguo o no hay ICP?
Los contadores digitales telegestionados integran la función de control de potencia, así que ya no hace falta un interruptor de control físico aparte. Si tu instalación aún tuviera un ICP independiente, la distribuidora debe sustituir o ajustar el equipo al tramitar el cambio; ese ajuste forma parte de los derechos de enganche.
¿Puedo contratar cualquier valor de potencia o solo los escalones clásicos?
En suministros de hasta 15 kW con contador digital de control integrado se puede contratar cualquier potencia en múltiplos de 0,1 kW. Los valores clásicos (3,45; 4,6; 5,75; 6,9 kW…) vienen de las intensidades normalizadas de los antiguos ICP y siguen apareciendo en los desplegables de muchas comercializadoras por costumbre. Si quieres un valor intermedio y no aparece, pídelo por escrito.
¿Qué diferencia hay entre potencia contratada y potencia máxima admisible?
La potencia contratada es la que has pactado en tu contrato y por la que pagas. La potencia máxima admisible es el techo físico de tu instalación, el que figura en tu boletín eléctrico o CIE. Puedes contratar por debajo de ese techo cuanto quieras, pero para superarlo hay que revisar la instalación y emitir un certificado nuevo.