Tu factura de la luz tiene solo cinco bloques que importan: el término de potencia (lo que pagas por tener luz disponible), el término de energía (lo que consumes), los peajes y cargos regulados (que van dentro de los dos anteriores), los impuestos y un puñado de conceptos menores como el alquiler del contador — y el sobrecoste, cuando lo hay, se esconde casi siempre en servicios adicionales, promociones caducadas, potencia de más o lecturas estimadas. En diez minutos de lectura vas a entender cada línea y a saber exactamente qué revisar en la tuya.
Índice de contenidos
Antes de entrar al detalle, sitúate. Toda factura eléctrica española, sea de la tarifa regulada PVPC o del mercado libre, contiene estos elementos:
| Bloque | Qué es | ¿Puedes actuar sobre él? |
|---|---|---|
| Datos del contrato | Titular, CUPS, comercializadora, distribuidora, tarifa de acceso (2.0TD en hogares), potencia contratada | Sí: titular, comercializadora y potencia se pueden cambiar |
| Término de potencia | kW contratados × precio por kW × días | Sí: ajustando la potencia y eligiendo tarifa |
| Término de energía | kWh consumidos × precio por kWh (por tramos si aplica) | Sí: consumo, horarios y tarifa |
| Peajes y cargos | Parte regulada incluida en los dos términos anteriores | No directamente (es igual en todas las compañías) |
| Impuestos | Impuesto eléctrico + IVA | No (los fija el Gobierno) |
| Conceptos menores | Alquiler de contador, servicios adicionales, ajustes y regularizaciones | Parcialmente: los servicios son cancelables |
La consecuencia práctica de este mapa: toda tu capacidad de ahorro se concentra en potencia, energía y servicios. Los peajes, cargos e impuestos son idénticos contrates con quien contrates, por mucho que alguna llamada comercial insinúe lo contrario.
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El término de potencia es el "alquiler de la cañería": pagas por la potencia máxima que puedes demandar en cada momento, la consumas o no. Se calcula multiplicando tus kW contratados × un precio por kW × los días del periodo facturado. Está en la factura aunque la vivienda haya estado vacía todo el mes, y por eso es lo primero que revisar en segundas residencias.
Desde la tarifa 2.0TD puedes tener dos potencias distintas: una para los periodos punta y llano, y otra —con un precio regulado mucho más bajo— para el periodo valle. La mayoría de hogares mantiene las dos iguales por inercia, pero quien carga un coche eléctrico de noche puede subir solo la potencia valle y apenas notarlo en la factura.
Como referencia orientativa del mercado español en 2026, el término de potencia doméstico suele situarse en el entorno de ~30-45 €/kW·año según comercializadora y periodo — orientativo, compara varias ofertas. La pregunta importante es otra: ¿necesitas los kW que tienes? Si nunca te salta el limitador de potencia (el ICP), es posible que te sobre margen. Le dedicamos una guía completa con calculadora: ¿merece la pena bajar la potencia contratada?
Es el bloque variable: kWh consumidos × precio del kWh. Aquí hay tres cosas que verificar siempre:
Rango orientativo del mercado libre español en 2026 para tarifas domésticas fijas: ~0,10-0,18 €/kWh según tramo, comercializadora y momento — orientativo, compara varias ofertas vigentes. En PVPC el precio cambia cada hora con el mercado mayorista, así que no hay un número único que memorizar.
Dentro de los precios de potencia y energía viaja una parte regulada que no decide tu comercializadora:
Algunas facturas los muestran desglosados con detalle y otras solo informan del total regulado, pero la idea clave es la misma: son idénticos para todas las comercializadoras. Cuando una oferta dice ser más barata, lo es (o no) en el margen que añade sobre esta base regulada, nunca en los peajes. Cualquier comercial que prometa "quitarte los peajes" o "facturarte sin cargos" está usando una bandera roja de manual; tenemos la colección completa en cómo comparar tarifas sin trampas.
La factura lleva dos impuestos encadenados:
Sobre los impuestos no hay optimización posible a nivel individual: se pagan y punto. Su única utilidad práctica es recordarte que cada kWh que no consumes se ahorra con impuestos incluidos, lo que hace que las medidas de eficiencia renten más de lo que parece a primera vista. Por ahí empieza nuestra guía de ahorro energético.
Si al terminar la revisión sospechas que pagas de más, el siguiente paso natural es comparar: hazlo con método y sin comparadores comisionistas siguiendo la guía de cómo comparar tarifas sin trampas, y si decides moverte, el proceso es gratis y sin corte: te lo contamos en cambiar de compañía de luz.
Criterio de redacción de energiabarata.eu: en esta guía no encontrarás los tipos impositivos ni los precios regulados "vigentes" escritos como cifras exactas, porque cambian por decisión normativa y una guía desactualizada es peor que ninguna. Explicamos la estructura, que es estable, damos rangos orientativos del mercado español de 2026 y te enseñamos a leer los valores reales en tu propia factura, que siempre manda.
Por el término de potencia: es el pago por tener disponible una potencia contratada, exista o no consumo, y remunera la capacidad de la red que reserva tu suministro. Se calcula multiplicando tus kW contratados por un precio por kW y día (o por año) y se paga incluso con la vivienda vacía. A eso se suman el alquiler del contador y, si los tienes, servicios adicionales, que también son fijos.
Son la parte regulada del precio. Los peajes retribuyen las redes de transporte y distribución y los fija la CNMC; los cargos financian otros costes del sistema eléctrico decididos por el Gobierno (como primas a renovables históricas o costes extrapeninsulares). Van incluidos dentro de los precios del kWh y del kW que te cobra tu comercializadora, y son iguales para todas: ninguna compañía puede "quitarte los peajes", solo variar su margen sobre ellos.
Dos: el impuesto especial sobre la electricidad, que se aplica sobre el importe de potencia y energía, y el IVA sobre el total. Sus tipos han cambiado varias veces en los últimos años (hubo rebajas temporales durante la crisis de precios y posteriores restablecimientos), así que comprueba el tipo aplicado en tu propia factura en lugar de fiarte de artículos antiguos.
No exactamente: pagas alquiler porque el contador pertenece a la distribuidora, que es lo habitual. Es un importe pequeño, de céntimos al mes en términos orientativos, regulado y difícil de optimizar: comprar un contador propio rara vez compensa en un suministro doméstico. Si aparece un importe de "equipos de medida" inusualmente alto, eso sí conviene reclamarlo.
En cuatro sitios por este orden: servicios adicionales que no recuerdas haber contratado (mantenimientos, seguros), una tarifa renovada automáticamente a precios peores tras la promoción, potencia contratada de más y consumo estimado en lugar de real. Los cuatro se detectan revisando la factura línea a línea una vez y se corrigen con una llamada o un cambio de tarifa.
La comercializadora es la empresa con la que tienes contrato y la que te factura; puedes cambiarla cuando quieras. La distribuidora es la dueña de la red de tu zona: mantiene los cables y el contador, ejecuta cortes y altas, y no la eliges, depende de dónde vives. En la factura aparecen las dos, junto con tu CUPS, el identificador único de tu punto de suministro.
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