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Para comparar tarifas de luz en España en 2026 necesitas cuatro datos de tu propia factura: la potencia contratada en punta y en valle (kW), el consumo anual en kWh, el importe total pagado en los últimos doce meses y tu CUPS. Con esos datos entras en el comparador oficial de ofertas de energía de la CNMC (comparador.cnmc.gob.es), fijas la misma potencia y el mismo consumo para todas las ofertas y comparas una sola cifra: los euros totales al año con impuestos incluidos. Nunca compares el precio del kWh a secas.
El precio del kWh es solo uno de los seis conceptos que pagas. Los otros cinco (término de potencia, cargos y peajes, impuesto eléctrico, IVA y alquiler del contador) explican la mayoría de las sorpresas cuando llega el recibo.
Comparar tarifas de luz en 2026: por dónde empezar
Casi todas las comparaciones de luz que circulan por internet están mal hechas, y no por mala fe: están mal hechas porque comparan una sola variable. Ves un anuncio con «0,10 €/kWh», lo pones al lado del «0,13 €/kWh» que crees que pagas, calculas la diferencia y firmas. Seis semanas después llega un recibo que no cuadra, y la sensación es que te han engañado. Casi nunca te han engañado: has comparado dos números que no representan lo mismo.
Una factura de luz española no es un precio, es una suma de conceptos con unidades distintas. Unos se miden en euros por kilovatio y año, otros en euros por kilovatio hora y periodo horario, otros en euros al día, y encima van dos impuestos que se aplican en cascada. Cambiar de tarifa mueve solo una parte de esa suma. Por eso la pregunta útil no es «¿qué compañía es la más barata?», sino «¿cuánto pagaría yo al año, con mi potencia y mi consumo, en cada una de estas ofertas?». Es la misma pregunta que responde el comparador de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, y es la que vamos a aprender a plantear bien. Para mas informacion, consulta nuestra guia sobre Top 10 Tarifas de Luz y Energia Renovable para Ahorrar.
Esta guía está escrita al revés de lo habitual. No empieza por las ofertas, empieza por tu factura, porque tu factura es el único dato verificable que tienes. Después vemos cómo se construye una tarifa, cómo se lee una oferta sin caer en los tres o cuatro trucos de escaparate que se repiten desde hace años, qué tipos de contrato existen en 2026 y a quién le conviene cada uno, y qué errores hacen que dos horas de comparación acaben en una decisión peor que la de partida. Tambien te recomendamos leer sobre Tabla comparativa tarifas luz 2026: Ahorra en tu factura.
Un aviso por delante: aquí no encontrarás una tabla con el precio de cada compañía. Las tarifas del mercado libre cambian de un mes a otro, dependen de la comunidad autónoma, del canal de contratación y de si eres cliente nuevo, y cualquier tabla que las fije con dos decimales estará desactualizada antes de que la leas. Lo que sí encontrarás es el método para construir tu propia comparación en veinte minutos, con datos reales y actualizados al día en que la hagas. Al final del artículo explico con detalle por qué esa decisión editorial te protege.
¿Qué son las tarifas de luz y cómo funcionan?
Antes de comparar hay que separar dos cosas que se confunden todo el tiempo: el peaje de acceso y la tarifa comercial. El peaje lo fija la administración y es idéntico para todo el mundo; la tarifa comercial la pone tu comercializadora y es lo único que puedes negociar o cambiar.
Peaje 2.0TD: la estructura que comparten todos los hogares
Desde la reforma de junio de 2021, cualquier suministro doméstico con potencia contratada igual o inferior a 15 kW está en el peaje 2.0TD. Esa estructura no depende de la compañía: la tienes contrates con quien contrates, y define tres cosas.
La primera es que puedes contratar dos potencias distintas, una para el tramo de punta y otra para el tramo de valle. La segunda es que la energía se factura en tres periodos horarios con precios de peaje diferentes: punta, llano y valle. Y la tercera es que los fines de semana y los festivos de ámbito nacional son valle las 24 horas, lo que en la práctica convierte el sábado y el domingo en los días más baratos de la semana para poner lavadoras, secadoras o el lavavajillas.
| Periodo | Horario en días laborables | Fines de semana y festivos nacionales | Qué conviene hacer |
|---|---|---|---|
| Punta (P1) | 10:00-14:00 y 18:00-22:00 | No aplica | Evitar electrodomésticos de alto consumo |
| Llano (P2) | 8:00-10:00, 14:00-18:00 y 22:00-24:00 | No aplica | Uso normal; buen momento para cargas medias |
| Valle (P3) | 0:00-8:00 | Todo el día, las 24 horas | Lavadora, lavavajillas, coche eléctrico, termo |
Ese calendario es normativo y no cambia entre compañías. Lo que sí cambia es cuánto te cobra cada comercializadora por la energía en cada uno de esos periodos, y si te aplica un precio único todo el día o precios diferenciados.
Mercado regulado y mercado libre
Con esa base común, un hogar español solo tiene dos sitios donde estar. El mercado regulado es el PVPC, el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor: una fórmula pública, la misma para todos, disponible únicamente para potencias contratadas de 10 kW o menos y solo a través de las llamadas comercializadoras de referencia. No tiene permanencia, no tiene comercial detrás y nadie gana una comisión por captarte.
El mercado libre es todo lo demás: cada comercializadora diseña su producto, decide si el precio es fijo o indexado, si hay descuentos, si hay permanencia y si te añade servicios. Ahí es donde hay ofertas mejores que el PVPC y también bastantes peores, y la única forma de saber en qué lado cae una oferta concreta es hacer el cálculo con tus propios números.
El error de partida más común es creer que «mercado libre» equivale a «más barato» y «mercado regulado» a «tarifa antigua». Ni una cosa ni la otra: son dos mecanismos de precio distintos, y cuál gana depende del año, de tu consumo y de si estás dispuesto a revisar tu contrato cada doce meses.
Hay una tercera figura que conviene conocer aunque esperemos que no la necesites: la tarifa de último recurso y el suministro que se activa cuando tu comercializadora quiebra o pierde la habilitación. Si eso pasa, no te quedas sin luz: pasas automáticamente a un suministro de referencia a un precio penalizado hasta que contrates otra cosa. Es una red de seguridad, no un sitio donde quedarse.
Anatomía de una tarifa de luz: qué pagas exactamente
Coge cualquier factura y verás que el importe final sale de sumar seis bloques. Aprender a identificarlos es el noventa por ciento del trabajo, porque una vez sabes qué es cada línea ya no hay oferta que te descoloque.
| Concepto | Unidad | Quién lo fija | ¿Cambia si cambio de compañía? |
|---|---|---|---|
| Término de potencia | € por kW contratado y día (facturado como €/kW y año) | Peajes y cargos: administración. Margen: comercializadora | Solo en parte, y poco |
| Término de energía | €/kWh, por periodo horario | Peajes y cargos: administración. Coste de energía y margen: comercializadora | Sí, es la parte que compites |
| Cargos y peajes | Repartidos entre potencia y energía | CNMC (peajes) y Ministerio (cargos) | No |
| Impuesto especial sobre la electricidad | % sobre potencia + energía | Estado | No |
| IVA | % sobre el total, incluido el impuesto eléctrico | Estado | No |
| Alquiler del contador | € al día | Regulado si el equipo es de la distribuidora | No, salvo que el contador sea de tu propiedad |
Término de potencia: lo que pagas por existir
Es la parte fija del recibo y la que más gente ignora. Pagas por los kilovatios que tienes contratados, multiplicados por los días del periodo facturado, incluso si te vas un mes de vacaciones y no consumes nada. Con el peaje 2.0TD se factura por separado la potencia de punta y la de valle, y ese desglose aparece en dos líneas de la factura.
Aquí hay una consecuencia poco intuitiva: cuanto menos consumes, más pesa proporcionalmente el término de potencia. En un piso pequeño con consumo modesto puede llegar a ser la mitad del recibo. Traducido a decisiones: si tu factura es baja y quieres bajarla más, revisar la potencia contratada da más resultado que cambiar de comercializadora. Y hay muchísimos hogares sobredimensionados, porque la potencia se contrató hace veinte años con una vitrocerámica y un termo que ya no están.
Término de energía y periodos: donde se juega la comparación
Es el euro por kilovatio hora, la cifra que sale en los anuncios. Con el peaje 2.0TD la comercializadora puede ofrecerte un precio único las 24 horas o precios diferenciados por punta, llano y valle. Ninguna de las dos opciones es mejor en abstracto: depende de en qué horas consumes.
Si tu consumo está muy concentrado en la noche, en fin de semana o si cargas un coche eléctrico de madrugada, una tarifa con valle muy barato te compensa aunque su punta sea alta. Si eres una familia con niños que cena a las nueve y pone la lavadora cuando puede, un precio único suele salir mejor que perseguir un valle que apenas usas. Antes de decidir, mira tu curva horaria: la tienes gratis en la web de tu distribuidora, no de tu comercializadora, con los datos reales de tu contador cuarto de hora a cuarto de hora.
Cargos y peajes: el suelo que no puedes esquivar
Los peajes retribuyen las redes de transporte y distribución y los aprueba la CNMC. Los cargos cubren otras partidas del sistema eléctrico, como el apoyo a las renovables, el extracoste de generación en los territorios no peninsulares y las anualidades del déficit acumulado, y los fija el Ministerio. Ambos se publican en el BOE, se reparten entre el término de potencia y el de energía, y son idénticos para ti y para tu vecino aunque tengáis compañías distintas.
Esto tiene una lectura práctica que ahorra discusiones: ninguna comercializadora puede rebajarte esa parte. Cuando una oferta promete un ahorro enorme, el ahorro solo puede venir del coste de la energía y del margen comercial, que son una fracción del total. Un descuento del 30 % «en tu factura» y un descuento del 30 % «en el término de energía» son cosas muy distintas, y el segundo es lo que casi siempre se está ofreciendo.
Impuestos: se aplican en cascada
El impuesto especial sobre la electricidad se calcula sobre la suma del término de potencia y el de energía, con un tipo general en torno al 5,11 % y unas cuotas mínimas por MWh que actúan de suelo. Durante la crisis de precios se rebajó de forma temporal y después volvió a subir por tramos, así que si tienes facturas de varios años verás porcentajes distintos: la fuente fiable es el tipo que aparece impreso en tu recibo más reciente.
Encima de todo eso va el IVA, que en 2026 se aplica al tipo general tras el fin de las rebajas temporales aprobadas durante la crisis energética. Y ojo: el IVA se calcula sobre una base que ya incluye el impuesto eléctrico y el alquiler del contador. En Canarias se aplica IGIC y en Ceuta y Melilla, IPSI, con tipos propios. Por eso una oferta que te presenten sin impuestos no es comparable con una factura real: hay que llevar todo a euros finales.
Alquiler del contador y otros conceptos
El alquiler del equipo de medida es un precio regulado, se factura por días y supone unos pocos euros al año. No se negocia y no depende de la comercializadora. Lo que sí aparece a veces son conceptos añadidos: servicios de mantenimiento, seguros de avería, asistencia en el hogar o cuotas por gestión. Esos no son parte de la tarifa eléctrica, son productos vendidos junto a ella, y son el motivo número uno de que una oferta «más barata» acabe costando más. Los tratamos en detalle más adelante.
Regla de oro: si una oferta no te dice a la vez el término de potencia en €/kW y año, el término de energía en €/kWh por cada periodo y si hay algo más en la cuota mensual, no tienes una oferta, tienes un eslogan.
Compara con tu propia factura, no con el anuncio
Este es el paso que separa una comparación útil de una pérdida de tiempo. Necesitas una factura reciente y, si puedes, el histórico de doce meses. Con eso se construye tu «línea base», el número contra el que se mide cualquier oferta.
Los cuatro datos que tienes que extraer
Uno: el CUPS. Son veinte o veintidós caracteres que empiezan por ES y son el DNI de tu punto de suministro. No cambia nunca, ni cuando cambias de compañía, y es lo único que hace falta para contratar. Si alguien te pide más datos que el CUPS, el titular y una cuenta bancaria para hacerte una oferta, desconfía.
Dos: la potencia contratada en punta y en valle, en kW, con dos decimales. Aparece en el desglose, normalmente en la primera página. Apunta los dos valores por separado.
Tres: tu consumo anual en kWh. Muchas facturas ya lo traen en un gráfico comparativo de los últimos doce meses. Si no, súmalo de los recibos o descárgalo de la web de tu distribuidora. Si además puedes desglosarlo por periodos (cuánto en punta, cuánto en llano, cuánto en valle), la comparación gana mucha precisión.
Cuatro: el importe total pagado en doce meses, con impuestos. No el de un mes bueno ni el de un mes malo: la suma del año.
Calcula tu precio medio real
Divide el importe total de los doce meses entre los kWh consumidos en esos doce meses. El resultado es tu precio medio real en euros por kWh, con todo dentro: potencia, cargos, impuestos y contador. Suele ser bastante más alto que el número que creías pagar, y esa es exactamente la cuestión.
Ese precio medio real es tu vara de medir. Cuando una oferta te diga «0,11 €/kWh», ya sabes que no es comparable con tu precio medio: son magnitudes distintas. Lo que hay que hacer es simular la oferta completa (potencia, energía, impuestos, cuotas añadidas) sobre tu consumo anual y volver a dividir. Si el nuevo precio medio real baja, ahorras; si no baja, el anuncio era solo un anuncio.
Trabaja siempre a igual potencia y mismo consumo
El truco más útil de todo el artículo: al comparar dos ofertas, fija la misma potencia contratada y el mismo consumo anual en las dos. Parece obvio y casi nadie lo hace, porque los simuladores comerciales rellenan esos campos con valores por defecto que favorecen su producto. Si una simulación asume 3,45 kW y otra 4,6 kW, la comparación no vale nada aunque las dos estén bien calculadas por separado.
La otra mitad de la misma regla: compara los mismos meses. Un año eléctrico tiene una estacionalidad brutal. Enero y febrero, con calefacción, pueden costar el doble que abril o mayo. Si comparas tu factura de febrero con la simulación de un mes medio, la oferta parecerá un chollo y no lo es. Trabaja siempre con el año completo o, como mínimo, con el mismo mes del año anterior. Automatiza tu hogar con nuestras soluciones de domotica para el hogar.
Si solo te llevas una idea de aquí, que sea esta: una comparación válida produce dos números en euros al año, calculados con la misma potencia y el mismo consumo, con impuestos incluidos. Cualquier cosa que no acabe en dos cifras así comparables es publicidad.
Cómo usar el comparador oficial de la CNMC
España tiene una herramienta pública para esto y muy poca gente la usa. La CNMC mantiene un comparador de ofertas de energía en comparador.cnmc.gob.es, y las comercializadoras están obligadas a subir ahí sus ofertas de mercado libre. Es la diferencia de fondo con los comparadores comerciales: el organismo regulador no cobra comisión por el cambio, así que no tiene incentivo para ordenar los resultados a favor de nadie.
Paso a paso
Entras, indicas que es un suministro eléctrico doméstico y rellenas la potencia contratada, el consumo anual y, si lo tienes, el desglose por periodos. Puedes indicar tu código postal, porque hay ofertas que solo se comercializan en determinadas zonas. Marcas si quieres ver solo ofertas sin permanencia, solo con energía de origen renovable acreditado, o todas.
El resultado es un listado ordenado por coste anual estimado, con impuestos, y para cada oferta puedes abrir el detalle con los precios unitarios de potencia y energía, las condiciones y la fecha de la última actualización. Ese detalle es oro: te permite copiar los precios unitarios a una hoja de cálculo y hacer tu propio cálculo con tu curva real si la tienes.
Qué no te dice el comparador
Es honesto reconocer sus límites. Primero, trabaja con un consumo anual repartido según un perfil estándar: si tu curva es muy atípica (coche eléctrico de noche, teletrabajo intensivo de día, segunda residencia vacía diez meses), el orden puede cambiar cuando hagas el cálculo con tus datos reales.
Segundo, refleja la oferta declarada, no la calidad del servicio: nada te dice sobre cuánto tardan en atender una incidencia de facturación. Tercero, hay ofertas de captación por canales específicos que no siempre están cargadas. Y cuarto, las condiciones cambian: comprueba la fecha de actualización y, antes de firmar, exige el contrato con los precios por escrito.
Aun con esos límites, empezar por el comparador oficial y usarlo para preseleccionar tres o cuatro ofertas es el camino más rápido y menos sesgado que existe. Después haces el cálculo fino a mano con esas tres o cuatro, y decides.
La hoja de cálculo de veinte minutos
Monta una tabla con una fila por oferta y estas columnas: potencia punta contratada, precio del término de potencia punta en €/kW y año, potencia valle, precio del término de potencia valle, kWh en punta, precio punta, kWh en llano, precio llano, kWh en valle, precio valle, cuotas fijas mensuales adicionales, alquiler del contador anual. Suma, aplica el impuesto eléctrico al resultado de potencia más energía, suma el contador y las cuotas y aplica el IVA al total.
Con eso tienes el coste anual de cada oferta calculado por ti, con tus kWh, y una tabla que puedes reutilizar el año que viene cambiando solo los precios unitarios. Es la mejor media hora que vas a invertir en tu factura de luz, y no depende de que nadie te diga la verdad.
PVPC, fija, indexada o cuota fija: cuál encaja contigo
En 2026 hay cuatro modelos de precio en el mercado doméstico. No hay uno mejor: hay uno que encaja con tu tolerancia al riesgo y con tu capacidad de mover consumo.
| Modelo | Cómo se calcula el precio | Riesgo para ti | Permanencia | A quién le encaja |
|---|---|---|---|---|
| PVPC (regulado) | Fórmula pública que combina mercado diario y referencias de mercados a plazo; varía cada hora | Medio: la factura sube y baja cada mes | Ninguna | Quien aguanta variación y no quiere renegociar nunca |
| Precio fijo | €/kWh y €/kW pactados para un plazo, normalmente 12 meses | Bajo durante el plazo; alto al renovar si no revisas | Frecuente | Presupuestos ajustados y quien valora la previsibilidad |
| Indexada | Precio del mercado mayorista hora a hora más un margen fijo | Alto: no hay techo | Poco habitual | Quien puede desplazar consumo y absorber un mes malo |
| Cuota fija con regularización | Cuota mensual estimada y liquidación al final del periodo | Medio-alto: factura sorpresa en la liquidación | Habitual, con plazo largo | Quien necesita cuota igual todos los meses y vigila la estimación |
PVPC: cuándo conviene de verdad
El PVPC tiene tres virtudes que ninguna oferta comercial iguala: no tiene permanencia, no tiene margen comercial oculto y no hay nadie interesado en que renueves. Desde la reforma de 2024 su fórmula ya no depende únicamente del mercado diario: incorpora referencias de mercados a plazo cuyo peso ha ido creciendo cada año, lo que ha suavizado bastante los saltos de precio que se veían antes. Sigue variando hora a hora, pero es menos nervioso que el PVPC de hace unos años.
Le conviene a quien puede convivir con una factura que cambia y a quien no quiere estar pendiente de contratos. Es una opción especialmente sensata si tu consumo es bajo, si puedes concentrar buena parte del gasto en horas valle o si simplemente te niegas a jugar al juego de las renovaciones. Y es obligatorio si quieres acogerte al bono social.
No le conviene a quien necesita saber en enero cuánto pagará en febrero. Si un pico de 40 o 50 euros en un mes te descuadra el presupuesto, el PVPC es una fuente de estrés y ese estrés tiene un valor real: págalo en forma de prima y duerme tranquilo.
Precio fijo: el seguro y su prima
Una tarifa fija es un contrato de seguro. La comercializadora asume el riesgo de que el mercado suba y tú pagas por ello una prima incluida en el precio. Es un producto perfectamente legítimo y para muchas familias es la elección correcta.
Lo que hay que vigilar es el momento de la renovación. Ese es el punto donde se pierde el dinero: pasan doce meses, el contrato se prorroga tácitamente con un precio actualizado y nadie mira. Pon una alarma en el calendario dos meses antes del vencimiento y repite el ejercicio del comparador. Renegociar un fijo a tiempo suele valer más que el ahorro que perseguías al contratarlo.
Indexada: barata de media, peligrosa en la cola
En una indexada pagas el precio horario del mercado mayorista más un margen fijo por kWh y, a veces, una cuota mensual de gestión. Estadísticamente suele salir por debajo de una tarifa fija, porque no pagas prima de riesgo. El problema no es la media, es la cola de la distribución: en un episodio de precios altos como los que se vivieron en el invierno de 2021 y a lo largo de 2022, una factura indexada se multiplica y nadie te avisa.
Tiene sentido si cumples tres condiciones: puedes mover consumo a las horas baratas, tienes colchón para un par de meses malos y vas a mirar los precios con cierta regularidad. Si falla alguna de las tres, no es tu producto. Y desconfía de la indexada que se vende como «la tarifa más barata del mercado» sin explicar el riesgo: la publicidad que oculta la parte mala de un producto financiero es exactamente lo que hay que evitar en energía.
Cuota fija con regularización: lee la estimación
Se vende como «tarifa plana» y no lo es. La comercializadora estima tu consumo anual, divide en doce cuotas iguales y al final del periodo compara lo estimado con lo consumido. Si consumiste menos, a veces te devuelven y a veces no; si consumiste más, llega una factura de regularización que puede ser considerable.
Antes de firmar una de estas, pide dos cosas por escrito: qué consumo anual en kWh han estimado y cómo se calcula la liquidación, incluido qué pasa con los excedentes a tu favor. Si la estimación está por debajo de tu consumo real, la cuota mensual bonita es simplemente un aplazamiento. Y si el contrato incluye un plazo largo con penalización, estás atado a una estimación que no hiciste tú.
Un apunte sobre las llamadas tarifas duales
Verás ofertas descritas como «duales» o «mixtas», que combinan un tramo de precio fijo con un tramo indexado, o precio fijo en punta e indexado en valle. No son una categoría regulada, son diseño comercial. Se comparan igual que las demás: llevando todo a euros al año sobre tu consumo. Si la oferta es tan compleja que no puedes calcular ese número, la complejidad no está ahí para ayudarte.
La letra pequeña de la oferta
Aquí es donde se pierde el ahorro que tanto trabajo te ha costado encontrar. Cinco cláusulas concentran casi todos los problemas.
Descuentos con fecha de caducidad
El patrón clásico: un descuento del 20 o el 25 % sobre el término de energía durante los primeros doce meses, que desaparece al renovar sin que nadie te lo recuerde. La oferta no es mentira, es temporal. Cuando calcules el coste anual, hazlo dos veces: con descuento y sin descuento. Si la versión sin descuento es peor que tu tarifa actual, has firmado un año bueno y varios malos, porque la inercia hará el resto.
Permanencia y penalización
El compromiso de permanencia es legal en el mercado libre, pero tiene que estar en el contrato y la penalización tiene que estar cuantificada. Pregunta el importe exacto y en qué se calcula: hay contratos que penalizan con un porcentaje del consumo pendiente estimado, lo que en la práctica te ata de verdad. Si te dicen «no te preocupes, eso no se aplica», pídelo por escrito. Una cláusula que no figura en el contrato firmado no es exigible, y el PVPC no tiene permanencia de ningún tipo.
Servicios de mantenimiento y seguros añadidos
El añadido más frecuente y más rentable para quien lo vende: un servicio de mantenimiento eléctrico, un seguro de avería o una asistencia en el hogar por unos euros al mes, a veces con los primeros meses gratis. Unos pocos euros mensuales son varias decenas de euros al año, suficientes para borrar el ahorro completo de un cambio de tarifa.
No es que estos servicios sean inútiles para todo el mundo, es que hay que decidirlos por separado. Pregunta siempre: «¿cuál es el precio de la tarifa sin ningún servicio añadido?». Si la respuesta es que el precio bueno solo existe con el paquete, ya sabes cuánto vale el paquete. Y comprueba si tu seguro de hogar ya cubre lo mismo, porque duplicar coberturas es habitual.
Facturación estimada y ciclos de lectura
Con contador inteligente la lectura real es la norma, pero siguen apareciendo facturas estimadas. Una factura estimada alta seguida de una regularización descoloca cualquier comparación mensual. Comprueba en cada recibo si la lectura es real o estimada (viene indicado) y, si hay estimaciones repetidas, reclama: tienes derecho a que te facturen por lectura real del equipo.
Cambios de precio durante el contrato
En una tarifa de precio fijo, la comercializadora debe comunicarte por escrito cualquier modificación de las condiciones económicas con antelación suficiente, y ante una subida tienes derecho a resolver el contrato sin penalización. Guarda esos correos. Es la situación en la que más gente se queda con una subida aplicada por no leer un mensaje que parecía informativo.
Un ahorro anunciado del 20 % que viene con una cuota de servicio de unos euros al mes, un descuento que caduca a los doce meses y una permanencia de dos años no es un ahorro del 20 %. Y ninguna de esas tres cosas es ilegal: todas están escritas en el contrato que vas a firmar.
Los ocho errores que arruinan una comparación
Estos ocho fallos se repiten una y otra vez, y los ocho llevan a la misma conclusión equivocada: creer que has ahorrado cuando no has ahorrado.
| Error | Por qué falla | Cómo se corrige |
|---|---|---|
| 1. Mirar solo el €/kWh | Ignora la parte fija, que en consumos bajos puede ser la mitad del recibo | Calcular euros al año, no precio unitario |
| 2. Olvidar el término de potencia | Se paga aunque no consumas y varía entre ofertas | Incluir potencia punta y valle en el cálculo |
| 3. Comparar sin impuestos | El impuesto eléctrico y el IVA se aplican en cascada sobre el resto | Llevar todo a euros finales con impuestos |
| 4. Comparar meses distintos | La estacionalidad puede duplicar el consumo entre invierno y primavera | Usar doce meses completos o el mismo mes del año anterior |
| 5. Comparar con potencias distintas | Los simuladores rellenan valores por defecto que favorecen su producto | Fijar la misma potencia en todas las simulaciones |
| 6. Contar el descuento como permanente | Casi siempre caduca a los doce meses | Calcular el año 1 y el año 2 por separado |
| 7. No contar las cuotas de servicios añadidos | Unos euros al mes borran el ahorro de todo el cambio | Pedir el precio de la tarifa sin ningún extra |
| 8. Fiarse de un porcentaje de ahorro medio | El ahorro medio de otros no dice nada sobre tu caso | Calcular tu propio ahorro con tus kWh |
El octavo merece un párrafo aparte
«Nuestros clientes ahorran una media del 30 %» es una frase sin contenido informativo para ti. No sabes sobre qué base se calcula ese porcentaje, ni con qué tarifa de partida, ni qué consumo tenían esos clientes, ni si el cálculo incluye impuestos. Puede ser cierto y a la vez irrelevante en tu caso, porque tu ahorro depende de tu punto de partida. Cuando veas un porcentaje de ahorro medio, pide los precios unitarios y calcula tú. Si el porcentaje aparece sin decir sobre qué concepto se aplica, trátalo como decoración.
El error silencioso: no comparar nunca
Con todo lo anterior, el fallo más caro no es comparar mal, es no comparar. Un contrato firmado hace cinco años y prorrogado tácitamente cada doce meses tiene muchas probabilidades de no ser competitivo, porque el precio de renovación no está diseñado para retenerte con el mejor precio, sino para ver si te vas. Poner una revisión anual en el calendario, en el mes que quieras, es el hábito que más dinero ahorra a largo plazo.
Tres perfiles de hogar y qué mirar en cada uno
El mismo método aplicado a tres situaciones muy distintas. No hay cifras de compañías aquí, hay prioridades: qué mirar primero según cómo sea tu casa.
Piso pequeño con consumo bajo
Una o dos personas, cocina de gas o inducción de uso moderado, sin calefacción eléctrica. En este perfil el término de potencia manda. La primera pregunta no es qué comercializadora, es cuántos kW tengo contratados y cuántos necesito. Consulta en la web de tu distribuidora la potencia máxima demandada de los últimos meses: si has ido cómodo con bastante margen, tienes espacio para bajar.
La segunda palanca es el precio único frente a los tres periodos: con consumo bajo y sin grandes cargas desplazables, un precio único simple suele ganar a una tarifa con valle agresivo. Y el PVPC funciona bien aquí, porque con pocos kWh los picos de precio se traducen en pocos euros de diferencia.
Familia con calefacción o agua caliente eléctrica
Cuatro personas, termo eléctrico o bomba de calor, consumo alto y muy estacional. Aquí manda el término de energía y la estructura de periodos. Merece la pena hacer el ejercicio con el desglose por periodos, porque desplazar el termo y el lavavajillas a la madrugada cambia el resultado de forma apreciable.
Es también el perfil donde el precio fijo tiene más sentido, porque los meses de invierno concentran el gasto y una punta de mercado en enero duele mucho más con 600 kWh al mes que con 150. Si eliges fijo, la disciplina de renovación es obligatoria. Y si tienes bomba de calor, un programador o un termostato con horarios te da más ahorro que cualquier cambio de tarifa.
Hogar con coche eléctrico o autoconsumo solar
Con coche eléctrico entras en el caso donde la diferenciación horaria se paga sola: cargando de madrugada y en fin de semana, casi todo tu consumo extra cae en valle. Aquí sí conviene una tarifa con valle muy barato aunque la punta sea alta, y aquí es donde tiene sentido contratar más potencia en valle que en punta, algo que el peaje 2.0TD permite y que casi nadie aprovecha.
Con placas solares hay que mirar además la compensación de excedentes. Funciona así: la energía que vuelcas a la red se valora y se descuenta del término de energía de esa misma factura, sin que el resultado pueda bajar de cero. Los excedentes no te compensan la potencia, ni los impuestos, ni el contador, y en el mecanismo simplificado no se acumulan indefinidamente para otro mes. Cuando compares ofertas con autoconsumo, el precio de compensación del excedente es tan importante como el precio de compra, y verás diferencias grandes entre comercializadoras.
El cálculo también cambia de forma: ya no comparas sobre tu consumo total, sino sobre tu consumo neto de red y tu volumen de excedentes por separado. Si tu instalación es reciente y no tienes doce meses de histórico, espera a tener un año completo antes de sacar conclusiones, porque el reparto entre autoconsumo instantáneo y excedentes cambia mucho entre verano e invierno.
Tarifas verdes y garantías de origen: qué compras de verdad
Casi todas las comercializadoras venden hoy alguna tarifa etiquetada como «100 % renovable». Conviene entender qué estás comprando, porque la respuesta no es la que sugiere la publicidad.
La red eléctrica es un sistema mallado: toda la generación se vuelca al mismo sitio y por tu enchufe llega el mismo mix que por el de tu vecino, contrate lo que contrate. Lo que compra tu comercializadora son garantías de origen, un certificado gestionado por la CNMC que acredita que se ha producido una determinada cantidad de electricidad a partir de fuentes renovables. Al redimir esas garantías por el volumen que te vende, tu suministro se considera renovable a efectos administrativos.
¿Es un engaño? No. Es un mecanismo contable reconocido y con efectos reales sobre la demanda de generación limpia. Pero no significa que tus electrones sean verdes, y por eso una tarifa verde no es intrínsecamente más barata ni más cara: el sobrecoste de las garantías es pequeño y hay tarifas renovables competitivas y otras que no lo son. Trátalo como un atributo del producto, no como un argumento de precio.
Cómo verificarlo sin fiarte del anuncio
La CNMC publica cada año el etiquetado de la electricidad, con el mix de generación de cada comercializadora y su impacto asociado. Es la forma de comprobar si la empresa que te promete energía limpia lo hace con toda su cartera o solo con el producto que te vende. También puedes revisar el sistema de garantías de origen si quieres bajar al detalle.
Y una precisión útil: si te dicen que contratando una tarifa verde reduces tus emisiones «a cero», ese cero es contable. Si tu objetivo es reducir emisiones de verdad, consumir menos y desplazar consumo a horas de alta generación renovable tiene un efecto más directo que cambiar de etiqueta.
Bono social y consumidor vulnerable
Antes de pelearse con las ofertas del mercado libre conviene descartar una posibilidad que mucha gente con derecho a ella no conoce: el bono social eléctrico, un descuento sobre la factura financiado por el sistema y dirigido a hogares que cumplen determinados requisitos de renta o que están en situaciones concretas de protección.
Cómo funciona y qué requisitos hay
El bono social se aplica sobre el PVPC, así que para tenerlo hay que estar en el mercado regulado con una comercializadora de referencia. No se puede combinar con una tarifa de mercado libre. Existen varias categorías de beneficiario según el grado de vulnerabilidad, y el descuento aplicable es distinto en cada una.
Los requisitos combinan umbrales de renta de la unidad familiar referenciados al IPREM con circunstancias que los amplían, como tener hijos menores, discapacidad reconocida, ser víctima de violencia de género o de terrorismo. Hay también supuestos ligados a familias numerosas y a pensionistas con prestaciones mínimas.
Deliberadamente no pongo aquí los porcentajes de descuento. Han cambiado varias veces en los últimos años, con subidas temporales durante la crisis de precios y ajustes posteriores, y publicar un número que puede quedar desfasado en unos meses sería peor que no decir nada. Consulta los porcentajes vigentes y tramita la solicitud en la web oficial del bono social del Gobierno de España, y si tienes dudas sobre tu caso, en los servicios sociales de tu ayuntamiento, que además pueden certificar situaciones de riesgo de exclusión.
Protección frente al corte de suministro
Un punto que conviene conocer: la normativa establece plazos y avisos previos antes de que se pueda interrumpir el suministro por impago, y da protección reforzada a los consumidores vulnerables severos que además estén en riesgo de exclusión social acreditado por los servicios sociales, para quienes el suministro tiene la consideración de servicio protegido frente a la interrupción. Si estás en una situación así, habla con los servicios sociales antes de que el problema crezca: es la vía que activa esa protección.
Bono social térmico
Ligado al eléctrico existe una ayuda anual para gastos de calefacción, agua caliente y cocina que se abona de oficio a quienes son beneficiarios del bono social eléctrico. No hay que solicitarla por separado, aunque sí conviene comprobar que los datos de contacto y la cuenta bancaria estén correctos. Los importes varían según la zona climática y el grado de vulnerabilidad, y se publican en cada convocatoria.
Tus derechos, en tres frases
Tienes derecho a una factura desglosada por conceptos, a que te facturen por lectura real de tu contador y a cambiar de comercializadora gratis y sin cortes de suministro. Nadie puede cambiarte de compañía sin tu consentimiento: si te aparece un contrato que no has firmado, se llama cambio de comercializadora no autorizado y es reclamable. Y ninguna comercializadora puede exigirte contratar servicios añadidos como condición para darte suministro.
Bajar la factura sin cambiar de comercializadora
Cambiar de tarifa mueve el precio unitario. Estas tres palancas mueven la cantidad, y en muchos hogares dan más resultado que cualquier oferta.
Palanca 1: ajustar la potencia contratada
La más rentable y la más ignorada. Muchos hogares arrastran una potencia contratada de otra época, con electrodomésticos que ya no existen. Cada kilovatio que sobra se paga todos los días del año sin darte nada.
El procedimiento es sencillo. Primero, entra en la web de tu distribuidora con tu CUPS y descarga tu curva de consumo y la potencia máxima demandada de los últimos doce meses. Segundo, compara ese máximo con lo que tienes contratado: si nunca has pasado de cierto valor y hay holgura clara, tienes margen. Tercero, pide el cambio a tu comercializadora, que lo tramita ante la distribuidora.
Dos advertencias. La normativa permite modificar la potencia una vez cada doce meses, así que no conviene ir a ciegas y tener que rectificar. Y bajarla suele costar solo la actuación en el equipo de medida, mientras que subirla implica pagar derechos de acceso y de extensión, que son bastante más caros. Baja con criterio, no al mínimo teórico: si el interruptor de control salta cada vez que coinciden el horno y el termo, el ahorro no compensa la vida diaria.
Palanca 2: mover consumo a las horas valle
Con la estructura 2.0TD, la misma lavadora cuesta distinto según la hora. Programar lavadora, secadora, lavavajillas, termo eléctrico y carga del coche en el tramo de valle, y aprovechar que los fines de semana y festivos nacionales son valle las 24 horas, cambia la factura sin cambiar de hábitos importantes.
Lo que más rinde: poner temporizador al termo eléctrico para que caliente de madrugada, usar los programas diferidos de los electrodomésticos y evitar los picos simultáneos entre las diez y las dos y entre las seis y las diez en días laborables. Si tienes una bomba de calor o aire acondicionado, un termostato programable con horarios hace este trabajo solo.
Palanca 3: reducir el consumo base
El consumo que no ves es el que más suma al año, porque está siempre encendido. Frigorífico mal cerrado o mal situado, aparatos en espera permanente, un router y varios descodificadores, deshumidificadores olvidados, calderas de reserva, bombas de circulación funcionando de más. Mirar el consumo de tu casa a las cuatro de la madrugada, cuando no hay nadie usando nada, te dice cuál es tu suelo, y ese suelo se paga doce meses al año.
Las medidas de eficiencia clásicas siguen funcionando: iluminación LED, electrodomésticos de clase alta cuando toque reponer, mejorar el aislamiento y las juntas de ventanas si tienes climatización eléctrica, y ajustar temperaturas de consigna un grado en cada dirección. Si quieres orden en todo esto, una revisión sistemática de tu casa te da un mapa de por dónde se va el dinero: puedes leer más en nuestro artículo sobre auditoría energética.
Y una que no siempre sale a cuenta
El autoconsumo solar reduce mucho la parte de energía, pero no toca el término de potencia ni el alquiler del contador, y los excedentes se compensan con el límite que ya hemos visto. Antes de una instalación, pide dos o tres presupuestos con producción estimada realista para tu orientación y comprueba el cálculo con tu consumo diurno, no con tu consumo total. Es una buena inversión en muchos casos y una decepción cuando el consumo está concentrado de noche.
Si la oferta no cumple lo prometido
Has hecho los cálculos, has elegido y has firmado. Queda la parte que nadie explica: qué hacer cuando la primera factura no se parece a lo que te dijeron.
Cómo se hace el cambio, en la práctica
El cambio de comercializadora es gratuito y lo gestiona la compañía nueva: no tienes que llamar a la que dejas ni dar de baja nada. Solo hace falta el CUPS, los datos del titular y una cuenta bancaria. No hay corte de suministro en ningún momento, porque el distribuidor, los cables y el contador siguen siendo los mismos; lo único que cambia es quién te factura. La fecha efectiva se ajusta al ciclo de lectura de tu contador, así que la primera factura puede llegar con un número de días distinto al habitual.
Antes de firmar, pide el contrato con los precios por escrito y guárdalo, junto con la oferta comercial que te enviaron. Si la contratación ha sido telefónica, tienes derecho a recibir confirmación por escrito en un soporte duradero, y esa grabación y ese documento son tu prueba si después hay discrepancia.
Los tres casos que más se reclaman
Precios distintos a los pactados. Compara los precios unitarios impresos en la factura con los del contrato. Si no coinciden, tienes una reclamación clara y con prueba documental.
Servicios que no recuerdas haber contratado. Revisa las líneas de la factura que no son ni potencia ni energía ni impuestos. Si aparece una cuota de mantenimiento o un seguro que no aceptaste de forma expresa, pide la baja y la devolución de lo cobrado.
Facturas estimadas seguidas de regularizaciones grandes. Pide que se facture por lectura real y la corrección de los periodos afectados.
El orden correcto para reclamar
Primero, reclamación por escrito a tu comercializadora, por el canal que tenga habilitado, guardando el número de referencia. Las compañías disponen de un plazo para responderte y conviene dejar constancia de la fecha. Si el problema es de la red (cortes, calidad del suministro, el equipo de medida), el interlocutor no es la comercializadora sino la distribuidora de tu zona, que no eliges tú.
Segundo, si no hay respuesta satisfactoria, la vía de consumo: la oficina municipal de información al consumidor o el organismo de consumo de tu comunidad autónoma, y en su caso el arbitraje de consumo si la empresa está adherida. Muchas comunidades tienen además un servicio específico de mediación en energía.
Tercero, para determinadas materias reguladas existen procedimientos ante la administración energética competente. Ten en cuenta que la CNMC supervisa el mercado y publica información, pero no resuelve reclamaciones individuales de consumidores domésticos como si fuera un tribunal: la vía práctica para un hogar es la de consumo.
Un consejo que ahorra disgustos: reclama por escrito desde el primer momento, aunque también llames. Una conversación telefónica sin número de incidencia no existe a efectos prácticos, y el plazo para responderte solo empieza a contar cuando hay una reclamación registrada.
Por qué aquí no hay una tabla de precios por compañía
Esta página tenía antes una tabla con tres compañías, sus precios en euros por kWh y un porcentaje de ahorro estimado para cada una. La hemos retirado, y merece una explicación porque probablemente sea lo que venías buscando.
El primer motivo es que ese tipo de tabla caduca sola. Los precios del mercado libre se revisan con frecuencia, dependen de la comunidad autónoma, del canal por el que contrates, de si eres cliente nuevo o de renovación y de promociones que aparecen y desaparecen. Una tabla con dos decimales publicada hace meses no es información, es ruido con aspecto de dato.
El segundo es más importante. Una tabla así invita exactamente al error que este artículo intenta corregir: comparar un precio de energía suelto, sin el término de potencia, sin impuestos y sin las cuotas añadidas. Aunque los números fueran correctos el día que se publicaron, la conclusión que sacas de ellos sería equivocada.
Y el tercero es de honestidad. Los datos que había en esa tabla no eran verificables, y publicar cifras de precios de terceros que no puedes acreditar es un problema, no un servicio. Preferimos decirte dónde están los datos buenos, actualizados y con respaldo oficial: el comparador de ofertas de la CNMC y el contrato que la comercializadora te tiene que dar por escrito.
Un artículo que te enseña a construir la comparación te sirve durante años. Una tabla de precios te sirve unas semanas y te puede llevar a una decisión mala. Elegimos lo primero.
Si lo que buscas es un listado ordenado de ofertas concretas con nombres y precios de hoy, el sitio correcto es comparador.cnmc.gob.es. Vuelve luego con los tres o cuatro candidatos y usa el método de este artículo para elegir entre ellos: es la combinación que funciona.
Conclusión: toma el control de tu factura de luz
Comparar tarifas de luz en 2026 no consiste en encontrar la compañía mágica, consiste en tener tus cuatro datos a mano y hacer una resta bien hecha. Potencia contratada en punta y valle, consumo anual en kWh, importe total de doce meses y CUPS. Con eso, el comparador oficial y veinte minutos de hoja de cálculo, estás mejor informado que la mayoría de la gente que contrata luz en España. Descubre mas en nuestro articulo sobre Comparativa Tarifas de Luz y Energia Renovable para Ahorrar.
El orden que recomendamos es este: primero ajusta la potencia, porque es dinero que se paga todos los días; después decide el modelo de precio según cuánta variación aguantas; después compara ofertas concretas a igual potencia y mismo consumo; y por último trabaja los hábitos horarios, que no cuestan nada. Hacerlo en ese orden evita el círculo de cambiar de compañía cada año sin que la factura baje.
Y pon una alarma. La decisión que tomes hoy caduca, porque los descuentos caducan y los contratos se prorrogan con precios nuevos. Una revisión anual con este mismo método, en el mes que te resulte cómodo, es lo que separa a quien paga un precio razonable de quien paga el precio de la inercia. Si quieres seguir por el lado del consumo, tenemos más ideas en nuestro artículo sobre ahorro energético.
Aviso: esta guía explica cómo funcionan los conceptos de una factura eléctrica y cómo compararlos, con la normativa vigente a la fecha de actualización. No es asesoramiento contractual ni fiscal. Los precios, los tipos impositivos, los porcentajes del bono social y las condiciones de cada oferta cambian: confirma siempre los datos vigentes en el comparador de la CNMC, en el BOE o en el contrato que te facilite tu comercializadora antes de firmar.
Preguntas frecuentes sobre cómo comparar tarifas de luz
¿Qué datos necesito para comparar tarifas de luz?
Cuatro cosas que están en tu factura: el CUPS, la potencia contratada en punta y en valle en kW, el consumo anual en kWh y el importe total pagado en los últimos doce meses. Con el consumo anual y el importe total obtienes tu precio medio real en euros por kWh, que es la cifra con la que hay que comparar.
¿Dónde puedo comparar ofertas de luz de forma neutral?
En el comparador oficial de ofertas de energía de la CNMC, en comparador.cnmc.gob.es. Las comercializadoras están obligadas a subir ahí sus ofertas de mercado libre, así que es la fuente que no cobra comisión por el cambio ni prioriza a quien más paga.
¿Es mejor el PVPC o una tarifa de precio fijo?
Depende de cuánta variación mensual aguantes. El PVPC no tiene permanencia ni comisión y refleja el coste real de la energía, con la contrapartida de que la factura sube y baja cada mes. Una tarifa fija te da un precio estable durante el plazo pactado, y ese seguro se paga con una prima sobre el coste esperado. Si el recibo te descoloca el presupuesto, elige fija; si puedes absorber los picos, el PVPC suele salir bien a varios años.
¿Por qué me sube la factura si he contratado un kWh más barato?
Porque el kWh es solo una parte del recibo. El término de potencia se paga por kW contratado y día aunque no consumas, el alquiler del contador y los impuestos van aparte, y el número de días facturados cambia de un recibo a otro. Un kWh más barato con una potencia alta o con un descuento ya caducado puede salir más caro.
¿Qué es el término de potencia y cuánto pesa en la factura?
Es la parte fija: pagas por los kilovatios contratados en punta y en valle multiplicados por los días del periodo de facturación. En hogares con consumo bajo puede ser una parte muy grande del recibo, así que ajustar la potencia suele dar más ahorro que cambiar de comercializadora.
¿Puedo bajar la potencia contratada y cuánto cuesta?
Sí. La normativa permite modificar la potencia una vez cada doce meses. Bajarla suele costar solo la actuación sobre el equipo de medida; subirla implica pagar derechos de acceso y de extensión. Antes de bajarla comprueba en tu factura o en la web de tu distribuidora cuál ha sido tu potencia máxima demandada, para no quedarte con disparos continuos.
¿Qué riesgo tiene una tarifa indexada?
Que no hay techo. Pagas el precio del mercado mayorista hora a hora más un margen fijo, de modo que en meses tranquilos sale barata y en un episodio de precios altos la factura se dispara. Tiene sentido si puedes mover consumo a las horas baratas y aguantar un mes malo sin apuros.
¿Qué es una tarifa de cuota fija con regularización?
Un plan que estima tu consumo anual, te cobra la misma cantidad cada mes y liquida la diferencia al final del periodo. No es una tarifa plana: si consumes más de lo estimado, llega una factura de regularización. Antes de firmar pide por escrito qué consumo anual han estimado y cómo se calcula esa liquidación.
¿Me pueden cobrar una penalización por cambiar de compañía?
Solo si tu contrato incluye un compromiso de permanencia y la penalización está cuantificada en él. El PVPC no tiene permanencia. En mercado libre, revisa esa cláusula antes de firmar y pide el importe exacto por escrito: una penalización que no figura en el contrato no es exigible.
¿Una tarifa 100% renovable significa que la electricidad de mi casa es verde?
No en el sentido físico. La red mezcla toda la generación y por tu enchufe llega el mismo mix que a tu vecino. Lo que compra la comercializadora son garantías de origen, un certificado que acredita que se ha generado esa cantidad de energía renovable. Es una decisión de consumo legítima, pero mira el etiquetado de la electricidad que publica la CNMC en lugar de fiarte del color del anuncio.
¿Cuánto tarda el cambio de comercializadora y me quedo sin luz?
No hay corte de suministro: el distribuidor, los cables y el contador son los mismos, solo cambia quién te factura. El cambio es gratuito y se completa en pocos días, ajustándose al ciclo de lectura de tu contador. No tienes que avisar a la compañía que dejas, lo gestiona la nueva.
¿Puedo pedir el bono social eléctrico?
Si cumples los requisitos de renta o estás en alguna de las situaciones protegidas, sí. Se solicita a una comercializadora de referencia y va ligado al PVPC. Los porcentajes de descuento han cambiado varias veces en los últimos años, así que consúltalos y tramita la solicitud en la web oficial del bono social del Gobierno.