Por qué aerotermia y fotovoltaica encajan
La idea que sostiene esta combinación es simple. Una bomba de calor aerotérmica no fabrica calor quemando nada: mueve calor que ya está en el aire exterior hacia el interior de la vivienda, y para moverlo gasta electricidad. Eso significa que por cada unidad de electricidad que consume entrega varias unidades de calor. La fotovoltaica, por su parte, produce exactamente el vector que la bomba necesita: electricidad, en tu propio tejado, sin peajes ni impuestos sobre la parte que consumes al momento.
Cuando juntas las dos cosas, la calefacción, la refrigeración y el agua caliente sanitaria dejan de depender de un combustible con precio internacional y pasan a depender de un consumo eléctrico que puedes cubrir parcialmente tú. Esa es la parte bonita y la que cuentan todos los folletos. La parte que casi nunca aparece es que ese acoplamiento no ocurre solo: hay que forzarlo con decisiones de proyecto, y si no se fuerza, acabas con dos instalaciones caras que se ignoran mutuamente durante buena parte del año.
Conviene entender también qué está sustituyendo cada pieza. La aerotermia sustituye a la caldera o a los radiadores eléctricos, y su beneficio se mide contra el coste de aquello que reemplaza. La fotovoltaica no sustituye a nada: reduce la factura de un consumo eléctrico que existiría igual. Son inversiones con lógicas distintas y con vidas útiles distintas, y mezclarlas en un único cálculo de amortización es la forma más rápida de tomar una decisión mala.
Una bomba de calor mal dimensionada sobre una casa mal aislada no se arregla poniendo paneles. Solo consigues que la ineficiencia se pague con energía propia parte del año.
Hay un tercer motivo por el que encajan y que suele pasar desapercibido: la aerotermia es un consumo modulable y desplazable. A diferencia de una vitrocerámica o de una lavadora, la bomba de calor puede trabajar más o menos, antes o después, sin que tú notes la diferencia en el confort, porque el edificio y el depósito de agua actúan de colchón. Esa flexibilidad es justo lo que necesita una instalación solar para elevar su rendimiento económico. Un hogar con aerotermia bien gestionada tiene más margen para consumir su propio sol que un hogar con calefacción de gas y las mismas placas.
El desfase estacional: el truco que casi nadie te cuenta
Aquí está el punto que decide si tu proyecto tiene sentido o es marketing. La producción fotovoltaica en España sigue una curva anual muy marcada: sube desde marzo, hace máximo entre mayo y agosto y cae a mínimos entre noviembre y enero, cuando el sol está bajo, los días son cortos y hay más nubosidad. La demanda de calefacción hace exactamente lo contrario: es cero en verano y máxima en esos mismos meses de invierno.
El desajuste no acaba ahí. La aerotermia no solo consume más en invierno porque hay más demanda, sino porque su rendimiento baja: cuanto más frío está el aire exterior, más trabajo cuesta extraer calor de él y mayor es el salto térmico hasta la temperatura del agua que necesitas. Es decir, en el peor mes solar coinciden la mayor demanda de calor y la peor eficiencia del equipo. La curva de producción y la curva de consumo no solo están desfasadas: están en oposición de fase.
| Periodo | Producción fotovoltaica | Demanda de calefacción | Demanda de refrigeración | Demanda de ACS | Coincidencia natural |
|---|---|---|---|---|---|
| Diciembre – febrero | Mínima | Máxima | Nula | Alta (agua de red fría) | Muy baja |
| Marzo – abril | En ascenso | Media y decreciente | Nula | Media | Media |
| Mayo – agosto | Máxima | Nula | Media o alta | Baja (agua de red templada) | Alta si hay refrigeración |
| Septiembre – octubre | En descenso | Baja | Baja | Media | Media |
| Noviembre | Baja | Alta y creciente | Nula | Alta | Baja |
La consecuencia práctica es contundente: no se dimensiona el campo solar para cubrir el consumo de la bomba de calor. Si lo intentas, el cálculo te llevará a una instalación enorme, porque necesitarías tapar el consumo de enero con la producción de enero, que es la más pobre del año. Y esa misma instalación, en julio, produciría muchísimo más de lo que la casa puede tragar, así que la mayor parte se iría a la red compensada a un valor bastante inferior al precio al que compras. Habrías pagado mucho para regalar energía justo cuando menos vale.
El razonamiento correcto va por otro lado: la fotovoltaica cubre parte del consumo eléctrico total de la vivienda, y la aerotermia contribuye a ese total con una parte estacional. En primavera y otoño hay solape razonable. En verano, si tienes refrigeración por la misma máquina, el solape es excelente, porque la demanda de frío coincide punto por punto con las horas de más radiación. En invierno el solape es limitado y hay que exprimirlo con estrategias de acoplamiento, no con más paneles.
Este es también el motivo por el que las promesas de «independencia energética» aplicadas a la calefacción no se sostienen. Un sistema doméstico sin almacenamiento estacional no puede guardar el sol de agosto para diciembre, y el almacenamiento estacional no existe hoy a escala de vivienda unifamiliar a un coste razonable. Puedes ser muy autosuficiente de abril a octubre y bastante dependiente de la red de noviembre a febrero. Aceptarlo de entrada te ahorra decisiones caras.
Si un comercial te dice que las placas «te van a pagar la calefacción», pídele que te enseñe la producción estimada de diciembre y enero al lado del consumo estimado de esos meses. La conversación cambia sola.
La tasa de autoconsumo instantáneo es la variable que manda
Si tuviera que quedarme con un solo indicador para juzgar un proyecto de aerotermia con fotovoltaica, sería la tasa de autoconsumo instantáneo: el porcentaje de la energía generada que se consume en la propia vivienda en el mismo momento en que se produce, sin pasar por la red.
La razón es económica. Un kilovatio hora autoconsumido te evita comprar ese kilovatio hora, y comprarlo implica pagar el precio de la energía más los peajes de acceso, los cargos del sistema, el impuesto eléctrico y el IVA correspondiente. Un kilovatio hora vertido a la red se te compensa en factura al precio que fije tu contrato de excedentes, siempre por debajo de lo que pagas al comprar y con el límite de que la compensación no puede superar el importe de la energía consumida en el periodo de facturación. Traducido: cada kilovatio hora que consigues consumir en casa vale bastante más que cada kilovatio hora que exportas.
De ahí sale una regla que va contra la intuición comercial: cuando el proyecto se queda corto, la primera reacción no debería ser añadir paneles, sino mover consumo hacia las horas de sol. Ampliar el campo generador con una tasa de autoconsumo baja es reforzar el lado que menos rinde. Subir la tasa de autoconsumo no cuesta hardware nuevo en la mayoría de casos: cuesta programación, un termostato con criterio y algo de disciplina doméstica.
Qué hunde tu tasa de autoconsumo
Los patrones que la deterioran son bastante repetitivos. Vivienda vacía de nueve a seis, con toda la actividad concentrada por la tarde y la noche. Agua caliente programada de madrugada porque «así lo dejó el instalador». Termostato con horario heredado de la caldera, que arrancaba a las siete de la mañana y paraba a las once de la noche. Campo solar sobredimensionado sobre una casa con demanda eléctrica muy baja. Orientación exclusivamente sur con perfil de consumo de tarde, cuando repartir entre este y oeste habría dado una curva más ancha y mejor alineada.
Qué la sube sin gastar un euro
Cambiar el horario del agua caliente sanitaria a la franja central. Adelantar el arranque de la refrigeración al mediodía en verano en lugar de esperar a las nueve de la noche. Ampliar la banda horaria de calefacción para que la casa se cargue de calor mientras hay sol y se deje caer suavemente después. Concentrar lavadora, lavavajillas y secadora en las mismas horas. Ninguna de estas medidas requiere obra, y todas mejoran justamente el indicador que decide la rentabilidad del conjunto.
El orden correcto de decisión
Hay una secuencia que funciona y una que arruina proyectos. La que funciona es esta: envolvente, emisores, bomba de calor, fotovoltaica. La que arruina proyectos es empezar por lo visible y llamativo, que suele ser el panel.
| Paso | Qué decides | Qué pasa si lo saltas | Efecto sobre los pasos siguientes |
|---|---|---|---|
| 1. Envolvente | Aislamiento de cubierta y fachada, carpinterías, puentes térmicos, infiltraciones | Compras una máquina más grande de lo necesario para siempre | Reduce la demanda, permite equipo menor y temperaturas de impulsión más bajas |
| 2. Emisores | Suelo radiante, fancoils o radiadores de baja temperatura; revisión de los existentes | La bomba trabaja a temperatura alta y su rendimiento se desploma | Define la temperatura de impulsión, que es el parámetro que gobierna el consumo |
| 3. Bomba de calor | Potencia, tipo (monobloc o partida), gestión de ACS, control | Sobredimensionas, la máquina cicla, se desgasta y consume de más | Fija el perfil horario y la potencia eléctrica que tendrá que alimentar la fotovoltaica |
| 4. Fotovoltaica | Potencia pico, orientación, reparto de cadenas, inversor, gestor de excedentes | Dimensionas sobre un consumo que aún no conoces y sobra o falta | Se ajusta al perfil real ya conocido, con la tasa de autoconsumo como criterio |
El paso uno es el que más se salta y el que más dinero mueve. Cada mejora en la envolvente reduce la demanda de forma permanente, sin consumo asociado, sin mantenimiento y sin averías. Una casa con la cubierta bien aislada necesita menos potencia térmica, y menos potencia térmica significa una máquina más barata, un circuito más sencillo y menos electricidad todos los inviernos de su vida útil. Si vas a hacer obra, el aislamiento es lo primero que se toca, y conviene estudiarlo antes de pedir presupuestos de bomba de calor.
El paso dos condiciona todo lo demás porque fija la temperatura de impulsión. Una instalación de radiadores antigua se calculó pensando en agua muy caliente producida por una caldera. Si conectas una bomba de calor a esos mismos radiadores sin revisarlos, la obligas a trabajar en su peor punto de funcionamiento durante todo el invierno. A veces basta con ampliar superficie de emisión en las estancias críticas; otras hay que ir a suelo radiante o a fancoils. Lo tratamos con más detalle en la guía sobre aerotermia con radiadores existentes.
El paso tres es donde suele producirse el sobredimensionado clásico. Y el cuarto llega al final por un motivo simple: hasta que no sabes cómo va a consumir la casa hora a hora, dimensionar el campo solar es adivinar. Si ya tienes fotovoltaica y ahora te planteas la aerotermia, el orden sigue valiendo: mejora envolvente y emisores antes de comprar máquina, y después comprueba si el campo existente da margen para acoplar consumos o si tiene sentido una pequeña ampliación.
Dimensionar la bomba de calor sin copiar tablas
Las reglas del tipo «tantos vatios por metro cuadrado» circulan mucho porque son cómodas, y fallan porque ignoran casi todo lo que importa: zona climática, orientación, superficie de huecos, calidad de las carpinterías, nivel de aislamiento, ventilación, altura libre y hábitos de uso. Un mismo piso de cien metros cuadrados puede tener demandas muy distintas en A Coruña y en Sevilla, y muy distintas en un edificio de los años sesenta o en uno construido con el código técnico actual.
El método serio pasa por un cálculo de cargas térmicas: se estiman las pérdidas por transmisión de cada cerramiento, las pérdidas por ventilación e infiltración y las ganancias internas y solares, con las condiciones exteriores de proyecto de tu localidad. De ahí sale la potencia de calefacción necesaria en el día más desfavorable. Después se comprueba la demanda de agua caliente sanitaria según ocupación y hábitos, y se decide si la máquina la cubre en simultáneo o con prioridad.
Por qué el sobredimensionado sale caro
Una bomba de calor demasiado grande alcanza la consigna enseguida, para, vuelve a arrancar y repite el ciclo. Ese funcionamiento a intervalos cortos castiga al compresor, empeora el rendimiento real frente al de catálogo y provoca oscilaciones de temperatura desagradables. Además obliga a más potencia eléctrica contratada de la necesaria y encarece el equipo y la instalación. Con inverter el problema se suaviza, porque la máquina modula, pero toda máquina tiene un mínimo por debajo del cual no puede bajar.
Por qué el infradimensionado también
Quedarse corto obliga a tirar del apoyo eléctrico directo, que es la resistencia. Ese apoyo consume energía sin multiplicarla, así que cada hora que entra se te lleva por delante buena parte del ahorro del resto del día. Si el sistema recurre a la resistencia con frecuencia en enero, algo está mal calculado.
La curva de calefacción, el ajuste que casi nadie toca
La curva de calefacción relaciona la temperatura del agua que produce la máquina con la temperatura exterior: cuanto más frío hace fuera, más caliente sale el agua. Una curva bien ajustada mantiene el confort con la temperatura de impulsión más baja posible en cada momento, y ahí es donde se gana rendimiento de verdad. La mayoría de instalaciones se entregan con la curva de fábrica y nadie la vuelve a mirar. Pedir que se ajuste durante el primer invierno, y revisarla al año siguiente, es de las cosas más rentables que puedes hacer sin gastar nada.
Estrategias reales de acoplamiento
Aceptado que el desfase estacional existe y que la tasa de autoconsumo manda, el trabajo consiste en juntar producción y consumo todo lo que la física permita. Estas son las palancas, ordenadas de más barata a más cara.
| Estrategia | Qué hace | Coste relativo | Cuándo aplica |
|---|---|---|---|
| Programar el ACS en horas centrales | Traslada el calentamiento del depósito a la franja de máxima radiación | Nulo: es configuración | Siempre, salvo depósito muy pequeño |
| Usar la inercia del suelo radiante | Sobrecalienta suavemente la solera con sol y deja caer la temperatura después | Nulo si ya hay suelo radiante | Viviendas con suelo radiante y buena envolvente |
| Ampliar la banda horaria de calefacción | Evita arranques en punta nocturna y aprovecha las horas claras | Nulo | Casi todas las viviendas |
| Adelantar la refrigeración en verano | Enfría al mediodía con sol propio en vez de a las diez de la noche | Nulo | Zonas cálidas con bomba reversible |
| Ajustar la curva de calefacción | Baja la temperatura de impulsión al mínimo que da confort | Bajo: visita de puesta a punto | Todas las instalaciones, sobre todo el primer invierno |
| Termostato o gestor con lectura de excedente | Arranca consumos solo cuando la casa está vertiendo a red | Medio | Cuando ya se han agotado las medidas gratuitas |
| Resistencia de apoyo controlada por excedente | Calienta agua solo con energía que se iba a exportar | Medio | Excedente sistemático de mediodía en primavera y verano |
| Batería | Desplaza energía de la tarde a la noche | Alto | Ver criterios más abajo |
Producir el agua caliente al mediodía
Es la medida más rentable y la que menos cuesta aplicar. El agua caliente sanitaria es un consumo diferible por naturaleza: el depósito guarda el calor y tú lo usas cuando quieres. Si programas el calentamiento entre las once y las cinco, en lugar de a las seis de la mañana, estarás alimentándolo con energía propia buena parte del año. El ciclo antilegionela, que eleva puntualmente la temperatura del acumulador y consume bastante, también debe caer dentro de esa franja en lugar de por la noche.
El suelo radiante como batería térmica barata
La solera de un suelo radiante tiene mucha masa y responde despacio. Ese defecto para la regulación fina es una virtud para el acoplamiento: puedes trabajar más en las horas de sol, subir un poco la temperatura del recinto y dejar que la casa devuelva ese calor durante horas sin que la bomba tenga que arrancar. Es almacenamiento térmico que ya has pagado con la obra, que no se degrada con los ciclos y que no ocupa espacio adicional. No sustituye a una batería eléctrica —solo sirve para calor, y solo durante unas horas—, pero es el almacenamiento con mejor relación entre coste y utilidad que vas a encontrar en una vivienda.
La condición para que esto funcione es que la envolvente acompañe. En una casa que pierde calor rápido, el sobrecalentamiento se disipa antes de que lo necesites y solo consigues gastar más. En una casa razonablemente aislada, la estrategia se nota. Si estás comparando sistemas de emisión, el análisis de suelo radiante por agua frente a eléctrico te ayudará a entender las diferencias de inercia y de coste de explotación.
Termostatos y gestores que leen el excedente
El siguiente escalón es un control que sepa qué está pasando en el contador. Un gestor de excedentes mide el flujo hacia la red y activa cargas cuando detecta que sobra energía. Aplicado a la aerotermia, permite arrancar el ciclo de ACS o subir la consigna de calefacción justo en el momento en que ibas a exportar. Aplicado a una resistencia de apoyo del acumulador, convierte energía sobrante en agua caliente sin tocar la bomba.
La advertencia razonable es que este equipamiento tiene un coste y hay que integrarlo con el control de la bomba de calor, que no siempre expone las entradas necesarias. Antes de comprarlo, comprueba dos cosas: que tu máquina admite señales externas o integración por el protocolo que use el gestor, y que las medidas gratuitas ya están agotadas. Instalar automatización sobre una programación mal hecha es pagar por resolver un problema que se resolvía solo.
Temperatura de impulsión: la palanca silenciosa
Todo lo anterior mejora cuándo consumes. La temperatura de impulsión mejora cuánto consumes. El rendimiento de una bomba de calor cae conforme aumenta la diferencia entre el foco frío (el aire exterior) y el foco caliente (el agua que produce). Cada grado que consigas bajar en la impulsión se traduce en menos electricidad para el mismo calor entregado. Por eso encajan tan bien la aerotermia y los sistemas de baja temperatura, y por eso los emisores no son un detalle secundario: son el parámetro que gobierna el consumo de todo el invierno.
El depósito de ACS, la pieza infravalorada
En la mayoría de presupuestos el acumulador aparece como una línea más, casi como un accesorio. En un proyecto que quiera acoplarse a la fotovoltaica es todo lo contrario: es el elemento que convierte producción solar variable en servicio disponible cuando quieres.
Un depósito con volumen suficiente permite calentar el agua en la franja de sol y consumirla por la noche sin que la bomba tenga que arrancar de madrugada. También evita ciclos cortos: en lugar de encender y apagar cada poco, la máquina hace un trabajo largo y eficiente hasta llenar el acumulador de calor. Y da margen para desplazar el ciclo antilegionela al mediodía.
El volumen se elige por hábitos reales: número de personas, si hay bañera, si las duchas se concentran a la misma hora, si hay picos de fin de semana. Copiar una cifra estándar de un catálogo sin mirar esos hábitos lleva a dos errores igual de caros: quedarse corto, con la resistencia entrando cada tarde, o pasarse, con más superficie de pérdida que hay que reponer todos los días. Pregunta siempre por el aislamiento del depósito y por las pérdidas en reposo: un acumulador mal aislado se come parte del sol que le metiste al mediodía.
Un matiz sobre tecnología: si estás valorando además captadores solares térmicos, la comparación no es trivial. La solar térmica es muy eficiente convirtiendo sol en agua caliente, pero solo sirve para eso, mientras que la fotovoltaica alimenta cualquier consumo de la casa. En viviendas con aerotermia lo habitual hoy es resolver el ACS con la propia bomba y dedicar el tejado a fotovoltaica. Si quieres profundizar en las diferencias, tenemos una comparativa de solar térmica frente a fotovoltaica.
Cuándo tiene sentido una batería y cuándo no
La batería es la pregunta que llega antes de tiempo en casi todas las conversaciones. Merece una respuesta clara: una batería doméstica resuelve el desfase de horas, no el de estaciones. Guarda el sol de la tarde para la noche. No guarda el verano para diciembre, ni se acerca a hacerlo.
Eso descarta de un plumazo el argumento comercial más repetido, que es comprar baterías «para que la calefacción funcione con energía propia en invierno». En invierno el excedente que cargaría esa batería casi no existe: la producción es baja y la casa se lo come todo. La batería trabajará mucho de abril a octubre, cuando la calefacción está apagada, y muy poco en los meses en que te la vendieron.
| Situación | ¿Tiene sentido la batería? | Por qué |
|---|---|---|
| Aún no has movido los consumos flexibles a las horas de sol | No | Estarías comprando hardware para resolver algo que arregla la programación |
| Excedente diario sistemático incluso tras acoplar consumos | Puede que sí | Hay energía real que almacenar y un ahorro medible |
| Consumo nocturno alto y estable todo el año | Puede que sí | La energía almacenada se usa a diario, no a temporadas |
| Cortes de suministro frecuentes en la zona | Sí, por respaldo | El valor está en la continuidad de servicio, no solo en el ahorro |
| Objetivo declarado: cubrir la calefacción de invierno | No | El desfase es estacional y ninguna batería doméstica lo cubre |
| Vivienda de uso esporádico o segunda residencia | Rara vez | Pocos ciclos al año, la inversión no llega a trabajar |
Antes de plantearte una batería física conviene mirar la alternativa contractual: varias comercializadoras ofrecen esquemas de acumulación virtual que guardan el valor de tus excedentes en un saldo aplicable a facturas posteriores. No es lo mismo ni es siempre mejor —hay condiciones, caducidades y letra pequeña—, pero resuelve parte del problema sin inversión. Lo hemos analizado en la guía sobre la batería virtual en autoconsumo, y si prefieres el enfoque de equipo físico, en cómo elegir una batería solar para el hogar.
La secuencia sensata es: primero programación, después control por excedente, y solo al final almacenamiento. Casi nadie la sigue, porque la batería es lo único que se puede fotografiar.
Cómo se reparte la potencia contratada
Este apartado genera confusión constante, así que vamos por partes. La potencia contratada es la que puedes demandar simultáneamente de la red, y se paga como término fijo en la factura, independientemente de lo que consumas. Los excedentes solares no reducen ese término: la fotovoltaica te ahorra energía, no potencia.
Al incorporar una bomba de calor, la pregunta lógica es si hay que subir. La respuesta honesta es «probablemente menos de lo que te dirán». Motivos: la máquina rara vez trabaja a plena carga —modula la mayor parte del tiempo—, su arranque con inverter es progresivo y no genera el pico brusco de los equipos antiguos, y buena parte de su consumo se puede desplazar a horas en las que la casa no está usando el resto de cargas.
Lo que sí eleva el pico es la coincidencia. Si la bomba entra a plena potencia mientras están funcionando la vitrocerámica, el horno, la secadora y el punto de recarga del coche, ahí es donde salta el interruptor de control. Y esa coincidencia se gestiona: con programación horaria, con un gestor de cargas que priorice, y evitando que todos los consumos pesados compartan franja.
Cómo decidirlo con datos y no con intuición
Tu distribuidora publica los consumos horarios de tu suministro y tu comercializadora suele darte acceso a ellos. Con ese histórico puedes ver qué picos reales has tenido y cuánto margen te queda. Si el sistema es nuevo y no hay histórico, la vía razonable es contratar con margen prudente el primer invierno, medir, y ajustar después: la potencia se puede modificar, y hacerlo con datos sale mucho más barato que contratar de más «por si acaso» durante años. Tienes el detalle del trámite y de sus costes en la guía sobre cambiar la potencia contratada y una comparación de escalones habituales en 3,3 frente a 4,6 kW.
La tarifa también forma parte del diseño
Con aerotermia y fotovoltaica en la misma casa, la tarifa deja de ser un detalle administrativo. Interesa mirar tres cosas a la vez: qué pagas por la energía en cada tramo horario, qué te compensan por el excedente y si hay permanencia. Un contrato con buena compensación pero energía cara puede salir peor que otro con compensación modesta y energía barata, según cuánto autoconsumas. Y si el grueso de tu consumo residual cae en la franja nocturna de invierno, la discriminación horaria pesa más de lo que parece. Puedes empezar por nuestra guía de tarifas de luz para aerotermia y por el análisis de la compensación de excedentes.
Dimensionar la fotovoltaica con la aerotermia ya puesta
Llegados aquí, ya sabes qué demanda tiene la casa, qué máquina la cubre y cómo vas a repartir los consumos. Ahora sí se puede dimensionar el campo solar, y el criterio no es «cubrir el consumo anual», sino maximizar la energía que vas a consumir tú mismo con una inversión proporcionada.
Parte del consumo horario, no del anual
El error más común es dividir el consumo anual entre la producción específica estimada de la zona y quedarse con ese número de kilovatios pico. Ese cálculo trata la energía como si se pudiera guardar todo el año, y ya hemos visto que no. Lo correcto es cruzar la curva horaria de consumo con la curva horaria de producción estimada y mirar cuánto se solapa. A partir de cierto tamaño, cada panel adicional aporta cada vez menos autoconsumo y cada vez más exportación.
La orientación se elige por el perfil, no por dogma
El sur puro maximiza la producción total anual, pero concentra la generación en las horas centrales. Si tu consumo tiene picos de mañana y de tarde —bastante habitual con teletrabajo o con familia—, repartir entre este y oeste aplana la curva y suele mejorar el autoconsumo aunque el total generado baje algo. Con aerotermia esto tiene un matiz extra: si vas a desplazar el ACS y la carga térmica al mediodía, el sur recupera atractivo. La decisión depende del perfil que hayas diseñado, no de una regla general.
Inclinación y estacionalidad
Una inclinación más vertical favorece los meses de invierno, cuando el sol está bajo, a costa de perder algo en verano. En una vivienda con demanda de calefacción alta y poca refrigeración puede ser una decisión razonable; en una con aire acondicionado intenso, lo contrario. Es una de las pocas palancas que permite atenuar levemente el desfase estacional, aunque conviene no exagerar su efecto: atenúa, no elimina.
Sombras y reparto de cadenas
Las sombras de invierno son las que más daño hacen, porque caen sobre la temporada de menor producción y mayor demanda. Un estudio de sombras que solo mire el mediodía de junio no vale. Si hay obstáculos —una chimenea, un edificio vecino, un árbol—, valorar optimizadores o microinversores deja de ser un lujo. Y si tienes dudas sobre cómo se traduce todo esto en números para tu caso, la guía de cálculo del retorno de la inversión en placas solares explica el método sin atajos.
Bulos que circulan (empezando por el MOVES III)
Este sector arrastra unos cuantos mitos que se repiten de web en web hasta que parecen verdad. Estos son los que más veces hemos tenido que corregir.
«El Plan MOVES III subvenciona la aerotermia»
Es falso. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: financia la adquisición de vehículos eléctricos y de pila de combustible y la instalación de infraestructura de recarga. No cubre bombas de calor, ni aerotermia, ni instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo doméstico. Si has leído en algún sitio cifras del tipo «hasta X euros por bomba aerotérmica con el MOVES III», ese contenido está mal. Nos lo tomamos en serio porque es un error que altera la percepción del precio final: alguien puede firmar un presupuesto contando con una ayuda que no existe para ese concepto.
«Las placas solares hacen que la aerotermia salga gratis»
No. La fotovoltaica reduce el coste variable de la electricidad que consume la bomba durante las horas de sol, y ya hemos visto que las horas de sol de enero son pocas. Sigues pagando el término de potencia, sigues comprando energía por la noche y sigues teniendo el mantenimiento de dos instalaciones.
«Con aerotermia ya no necesitas aislar»
Al revés. La aerotermia se beneficia más que ningún otro sistema de una buena envolvente, porque le permite trabajar a temperatura de impulsión baja, que es donde rinde. Un sistema de alta eficiencia sobre una casa que pierde calor es una máquina cara resolviendo un problema que no debería existir.
«Cuanta más potencia de máquina, mejor»
Ya lo hemos visto: sobredimensionar provoca ciclos cortos, desgaste, peor rendimiento real y más coste de entrada. La potencia se calcula, no se elige por sensación de seguridad.
«En verano no sirve de nada»
Depende del equipo. Si la bomba es reversible, en verano da refrigeración y su consumo coincide muy bien con la producción solar; es la época en la que el acoplamiento funciona mejor. Además sigue produciendo el agua caliente sanitaria todo el año.
«Es un sistema ruidoso e incompatible con comunidades de vecinos»
La unidad exterior genera ruido, como cualquier equipo con ventilador y compresor, y hay que ubicarla con criterio y respetar la normativa municipal de ruidos y las ordenanzas de la comunidad. De ahí a ser incompatible hay un trecho: se resuelve con emplazamiento, soportes antivibratorios y, si hace falta, apantallamiento acústico.
Ayudas y normativa: cómo mirarlo sin engañarte
Aquí vamos a ser deliberadamente sobrios, porque es el punto donde más contenido inexacto circula. No damos importes, ni porcentajes, ni nombres de convocatoria, y desconfía de cualquier web que te los dé como si fueran permanentes: las líneas de ayuda tienen plazos, presupuesto limitado que se agota, requisitos técnicos que cambian de una edición a otra y condiciones distintas en cada comunidad autónoma.
Lo que sí podemos decirte es dónde mirar y con qué cautelas:
- Programas autonómicos de rehabilitación y eficiencia energética. Es la vía habitual para actuaciones de mejora de la envolvente y de sustitución de sistemas térmicos. Se convocan y se cierran, así que hay que consultar la convocatoria vigente en el organismo energético de tu comunidad.
- Deducciones en el IRPF por obras de mejora de la eficiencia energética. Tienen requisitos formales estrictos, en particular certificados energéticos antes y después de la obra emitidos en plazo. Si no se documenta bien desde el principio, se pierde.
- Bonificaciones municipales de IBI e ICIO. Dependen de la ordenanza fiscal de tu ayuntamiento y varían muchísimo. Se piden en el propio consistorio.
- Financiación específica de entidades o programas de fomento. Existen, pero conviene comparar el coste financiero total con otras alternativas antes de firmar.
Tres avisos que evitan disgustos. Primero: en la mayoría de programas no puedes iniciar la obra antes de solicitar la ayuda, y hacerlo te deja fuera. Segundo: la ayuda se concede después, y a veces bastante después, así que el plan financiero debe aguantar sin contar con ella. Tercero: si vives en Canarias, el impuesto indirecto aplicable es el IGIC, no el IVA, y en Ceuta y Melilla el IPSI; cualquier presupuesto que hable de «IVA reducido de obra» en esos territorios está usando una plantilla peninsular y hay que revisarlo.
En cuanto a normativa técnica, la instalación fotovoltaica de autoconsumo se rige por el marco de autoconsumo eléctrico y requiere su tramitación de acceso, la memoria o proyecto según potencia, el certificado de instalación eléctrica y el alta de la modalidad de compensación con la comercializadora. La bomba de calor entra en el ámbito del reglamento de instalaciones térmicas en edificios y de la normativa de gases fluorados, con instalador habilitado y registro de la instalación. Nada de esto es opcional, y es exactamente lo que separa a un instalador serio de uno que te deja un papel sin sellar.
Qué exigir al instalador y al presupuesto
Como no vamos a darte precios inventados, te damos algo más útil: la lista de cosas que un presupuesto debe contener para que puedas compararlo con otro de verdad. Si dos presupuestos no describen lo mismo, no son comparables por mucho que ambos terminen en un número.
En la parte de aerotermia
- Cálculo de cargas térmicas de la vivienda, no una estimación por metro cuadrado.
- Marca, modelo y potencia del equipo, con la ficha técnica adjunta y las condiciones a las que están dados sus rendimientos.
- Temperatura de impulsión de diseño y comprobación de que los emisores previstos la sostienen.
- Volumen y aislamiento del acumulador de ACS, y cómo se gestiona el ciclo antilegionela.
- Tipo de control: si admite programación horaria por franjas, si acepta señales externas y si permite ajustar la curva de calefacción.
- Alcance de la obra: circuito hidráulico, ubicación de la unidad exterior, soportes antivibratorios, desagües y paso de instalaciones.
- Documentación de entrega: certificado de instalación, registro de gases fluorados, manuales y puesta en marcha del fabricante.
- Garantía del equipo y garantía de la instalación, por escrito y con quién responde de cada una.
En la parte fotovoltaica
- Estudio de producción con la orientación e inclinación reales del tejado y estudio de sombras que incluya el invierno.
- Potencia pico y potencia del inversor, con el criterio de reparto de cadenas.
- Previsión de autoconsumo estimado, no solo producción total anual.
- Estructura, tipo de anclaje y compatibilidad con la cubierta.
- Protecciones, monitorización y acceso a los datos de producción y consumo.
- Tramitación incluida: legalización, acceso y conexión y alta de la compensación de excedentes.
Señales de alarma
Desconfía si el presupuesto llega el mismo día sin que nadie haya visto la casa, si promete un porcentaje de ahorro cerrado, si menciona ayudas con importe garantizado, si incluye el MOVES III para la bomba de calor, si presiona con «oferta válida hoy» o si no separa con claridad qué es equipo, qué es obra y qué es tramitación. Un buen instalador te hará preguntas incómodas sobre cómo vives en la casa; el que solo te enseña un número no está calculando nada.
Pedir tres presupuestos sigue siendo el mejor filtro, siempre que exijas a los tres la misma información. Y si estás en la fase previa de decidir si la aerotermia te compensa frente a lo que ya tienes, échale un vistazo a la comparativa de bomba de calor frente a caldera de gas y a la de aerotermia frente a placas solares, que aclara una confusión muy repetida: no son alternativas entre sí, resuelven cosas distintas.
Preguntas frecuentes sobre cómo elegir aerotermia con placas solares
¿Las placas solares se dimensionan para cubrir el consumo de la aerotermia?
No. La fotovoltaica produce sobre todo en verano y la aerotermia consume sobre todo en invierno, así que un campo solar calculado para tapar la calefacción quedaría enorme y volcaría a red la mayor parte de esa energía el resto del año. El dimensionado se hace sobre el consumo que puedes usar en el mismo momento en que se genera, es decir, sobre el perfil horario de toda la casa, no sobre el pico de la bomba de calor.
¿Qué es el desfase estacional entre aerotermia y fotovoltaica?
Es el desajuste entre cuándo produce la instalación solar y cuándo consume la bomba de calor. La producción fotovoltaica es máxima entre mayo y agosto y mínima entre noviembre y enero, justo los meses en los que la demanda de calefacción se dispara y el rendimiento de la aerotermia baja porque el aire exterior está más frío. En verano hay coincidencia con la refrigeración y con el agua caliente sanitaria, pero no con la calefacción.
¿Qué es la tasa de autoconsumo instantáneo y por qué manda?
Es la parte de la energía que generan tus paneles que se consume en la propia vivienda en el mismo instante, sin pasar por la red. Manda porque un kilovatio hora autoconsumido te evita pagar el precio completo de la energía más peajes, cargos e impuestos, mientras que un kilovatio hora vertido se compensa a un valor bastante menor fijado en tu contrato. Subir esa tasa moviendo consumos suele rendir más que añadir paneles.
¿En qué orden hay que decidir: aislamiento, emisores, bomba de calor o placas?
Primero la envolvente (aislamiento, carpinterías, infiltraciones), porque reduce la demanda y permite un equipo más pequeño. Después los emisores, para poder trabajar con temperatura de impulsión baja. Luego la bomba de calor, dimensionada sobre la demanda ya corregida. Y solo al final la fotovoltaica, cuando ya conoces el perfil horario real que va a alimentar. Invertir ese orden lleva a sobredimensionar y a pagar dos veces.
¿El Plan MOVES III financia la aerotermia o las placas solares?
No. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: cubre la adquisición de vehículos eléctricos y la infraestructura de recarga. No financia bombas de calor, aerotermia ni instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo. Es una confusión muy extendida en webs del sector. Las vías reales son los programas autonómicos de rehabilitación energética, las deducciones de IRPF por obras de mejora de la eficiencia y las bonificaciones municipales de IBI o ICIO, siempre comprobando la convocatoria vigente antes de firmar nada.
¿Merece la pena una batería si tengo aerotermia?
Depende del perfil, no del equipo. La batería resuelve el desfase de horas, no el de estaciones: guarda el sol de la tarde para la noche, pero no guarda el verano para diciembre. Tiene sentido cuando ya has agotado las estrategias gratuitas de acoplamiento, cuando queda excedente diario sistemático, cuando el consumo nocturno es alto o cuando quieres respaldo ante cortes. No tiene sentido comprarla para «alimentar la calefacción en invierno», porque en invierno el excedente que la cargaría casi no existe.
¿Cómo aprovecho el sol del mediodía con la aerotermia?
Programando los consumos flexibles en las horas centrales del día: la producción de agua caliente sanitaria, el ciclo antilegionela, un sobrecalentamiento suave del suelo radiante y, en verano, el arranque de la refrigeración antes de la hora punta. Con un gestor de excedentes que lea el vertido en tiempo real puedes ir más lejos y encender esos consumos solo cuando sobra energía.
¿El suelo radiante funciona como una batería térmica?
Sí, en la práctica actúa como acumulador barato. La solera almacena calor y lo devuelve durante horas, así que puedes concentrar el trabajo de la bomba en el tramo soleado y dejar que la casa se mantenga sola después. No sustituye a una batería eléctrica, pero es almacenamiento que ya has pagado con la obra y no se degrada.
¿Por qué importa tanto la temperatura de impulsión?
Porque el rendimiento de una bomba de calor cae a medida que sube el salto térmico entre el aire exterior y el agua que produce. Cuanto más baja sea la impulsión que necesitan tus emisores, menos electricidad consume la máquina por cada unidad de calor entregada. Por eso el suelo radiante o los radiadores de baja temperatura encajan mejor con la aerotermia que unos radiadores antiguos calculados para caldera.
¿Tengo que subir la potencia contratada al poner aerotermia?
No siempre. La bomba de calor rara vez arranca a plena potencia y suele solaparse poco con el resto de cargas si programas los consumos. Antes de subir potencia conviene revisar los maxímetros o los datos horarios del distribuidor y valorar un gestor de cargas que evite coincidencias. Ten en cuenta además que la fotovoltaica no reduce el término de potencia: ese lo pagas igual.
¿Qué papel juega el depósito de agua caliente sanitaria?
Es la pieza que convierte la producción solar en algo aprovechable a demanda. Un acumulador con volumen suficiente permite calentar el agua cuando hay sol y consumirla por la noche, evita ciclos cortos de la bomba y da margen para desplazar el ciclo antilegionela a la franja soleada. Su volumen se elige por hábitos de ducha y número de personas, no por copiar una cifra estándar.
¿Puedo instalar yo mismo la aerotermia y las placas solares?
No es un trabajo de autoinstalación. La bomba de calor lleva gas fluorado y exige instalador habilitado, y la parte fotovoltaica requiere memoria o proyecto, certificado de instalación eléctrica y tramitación de acceso y compensación con la distribuidora. Hacerlo por libre deja la instalación fuera de garantía y sin posibilidad de acogerse a ayudas.
¿Cuánto ahorro puedo esperar con aerotermia y placas solares?
No hay una cifra válida para todos los casos y desconfía de quien te dé un porcentaje cerrado sin ver tu vivienda. El ahorro depende de la demanda que tenga la casa después de mejorar la envolvente, del sistema al que sustituyes, de la tarifa contratada, del clima de la zona y sobre todo de la tasa de autoconsumo que consigas. La forma seria de estimarlo es partir de tus consumos horarios reales y simular el año completo.
Resumen para decidir
Aerotermia y fotovoltaica se llevan bien, pero no se llevan solas. La combinación funciona cuando entiendes que el calendario solar y el calendario de la calefacción están enfrentados, y que el margen de mejora está en juntar producción y consumo hora a hora, no en comprar más equipo.
Si te quedas con cinco ideas, que sean estas. Uno: el campo solar no se calcula sobre el consumo de la bomba de calor. Dos: la tasa de autoconsumo instantáneo decide la rentabilidad más que la potencia instalada. Tres: mover el agua caliente al mediodía y usar la inercia del suelo radiante son las medidas más rentables porque no cuestan nada. Cuatro: la batería resuelve horas, no estaciones. Y cinco: el orden es envolvente, emisores, bomba de calor y, al final, placas.
Sobre el dinero, la posición de esta casa es incómoda pero honesta: no vamos a darte un precio de instalación ni un porcentaje de ahorro, porque ambos dependen de tu vivienda, de tu zona y del momento del mercado, y cualquier cifra publicada envejece mal y se usa para vender. Pide presupuestos con los apartados que hemos listado, comprueba la convocatoria de ayudas vigente en tu comunidad antes de empezar la obra y desconfía de quien te prometa números redondos sin haber pisado tu casa.
Transparencia editorial
Esta guía es metodológica. No hemos realizado ensayos de laboratorio, no instalamos equipos, no disponemos de reseñas de clientes propias y no publicamos rendimientos de máquinas concretas ni precios de instalación, porque varían por zona, obra y proveedor. Las referencias normativas remiten a la legislación española vigente y las ayudas se describen sin importes: comprueba siempre la convocatoria en vigor. Si tu decisión implica una inversión relevante, contrasta con un técnico que visite la vivienda.