Respuesta rápida: cómo se elige bien una tarifa de luz
Para elegir la mejor tarifa de luz en España en 2026 no se empieza mirando ofertas, se empieza mirando tu factura. Necesitas cuatro cifras propias: la potencia que tienes contratada en punta y en valle, los kWh que consumes en cada uno de los tres periodos del peaje 2.0TD, los días facturados y el importe total con impuestos. Con eso calculas tu precio medio real (importe total dividido entre kWh totales) y ya tienes una vara de medir. Después decides la bifurcación grande: PVPC, el precio regulado que cambia cada hora y no admite permanencias, o mercado libre, donde una comercializadora te vende un precio fijo, indexado o por tramos con las condiciones que ella redacte. Contrastas las ofertas en el comparador oficial de la CNMC, que no cobra comisión por captación, y antes de firmar revisas permanencia, servicios añadidos, caducidad de los descuentos y potencia contratada. El ahorro grande casi nunca está en cambiar de logotipo: está en ajustar la potencia y en mover consumo al tramo valle.
Esa es la versión corta. La larga tiene su interés porque el mercado eléctrico español se explica fatal a propósito. Una factura de luz mezcla un precio de mercado, unos peajes regulados por la CNMC, unos cargos fijados por el Ministerio, dos impuestos y un alquiler de contador. Cuando una comercializadora te dice «te bajo el precio de la luz», suele referirse a una sola de esas seis piezas, y no siempre a la más grande. Comparar bien consiste en saber qué pieza te está tocando cada oferta.
A lo largo de esta guía vas a encontrar tablas, pero ninguna con precios en €/kWh de Iberdrola, Endesa, Naturgy, Repsol o TotalEnergies. Es una decisión deliberada: esos precios cambian con cada revisión de tarifas y cualquier tabla publicada hoy engaña dentro de un mes. Lo que sí puedes llevarte es el procedimiento, que no caduca.
Qué estás comparando en realidad: la anatomía de tu factura
Antes de decidir nada, conviene tener claro que en una factura eléctrica doméstica conviven conceptos con naturalezas muy distintas. Unos los negocia la comercializadora contigo y otros vienen impuestos por normativa y son idénticos los contrates con quien los contrates. Confundirlos es el motivo número uno por el que la gente cree que ha ahorrado y no ha ahorrado nada.
El término de potencia: lo que pagas por estar conectado
Es la parte fija. Se calcula multiplicando los kilovatios que tienes contratados por un precio en €/kW y día, y por los días del periodo facturado. Se paga aunque estés un mes entero fuera de casa con todo apagado. Dentro del término de potencia hay dos sumandos: el peaje regulado (fijado por la CNMC) y el margen que añade la comercializadora, que sí varía de una oferta a otra. Cuando una familia con consumo bajo se queja de que su factura «nunca baja de X euros», casi siempre está pagando un término de potencia sobredimensionado.
El término de energía: lo que pagas por consumir
Es la parte variable, en €/kWh multiplicado por los kilovatios hora que has gastado. Aquí se juega la mayor parte del partido comercial, y aquí también se concentran los trucos: precios distintos por tramo horario, precios promocionales que caducan a los doce meses, descuentos que aplican al término de energía pero no al de potencia, o indexaciones al mercado mayorista con un margen sumado que a veces no aparece en la portada de la oferta.
Peajes de transporte y distribución, y cargos
Los peajes retribuyen las redes: las torres, los cables y los centros de transformación por los que llega la electricidad hasta tu casa. Los aprueba la CNMC. Los cargos financian otras partidas del sistema, como la retribución de renovables anteriores al mercado o el déficit histórico, y los fija el Ministerio competente. Ninguna comercializadora puede rebajarlos porque no son suyos: los recauda y los transfiere. Si una oferta presume de «peajes más baratos», está describiendo mal lo que hace.
Impuestos y alquiler de equipos
Sobre la suma anterior se aplica el Impuesto Especial sobre la Electricidad y, sobre el conjunto, el IVA al tipo que esté en vigor. Tras las rebajas temporales aplicadas durante la crisis de precios, ambos volvieron a sus tipos ordinarios; conviene comprobar cuál rige en el mes que estás mirando antes de comparar dos facturas de años distintos. En Canarias no se aplica IVA sino IGIC, y en Ceuta y Melilla el IPSI, así que las simulaciones peninsulares no sirven tal cual. A todo eso se suma el alquiler del contador, un importe pequeño, diario y regulado, que también es igual con cualquier comercializadora.
| Concepto | Cómo se calcula | ¿Lo negocia la comercializadora? | Qué palanca tienes tú |
|---|---|---|---|
| Término de potencia | kW contratados × €/kW y día × días | Solo su margen; el peaje es regulado | Bajar los kW contratados |
| Término de energía | kWh consumidos × €/kWh por periodo | Sí, es su producto principal | Consumir menos y en horas valle |
| Peajes de red | Parte fija y parte variable, por periodo | No, los aprueba la CNMC | Solo desplazar consumo a valle |
| Cargos del sistema | Parte fija y parte variable, por periodo | No, los fija el Ministerio | Solo desplazar consumo a valle |
| Impuesto eléctrico e IVA | Porcentaje sobre la base | No | Ninguna |
| Alquiler de contador | Importe diario regulado | No | Comprar el equipo, si procede |
| Servicios adicionales | Cuota mensual opcional | Sí, y a menudo se cuelan | Rechazarlos o darlos de baja |
Una oferta que solo te enseña el €/kWh no te está enseñando la factura. La mitad del recibo de un hogar con consumo moderado puede estar en la parte fija y en los impuestos, terreno donde la comercializadora tiene poco que ofrecerte.
Si quieres ver este desglose aplicado línea a línea sobre un recibo real, tenemos una guía dedicada a leer y entender la factura de la luz y otra sobre qué significa el concepto de peaje en la factura.
PVPC o mercado libre: la primera bifurcación
En España, un hogar puede estar en uno de dos mundos. O tiene el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor, el PVPC, que es una tarifa regulada; o tiene un contrato de mercado libre con una comercializadora que fija el precio con criterio propio. Esta es la decisión estructural: todo lo demás son matices dentro de una de las dos ramas.
Cómo funciona el PVPC en 2026
El PVPC solo lo pueden ofrecer las llamadas comercializadoras de referencia, un grupo reducido designado por normativa, y solo está disponible para suministros con potencia contratada de hasta 10 kW. Su precio no lo inventa la comercializadora: lo calcula el sistema con una metodología publicada, hora a hora, a partir de referencias de mercado. Desde la reforma introducida por el Real Decreto 446/2023, esa metodología dejó de depender exclusivamente del mercado diario e incorporó referencias de los mercados a plazo, con un peso que la norma va aumentando de forma progresiva. El objetivo declarado fue amortiguar los vaivenes que sufrieron los hogares durante la crisis de precios.
Las consecuencias prácticas del PVPC son tres. La primera: el precio de cada hora del día siguiente se publica con antelación y es consultable por cualquiera en el portal del operador del sistema, lo que hace de esta tarifa la más transparente del mercado. La segunda: no tiene permanencia, no tiene cuota de mantenimiento, no tiene descuento de bienvenida ni nada que caduque. La tercera: es la única puerta de entrada al bono social eléctrico.
La contrapartida es evidente. Si el mercado sube, tu factura sube, y nadie te ha vendido un seguro contra eso. El PVPC premia a quien puede desplazar consumo y castiga a quien tiene un consumo rígido concentrado en las horas caras.
Cómo funciona el mercado libre
En el mercado libre, la comercializadora te vende electricidad al precio y con las condiciones que pacte contigo dentro del marco legal. Puede ofrecerte un precio fijo durante doce meses, un precio ligado al mercado mayorista con un margen, un precio distinto por tramo horario o una cuota mensual cerrada con regularización posterior. Puede añadir servicios de mantenimiento, permanencias, descuentos temporales y facturación conjunta con el gas.
La ventaja del mercado libre es la variedad: hay productos pensados para quien quiere previsibilidad absoluta y otros para quien quiere exprimir las horas baratas. La desventaja es que la comparación se vuelve difícil por diseño, porque cada compañía nombra sus productos de forma distinta y presenta el precio de la manera que mejor le luce.
A quién le encaja cada rama
Sin conocer tu caso, lo honesto es dar criterios y no una recomendación cerrada. El PVPC suele encajar a quien tiene flexibilidad horaria (teletrabajo con margen, electrodomésticos programables, coche eléctrico que carga de madrugada), a quien tolera que la factura varíe y a quien quiere un contrato sin ataduras. Una tarifa fija de mercado libre suele encajar a quien necesita saber exactamente cuánto pagará cada mes por razones de presupuesto, a quien tiene un consumo concentrado en horas caras y no puede moverlo, y a quien no piensa mirar la factura durante un año.
Una tarifa fija no es una tarifa barata: es un seguro. Pagas una prima por trasladar el riesgo de precio a la comercializadora. La pregunta correcta no es «¿cuál es más barata?», sino «¿cuánto me cuesta dormir tranquilo y me compensa?».
Si quieres profundizar en esa comparación concreta, tenemos un análisis dedicado a la tarifa indexada frente a la fija en 2026.
El peaje 2.0TD: punta, llano y valle
Casi todos los hogares españoles están en el peaje de acceso 2.0TD, que aplica a suministros de baja tensión con potencia contratada de hasta 15 kW. Este peaje trajo dos cambios que siguen sin estar interiorizados por buena parte de los consumidores: dividió el día en tres tramos de precio para la energía y permitió contratar dos potencias distintas.
Los tres tramos horarios
La distribución es la misma para toda la península y se refiere a la hora peninsular. Los sábados, los domingos y los festivos de ámbito nacional son valle las veinticuatro horas, sin excepción. Esto último es la regla más rentable y la que menos gente aplica: poner la lavadora, el lavavajillas y la secadora un sábado por la mañana sale al mismo precio de peaje que ponerlos un martes de madrugada.
| Tramo | Horario en días laborables | Fines de semana y festivos nacionales | Qué conviene hacer |
|---|---|---|---|
| Punta | 10:00-14:00 y 18:00-22:00 | No aplica | Evitar electrodomésticos de ciclo largo |
| Llano | 8:00-10:00, 14:00-18:00 y 22:00-24:00 | No aplica | Uso normal; buen hueco a media tarde |
| Valle | 00:00-08:00 | Las 24 horas | Programar lavados, termo y recarga del coche |
Dos potencias: punta y valle
En el 2.0TD puedes contratar una potencia para el tramo punta (que a efectos de potencia abarca de 8:00 a 24:00 en días laborables) y otra distinta para el resto. Tiene sentido cuando necesitas mucha potencia simultánea de madrugada y poca durante el día, el caso típico del coche eléctrico que carga en casa. En la mayoría de hogares sin recarga nocturna, contratar la misma potencia en ambos periodos sigue siendo lo razonable, pero merece la pena saber que la opción existe porque casi ninguna comercializadora te la propone de oficio.
Qué se puede mover y qué no
Aquí conviene ser realista y no vender una eficiencia que nadie va a practicar. Se puede mover con facilidad: la lavadora, el lavavajillas, la secadora, el termo eléctrico si tiene programador, la recarga del vehículo eléctrico, la bomba de la piscina y la carga de baterías de herramientas. No se puede mover: la nevera, la iluminación, la cocina, la televisión y, en la práctica, la climatización, porque nadie va a poner el aire acondicionado a las tres de la mañana en agosto. Un hogar medio tiene entre un tercio y la mitad de su consumo en la categoría movible; el resto está donde está.
Si quieres el detalle de cómo aprovechar estos tramos, tenemos guías específicas sobre cómo funciona la tarifa por horas valle y punta y sobre cómo aprovechar el horario valle.
Cómo leer tu factura para poder comparar (el paso que casi nadie da)
Comparar tarifas sin tus propios datos es como comprar zapatos sin saber tu número. La buena noticia es que toda la información que necesitas está en la factura que ya tienes, aunque esté repartida en tres páginas y escrita en un cuerpo de letra hostil.
Los ocho datos que debes extraer
- El CUPS. Es el código de veinte o veintidós caracteres que identifica tu punto de suministro. Lo necesitarás para cualquier trámite y no cambia aunque cambies de compañía.
- La tarifa de acceso. En un hogar normal pondrá 2.0TD. Si pone otra cosa, tu caso no es el de esta guía.
- La potencia contratada en punta y en valle. En kW, con decimales.
- Los kWh consumidos en cada periodo. Aparecen desglosados en punta, llano y valle. Este desglose es el oro de la comparación.
- Los días del periodo facturado. Sin este dato no puedes comparar dos facturas entre sí.
- Los precios unitarios aplicados. El €/kW y día y los €/kWh de cada periodo.
- El nombre exacto de tu producto. No la marca comercial de la compañía, el nombre del producto contratado.
- El importe total con impuestos. El que realmente te cobran.
Descarga tu curva horaria
Además de la factura, tienes derecho a tus datos de consumo hora a hora, que registra el contador digital y custodia tu distribuidora. Puedes descargarlos desde la plataforma sectorial de las distribuidoras (Datadis) o desde el área de cliente de tu propia distribuidora, identificándote con el CUPS. Con un año de datos horarios en una hoja de cálculo puedes responder con precisión a la única pregunta que importa: qué porcentaje de tus kilovatios hora cae en cada tramo. Quien tenga la mayoría del consumo en valle debería mirar tarifas con fuerte diferencial horario; quien lo tenga repartido de forma plana, tarifas de precio único.
Calcula tu precio medio real
Este es el número que te permite comparar cualquier oferta con la tuya sin dejarte engañar por la presentación. Suma el importe total de doce meses de facturas, con impuestos incluidos, y divídelo entre el total de kWh de esos doce meses. Obtendrás tu coste medio real por kilovatio hora, que incluye potencia, energía, peajes, cargos, impuestos y alquiler de contador. Cuando una oferta te prometa un precio de energía llamativo, calcula qué importe anual te habría supuesto con tu consumo y tu potencia, y compáralo contra ese total. Es la única comparación que no admite trampa.
Doce meses, no uno. Comparar sobre la factura de un mes suelto es el error más caro que se puede cometer: enero y agosto no se parecen en nada, y una oferta pensada para calefacción eléctrica puede ser pésima para un hogar con aire acondicionado.
Para poner cifras a tu caso puedes apoyarte en nuestra página sobre cuánto se paga de luz al mes de media en España y en la guía de cómo leer el consumo en el contador digital.
Tipos de tarifa del mercado libre y a quién encaja cada una
Los nombres comerciales cambian cada temporada, pero las familias de producto son siempre las mismas cinco. Reconocer a cuál pertenece una oferta te ahorra media hora de leer folletos.
Tarifa fija de precio único
Un solo €/kWh para las veinticuatro horas y un €/kW y día para la potencia, garantizados durante el plazo del contrato. Es la más fácil de entender y la más fácil de comparar entre compañías. Encaja a quien tiene consumo repartido a lo largo del día y no piensa cambiar sus horarios. Su punto débil es que renuncias por completo a aprovechar las horas baratas: si el precio del mercado se hunde, tú sigues pagando lo mismo.
Tarifa fija con discriminación horaria
Precios fijos pero distintos según el tramo, normalmente con una diferencia notable entre las horas nocturnas y el resto. Encaja a quien tiene consumo desplazable de verdad y está dispuesto a organizarse. El punto que hay que mirar con lupa es cuántas horas dura exactamente el tramo barato y si coincide con los tramos del peaje o la compañía define los suyos propios, porque no siempre coinciden.
Tarifa indexada
El precio de la energía sigue al mercado mayorista hora a hora, y la comercializadora añade un margen fijo conocido más los costes regulados. Es la más transparente en su estructura y la que más se parece al PVPC, con la diferencia de que el margen lo pone la empresa y no la norma. Encaja a quien entiende que la factura variará y quiere que esa variación sea la del mercado real. Al comparar dos indexadas, lo único que se compara es el margen y los costes de gestión, porque el resto es idéntico.
Cuota fija mensual o «tarifa plana»
Pagas siempre lo mismo, calculado sobre una estimación de tu consumo anual. Suele llevar un límite de kWh y una regularización al final del periodo. Aquí es donde más letra pequeña hay: hay que averiguar qué ocurre si superas el límite (recargo, facturación del exceso al precio que decida la compañía), si te devuelven algo cuando consumes menos de lo estimado y cuánto dura el compromiso. La estabilidad mensual es real, el ahorro anual no está garantizado.
Tarifa dual luz y gas
Ambos suministros en una factura, normalmente con un descuento por agrupar. Simplifica la gestión y a veces mejora el precio, pero ata las dos decisiones: si el producto de gas es bueno y el de luz mediocre, acabas comprando ambos. Compara siempre los dos suministros por separado y comprueba si el paquete gana a la mejor combinación de dos compañías distintas.
| Tipo de tarifa | Cómo se fija el precio | Perfil al que encaja | Riesgo principal | Qué mirar antes de firmar |
|---|---|---|---|---|
| PVPC | Metodología regulada, precio horario publicado | Consumo flexible, sin ataduras, acceso al bono social | Variabilidad mes a mes | Que la comercializadora sea de referencia |
| Fija de precio único | Un €/kWh cerrado por contrato | Consumo plano, presupuesto rígido | Pagar prima por estabilidad | Duración, permanencia y qué pasa al renovar |
| Fija con tramos | Precios cerrados distintos por franja | Quien puede programar consumo | Que las franjas no cuadren con tu vida | Horario exacto del tramo barato |
| Indexada | Mercado mayorista más margen fijo | Perfil informado que sigue el mercado | Facturas desiguales | Cuál es el margen y si incluye gestión |
| Cuota fija | Importe mensual con regularización | Quien prioriza la previsibilidad | Excesos y liquidación final | Límite de kWh y trato del sobrante |
| Dual luz y gas | Paquete con descuento por agrupar | Hogares con gas natural | Atar dos decisiones a la vez | Precio de cada suministro por separado |
El comparador oficial de la CNMC y por qué se empieza por ahí
La CNMC, que es el regulador del sector, mantiene un comparador público de ofertas de energía en comparador.cnmc.gob.es. Su ventaja sobre cualquier comparador comercial es estructural: las comercializadoras están obligadas a comunicar sus ofertas de precio fijo destinadas a consumidores domésticos, el organismo no cobra comisión por dirigirte a una compañía y no tiene acuerdos de captación con nadie. Es el punto de partida sensato porque te da el mapa completo antes de que nadie te empuje hacia una esquina.
Cómo sacarle partido
El comparador funciona bien si le das datos buenos. Introduce tu código postal (los peajes son iguales, pero la disponibilidad de ofertas varía), tu potencia contratada real y, sobre todo, tu consumo desglosado por periodos, no una estimación redonda. Si solo metes un consumo anual aproximado, el resultado será igual de aproximado. Filtra por lo que de verdad te importa (permanencia, energía con garantía de origen, tipo de precio) y quédate con una lista corta de tres o cuatro productos.
Sus límites, dichos claramente
El comparador oficial recoge las ofertas comunicadas, así que puede no incluir productos muy específicos, promociones de captación por canal telefónico o condiciones negociadas individualmente. Tampoco simula el impacto de cambiar tu potencia, que suele ser la palanca más rentable. Úsalo para acotar el campo y después verifica el producto elegido en la web de la comercializadora, leyendo las condiciones particulares completas, no la ficha resumida.
Los comparadores comerciales
Los comparadores privados son útiles por comodidad, pero no son neutrales por definición: viven de la comisión que cobran a la comercializadora cuando te das de alta. Eso no los invalida, aunque sí explica que ordenen resultados de una manera y no de otra, y que ciertas compañías nunca aparezcan. Si usas uno, contrasta su recomendación contra el comparador de la CNMC. Nosotros mantenemos además una página de comparador de tarifas de luz y otra de comparativa de precios entre comercializadoras con el mismo criterio: método antes que ranking.
Ningún comparador puede decirte cuál es «la mejor tarifa» en abstracto. Puede decirte cuál sale más barata para un consumo determinado, y ese consumo tienes que ponerlo tú, bien medido.
Potencia contratada: la palanca más olvidada
Cambiar de comercializadora te puede rebajar un porcentaje del término de energía. Bajar un kilovatio de potencia te rebaja una cantidad fija todos los días del año, consumas o no consumas, y no depende de que ninguna oferta siga vigente el año que viene. Es la primera revisión que debería hacer cualquiera, antes incluso de mirar tarifas.
Cómo saber si te sobra potencia
Los contadores digitales registran la potencia máxima demandada. Puedes consultar ese valor en la curva de datos de tu distribuidora o, en muchos modelos, directamente en la pantalla del equipo. Si en un año no te has acercado a la potencia contratada, tienes margen. Si el interruptor de control de potencia nunca te ha saltado, también. La prueba doméstica es simple: piensa en el peor momento simultáneo posible en tu casa (horno, vitrocerámica, lavadora calentando agua, aire acondicionado y termo a la vez) y comprueba si esa combinación ocurre alguna vez de verdad.
Cuánto cuesta cambiarla
El cambio de potencia tiene costes regulados asociados a los derechos de acceso y extensión y a la actuación sobre el equipo de medida; no es una tarifa comercial y por tanto no varía entre compañías. La normativa limita además la frecuencia: si quieres modificarla más de una vez en un plazo de doce meses, se aplican condiciones adicionales. La consecuencia práctica es que conviene acertar, y que si vas a instalar un punto de recarga, aerotermia o una vitrocerámica de inducción, mejor pensar la potencia con ese escenario ya en mente.
El caso de las dos potencias
Si cargas el coche eléctrico de madrugada, plantéate una potencia punta ajustada a tu vida diurna y una potencia valle más alta para la recarga. El ahorro procede de no pagar todo el año una potencia diurna que solo necesitarías si cargases el coche a las siete de la tarde, cosa que no vas a hacer porque es justo la hora más cara. Tienes el detalle en nuestras guías de cuánta potencia contratar en casa y de cómo elegir la potencia según tus electrodomésticos.
Permanencias, penalizaciones y la letra pequeña que decide si ahorras
El precio de portada es la mitad de la oferta. La otra mitad está en las condiciones particulares, que casi nadie lee y que son las que convierten un buen precio en una factura mediocre al cabo de un año.
Permanencia y penalización por baja anticipada
Si el contrato tiene permanencia, la penalización por marcharte antes suele calcularse en proporción al tiempo que quede. Es legal siempre que esté informada y sea proporcionada, pero cambia por completo el atractivo de una oferta: un precio excelente con dos años de atadura es una apuesta, no una ganga. El PVPC, por contraste, no admite permanencia de ningún tipo.
Descuentos que caducan
El patrón más extendido del sector: un descuento de bienvenida sobre el término de energía durante los primeros meses, tras el cual el precio pasa al de tarifa general sin que nadie te avise con fanfarria. Cuando compares, calcula el coste anual con el precio posterior al descuento, no con el promocional. Y apunta en el calendario la fecha en la que termina.
Servicios de mantenimiento y extras
Cuotas mensuales por asistencia eléctrica, revisión de instalación o seguros de averías. Pueden tener sentido, pero se contratan aparte y con la decisión tomada, no como caja marcada por defecto en el alta. Revisa tu factura actual: si aparece una línea de servicio que no recuerdas haber pedido, puedes darla de baja.
Modificación de condiciones y renovación automática
Una comercializadora puede modificar las condiciones, pero debe comunicártelo con antelación suficiente y, cuando lo hace, tienes derecho a resolver el contrato sin penalización. Guarda esos correos. Con los contratos de precio fijo, mira también qué ocurre al vencimiento: la renovación automática a las condiciones vigentes en ese momento es habitual y puede dejarte en un precio que jamás habrías elegido.
Facturación estimada
Si tu factura pone «estimada» en vez de «real», los kWh no vienen del contador sino de un cálculo. Se regulariza después, y esa regularización explica muchas facturas sorprendentemente altas. Con contador digital y telegestión no debería ocurrir de forma sistemática; si te pasa a menudo, reclama la lectura real.
Contratación telefónica y derecho de desistimiento
Un contrato de suministro firmado por teléfono o por internet es contratación a distancia. Tienes catorce días naturales para desistir sin justificación y sin penalización, contados desde la celebración del contrato. Si te llaman para «mejorar tu tarifa» y aceptas por inercia, ese es tu salvavidas: pide siempre la grabación y el contrato por escrito antes de dar por buena ninguna condición.
Regla práctica frente a las llamadas comerciales: nadie que llame sin que tú lo hayas pedido puede darte un precio mejor que el que tú mismo encuentras en el comparador del regulador con tus datos en la mano. Cuelga, mira y decide tú.
Bono social y ayudas: qué existe y qué no
El bono social eléctrico es un descuento regulado sobre el PVPC dirigido a hogares en situación de vulnerabilidad. Sus rasgos estructurales, que sí son estables, son estos: solo se puede disfrutar teniendo contratado el PVPC con una comercializadora de referencia, se aplica hasta un límite de consumo anual bonificado que depende de la situación familiar, exige acreditar requisitos de renta o de circunstancias personales, y tiene fecha de caducidad, de modo que hay que renovarlo. Los umbrales y el porcentaje de descuento se han modificado varias veces por normas sucesivas, así que comprueba siempre los valores vigentes en la sede electrónica del organismo competente o a través de tu comercializadora de referencia antes de decidir nada.
Junto al bono social existe una protección adicional para determinadas situaciones acreditadas por servicios sociales, con restricciones al corte de suministro. Si estás en riesgo de impago, ese es el trámite que hay que hacer antes de que llegue el aviso, no después. Tenemos la explicación paso a paso en la guía del bono social eléctrico y cómo solicitarlo.
Una advertencia sobre el Plan MOVES III
Circula por muchas webs del sector, y por algún argumentario comercial, la idea de que el Plan MOVES III ayuda a pagar la factura eléctrica, la aerotermia, las bombas de calor o las baterías domésticas. Es falso. El MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: financia la adquisición de vehículos eléctricos y la instalación de infraestructura de recarga. No subvenciona tarifas eléctricas ni equipos de climatización. Las ayudas a rehabilitación energética o a autoconsumo son programas distintos, gestionados normalmente por las comunidades autónomas, con convocatorias, plazos y presupuesto propios que se agotan. La regla que aplicamos aquí: describir las vías de ayuda en cualitativo, sin prometer importes ni porcentajes, y recordarte que nunca inicies una instalación antes de haber presentado la solicitud, porque muchas convocatorias excluyen los gastos anteriores.
Energía verde y garantías de origen: qué compras exactamente
Muchas ofertas se presentan como «100 % renovable». Conviene entender el mecanismo para no pagar de más por una etiqueta ni desdeñarla por escepticismo. La electricidad que llega a tu enchufe es física indistinguible: viene de la red, que mezcla todas las fuentes que están produciendo en ese instante. Lo que se compra con una tarifa verde son garantías de origen, certificados que acreditan que se ha generado e inyectado en el sistema una cantidad de energía renovable equivalente a la que tú consumes. En España ese sistema de certificación lo gestiona la CNMC, y las comercializadoras deben redimir esos certificados para poder anunciar el origen renovable de su suministro.
De ahí se deducen dos cosas prácticas. La primera: una tarifa con garantías de origen no tiene por qué ser más cara, porque el coste de los certificados es reducido en comparación con el resto de la factura; si te la ofrecen con un sobreprecio notable, pregunta por qué. La segunda: la etiqueta no mejora tu factura ni tu consumo, así que no debería ser el criterio que decida entre dos ofertas con precios muy distintos. Si te importa el origen de la energía, hay vías con más impacto: el autoconsumo, participar en una comunidad energética o, sencillamente, consumir menos.
Un matiz sobre las cooperativas y comercializadoras pequeñas: suelen ofrecer trazabilidad más detallada y trato más cercano, y a veces precios competitivos, pero conviene comprobar su solvencia y su servicio de atención antes de firmar, igual que con cualquier otra. La lista de comercializadoras dadas de alta es pública y consultable en la CNMC.
El método en ocho pasos y los errores que más caros salen
Recapitulando todo lo anterior en un procedimiento que puedes ejecutar en una tarde:
- Reúne doce meses de facturas. Si no las tienes, están en el área de cliente de tu comercializadora.
- Extrae los ocho datos de la sección anterior y monta una hoja de cálculo con una fila por factura.
- Calcula tu precio medio real dividiendo el importe total anual entre los kWh anuales. Guarda ese número.
- Descarga tu curva horaria y calcula el reparto porcentual entre punta, llano y valle.
- Revisa la potencia antes que la tarifa. Si te sobra, tramita la reducción: ese ahorro es inmediato y no caduca.
- Decide la rama: PVPC si toleras variabilidad y puedes mover consumo, precio fijo si necesitas previsibilidad, indexada si quieres seguir al mercado con un margen conocido.
- Acota con el comparador de la CNMC introduciendo tu consumo por periodos, y quédate con tres o cuatro candidatas.
- Lee las condiciones particulares completas de la finalista: permanencia, vigencia del precio, caducidad de descuentos, servicios añadidos y qué ocurre al renovar. Después contrata.
Los ocho errores que vemos una y otra vez
Comparar con una factura de un solo mes. Ya lo hemos dicho, y es el más caro de todos.
Mirar solo el término de energía. La parte fija puede pesar más de lo que crees, sobre todo si consumes poco.
Confundir el precio promocional con el precio del contrato. Los descuentos de bienvenida se acaban y la tarifa general sigue ahí.
Cambiar de compañía y no ajustar la potencia. Es cambiar de sitio el problema pequeño y dejar intacto el grande.
Firmar por teléfono sin ver las condiciones por escrito. Un comercial no es un contrato; el contrato es el documento.
Elegir tarifa con tramos horarios sin poder desplazar consumo. Si tu vida no cambia, un diferencial horario agresivo puede jugar en tu contra.
Aceptar servicios de mantenimiento por inercia. Suman todos los meses y rara vez se usan.
Dar por hecho que la compañía más conocida es la más cara, o la más barata. Ni una cosa ni la otra: depende del producto concreto y de tu perfil, y por eso hay que calcularlo.
Si de todo el artículo solo te llevas una acción, que sea esta: revisa la potencia contratada. Es la única decisión que reduce la factura todos los días del año sin depender de que ninguna oferta siga en pie.
Cómo cambiar de comercializadora sin sustos
El cambio de comercializadora está estandarizado y es más aburrido de lo que la gente teme, que es exactamente lo que se espera de un trámite bien diseñado.
Qué ocurre y qué no ocurre
El trámite lo inicia la comercializadora nueva con tu CUPS y tu autorización. No hay corte de suministro en ningún momento, no hay obra, no hay visita técnica y no hay que avisar a la compañía anterior: se encarga el sistema. Tu distribuidora no cambia, porque no se elige: es la que tiene asignada la zona, y sigue siendo la responsable de la red, del contador y de las averías. El cambio no es gratuito solo de palabra: el propio cambio no se puede facturar al consumidor.
Cuándo se hace efectivo
Lo habitual es que el nuevo contrato entre en vigor coincidiendo con el siguiente ciclo de lectura del contador, de modo que suele haber una última factura de la compañía saliente. Comprueba que esa factura de cierre esté bien y que no incluya cargos por servicios que ya no prestaba.
Qué guardar
Guarda el contrato firmado, las condiciones particulares en el momento del alta, la confirmación del cambio y las tres primeras facturas. Si algo no cuadra, ese material es el que sostiene una reclamación, primero ante la comercializadora, después ante la oficina de consumo de tu comunidad autónoma y, en su caso, ante la CNMC. Tienes el paso a paso en la guía de cómo cambiar de compañía eléctrica paso a paso.
Un apunte sobre el autoconsumo
Si tienes o planeas instalar placas solares, la elección de tarifa se complica un grado más, porque entra en juego cómo te compensa la comercializadora los excedentes que viertes a la red. La compensación simplificada tiene un marco normativo propio y cada compañía aplica sus condiciones dentro de él, con la particularidad de que el saldo a compensar no puede superar el coste de la energía consumida en el periodo. Ahí, comparar el €/kWh de compra sin mirar el trato de los excedentes es incompleto: lo relevante es el resultado neto anual.
Preguntas frecuentes sobre cómo elegir la mejor tarifa de luz en España en 2026
¿Qué datos necesito para comparar tarifas de luz?
Necesitas cinco datos de tu propia factura: la potencia contratada en punta y en valle (kW), los kWh consumidos en cada uno de los tres periodos del peaje 2.0TD, los días del periodo facturado, el importe total con impuestos y el nombre de tu tarifa actual. Con eso puedes calcular tu precio medio real dividiendo el importe total entre los kWh y comparar cualquier oferta contra ese número.
¿Es mejor el PVPC o una tarifa del mercado libre en 2026?
Depende de tu tolerancia al riesgo y de si puedes mover consumo a las horas baratas. El PVPC es un precio regulado que varía cada hora y no tiene permanencia ni cuotas ocultas, pero su importe cambia mes a mes. Una tarifa fija del mercado libre te da un precio estable durante el contrato a cambio de pagar una prima por esa estabilidad. Ninguna de las dos es mejor en abstracto: hay que compararlas con tu curva de consumo real.
¿Qué son los periodos punta, llano y valle del peaje 2.0TD?
Son los tres tramos horarios en los que se divide el peaje de acceso 2.0TD, el que se aplica a los suministros de baja tensión con potencia contratada de hasta 15 kW. En días laborables, punta va de 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 22:00; llano de 8:00 a 10:00, de 14:00 a 18:00 y de 22:00 a 24:00; y valle de 0:00 a 8:00. Sábados, domingos y festivos de ámbito nacional son valle las 24 horas.
¿Dónde puedo comparar tarifas de luz sin publicidad?
En el comparador de ofertas de energía de la CNMC, el organismo regulador, disponible en comparador.cnmc.gob.es. Las comercializadoras están obligadas a comunicarle sus ofertas de precio fijo para consumidores domésticos, no cobra comisión por captación y permite introducir tu consumo real por periodos.
¿Por qué mi factura sube si no he cambiado de tarifa?
Las causas habituales son cuatro: el precio de la energía ha variado si tu tarifa es indexada o estás en PVPC; los peajes y cargos regulados se han actualizado; el periodo facturado tiene más días o incluye una regularización de lecturas estimadas; o se ha terminado un descuento promocional de bienvenida. Compara siempre facturas del mismo número de días y mira el desglose por conceptos, no el total.
¿Cuánta potencia debo contratar en casa?
La mínima con la que no te salte el interruptor de control de potencia en el momento de mayor demanda simultánea. Revisa en tu contador digital si has llegado a la potencia contratada y con qué margen. Bajarla reduce la parte fija de la factura todos los meses del año, incluso si no consumes, y en el peaje 2.0TD puedes contratar una potencia distinta para el tramo punta y otra para el valle.
¿Las tarifas con energía verde son más caras?
No tienen por qué. Una tarifa con garantías de origen renovables certifica documentalmente que se ha inyectado en el sistema una cantidad de energía renovable equivalente a la que consumes, mediante los certificados que gestiona la CNMC. Es un mecanismo de certificación, no un suministro físico separado, y su coste para la comercializadora es reducido, así que el precio final depende sobre todo del resto de condiciones del contrato.
¿Puedo salir de mi tarifa antes de tiempo?
Si el contrato tiene cláusula de permanencia, salir antes puede conllevar una penalización proporcional al tiempo pendiente. Revisa las condiciones particulares antes de firmar. El PVPC no admite permanencia. Además, si la comercializadora modifica las condiciones del contrato, debe comunicártelo con antelación y tienes derecho a resolver sin penalización.
¿Qué es el bono social eléctrico y quién puede pedirlo?
Es un descuento regulado sobre el PVPC dirigido a consumidores considerados vulnerables por renta, familia numerosa o determinadas situaciones de pensión. Solo se puede disfrutar teniendo contratado el PVPC con una comercializadora de referencia, tiene límites de consumo bonificado y caduca, por lo que hay que renovarlo. Consulta los requisitos y el porcentaje vigentes en la sede electrónica correspondiente antes de solicitarlo.
¿Cambiar de comercializadora deja mi casa sin luz?
No. El cambio es gratuito, no requiere ninguna obra ni visita, no interrumpe el suministro y no cambia tu distribuidora, que sigue siendo la misma de tu zona y la que atiende las averías. El trámite lo inicia la comercializadora nueva y suele hacerse efectivo con el siguiente ciclo de lectura.
¿Merece la pena una tarifa plana de luz?
Solo si entiendes cómo se regulariza. Muchas cuotas fijas incluyen un límite de consumo y liquidan la diferencia al cabo de un año, de modo que el importe mensual es estable pero no necesariamente el gasto anual. Comprueba qué pasa si consumes por encima del límite, si te devuelven el exceso pagado cuando consumes menos y cuánto dura el compromiso.
¿El Plan MOVES III sirve para pagar mi tarifa de luz?
No. El Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica: financia la compra de vehículos eléctricos y la instalación de puntos de recarga. No subvenciona tarifas eléctricas, ni bombas de calor o aerotermia, ni baterías domésticas. Si un comercial te lo menciona para justificar un precio, es motivo suficiente para desconfiar del resto de la oferta.
Cómo hemos hecho esta guía. El contenido se apoya en normativa publicada (regulación del PVPC y del peaje de acceso 2.0TD, derecho de consumo aplicable a la contratación a distancia y régimen del bono social), en la documentación y el comparador de ofertas de la CNMC y en los datos de consumo horario que las distribuidoras ponen a disposición de cada titular. No hemos realizado ensayos, no disponemos de reseñas de usuarios ni de valoraciones propias, y por eso no encontrarás notas ni rankings de compañías. Tampoco publicamos precios en €/kWh de comercializadoras concretas porque cambian con frecuencia y una tabla desactualizada hace más daño que la ausencia de tabla. Verifica siempre las condiciones y los importes vigentes en la fuente oficial antes de contratar.