El precio de la luz en España: cómo se forma y qué pagas de verdad
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por kWh (PVPC)
Widget de precio en tiempo real: próximamente
Esta guía es explicativa y atemporal: no muestra el precio de hoy. El dato horario oficial del PVPC lo publica ESIOS, de Red Eléctrica, y en la web tienes las páginas de horas más baratas de hoy y precio de la luz mañana.
Respuesta rápida: el precio de la luz que pagas no es un número único. Es la suma de cuatro bloques: la energía (que sale del mercado mayorista y varía cada hora), los peajes de transporte y distribución y los cargos del sistema (regulados por el Gobierno y la CNMC), los impuestos (impuesto especial sobre la electricidad e IVA) y los conceptos fijos como el alquiler del contador. Si estás en PVPC, la parte de energía cambia hora a hora; si estás en el mercado libre, la fija tu contrato. Por eso dos vecinos con el mismo consumo pueden pagar facturas distintas.
El precio de la electricidad en España se decide en varias capas y solo una de ellas se mueve de verdad a corto plazo. Esta guía es la página madre del tema: aquí te explicamos el mecanismo completo, de la subasta mayorista a la última línea de tu factura, para que entiendas por qué sube o baja y qué parte puedes controlar tú. Si lo que buscas es el dato concreto de una jornada, consúltalo en las páginas de precio horario; aquí vas a encontrar el porqué, no la cifra del día.
Qué significa que el kWh tenga un precio distinto cada hora
En la tarifa regulada PVPC (Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor) el coste de la energía se asigna hora a hora. La referencia de partida es el resultado de la casación diaria del mercado mayorista que gestiona OMIE, al que después se suman los peajes de acceso, los cargos del sistema y los impuestos aplicables. El resultado es lo que acaba multiplicando a tus kilovatios-hora.
Para saber qué estás pagando en una hora concreta necesitas dos datos: la hora y el precio asignado a esa franja. Los valores del día siguiente se conocen la tarde previa: el mercado diario casa a mediodía y el detalle horario del PVPC queda publicado en ESIOS, el sistema de información de Red Eléctrica, a última hora de la tarde. Ese es el origen del dato que replican las apps y las webs de precio horario, incluida la nuestra.
Conviene tener claro un matiz que confunde a mucha gente: el precio horario del PVPC no es el precio del pool a secas. El pool es solo el componente de energía. Cuando alguien dice que «la luz está a 60 €/MWh» está hablando del mercado mayorista, no de lo que le van a cobrar; al llegar a la factura ese número se convierte en €/kWh, se le añaden peajes, cargos e impuestos y termina siendo bastante más alto. Comparar el titular del pool con el precio de tu tarifa es comparar el precio del trigo con el de la barra de pan.
Y otro matiz igual de importante: el PVPC ya no depende únicamente de la subasta diaria. Desde 2024 su cálculo incorpora, de forma progresiva, referencias de mercados a plazo además del mercado diario, con el objetivo de suavizar los picos. Eso significa que en una jornada de precios mayoristas disparatados el PVPC amortigua parte del golpe, y que en una jornada regalada tampoco baja tanto como el pool. La lógica horaria se mantiene, pero la amplitud de los saltos es menor que en los años de la crisis energética.
Cómo funciona el mercado mayorista (pool)
El mercado mayorista de electricidad español, conocido como «pool», es una subasta marginalista. El precio de toda la electricidad de una hora determinada lo marca la última central que hace falta para cubrir la demanda de esa hora. Funciona así:
- Los generadores presentan ofertas: cada central (nuclear, eólica, solar, hidráulica, ciclo combinado de gas) comunica a qué precio está dispuesta a vender cada MWh que puede producir. Las tecnologías con coste variable casi nulo ofertan muy bajo porque su interés es entrar sí o sí.
- Se ordenan de más barato a más caro: las ofertas se apilan de menor a mayor precio y forman la curva de oferta. Renovables y nuclear ocupan la parte baja; la hidráulica y el gas, la parte alta.
- Se cruza con la demanda: se estima cuánta electricidad se necesita en esa hora concreta y se traza la curva de demanda, que es bastante rígida porque nadie deja de encender la nevera por el precio.
- El punto de cruce fija el precio: donde se encuentran ambas curvas se determina el precio marginal. Todas las centrales casadas cobran ese mismo precio, aunque hubieran ofertado más barato.
A la casación del mercado diario le siguen los mercados intradiarios, que permiten corregir desvíos cuando la previsión de viento o de demanda falla, y los servicios de ajuste del sistema, que Red Eléctrica activa para mantener el equilibrio instantáneo entre generación y consumo. Esos ajustes tienen coste y también acaban repercutidos, aunque en una línea distinta y con mucho menos protagonismo mediático que el pool.
El sistema marginalista suele criticarse por «pagar a todos al precio del gas», pero es el mecanismo estándar en toda Europa y tiene una lógica: retribuir a la tecnología más cara que hace falta garantiza que esa central esté ahí el día que no sopla el viento. La discusión pública no es si el sistema es marginalista, sino cómo se reparten las rentas que genera y qué papel juegan los contratos a largo plazo para desacoplar la factura del vaivén diario.
Importante
El sistema marginalista implica que cuando las renovables producen mucha electricidad (día soleado y ventoso), desplazan a las centrales de gas, y el precio baja para todos. Pero cuando las renovables no producen lo suficiente, las centrales de gas marcan el precio, que suele ser mucho más alto.
Qué componentes forman el precio final
Lo que ves en tu factura no es solo el coste de la energía. Se suman varios bloques, y solo uno de ellos lo negocia tu comercializadora:
| Concepto | Descripción | Tipo |
|---|---|---|
| Energía | Coste de producción. En PVPC se asigna hora a hora tomando como referencia el mercado mayorista; en mercado libre lo fija tu contrato. | Variable |
| Peajes de transporte y distribución | Uso de la red de alta tensión y de la red de distribución que llega a tu calle. Los aprueba la CNMC y son iguales para todos. | Regulado |
| Cargos del sistema | Costes de política energética: retribución específica a renovables, extracoste de los territorios no peninsulares y déficit de tarifa. Los fija el Gobierno. | Regulado |
| Impuesto especial sobre la electricidad | Se aplica sobre la suma de energía y potencia. Su tipo general es del 5,11 %, aunque entre 2021 y 2024 estuvo rebajado de forma temporal por sucesivos reales decretos-ley. Comprueba el porcentaje en tu propia factura. | Impuesto |
| Alquiler del contador | Precio regulado por el equipo de medida si no es de tu propiedad. Es una cantidad fija mensual, pequeña pero permanente. | Regulado |
| IVA | Se aplica al final, sobre todo lo anterior. Tipo general del 21 %, con reducciones temporales aplicadas durante la crisis energética. En Canarias se aplica IGIC y en Ceuta y Melilla, IPSI. | Impuesto |
Ese reparto explica por qué una bajada espectacular del mercado mayorista no se traduce en una bajada equivalente de tu factura. Peajes, cargos y conceptos fijos no se mueven cuando el pool se desploma, y el IVA se calcula sobre el total. Cuando leas un titular del tipo «la luz se abarata un 40 %», casi siempre se refiere solo al componente de energía del mercado diario.
Hay una consecuencia práctica: cuanto menor sea tu consumo, mayor es el peso porcentual de la parte fija. Un hogar con consumo bajo puede tener una factura en la que el término de potencia, el alquiler del contador y los impuestos pesen más que la propia energía. Ahí el margen de mejora no está en cambiar de tarifa, sino en revisar la potencia contratada.
La pregunta útil no es «¿a cuánto está la luz?», sino «¿cuántos kWh consumo, en qué horas y con qué potencia contratada?». Las dos primeras cifras las controlas tú; la tercera se corrige una sola vez y te acompaña años.
PVPC o mercado libre: a quién le conviene cada uno
En España conviven dos formas de comprar electricidad en casa. La regulada, el PVPC, solo la ofrecen las comercializadoras de referencia designadas por el Estado, tiene un precio calculado por fórmula pública y no admite permanencias ni servicios añadidos. La libre la ofrecen decenas de comercializadoras que compran la energía por su cuenta y te la venden con la estructura de precios que decidan: fija anual, indexada al mercado, por tramos horarios o con packs de horas.
Cuándo tiene sentido el PVPC
El PVPC encaja bien si puedes desplazar consumo a las horas baratas y toleras que la factura oscile de un mes a otro. Es transparente: la fórmula es pública, no hay margen comercial opaco y no pagas por servicios que no has pedido. También es la puerta de entrada obligatoria al bono social eléctrico, que solo se puede aplicar sobre el PVPC. A cambio, un invierno tenso con gas caro se nota en la factura sin colchón.
Cuándo tiene sentido el mercado libre
Una tarifa fija de mercado libre es un seguro: pagas una prima implícita a cambio de saber lo que te van a cobrar. Si tu economía doméstica no soporta sorpresas, si tienes un consumo grande e inflexible o si no vas a mirar el precio nunca, la previsibilidad vale dinero. El riesgo está en el detalle: permanencias, descuentos que caducan al año, mantenimientos y seguros añadidos, y la cláusula de revisión que sube el precio al renovar.
No hay una respuesta universal, y desconfía de quien te la dé sin mirar tu consumo. La comparación honesta se hace con tus propios kWh: coge un año completo de facturas, mira cuántos kilovatios-hora gastas en cada periodo horario y aplica los precios de cada oferta a esos números. Cualquier otra cosa es marketing.
La tarifa 2.0 TD y sus tres periodos
Casi todas las viviendas están en el peaje 2.0 TD, que es el que aplica a suministros de baja tensión con potencia contratada de hasta 15 kW. Su rasgo distintivo es que divide el día en tres periodos con precios de peaje distintos, tanto para la energía como para la potencia. Estos son los tramos vigentes, y merece la pena memorizarlos porque circula mucha información equivocada:
| Periodo | Horario en días laborables | Qué significa para ti |
|---|---|---|
| Punta | De 10:00 a 14:00 y de 18:00 a 22:00 | El tramo con los peajes más caros. Evita concentrar aquí los electrodomésticos de alto consumo. |
| Llano | De 08:00 a 10:00, de 14:00 a 18:00 y de 22:00 a 00:00 | Coste intermedio. Es el tramo natural para la comida y para arrancar la lavadora a las 22:00. |
| Valle | De 00:00 a 08:00, más sábados, domingos y festivos nacionales completos | El tramo más barato en peajes. Aquí encaja el lavavajillas programado, la carga del coche eléctrico y el termo. |
Fíjate en el detalle del fin de semana: sábados, domingos y festivos de ámbito nacional son valle las veinticuatro horas. Es la palanca doméstica más sencilla que existe, porque no exige comprar nada ni cambiar de compañía; basta con mover la colada y el lavavajillas al sábado.
Dos advertencias. La primera: estos periodos son de los peajes, no del precio total. En PVPC el componente de energía sigue variando hora a hora dentro de cada tramo, así que una hora punta con mucho sol y mucho viento puede salir más barata que una hora llano de una tarde sin renovables. La segunda: los horarios se refieren a la hora oficial peninsular. En Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla los tramos se ajustan a la hora local de cada territorio.
El término de potencia: la parte fija que casi nadie revisa
Tu factura tiene dos motores. El término de energía depende de lo que consumes; el término de potencia depende de lo que puedes consumir a la vez, y lo pagas aunque estés de vacaciones un mes entero. En la 2.0 TD la potencia también se factura por tramos, pero solo dos: uno para punta y llano juntos, y otro mucho más barato para valle. Por eso puedes contratar dos valores distintos, algo que mucha gente ignora.
Cómo dimensionar tu potencia sin quedarte corto
El método razonable es empírico, no teórico. Entra en la web de tu distribuidora con el CUPS de la factura y consulta tu curva de carga: el contador inteligente registra tu consumo cuarto a cuarto y ese histórico es gratuito. Mira el máximo real que has alcanzado en el último año. Si tienes contratados 5,75 kW y tu pico anual no ha pasado de 3,1 kW, estás pagando de más todos los meses por una capacidad que no usas.
Para hacerlo a ojo, suma la potencia de lo que de verdad puede coincidir: vitrocerámica y horno funcionando a la vez son los dos grandes; a eso añade lavadora o lavavajillas en caliente, el microondas y la iluminación con la nevera de fondo. Si el resultado te sale por debajo del escalón que tienes contratado, tienes margen. Si al bajar te salta el ICP alguna vez, tampoco es un drama: se rearma y se sube otra vez.
Ojo con este error frecuente
Cambiar de comercializadora es gratuito y puedes hacerlo las veces que quieras: no existe ningún límite de un cambio al año. Lo que sí está limitado es la modificación de la potencia contratada, que solo se puede hacer sin coste una vez cada doce meses; si la cambias antes, la distribuidora puede repercutirte los derechos de acceso y de enganche. Si vas a ajustarla, hazlo con la cifra bien pensada.
Qué mueve el precio de la luz en el día a día
Si entiendes estas cinco variables, dejas de necesitar que nadie te explique por qué hoy la luz está cara.
El precio del gas natural
Los ciclos combinados son con frecuencia la tecnología que cierra la casación, así que el gas europeo marca el techo del precio en muchas horas. Cuando el gas se encarece, el pool sube aunque en España no haya cambiado nada. A eso se suman los derechos de emisión de CO₂, que forman parte del coste variable de las centrales fósiles y trasladan su cotización al precio final.
La producción renovable
Un día ventoso y soleado empuja hacia abajo toda la curva de oferta y desplaza al gas fuera de la casación. Ahí es cuando aparecen las horas centrales regaladas y, en episodios de exceso de solar con demanda baja, incluso precios nulos o negativos en el mercado mayorista. La lluvia hace lo propio a través de la hidráulica: un año húmedo abarata la electricidad durante meses.
La demanda y la temperatura
La demanda eléctrica sigue el termómetro. Una ola de frío en enero dispara la calefacción eléctrica y una ola de calor en julio hace lo mismo con el aire acondicionado, y en ambos casos hay que encender centrales caras para cubrir el pico. La curva diaria también es muy reconocible: valle nocturno, escalón de mañana, hundimiento al mediodía por la fotovoltaica y pico de tarde-noche cuando el sol se va y la gente vuelve a casa.
Las interconexiones
La península ibérica está débilmente conectada con el resto de Europa, lo que nos convierte casi en una isla eléctrica. Esa limitación tiene dos caras: nos aísla parcialmente de los picos centroeuropeos, pero también impide exportar el excedente renovable cuando nos sobra, lo que agrava los vertidos y hunde el precio en horas concretas. Cada ampliación de interconexión con Francia cambia esta ecuación.
La regulación
Los impuestos, la fórmula de cálculo del PVPC, los peajes que aprueba la CNMC y los cargos que fija el Gobierno se revisan periódicamente. Un cambio normativo puede mover tu factura más que una semana entera de mercado agitado, y no lo verás en ningún gráfico del pool.
Estacionalidad: cómo se comporta el precio a lo largo del año
Los patrones estacionales se repiten con bastante fiabilidad, aunque cada año tenga su excepción. El invierno concentra la demanda de calefacción y las horas de sol son pocas, así que suele ser la estación más tensa, sobre todo si además el gas está caro. La primavera es la temporada dulce: mucha producción eólica y solar, deshielo en los embalses y demanda baja porque no hace ni frío ni calor; es cuando se ven las jornadas más baratas del año.
El verano trae un patrón distinto: la fotovoltaica hunde el precio en las horas centrales, pero la refrigeración dispara la demanda de tarde y noche justo cuando el sol cae, así que el pico vespertino se vuelve caro. El otoño depende casi por completo de si llueve y de con cuánto gas ha llegado Europa al invierno. La lectura práctica: en primavera y en las horas centrales de verano tienes las mejores ventanas para consumir; en las tardes de invierno y verano, las peores.
Cómo ha evolucionado el precio en los últimos años
El mercado eléctrico español vivió una volatilidad sin precedentes durante la crisis energética de 2021 y 2022, con episodios en los que el mercado mayorista superó holgadamente los 300 €/MWh, algo impensable en la década anterior. El detonante no fue eléctrico sino gasista: el encarecimiento del gas natural en Europa se trasladó al pool a través de los ciclos combinados. Después llegaron las medidas excepcionales, entre ellas el llamado tope al gas, y la situación fue normalizándose.
Desde entonces han pesado dos fuerzas de sentido contrario. Por un lado, la entrada masiva de fotovoltaica y eólica ha rebajado los precios medios y ha creado horas centrales muy baratas. Por otro, la retirada progresiva de las rebajas fiscales temporales ha subido la parte impositiva de la factura. El resultado es una factura menos extrema que en 2022 pero con una estructura distinta: más peso de lo regulado y de lo fiscal, y un componente de energía con oscilaciones intradiarias más marcadas.
No te damos aquí un precio medio del año en curso a propósito. Cualquier cifra de este tipo caduca en semanas y la que necesitas es la de hoy, no la de un artículo. Para eso están las series oficiales de ESIOS y los datos de mercado de OMIE.
¿Te afecta el precio del pool?
Depende de tu contrato. Te afecta de forma directa e inmediata si tienes PVPC o una tarifa indexada de mercado libre. Si tienes precio fijo, pagas lo mismo cada hora al margen de lo que haga el mercado, pero el pool no deja de importarte: los movimientos del mayorista determinan las ofertas que verás cuando toque renovar, y una tarifa fija firmada en un pico de mercado se convierte en una losa durante doce meses.
Una parte relevante de los hogares españoles sigue acogida al PVPC, aunque el reparto entre mercado regulado y libre cambia cada año y lo publica la CNMC en sus informes de supervisión. Si no sabes en cuál estás, míralo en tu factura: si aparece la expresión «Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor» o el nombre de una comercializadora de referencia, estás en el regulado.
Cómo leer tu factura de la luz línea a línea
La factura eléctrica española tiene fama de indescifrable, pero se lee siempre en el mismo orden. Sigue estos puntos con la tuya delante:
- Datos del contrato: arriba encontrarás el CUPS (el código único de tu punto de suministro, empieza por ES y es lo que te piden para cualquier cambio), el peaje contratado (2.0 TD en casi todas las viviendas), las potencias contratadas en punta y en valle, la fecha de fin de contrato y el nombre de la distribuidora, que no eliges tú porque depende de la zona.
- Término de potencia: se calcula multiplicando cada potencia contratada por su precio y por los días facturados. Si el periodo tiene 31 días y a ti te facturan 34, algo no cuadra y puedes reclamarlo.
- Término de energía: los kWh consumidos en cada periodo por su precio. Comprueba si las lecturas son reales o estimadas; la factura lo indica y una estimada seguida de una regularización explica muchos sustos.
- Descuentos y servicios adicionales: aquí aparecen los descuentos promocionales con su fecha de caducidad y los servicios de mantenimiento o seguros que se contrataron por teléfono. No son electricidad y se pueden dar de baja.
- Impuesto especial sobre la electricidad: se aplica sobre la suma de potencia y energía, antes del IVA.
- Alquiler de equipos de medida: una cantidad fija por día, salvo que el contador sea de tu propiedad.
- IVA o su equivalente autonómico: se calcula sobre todo lo anterior y cierra el total.
Un truco de lectura rápida: divide el importe total de la factura entre los kWh consumidos. Ese cociente es tu precio real todo incluido y es lo único que permite comparar dos facturas de forma honesta. Verás que casi siempre está muy por encima del precio que anunciaba la oferta que contrataste, porque aquella hablaba solo de energía.
Cómo comparar ofertas sin que te la den con queso
No vamos a publicar aquí una tabla con los precios de Endesa, Iberdrola o cualquier otra comercializadora: cambian continuamente, dependen de la zona y de la campaña, y una tabla desactualizada es peor que ninguna tabla. El comparador que debes usar es el comparador oficial de ofertas de energía de la CNMC, que es público, gratuito, no cobra comisión de nadie y obliga a las comercializadoras a volcar sus ofertas.
Cuando compares, mira estos siete puntos y en este orden:
- Precio del término de energía por periodo, en €/kWh, y precio del término de potencia en €/kW y año. Los dos, no solo el primero.
- Duración del precio y condiciones de revisión. Un precio fijo «durante 12 meses» pasa después a la tarifa estándar, que suele ser más cara.
- Permanencia y penalización por baja anticipada, en euros.
- Servicios añadidos. Mantenimientos, seguros de avería y asistencias que se cuelan en la cuota mensual.
- Cuotas fijas mensuales independientes del consumo, cada vez más habituales en las tarifas planas.
- Facturación: si es por consumo real o por cuota estimada con regularización anual. La segunda te presta dinero a ti o tú a ellos, y no siempre está claro en qué sentido.
- Atención y reclamaciones: canal de incidencias, plazos de respuesta y si existe un teléfono gratuito.
Y una regla que ahorra disgustos: la comercializadora te vende la energía, pero quien mantiene la red y atiende las averías es la distribuidora de tu zona, que no cambia aunque tú cambies de compañía. Si te prometen «mejor servicio técnico» por cambiarte, te están vendiendo algo que no depende de ellos.
Cambiar de comercializadora no cuesta dinero, no requiere obra, no interrumpe el suministro y no cambia el contador. Lo único que cambia es quién te emite la factura y a qué precio te vende los kilovatios-hora.
Bono social eléctrico: quién puede pedirlo
El bono social es un descuento regulado sobre la factura eléctrica, financiado por el sector y gestionado a través de las comercializadoras de referencia. Solo se aplica sobre el PVPC: si estás en el mercado libre, primero tendrás que pasarte al regulado. Está dirigido a consumidores vulnerables, vulnerables severos y en riesgo de exclusión social, con porcentajes de descuento distintos y un límite anual de energía bonificada según el tipo de hogar.
Los criterios de acceso combinan renta de la unidad familiar (con umbrales referenciados al IPREM y multiplicadores por hijos o familia monoparental) con situaciones específicas: familia numerosa, pensiones mínimas, discapacidad reconocida, violencia de género o víctimas de terrorismo. Se solicita a la comercializadora de referencia aportando la documentación acreditativa, tiene una vigencia limitada y hay que renovarlo antes de que caduque, cosa que se olvida con muchísima frecuencia.
Los umbrales y porcentajes se han modificado varias veces en los últimos años mediante reales decretos-ley, así que no te fíes de cifras leídas en ningún blog, incluido este. Consulta las condiciones vigentes en la sede electrónica del Ministerio para la Transición Ecológica o pregunta directamente a tu comercializadora de referencia antes de descartarte. Si tu situación económica es delicada, merece la pena comprobarlo aunque creas que no encajas.
Autoconsumo y compensación de excedentes
El autoconsumo es la única forma real de desacoplarte del precio horario, porque los kilovatios-hora que produces y consumes en el momento no los compras a nadie. Cuando produces más de lo que gastas, el excedente se vierte a la red y, si tienes contratada la modalidad de autoconsumo con compensación simplificada, tu comercializadora te descuenta en la factura del mes el valor de esa energía vertida. Es un descuento, no un cobro: puede llegar a dejar el término de energía a cero, pero no genera un saldo a tu favor ni paga los peajes, los cargos ni el término de potencia.
El precio al que se te compensa el excedente depende de tu contrato y no es el mismo que el precio al que compras. En los últimos años ha tendido a la baja en muchas ofertas, lo que cambia por completo el cálculo de rentabilidad: una instalación bien dimensionada para autoconsumir en el momento rinde mucho mejor que una sobredimensionada para verter. Antes de contratar, pide por escrito el precio de compensación y las condiciones de revisión. Si te interesa el tema, tenemos una sección específica de energía solar y otra sobre tarifas de luz con placas solares.
Sobre ayudas públicas, la prudencia es obligada: las convocatorias de autoconsumo dependen de cada comunidad autónoma, abren y cierran, se agotan por presupuesto y cambian de requisitos. No te vamos a dar importes ni nombres de convocatoria que puedan estar caducados. Comprueba la convocatoria vigente en tu comunidad antes de firmar nada y, como norma general, no inicies la instalación antes de presentar la solicitud, porque muchas bases excluyen las obras ya empezadas. Ten en cuenta también que el Plan MOVES III es un programa de movilidad eléctrica —vehículos y puntos de recarga— y no financia bombas de calor, aerotermia ni instalaciones fotovoltaicas.
Hábitos que sí mueven la aguja
Conocer el precio solo sirve si cambias algo. Estos son los movimientos con efecto medible, ordenados de mayor a menor impacto para un hogar medio:
- Ajustar la potencia contratada. Es el único ahorro que se cobra los doce meses del año sin que tengas que hacer nada más. Revisa tu curva de carga antes.
- Mover los electrodomésticos programables al valle o al fin de semana. Lavadora, lavavajillas y secadora son los candidatos evidentes, y todos traen temporizador.
- Programar el termo eléctrico para que caliente de madrugada y no a media tarde. Un termo es una batería térmica: guarda el calor durante horas.
- Vigilar la climatización. Es el mayor consumo de la casa en los extremos del año. Cada grado de más en invierno o de menos en verano se paga.
- Cargar el coche eléctrico de noche si lo tienes. Es un consumo grande y totalmente desplazable, y da acceso a tarifas específicas.
- Eliminar el consumo fantasma de regletas, decodificadores y equipos en espera. Poco a poco, pero constante todo el año.
- Revisar el contrato una vez al año. Los descuentos caducan solos y nadie te avisa con entusiasmo.
Cómo calcular tu ahorro real (y por qué no te damos un porcentaje)
Aquí no vas a leer «ahorra un 30 %». Ese número no existe con carácter general porque depende de cuánto consumes, en qué horas y de qué contrato partes. Lo que sí podemos darte es el método para calcularlo con tus datos:
- Descarga tu curva de consumo horario del último año desde la web de tu distribuidora. Es gratis y solo necesitas el CUPS y el DNI del titular.
- Agrupa tus kWh por periodo horario: cuántos en punta, cuántos en llano y cuántos en valle. Una hoja de cálculo basta.
- Aplica a esos kWh los precios de la oferta que estés valorando, sin olvidar el término de potencia multiplicado por los días del año.
- Simula el escenario de cambio: repite el cálculo moviendo, por ejemplo, la lavadora y el lavavajillas de punta a valle, y compara los dos totales.
- Suma impuestos al final y compara importes anuales completos, nunca meses sueltos, porque la estacionalidad distorsiona cualquier comparación corta.
Esta guía es informativa y no constituye asesoramiento contractual ni financiero. Antes de cambiar de tarifa, contrasta las condiciones concretas con la comercializadora y con el comparador de la CNMC, y pide siempre las condiciones por escrito.
Cinco mitos sobre el precio de la luz
«Cambiar de compañía deja la casa sin luz un día.» Falso. El cambio es administrativo y el suministro no se interrumpe en ningún momento. Tampoco viene nadie a casa ni se toca el contador.
«Con el mercado libre siempre se paga menos.» Depende del contrato y del año. Un precio fijo firmado en un momento tenso puede quedar por encima del regulado durante meses, y al revés.
«Poner la lavadora a las tres de la mañana es lo más barato siempre.» En peajes sí, pero en PVPC el componente de energía puede ser más bajo a mediodía en primavera y verano por la fotovoltaica. Consulta antes de asumirlo.
«El precio del pool es lo que pago.» No: el pool es solo el componente de energía. Súmale peajes, cargos, impuestos y parte fija.
«Bajar la potencia contratada hace que se vaya la luz continuamente.» Solo si te pasas del límite al usar varios aparatos grandes a la vez. Con la curva de carga en la mano sabrás exactamente cuál es tu margen.
Preguntas frecuentes sobre el precio de la luz
¿A qué hora es más barata la luz?
En peajes, siempre el valle: de 00:00 a 08:00 en días laborables y las veinticuatro horas de sábados, domingos y festivos nacionales. En el componente de energía del PVPC la respuesta cambia cada día, y en primavera y verano las horas centrales pueden ser las más baratas por la producción solar. Si quieres el dato concreto de una jornada, consúltalo en ESIOS o en nuestra página de horas más baratas de la luz.
¿Dónde se consulta el precio oficial de la luz?
En ESIOS, el sistema de información del operador del sistema, Red Eléctrica, que publica el PVPC hora a hora. Los datos del mercado mayorista los publica OMIE. La CNMC no publica el precio horario ni tiene una app de precios: lo suyo es la regulación, la supervisión del mercado y el comparador oficial de ofertas.
¿Cuándo se sabe el precio de mañana?
La tarde anterior. El mercado diario casa a mediodía y el detalle horario del PVPC del día siguiente queda publicado a última hora de la tarde, de forma que puedes planificar la colada o la carga del coche con un día de margen.
¿Cuántas veces puedo cambiar de comercializadora?
Las que quieras, y sin coste. El cambio de comercializadora es gratuito y no está limitado a una vez al año. Lo que sí tiene límite es la modificación de la potencia contratada: sin coste, una vez cada doce meses. Si arrastras una permanencia con tu compañía actual, esa penalización sí es contractual y tendrás que valorarla.
¿Me quedo sin luz mientras se tramita el cambio?
No. El suministro no se interrumpe, no se cambia el contador y no hace falta que nadie entre en tu casa. Es un trámite entre comercializadoras y distribuidora que suele completarse en unos pocos días hábiles y se cierra con la lectura de cambio.
¿Qué es mejor, PVPC o tarifa fija?
No hay un ganador universal. El PVPC premia la flexibilidad y la transparencia; la tarifa fija compra tranquilidad a cambio de una prima implícita. La decisión sensata sale de aplicar los precios de cada opción a tu consumo real del último año y comparar totales anuales, no de una recomendación genérica.
¿Por qué mi factura sube si dicen que la luz ha bajado?
Porque el titular suele referirse solo al mercado mayorista, que es una parte del término de energía. Peajes, cargos, término de potencia, alquiler del contador e impuestos no bajan con el pool. Además, un cambio en el tipo de IVA o del impuesto eléctrico, el fin de un descuento promocional o una lectura estimada regularizada pueden explicar la subida por sí solos.
¿Cuánta potencia debo contratar en casa?
La que cubra tu pico real de demanda con un margen pequeño. La forma fiable de averiguarlo es consultar tu curva de carga en la web de la distribuidora y mirar el máximo del último año. Como orientación, una vivienda sin cocina eléctrica ni coche eléctrico rara vez necesita las potencias altas que se contrataron por defecto hace años.
¿Puedo contratar dos potencias distintas?
Sí. En el peaje 2.0 TD puedes contratar una potencia para el tramo de punta y llano y otra distinta, normalmente mayor, para el tramo valle. Tiene sentido si concentras cargas grandes de madrugada, como el coche eléctrico o una bomba de calor.
¿Los festivos cuentan como hora valle?
Los festivos de ámbito nacional sí, las veinticuatro horas, igual que sábados y domingos. Los festivos autonómicos y locales no: esos días se aplican los tramos normales de día laborable.
¿El bono social se puede pedir con cualquier compañía?
No. Solo se aplica sobre el PVPC y se tramita con una comercializadora de referencia. Si estás en el mercado libre, tendrás que cambiarte al regulado antes de solicitarlo. Los requisitos de renta y las situaciones que dan derecho se han modificado varias veces, así que confirma las condiciones vigentes antes de descartarte.
¿Con placas solares dejo de pagar la factura?
No del todo. El autoconsumo puede reducir mucho el término de energía e incluso dejarlo a cero algún mes gracias a la compensación de excedentes, pero seguirás pagando el término de potencia, los cargos, el alquiler del contador y los impuestos mientras sigas conectado a la red. El precio al que se compensa el excedente depende de tu contrato: pídelo por escrito antes de firmar.