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Gas y Calefacción

Bombona de propano precio: formatos, regulación y seguridad

Publicado: marzo de 2025 Actualizado: agosto de 2026 18 min de lectura

Respuesta directa

La bombona de propano no tiene un precio único válido para toda España. El precio máximo regulado del gas licuado del petróleo envasado se fija por orden ministerial, se publica en el BOE y se revisa de forma periódica, y en la práctica alcanza a la bombona naranja de butano de 12,5 kg, definida por una banda de carga y de tara del envase. Los formatos habituales de propano —la botella de 11 kg y la de 35 kg— quedan normalmente fuera de esa banda y se venden a precio libre: la cifra la marca cada distribuidor y cambia según la zona, el punto de venta y si hay reparto a domicilio. El propano a granel y el canalizado se rigen por sus propias reglas contractuales. Para saber lo que pagas hoy, mira la orden vigente en el BOE y la web o el teléfono de tu distribuidor.

Si has llegado buscando bombona de propano precio, seguramente esperabas encontrar una cifra grande en euros y marcharte. Vamos a ser honestos contigo: cualquier página estática que te dé un número exacto y lo presente como «el precio de hoy» te va a mentir en cuanto ese número cambie, y en el gas envasado cambia. Lo que sí podemos darte es algo más útil y que dura: cómo se forma ese precio, qué parte está intervenida por el Estado y qué parte no, por qué el recibo de tu vecino de la sierra no se parece al tuyo y en qué momento conviene dejar las bombonas y pasar a un depósito. Con eso puedes juzgar si lo que te están cobrando tiene sentido, que es exactamente lo que una tabla congelada no te permite hacer.

El propano es el combustible de las casas que se quedaron fuera de la red de gas natural: chalets, masías, casas de pueblo, refugios, viviendas de montaña y segundas residencias. También es el gas de la hostelería con terraza, de las explotaciones agrícolas y de cualquier instalación que tenga que funcionar cuando el termómetro baja de cero. Esa última frase, la de bajar de cero, es la clave de toda la guía y la explicamos con detalle más abajo, porque es la diferencia real entre propano y butano y la que más gente descubre tarde, con la estufa apagada y la bombona a medias.

Por qué no verás aquí una cifra exacta en euros

El gas envasado convive con dos regímenes de precio distintos y mezclarlos es el error más repetido de internet. Conviene separarlos desde el principio.

El precio máximo regulado: qué es y a qué envase alcanza

Una parte del GLP envasado se vende en España a un precio máximo de venta al público fijado por la Administración. Ese precio se establece mediante resolución u orden publicada en el Boletín Oficial del Estado, responde a una fórmula que incorpora la cotización internacional del producto, el flete, el coste de envasado, la distribución y los impuestos, y se revisa de forma periódica, no a capricho del distribuidor. Cuando oyes en la radio que «sube la bombona», lo que ha ocurrido es que se ha publicado una nueva revisión de esa fórmula.

El punto que casi nadie explica bien: la norma no regula «el butano» ni «el propano» por su nombre químico, sino por las características del envase, definidas por una banda de carga (los kilos de gas que contiene) y de tara (lo que pesa la botella vacía). En la práctica, el envase que cae dentro de esa banda es la bombona metálica naranja de 12,5 kg de butano de toda la vida. Las botellas de propano de 11 kg y de 35 kg, y también las botellas ligeras de material compuesto, tienen cargas o taras que las dejan fuera y por eso se comercializan a precio libre.

Como esa definición se ha modificado en el pasado y puede volver a modificarse, la única forma seria de responder a «¿mi bombona está regulada?» es consultar la orden ministerial vigente en el BOE y comprobar la carga y la tara que figuran grabadas en la ojiva de tu propia botella. No te fíes de una tabla copiada de hace tres años, ni de la nuestra: verifica.

El precio libre: lo que de verdad se aplica al propano

Fuera de esa banda regulada, cada operador fija su tarifa. Eso significa que dos personas pueden pagar cantidades distintas por la misma botella de 11 kg el mismo día sin que nadie esté haciendo nada irregular: influye el operador, la provincia, el coste logístico de llegar hasta allí, si compras en un punto de venta o pides reparto a domicilio, y si hay o no un mínimo de pedido. En zonas de difícil acceso el reparto pesa mucho en la factura final, y en Canarias, Ceuta y Melilla el régimen fiscal es distinto al peninsular, con IGIC o IPSI en lugar de IVA, lo que también mueve la cifra.

Antes de dar por buena una cifra

Si una web te enseña un precio de propano con dos decimales y sin fecha de publicación ni enlace a la orden que lo respalda, trátalo como orientativo y verifícalo. Las fuentes que sí valen son la orden vigente publicada en el BOE, la sede electrónica del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y la web o el teléfono de tu distribuidor, que es quien está obligado a informarte de la tarifa que te aplica.

Qué régimen se aplica a cada formato

Formato Uso típico Régimen de precio Dónde consultar la cifra
Butano 12,5 kg (naranja)Cocina y agua caliente en interiorPrecio máximo reguladoOrden vigente en el BOE
Propano 11 kgCocina, ACS y estufas, también en exteriorPrecio libreTarifa del distribuidor
Propano 35 kgCalefacción, hostelería, obra y agriculturaPrecio libreTarifa del distribuidor
Botellas ligeras de material compuestoUso doméstico ocasional, ocioPrecio libreTarifa del distribuidor
Propano a granel (depósito)Vivienda con calefacción central, piscinaContrato de suministroContrato y factura de la compañía
GLP canalizadoUrbanizaciones y bloques con red comúnRégimen propioFactura de la comercializadora

Tabla explicativa del mecanismo de precios, no de importes. La correspondencia entre envase y régimen depende de la carga y la tara que fije la norma en cada momento: comprueba las tuyas en la propia botella y contrástalas con la orden vigente.

De qué depende lo que acabas pagando

Aunque no te demos un número, sí podemos darte la lista completa de variables que lo mueven, que es lo que necesitas para negociar o para comparar ofertas:

  • El formato del envase. El kilo de gas casi siempre sale más barato en la botella de 35 kg que en la de 11 kg, y más barato aún a granel.
  • Envasado, granel o canalizado. Son tres modelos económicos distintos, con costes fijos muy diferentes.
  • Régimen regulado o libre. Determina si el precio lo marca una fórmula publicada o el operador.
  • El coste de reparto. Recoger la botella en un punto de venta y llevarla en tu coche no cuesta lo mismo que pedir que te la suban a casa.
  • La zona. La distancia a la planta de envasado y la densidad de clientes en tu comarca se acaban notando.
  • La fiscalidad. El GLP soporta el impuesto especial sobre hidrocarburos, que tributa por tonelada, y el impuesto indirecto que corresponda a tu territorio.
  • La cotización internacional. El propano es un producto que se compra en mercados globales y en divisa; su curva estacional aprieta en invierno.
  • La modalidad de contrato. A granel, el precio del kilo puede ir ligado a compromisos de consumo o a la propiedad del depósito.
«El dato que te conviene memorizar no es el precio de la bombona, sino tu coste por kilovatio-hora útil. Es el único número que te permite comparar propano con gasóleo, con leña, con gas natural o con una bomba de calor sin que te la den con queso.»

Formatos de bombona: 11 kg, 35 kg y la naranja de 12,5 kg

En una ferretería o en un punto de venta de GLP te vas a encontrar cuatro o cinco envases distintos y no son intercambiables sin más. Esto es lo que hace cada uno.

Propano de 11 kg: la bombona doméstica de exterior

Es el formato más vendido de propano para casa. Se maneja sin ayuda, cabe en el maletero y se reconoce por su color, distinto al de la naranja de butano. Cubre bien la cocina, un calentador de agua de bajo caudal y estufas de exterior de potencia moderada. Su gran ventaja frente a la naranja no es el precio, sino que puede vivir a la intemperie sin dejar de funcionar cuando hiela, cosa que la de butano no hace. Es el envase típico de la casa rural, del refugio, del apartamento de montaña y de la caravana fija.

Propano de 35 kg: cuando hay calefacción de por medio

La botella grande, alta y pesada. Es la que se usa para alimentar una caldera mural, un grupo de estufas, la cocina de un bar o un secadero. Llena pesa lo bastante como para que no la muevas tú solo: normalmente se instala en un armario exterior ventilado, sobre una base firme y bien sujeta, y muchas instalaciones colocan dos botellas en batería con un inversor automático, de modo que cuando una se agota el equipo pasa a la otra sin que la casa se quede fría de madrugada. Es también el formato que suele salir más a cuenta por kilo dentro del envasado.

Butano de 12,5 kg: la naranja de siempre

La bombona doméstica más extendida de España y la que arrastra el precio máximo regulado. Rinde perfectamente en una cocina de piso, en un calentador de interior y en una estufa de salón. Su límite es térmico, no económico: en cuanto la botella se enfría, deja de dar gas. Por eso no la pongas en un patio expuesto, en un porche del norte ni en una casa que pasa el invierno vacía.

Botellas ligeras y cartuchos de camping

Las botellas de material compuesto pesan bastante menos que las de acero, muchas son translúcidas y permiten ver el nivel de líquido, y llevan su propio conjunto de válvula y regulador. Cuestan más por kilo de gas, pero para quien no puede cargar con doce kilos de chapa son una solución razonable. Los cartuchos pequeños de camping son otra liga: sirven para un hornillo o un farol, jamás para calentar una vivienda ni para usarlos en interior sin ventilación.

Butano o propano: la diferencia que de verdad importa

En una frase

El propano hierve en torno a los -42 °C y el butano alrededor de -0,5 °C. Por debajo de esa temperatura el butano deja de gasificar con presión suficiente: la bombona sigue pesando porque el líquido está ahí, pero el aparato apenas recibe gas y la llama se muere. Por eso el propano es el gas de exterior, montaña e invierno, y el butano se queda para espacios interiores templados.

Merece la pena entender el mecanismo, porque explica el 90 % de los problemas que la gente atribuye a «una bombona defectuosa». Dentro del envase el gas está licuado. Cuando abres la llave, parte de ese líquido se evapora para reponer la presión que sale hacia el aparato, y ese cambio de estado absorbe calor de la propia botella y del ambiente. Si el ambiente es cálido, el proceso se mantiene sin esfuerzo. Si el ambiente está a cero grados y el líquido es butano, ya no queda margen para evaporarse: la presión cae, el caudal se desploma y el calentador se apaga solo. Con propano tienes cuarenta y dos grados de margen por debajo del punto de congelación del agua, así que el problema, sencillamente, no aparece en el clima español.

Hay un efecto secundario del mismo fenómeno que asusta a mucha gente sin motivo: la escarcha en la parte baja de la botella. No es una avería ni una fuga. Es la señal de que estás pidiendo mucho caudal de forma sostenida y el envase se está enfriando por la evaporación. Si te pasa a diario, el formato se te ha quedado corto y toca subir de envase, poner dos en batería o pasar a un depósito.

Característica Propano Butano
Punto de ebullición a presión atmosférica≈ -42 °C≈ -0,5 °C
Gasifica bien bajo cero No
Presión de vapor a igual temperaturaMás altaMás baja
Poder calorífico inferior aproximado≈ 12,8 kWh/kg≈ 12,7 kWh/kg
Densidad respecto al aireMás pesadoMás pesado
Emplazamiento habitual del envaseArmario exterior ventiladoInterior ventilado y templado
Uso más frecuenteCalefacción, ACS, exteriorCocina, ACS de interior
Régimen de precio del envase domésticoHabitualmente libreMáximo regulado en el envase de 12,5 kg
Permitido bajo el nivel del suelo No No

Los poderes caloríficos son valores de referencia habituales del sector y sirven para estimar; la composición comercial del GLP admite mezclas, así que tómalos como orden de magnitud.

Una precisión importante y que se suele pasar por alto: los dos gases son más pesados que el aire. Se lee muchas veces que «el butano se puede tener en el sótano porque no es propano», y es falso y peligroso. Ninguno de los dos se ventila hacia arriba: una fuga se acumula a ras de suelo, en fosos, arquetas y escaleras de bajada. La prohibición de almacenar bombonas por debajo del nivel del suelo vale para ambos.

Si estás dudando entre uno y otro para tu caso concreto, tenemos una comparativa dedicada en gas natural, butano y propano frente a frente y una guía específica sobre el precio de la bombona de butano.

Envasado, a granel o canalizado: cuándo compensa cada uno

Estas tres modalidades no son versiones de lo mismo. Cambian el precio del kilo, cambian los costes fijos y cambian tus obligaciones. Elegir mal es lo que hace que dos casas parecidas tengan facturas de gas que no se parecen en nada.

Bombonas: coste fijo cero, precio por kilo más alto

Con envasado solo pagas cuando repones. No hay cuota mensual, no hay contador, no hay obra ni permanencia, y si te vas seis meses no pagas nada. A cambio, el kilo de gas es el más caro de las tres opciones y tienes que gestionar el cambio de botella tú mismo, con el riesgo de quedarte sin gas un domingo por la noche. Es la modalidad idónea para consumos bajos o estacionales: una casa de fin de semana, una vivienda que solo cocina con gas, un local con un calentador.

Depósito a granel: el kilo baja, aparecen los costes fijos

A partir de cierto consumo, cargar botellas deja de tener sentido y entra el depósito. Puede ser aéreo, apoyado sobre una bancada al aire libre, o enterrado, que es más discreto pero exige obra y un mantenimiento anticorrosión. Las capacidades domésticas van desde unos cientos de litros hasta varios miles, y la cisterna del suministrador lo rellena cuando el nivel baja de un umbral acordado, muchas veces con telemedida.

Las dos modalidades contractuales son estas y conviene tenerlas claras antes de firmar:

  • Depósito en cesión o alquiler. La compañía te instala y mantiene el depósito, que sigue siendo suyo. Tú pagas una cuota fija periódica por la cesión y el mantenimiento, y normalmente asumes un compromiso de consumo mínimo anual y un plazo de permanencia. La inversión inicial es baja, pero solo puedes comprar el gas a esa compañía, así que no negocias precio.
  • Depósito en propiedad. Compras el depósito y la instalación, con desembolso inicial notable, y a cambio puedes cambiar de suministrador y pedir ofertas. Tú te haces cargo del mantenimiento, de las inspecciones periódicas y de la documentación, contratando a empresas habilitadas.

Antes de firmar cualquiera de las dos, pregunta por escrito por seis cosas: la cuota fija y su revisión anual, el consumo mínimo comprometido y qué pasa si no lo alcanzas, la duración y la penalización por baja anticipada, quién paga las inspecciones reglamentarias, cómo se fija el precio del kilo y con qué preaviso puede cambiar, y qué ocurre con el depósito y con el gas que quede dentro si vendes la casa. Ese último punto genera bastantes disgustos en compraventas.

GLP canalizado: red común hasta tu contador

En urbanizaciones, bloques y algunos municipios sin gas natural existe una red de GLP alimentada desde un depósito comunitario. Tú tienes contador propio y recibes una factura con término fijo más consumo, muy parecida en formato a la del gas natural. No gestionas depósito ni bombonas, pero tampoco eliges libremente proveedor si la red pertenece a una compañía concreta. Es cómodo y estable, y funciona bien en comunidades donde nadie quiere ocuparse de la instalación.

Criterio Bombonas Granel Canalizado
Inversión inicialPrácticamente nulaDe media a altaAcometida y alta
Coste fijo mensualNoSí, cuota de depósitoSí, término fijo
Precio relativo del kiloEl más altoIntermedio o bajoIntermedio
Permanencia o consumo mínimoNoFrecuente en cesiónSegún contrato
Esfuerzo de gestiónCambiar botellasPedir o programar rellenosNinguno
Perfil al que encajaConsumo bajo o estacionalCalefacción y ACS todo el añoVivienda en red existente
«La pregunta correcta no es si el granel es más barato que la bombona, sino cuántos kilos vas a consumir al año. Por debajo de cierto volumen, la cuota fija del depósito se come toda la rebaja del kilo y acabas pagando más por tener menos flexibilidad.»

Cuánto dura una bombona y cómo estimar tu consumo

Aquí tampoco te vamos a dar una cifra mágica, porque no existe: la duración depende de la potencia del aparato y de las horas que lo tengas encendido. Lo que sí te damos es el método, que puedes aplicar a tu caso en dos minutos con la calculadora del móvil.

Los tres pasos del cálculo

  1. Energía disponible en la botella. Multiplica los kilos de carga por el poder calorífico inferior del propano, en torno a 12,8 kWh por kilo. Una botella de 11 kg ronda por tanto los 140 kWh de energía química; una de 35 kg, unos 448 kWh.
  2. Consumo del aparato. Busca en la placa de características la potencia nominal en kW, o el consumo en gramos por hora si viene así. Un quemador de cocina, un calentador y una estufa de exterior están en ligas muy distintas.
  3. Horas de autonomía. Divide la energía de la botella entre la potencia del aparato y obtendrás las horas de funcionamiento a plena carga. Después ajusta por el rendimiento del equipo y por el hecho de que casi ningún aparato trabaja al máximo todo el rato: las calderas modulan y los termostatos cortan.

Ejemplo del método, con números que tú tienes que sustituir por los tuyos: si tu estufa declara 4 kW y la botella aporta unos 140 kWh, la división da del orden de 35 horas a plena potencia. Si la usas tres horas por la tarde y no siempre al máximo, la autonomía real se estira bastante por encima de esas 35 horas. El mismo cálculo con una caldera de 24 kW arroja un resultado muy distinto, y por eso las calderas rara vez se alimentan con botellas de 11 kg.

Cocina

Es el uso más económico con diferencia. Los quemadores tienen potencias modestas y se encienden a ratos. Una casa que solo cocina con gas puede pasar semanas o meses con una botella, según cuánto y cómo cocine. Si sospechas que gastas más de lo normal, mira la llama: debe ser azul y estable. Una llama amarilla y bailona indica mala combustión, quemadores sucios o falta de aire, y eso desperdicia gas además de generar más monóxido.

Agua caliente sanitaria

Un calentador instantáneo consume solo mientras corre el agua, pero consume mucho: aquí manda el número de duchas al día y el caudal del grifo. Dos ajustes bajan la factura de forma notable sin cambiar de aparato: reducir la temperatura de consigna hasta lo justo para no tener que mezclar con fría, y poner un limitador de caudal en la ducha. Si vives donde el agua de red entra muy fría en invierno, el aparato tendrá que trabajar más para el mismo confort y notarás la diferencia estacional.

Estufas y calefacción

Es el uso que devora bombonas. Una estufa de exterior tipo seta o un radiador catalítico de buena potencia funcionando varias horas al día vacía una botella en pocos días. Aquí el ahorro no está en el gas, sino en no calentar el aire libre: pantallas cortavientos, toldos y cerramientos parciales cambian el resultado por completo. Para calefacción de vivienda con caldera, el formato razonable es la botella de 35 kg en batería o directamente un depósito.

Cómo saber cuánto gas te queda

No hay indicador en las botellas de acero, pero sí trucos honestos. El más fiable es pesarla: réstale la tara grabada en la ojiva al peso total y lo que queda son los kilos de gas. El segundo es mojar la botella con agua templada y observar dónde se seca antes: la parte que aún contiene líquido está más fría y se mantiene húmeda más tiempo, marcando el nivel. Las botellas de material compuesto translúcidas te ahorran el ejercicio porque el nivel se ve.

Si quieres afinar el dimensionado de tu equipo, en la guía de consumo de calderas de gas desarrollamos el cálculo con más detalle.

Cómo contratar, dónde comprar y qué papeles hacen falta

El alta con el distribuidor

Para comprar bombonas de forma suelta en un punto de venta no necesitas contrato, pero sí para el reparto a domicilio y para cualquier instalación fija. El alta suele pedirte identificación, la dirección de suministro y el certificado de la instalación de gas emitido por una empresa instaladora habilitada, además de la última revisión periódica si la instalación ya existía. Al recoger la primera botella pagarás un importe en depósito por el envase, que es reembolsable cuando devuelves la botella y cierras el contrato: no es parte del precio del gas, aunque en la primera compra lo parezca.

Reparto a domicilio y puntos de venta

Tienes dos vías. La primera es el reparto: el repartidor de tu distribuidora pasa por tu zona en días establecidos y puedes pedir la entrega por teléfono, por app o dejando la botella vacía a la vista. La segunda es el punto de venta: gasolineras, ferreterías, cooperativas y almacenes agrícolas dan servicio de intercambio, y sale algo más barato porque el transporte lo pones tú. Antes de decidir, pregunta el precio en ambas modalidades para tu formato concreto, porque la diferencia entre una y otra puede ser mayor que la diferencia entre marcas.

Cómo se transporta una bombona sin hacer una tontería

Si la llevas en tu coche, va en posición vertical y bien sujeta, nunca tumbada ni suelta en el maletero, con la válvula cerrada y el tapón o caperuza puesta. Ventila el habitáculo, no la dejes dentro del coche aparcado al sol y descárgala en cuanto llegues. Tumbar una botella de GLP puede hacer que llegue líquido al regulador, y eso no lo quieres.

Cambiar de compañía o pasar de bombonas a granel

Si tienes depósito en propiedad, cambiar de suministrador es cuestión de pedir ofertas, revisar que la instalación esté al día y firmar. Si el depósito es cedido, primero hay que ver el plazo de permanencia y las condiciones de retirada. Y si vas a dar el salto desde bombonas, pide al menos dos presupuestos completos que incluyan depósito, obra, instalación, puesta en servicio, documentación y coste del kilo, porque un presupuesto que solo cotiza el depósito no sirve para comparar.

Seguridad y normativa: lo que no es opcional

Este es el apartado que más te conviene leer entero. El GLP es un combustible perfectamente seguro cuando la instalación está bien hecha y revisada, y deja de serlo cuando alguien improvisa. Lo que sigue es divulgación para que sepas qué mirar y qué exigir, no un sustituto de la revisión de una empresa instaladora habilitada.

La revisión periódica es obligatoria

Las instalaciones receptoras de gas de las viviendas se someten a revisión periódica cada cinco años. Si tienes contrato de suministro con una distribuidora, es ella quien te avisa y quien la realiza o la encarga; si compras las botellas sueltas sin contrato, la responsabilidad de encargarla recae en ti y debes contratar a una empresa instaladora habilitada. Guarda siempre el certificado con el resultado, porque te lo pueden pedir en un alta, en una venta o en un siniestro con el seguro.

Una advertencia práctica que evita fraudes: desconfía de quien se presenta en tu puerta sin cita previa anunciando una inspección obligatoria y cobrando en efectivo. La revisión legítima se avisa con antelación, el técnico se identifica y el importe está tarifado. Ante la duda, cierra la puerta y llama tú al teléfono oficial de tu distribuidora.

Regulador, tubo flexible y abrazaderas

Son las tres piezas que fallan y las tres que puedes mirar tú:

  • El regulador tiene que corresponder al gas y a la presión de tu instalación. Lleva grabada su fecha y los fabricantes fijan una vida útil del orden de una década. Si el tuyo no tiene fecha legible, ha llegado el momento de sustituirlo.
  • El tubo flexible debe estar certificado conforme a la norma vigente, ir lo más corto posible, no pasar por detrás del horno ni rozar cantos, y sustituirse según la indicación impresa por el fabricante o antes si notas grietas, endurecimiento, deformaciones o roces. Que no lleve fecha estampada no significa que sea eterno.
  • Las abrazaderas van en los dos extremos, apretadas sobre la espiga, no dando vueltas. Un tubo sujeto «a mano» es una fuga esperando su turno.

Ventilación y dónde no puede ir la bombona

Como el propano es más pesado que el aire, una fuga no sube ni se dispersa: se queda abajo y se acumula. De ahí salen las reglas:

  • Nada de bombonas por debajo del nivel del suelo: sótanos, semisótanos, fosos, arquetas o garajes enterrados quedan descartados.
  • La botella va siempre en posición vertical y sobre superficie firme, nunca tumbada ni sobre un mueble.
  • Alejada de fuentes de calor, llamas, cuadros eléctricos y de la radiación solar directa prolongada.
  • En local ventilado, con las rejillas de ventilación libres. Tapar la rejilla de la cocina porque «entra frío» es uno de los errores más peligrosos que se cometen en una vivienda.
  • No guardes bombonas de repuesto dentro de la casa «por si acaso»: los envases de reserva también cuentan y tienen sus límites.

Un detector de monóxido de carbono en las estancias con aparatos de combustión es una inversión modesta y muy sensata, sobre todo si hay calentadores antiguos o estufas de llama abierta. El monóxido no huele ni se ve.

Cómo buscar una fuga: agua jabonosa, jamás una llama

El GLP se odoriza a propósito para que lo detectes por el olor. Si sospechas, el método correcto es aplicar agua con jabón con una brocha o un pulverizador sobre la conexión de la botella, el regulador, las abrazaderas y todo el recorrido del tubo. Donde haya escape, aparecerán burbujas. Nunca acerques un mechero, una cerilla ni una llama para buscar el punto de fuga, por evidente que te parezca en las películas.

Qué hacer si hueles a gas

  1. Cierra la llave de la bombona o del depósito si puedes hacerlo sin riesgo.
  2. No acciones nada eléctrico: ni interruptores, ni timbres, ni el móvil dentro del recinto, ni el extractor. Una chispa basta.
  3. Ventila abriendo puertas y ventanas de par en par para crear corriente.
  4. Apaga cualquier llama y no enciendas nada.
  5. Sal del recinto y avisa a quien esté dentro.
  6. Llama desde el exterior al servicio de urgencias de tu distribuidora o al 112.
  7. No vuelvas a poner la instalación en servicio hasta que la revise una empresa habilitada.

Instalación de depósitos: quién puede hacerla

La instalación y utilización de combustibles gaseosos está regulada por el Real Decreto 919/2006, que aprueba el reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos y sus instrucciones técnicas complementarias ITC-ICG. Un depósito de propano solo puede instalarlo una empresa habilitada e inscrita en el registro del órgano competente de tu comunidad autónoma, y la instalación tiene que respetar distancias de seguridad respecto a edificaciones, límites de parcela, aberturas, arquetas y viales, además de someterse a las pruebas de estanquidad y presión y a las inspecciones que marque la normativa. La documentación resultante es tuya: exige el certificado de instalación y guárdalo.

«Con el gas, el bricolaje no compensa. Cambiar tú el tubo o la abrazadera es razonable; tocar la instalación fija, mover un depósito, manipular un regulador de una presión que no corresponde o adaptar un aparato de butano a propano sin ajustar los inyectores es trabajo de empresa habilitada, y el certificado es la prueba de que se ha hecho bien.»

Cómo gastar menos propano sin pasar frío

Cuando el precio del kilo no está en tu mano, el margen está en el consumo. Estas medidas no dependen de ninguna tarifa y funcionan igual de bien con precio regulado que con precio libre.

  • Regula el termostato con cabeza. Cada grado de más en la consigna se paga en gas todo el invierno. Una temperatura de confort moderada y ropa de casa rinden más que subir el termostato.
  • Programa por franjas. No tiene sentido calentar la casa vacía. Un termostato programable o unas válvulas termostáticas en radiadores se amortizan solas.
  • Purga los radiadores al empezar la temporada. El aire atrapado obliga a la caldera a trabajar más para calentar menos.
  • Mantén la caldera. Un quemador sucio o mal ajustado quema más gas por cada kilovatio-hora útil y ensucia la combustión.
  • Baja la temperatura del agua caliente hasta el punto en que no tengas que mezclar con fría, y pon limitadores de caudal en las duchas.
  • Tapa las corrientes. Burletes en puertas, rendijas de persiana y cajas de persiana mal aisladas son fugas de calor baratas de resolver.
  • Cierra las estancias que no usas y baja sus radiadores; calentar metros cuadrados vacíos es tirar gas.
  • No calientes el exterior de balde. Con estufas de terraza, cortavientos y toldos multiplican el efecto útil de cada kilo.

¿Y cambiar de sistema?

Si el propano se te está yendo de las manos porque calientas una casa entera todo el invierno, tiene sentido estudiar alternativas antes de resignarte. Una bomba de calor, sola o combinada con autoconsumo solar, produce varias unidades de calor por cada unidad de electricidad consumida, y ese factor es el que puede cambiar tu coste de funcionamiento. La comparación honesta se hace con tres números tuyos: la inversión y la obra que necesitas, tu coste real por kilovatio-hora útil de propano y el precio de la electricidad que tengas contratado. Sin esos tres datos, cualquier promesa de ahorro es publicidad.

Sobre ayudas públicas para renovar el sistema de calefacción: existen programas autonómicos y municipales, así como deducciones fiscales por rehabilitación energética, pero sus importes y sus plazos cambian por comunidad y por convocatoria. Comprueba la convocatoria vigente en tu territorio antes de contar con el dinero y no inicies la obra antes de solicitar la ayuda, porque muchas bases lo exigen. Y una aclaración que se lee mal por todas partes: los programas de movilidad eléctrica financian vehículos y puntos de recarga, no calderas, ni bombas de calor, ni instalaciones de gas.

Alternativa a valorar

Si tu consumo de propano se dispara en calefacción, merece la pena pedir presupuesto de una bomba de calor con apoyo de energía solar. La aerotermia entrega varias unidades de calor por cada unidad de electricidad que consume, así que su coste de funcionamiento suele quedar por debajo del de un combustible envasado, aunque el resultado concreto depende de tu clima, del aislamiento de la casa y del precio eléctrico que tengas contratado.

Errores frecuentes con el propano

  • Poner butano fuera en invierno y concluir que la bombona está defectuosa. No lo está: es física.
  • Guardar la botella en el sótano o el garaje enterrado. El GLP se acumula abajo. Está prohibido y con razón.
  • Reutilizar el regulador de siempre al cambiar de gas o de aparato, sin comprobar que la presión corresponde.
  • Tapar la rejilla de ventilación de la cocina para que no entre frío.
  • Buscar la fuga con un mechero. Agua jabonosa, siempre.
  • Firmar un contrato de granel sin leer la permanencia, el consumo mínimo y la penalización por baja.
  • Comparar precios de bombona sin comparar formatos. El kilo de gas de una de 35 kg y el de una de 11 kg no se comparan en bruto.
  • Dar por vigente un precio leído en una web sin fecha. Sin fecha y sin fuente, no es un precio: es un recuerdo.
  • Dejar caducar la revisión periódica y descubrirlo el día que hay un parte con el seguro.

Preguntas frecuentes sobre el precio de la bombona de propano

¿Cuánto cuesta hoy una bombona de propano?

No hay un precio único válido para toda España. Los formatos habituales de propano envasado, la botella de 11 kg y la de 35 kg, se venden a precio libre, así que la cifra la fija el distribuidor y varía por zona, punto de venta y modalidad de entrega. El precio máximo regulado del GLP envasado se publica mediante orden ministerial en el BOE, se revisa de forma periódica y en la práctica se aplica a la bombona naranja de butano de 12,5 kg. Consulta la última orden publicada y la web o el teléfono de tu distribuidor para conocer la cifra vigente.

¿La bombona de propano de 11 kg tiene precio regulado?

El precio máximo regulado del GLP envasado se define por una banda de carga y de tara del envase, no por el gas que contiene. La botella de propano de 11 kg suele quedar fuera de esa banda y se vende a precio libre. Como la definición puede cambiar con cada revisión normativa, comprueba la orden ministerial vigente en el BOE antes de dar por hecho que tu formato está regulado.

¿Por qué el propano funciona en invierno y el butano no?

El propano hierve en torno a los -42 °C y el butano alrededor de -0,5 °C. Por debajo de esa temperatura el butano deja de gasificar con la presión suficiente: la bombona pesa, pero el aparato apenas recibe gas. Por eso el propano es el combustible de exterior, montaña e invierno, y el butano se reserva a espacios interiores templados.

¿Cuánto dura una bombona de propano de 11 kg?

Depende por completo de la potencia del aparato y de las horas de uso. El método es este: multiplica los kilos de la bombona por unos 12,8 kWh/kg de poder calorífico inferior para obtener la energía disponible, y divide esa energía entre la potencia del aparato en kilovatios para obtener las horas de llama a plena carga. Una cocina de uso doméstico rinde muchas semanas; una estufa de exterior de gran potencia puede vaciarla en pocos días.

¿Compensa un depósito de propano a granel?

El granel abarata el kilo de gas y evita cambiar bombonas, pero añade costes fijos: alquiler o compra del depósito, obra civil, cuota de mantenimiento e inspecciones. Suele compensar en viviendas con calefacción de propano todo el invierno, agua caliente y a veces piscina. Con consumo bajo y estacional, las bombonas salen mejor porque solo pagas cuando repones.

¿Puedo guardar la bombona de propano en el sótano o en el garaje?

No. El propano es más pesado que el aire y una fuga se acumula en las zonas bajas en lugar de dispersarse. Está prohibido almacenar bombonas por debajo del nivel del suelo: nada de sótanos, semisótanos, fosos ni arquetas. La bombona va en un espacio ventilado, en posición vertical y alejada de fuentes de calor.

¿Cada cuánto hay que revisar la instalación de gas?

La instalación receptora de gas de una vivienda se somete a revisión periódica cada cinco años. Si tienes contrato de suministro, la empresa distribuidora te avisa y la realiza; si no lo tienes, te corresponde a ti encargarla a una empresa instaladora habilitada. Guarda siempre el certificado y desconfía de quien se presente sin cita previa.

¿Cómo se detecta una fuga de gas en la bombona?

Con agua jabonosa aplicada sobre la conexión, el regulador y el tubo: si burbujea, hay fuga. Nunca uses una llama ni un mechero para buscarla. Ante una fuga, cierra la llave de la bombona, no acciones interruptores ni timbres, no enciendas ni apagues luces, ventila abriendo puertas y ventanas, sal del recinto y llama desde el exterior al servicio de urgencias de tu distribuidora o al 112.

¿Cada cuánto se cambia el tubo flexible y el regulador?

El tubo flexible debe estar certificado conforme a la norma vigente, ir sujeto con abrazaderas y sustituirse según la indicación del fabricante impresa en el propio tubo, o antes si presenta grietas, endurecimiento o roces. El regulador lleva grabada su fecha y los fabricantes fijan una vida útil del orden de una década. Comprueba las marcas de los tuyos y consulta a una empresa instaladora habilitada si no las encuentras.

¿Sirve el mismo regulador para butano y para propano?

No siempre. Butano y propano trabajan a presiones de suministro distintas según la aplicación, y el regulador debe corresponder a la presión de la instalación y del aparato. Cambiar de gas sin cambiar el regulador ni ajustar el aparato es una de las causas habituales de mal funcionamiento. Que lo verifique una empresa instaladora habilitada.

¿Qué diferencia hay entre propano envasado, a granel y canalizado?

El envasado son bombonas que compras y devuelves en un punto de venta o por reparto, y solo pagas el envase lleno. El granel es un depósito propio, aéreo o enterrado, que rellena una cisterna y que lleva costes fijos asociados. El canalizado llega por una red hasta tu contador, con factura de término fijo más consumo, sin que tengas que gestionar depósito ni bombonas.

¿Es normal que la bombona se enfríe y se escarche al usarla?

Sí. Al pasar de líquido a gas, el propano absorbe calor y enfría las paredes del envase, y con humedad ambiente puede aparecer escarcha en la parte baja. Es señal de una demanda alta y sostenida, no de una avería. Si ocurre de forma constante, el formato se te queda corto: conviene una bombona mayor, dos en batería con inversor o pasar a granel.

Cómo se ha preparado esta guía

La ha escrito el equipo editorial de EnergíaBarata a partir de la normativa publicada en el BOE, de la información oficial de los distribuidores de GLP y de la documentación técnica de los fabricantes de equipos. No realizamos ensayos propios, no publicamos reseñas de usuarios ni recogemos valoraciones, así que no encontrarás aquí notas ni puntuaciones. Tampoco damos precios cerrados: los que circulan por internet caducan y prefieren aparentar precisión antes que ser correctos. Los valores técnicos citados son de referencia y sirven para estimar. Para cualquier decisión sobre tu instalación de gas, cuenta con una empresa instaladora habilitada; este contenido es divulgativo y no sustituye a una revisión profesional.

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