Calentador de Gas Butano: Modelos y Cuál Comprar
Antes de nada: esto va de seguridad, no solo de comprar
Un calentador de gas quema combustible dentro de tu casa. Si la combustión se degrada, produce monóxido de carbono: un gas que no huele, no se ve y mata en silencio. Tres reglas que no se negocian:
- La instalación, la sustitución y la puesta en marcha las hace una empresa instaladora habilitada de gas. Nunca tú.
- Un calentador atmosférico (de cámara abierta) no puede ir en un cuarto de baño ni en un dormitorio, y necesita ventilación permanente y salida de humos al exterior.
- Instala un detector de monóxido de carbono con marcado CE conforme a la norma EN 50291.
El calentador de gas butano sigue siendo una de las soluciones más habituales para producir agua caliente sanitaria en los hogares españoles, sobre todo en viviendas sin gas natural canalizado. Su funcionamiento es sencillo, el aparato es barato de comprar y el envase de butano tiene precio máximo regulado, lo que da cierta previsibilidad al gasto. En esta guía te explicamos los tipos que existen, cómo elegir el caudal correcto según tu casa y tu clima, en qué se diferencian de verdad butano, propano y gas natural, cómo se mantiene el aparato, qué averías son normales y cuáles son una señal de alarma, y qué derechos tienes al comprarlo.
Respuesta rápida
Un calentador de gas butano calienta el agua al momento, solo mientras el grifo está abierto, y se elige por caudal en litros por minuto: 5 o 6 l/min para una persona, 10 u 11 l/min para dos personas y un baño, y 13 o 14 l/min para tres o cuatro personas o dos puntos de agua simultáneos. Ese caudal se declara con un salto de temperatura de 25 grados, así que en invierno rinde menos y conviene ir sobrado. Los modelos estancos son más seguros y admiten ubicaciones que los atmosféricos tienen prohibidas, y en todos los casos la instalación la firma un instalador habilitado.
Tipos de calentadores de gas butano
Existen dos grandes categorías de calentadores de agua a gas butano, y la diferencia entre ellas no es de acabados ni de marca: es de dónde cogen el aire para quemar y por dónde sueltan los humos. Eso condiciona dónde se pueden poner y cuánto riesgo asumes.
Calentador atmosférico
Cámara abierta: toma el aire de la combustión del interior de la vivienda y expulsa los gases por tiro natural, sin ventilador. Es el tipo tradicional y el más barato de comprar, y también el que más depende de que la ventilación y el conducto estén impecables.
- Precio de compra bajo (orientativo, 150-250 EUR)
- Mecánica simple y repuestos fáciles
- Prohibido en baños, aseos y dormitorios
- Exige ventilación permanente y evacuación al exterior
- Rendimiento del orden del 80-85 %
Calentador estanco (cámara cerrada)
La cámara de combustión está sellada respecto al interior de la vivienda. Toma el aire del exterior y expulsa los gases también al exterior por un conducto concéntrico, ayudado por un ventilador. Es el planteamiento seguro: el circuito de humos no comparte aire con la habitación.
- No consume el aire que respiras
- Admite ubicaciones vetadas al atmosférico
- Rendimiento del orden del 88-92 %
- Precio más alto (orientativo, 300-500 EUR)
- Necesita electricidad para el ventilador
Atmosférico, tiro forzado y estanco: tres cosas distintas
Se usan como sinónimos y no lo son. El atmosférico es de cámara abierta y tiro natural: los humos suben solos por diferencia de temperatura. El tiro forzado también puede ser de cámara abierta, pero incorpora un ventilador que empuja los gases al exterior, lo que permite recorridos de conducto más largos o con codos donde el tiro natural no funcionaría; sigue cogiendo aire de la estancia, con lo que arrastra las mismas limitaciones de ubicación. El estanco es de cámara cerrada y siempre lleva ventilador, y su conducto suele ser concéntrico: por el tubo interior salen los humos y por la corona exterior entra el aire de combustión.
Traducido a decisión de compra: si tu calentador va a estar en una galería o en una terraza cerrada con buena ventilación y sustituyes uno igual, un atmosférico bien instalado cumple. Si el hueco disponible está dentro de la vivienda, si hay poca ventilación o si te preocupa el riesgo, la respuesta correcta es un estanco. Y la ubicación final no la eliges tú sobre plano: la valida el instalador habilitado, que es quien conoce las distancias, los volúmenes mínimos de la estancia y el trazado de evacuación admisible.
La diferencia de precio entre un atmosférico y un estanco se recupera con el primer susto que no tienes. Si el aparato va a vivir dentro de casa, no es una comparativa de rendimiento: es una comparativa de riesgo.
Butano, propano y gas natural: en qué se diferencian de verdad
Mucha gente cree que el butano y el propano son lo mismo con distinto color de botella, y que un calentador de gas natural es igual con otra etiqueta. Ni una cosa ni la otra. Son combustibles distintos, se suministran a presiones distintas y el aparato lleva unos inyectores calibrados para el gas concreto con el que va a trabajar. Un calentador de gas natural no funciona con butano sin transformarlo, y esa transformación, cuando el fabricante la permite, la hace el servicio técnico con el kit oficial y la deja documentada.
| Característica | Butano | Propano | Gas natural |
|---|---|---|---|
| Estado en el envase | Licuado a presión | Licuado a presión | Gaseoso, canalizado |
| Punto de ebullición aproximado | En torno a 0 °C | Muy por debajo de −40 °C | No aplica |
| Presión de suministro típica al aparato | 28-30 mbar | 37 mbar | 20 mbar |
| Energía por kilo (poder calorífico inferior) | ≈ 12,4 kWh/kg | ≈ 12,8 kWh/kg | Se factura en kWh |
| Ubicación del envase | Interior ventilado | Apto para exterior | Sin envase |
| Comportamiento con frío | Pierde presión, llama corta | Estable | Estable |
| Continuidad del suministro | Cambio manual de bombona | Envase grande o depósito | Continuo |
Por qué el butano rinde mal cuando hace frío
Dentro de la bombona el butano está líquido, y lo que llega al calentador es el vapor que se evapora desde ese líquido. Esa evaporación necesita calor, que el butano toma del ambiente a través de las paredes del envase. Como el butano hierve alrededor de cero grados a presión atmosférica, cuando la bombona se queda fría deja de evaporarse al ritmo que el quemador demanda: la presión cae, la llama se acorta y el agua sale templada o el aparato se apaga solo. Notarás además que la botella se enfría y se cubre de escarcha por fuera justo en la zona donde queda el líquido.
El propano no tiene ese problema porque hierve muchísimo más abajo, de ahí que sea el gas de las instalaciones exteriores, de las segundas residencias de montaña y de los depósitos de jardín. Si vives en una zona fría, si tu punto de consumo es una casa de campo o si el envase tiene que estar fuera, la conversación con el instalador no es «qué calentador compro» sino «qué combustible me conviene», porque de ahí sale también el modelo de aparato. Ten en cuenta que el envase de butano está pensado para ir en interior ventilado: la solución a una bombona fría nunca es calentarla, ni acercarla a una estufa, ni taparla con mantas.
Nunca, bajo ningún concepto
No apliques calor a una bombona de gas, ni la tumbes para que «salga lo que queda», ni la agites, ni la conectes a un regulador que no sea el suyo. Butano y propano usan reguladores de presión distintos y no son intercambiables. Cambiar el regulador o el conjunto de conexión es trabajo del instalador o de la distribuidora, no un apaño de sábado por la mañana.
Cuántos litros por minuto necesitas
El caudal de agua caliente, medido en litros por minuto (l/min), es el dato que más determina si vas a estar contento con el aparato. Un caudal insuficiente significa que el agua no saldrá bastante caliente cuando abras varios grifos a la vez, o que en enero la ducha se queda tibia. Un caudal excesivo implica pagar de más por un equipo que no vas a aprovechar y, con quemadores poco modulantes, tener problemas de estabilidad de temperatura cuando pides poco caudal.
| Tamaño del hogar | Puntos de agua simultáneos | Caudal recomendado |
|---|---|---|
| 1 persona, estudio | 1 | 5-6 l/min |
| 2 personas, 1 baño | 1-2 | 10-11 l/min |
| 3-4 personas, 1-2 baños | 2-3 | 11-14 l/min |
| Familia grande, 2+ baños | 3+ | 14-17 l/min |
El salto térmico, la letra pequeña que nadie lee
El caudal que ves en la caja se declara con un incremento de temperatura de 25 grados. Es una convención de catálogo, no tu realidad. Si el agua entra de la red a 10 grados y quieres ducharte a 40, el salto que necesitas es de 30 grados, no de 25, y el caudal útil baja en la misma proporción: en torno a un 17 % menos. Con agua de red a 8 grados y una ducha a 41, el salto sube a 33 y el recorte pasa del 24 %. Ese es el motivo por el que un calentador que va perfecto en septiembre parece haberse estropeado en enero.
La física detrás es simple: la potencia útil en kilovatios equivale al caudal en litros por minuto multiplicado por el salto térmico en grados y por 0,07 aproximadamente. Un aparato de 11 l/min a 25 grados de salto está entregando unos 19 kW útiles; ese mismo aparato, si le pides 35 grados de salto, no puede dar más de unos 7,8 l/min. No es una avería, es aritmética. Por eso la recomendación práctica cuando dudas entre dos tamaños es subir uno: el caudal que sobra no molesta, el que falta se nota cada mañana de invierno.
| Modelo nominal | Caudal a Δt 25 °C (catálogo) | Caudal real a Δt 30 °C | Caudal real a Δt 35 °C |
|---|---|---|---|
| 5 l/min | 5,0 | 4,2 | 3,6 |
| 10 l/min | 10,0 | 8,3 | 7,1 |
| 11 l/min | 11,0 | 9,2 | 7,9 |
| 13 l/min | 13,0 | 10,8 | 9,3 |
Para poner esas cifras en contexto: una ducha con alcachofa moderna consume del orden de 6 a 9 litros por minuto, y un grifo de lavabo abierto a medias, entre 3 y 5. Un 5 l/min real da para una ducha justita de una sola persona y poco más; un 10 u 11 l/min cubre con holgura una ducha en invierno, y solo empieza a sufrir si alguien abre la cocina a la vez. Si te planteas dos duchas simultáneas de verdad, no busques un calentador más grande: normalmente sale mejor replantear la instalación con el instalador, porque a partir de cierto punto el limitante deja de ser el aparato y pasa a ser la presión de agua de la vivienda.
Encendido y modulación: piezo, pila e hidrogenerador
El sistema de encendido cambia la comodidad diaria y también el consumo. Hay tres familias en el mercado y conviene saber cuál estás comprando, porque en las fichas aparece con nombres comerciales confusos.
- Piezoeléctrico con llama piloto: es el sistema antiguo. Pulsas el botón, saltan chispas y enciendes un piloto que se queda ardiendo permanentemente para prender el quemador cuando abres el grifo. Funciona sin electricidad de ningún tipo, pero ese piloto está consumiendo gas las veinticuatro horas del día aunque no uses agua caliente. Si tu calentador es de este tipo, ahí tienes una parte del gasto de bombona que no aprovechas.
- Encendido electrónico por pilas: dos pilas alcalinas alimentan la chispa. No hay piloto permanente, así que solo se quema gas cuando abres el grifo. La pega es acordarse de las pilas: cuando se agotan, el síntoma típico es que el aparato tarda en encender, hace varios intentos o se corta a mitad de ducha. Antes de llamar al técnico, cambia las pilas.
- Hidrogenerador: una pequeña turbina interna aprovecha el propio paso del agua para generar la electricidad de la chispa. Ni piloto permanente ni pilas que cambiar. Es el sistema más cómodo y hoy es habitual en la gama de entrada. A cambio, necesita una presión mínima de agua para arrancar; en viviendas con poca presión puede dar problemas de encendido.
Qué es la modulación y por qué importa
Un calentador sin modulación funciona a todo o nada: el quemador da su potencia y punto. Si abres poco el grifo, el agua sale hirviendo; si abres mucho, sale tibia; y si alguien tira de la cisterna mientras te duchas, te llevas el clásico latigazo de temperatura. Un calentador modulante mide el caudal y la temperatura de salida y ajusta continuamente la potencia del quemador para mantener la consigna, de forma que la ducha se queda estable aunque cambie la presión.
Este detalle vale más que dos litros por minuto de más. Si el presupuesto da para elegir, prioriza en este orden: primero seguridad (estanco frente a atmosférico según dónde va instalado), después modulación con control de temperatura, y por último caudal máximo. Un 11 l/min modulante da mejor servicio real que un 14 l/min de todo o nada, y encima gasta menos gas porque no está quemando a plena potencia para calentar agua que luego mezclas con fría en el grifo.
Quién puede instalarlo y dónde puede ir
La instalación, la sustitución, la conexión y la puesta en marcha de un aparato de gas las realiza una empresa instaladora habilitada de gas, conforme al Reglamento técnico de distribución y utilización de combustibles gaseosos aprobado por el Real Decreto 919/2006 y sus instrucciones técnicas complementarias. No es una formalidad administrativa ni un peaje: el instalador comprueba la estanqueidad de la instalación, verifica que la estancia reúne las condiciones de ventilación y volumen, revisa que la evacuación de humos es la correcta para el tipo de aparato y deja constancia documental del trabajo.
Por eso en esta guía no vas a encontrar instrucciones para montar el aparato ni para manipular la conexión de gas, y desconfía de cualquier página que te las dé. Una fuga o una evacuación mal resuelta no avisa: no hay una fase de «va un poco regular» que te permita rectificar. Lo que sí puedes y debes hacer tú es elegir bien el aparato, preparar el hueco, pedir presupuesto por escrito a varias empresas habilitadas, comprobar que la empresa está registrada y guardar la documentación que te entreguen junto con la factura y el manual.
Ubicaciones prohibidas para un calentador atmosférico
Este punto concentra la mayor parte de los accidentes graves con calentadores en España. Un aparato de cámara abierta no puede instalarse en cuartos de baño, aseos, duchas ni dormitorios. La razón es directa: coge el aire de la propia habitación para quemar, y en un baño con la puerta cerrada, la ventana cerrada y el vapor de la ducha, el oxígeno disponible baja, la combustión se vuelve incompleta y empieza a producirse monóxido de carbono precisamente en el sitio donde estás encerrado y con menos capacidad de reaccionar. Muchas de las viviendas antiguas con el calentador dentro del baño son instalaciones heredadas de otra época que hoy no serían admisibles.
Si tu calentador está hoy en el baño, no lo uses con la puerta y la ventana cerradas y llama a un instalador habilitado para que evalúe la situación y te plantee la solución, que suele pasar por trasladarlo a otra ubicación o por sustituirlo por un aparato estanco. Los estancos, al no tomar aire del interior, admiten ubicaciones que el atmosférico tiene vetadas, siempre con las condiciones que fije el reglamento y el manual del fabricante. Y en ningún caso se instala un calentador en un garaje, en un hueco de escalera, en un armario sin ventilar o en un sótano por libre.
Instalación en galería, terraza o exterior
La galería acristalada y la terraza cerrada son las ubicaciones más habituales en España, y funcionan bien siempre que la ventilación sea permanente y real, no una ventana que abres cuando te acuerdas. Ventilación permanente significa rejillas fijas que no se pueden cerrar: una en la parte baja de la estancia, para la entrada de aire, y otra en la alta, para la salida. Taparlas porque entra frío es uno de los errores que más caro sale, y se hace mucho: cartones, cinta americana, un mueble delante. Si tienes rejillas tapadas, destápalas hoy.
Para intemperie de verdad existen modelos preparados para exterior, con protección contra la lluvia y sistema antiheladas, y también armarios homologados para alojar el aparato. Un calentador de interior colgado en una pared exterior sin protección no es una instalación válida: la humedad se come la electrónica y el quemador, y con temperaturas bajo cero puedes tener congelación del circuito de agua. Si tu clima tiene heladas, este es otro argumento a favor del propano y de un aparato con función antihielo.
Monóxido de carbono: lo que de verdad tienes que saber
Cuando la combustión del gas es completa, el resultado es dióxido de carbono y vapor de agua, y el conducto los saca fuera. Cuando falta aire, cuando el quemador está sucio o cuando la salida de humos está obstruida, la combustión se vuelve incompleta y aparece monóxido de carbono. Ese gas no huele, no se ve, no pica en los ojos ni en la garganta, y se une a la hemoglobina de la sangre con muchísima más facilidad que el oxígeno, de forma que te asfixia por dentro mientras respiras con normalidad. En España se producen intoxicaciones y muertes por esta causa todos los inviernos, y una parte importante están relacionadas con calentadores y braseros en estancias mal ventiladas.
Ojo con una confusión frecuente: el butano y el propano llevan un odorizante añadido, el mercaptano, que es lo que hace que una fuga huela a huevo podrido. Ese olor te protege de una fuga de gas sin quemar. No te protege del monóxido, porque el monóxido no es gas sin quemar, es el resultado de una combustión mala: sale por el conducto y no huele a nada. Que no huelas nada no significa que estés a salvo.
Síntomas de intoxicación por CO
Los síntomas se confunden con una gripe o con una resaca, y esa es su parte más peligrosa: la gente se acuesta pensando que está incubando algo. Vigila estas señales, sobre todo si el calentador está en marcha o acaba de estarlo:
- Dolor de cabeza, el síntoma más frecuente y el primero en aparecer.
- Náuseas, vómitos, mareo y sensación de debilidad o cansancio raro.
- Visión borrosa, confusión, torpeza al hablar o dificultad para concentrarse.
- Somnolencia intensa y, en exposiciones altas, pérdida de conciencia.
Hay dos patrones que deben encender todas las alarmas. El primero: que varias personas de la casa se encuentren mal a la vez, incluidas las mascotas, que suelen dar síntomas antes por su tamaño. Un virus no suele tumbar a toda la familia en la misma hora. El segundo: que los síntomas mejoren al salir a la calle y vuelvan al entrar en casa. Si te reconoces en cualquiera de los dos, actúa como si fuera monóxido.
Protocolo ante sospecha de monóxido o de fuga
- Ventila de inmediato: abre puertas y ventanas de par en par.
- Corta el gas si puedes hacerlo sin riesgo y sin entretenerte: cierra la llave de la bombona o de la instalación.
- Sal de la vivienda y saca a todo el mundo, incluidas las mascotas. No te quedes «a ver si se pasa».
- No acciones ningún interruptor, ni de la luz, ni del extractor, ni del timbre. No enciendas cerillas ni mecheros. No uses el móvil dentro de la casa.
- Llama al 112 desde la calle o desde casa de un vecino y di expresamente que sospechas de monóxido o de fuga de gas.
- No vuelvas a usar el aparato hasta que un instalador habilitado lo revise y te diga que es seguro.
Señales de que la combustión va mal
Antes de llegar a la intoxicación, el aparato suele avisar. Mira la llama: la de un calentador de gas bien reglado es azul y estable. Una llama amarilla o anaranjada, que baila, que hace puntas o que se despega del quemador está diciendo que le falta aire o que el quemador está sucio. Mira también las paredes y el propio aparato: manchas de hollín, tiznajos negros alrededor de la carcasa o en el arranque del conducto, o amarilleo de la pintura por encima del calentador. Y presta atención a la condensación excesiva en los cristales de la estancia cuando el aparato está funcionando. Cualquiera de estas señales es motivo para dejar de usarlo y llamar a un profesional habilitado, no para apuntarlo en la lista de cosas pendientes.
Detector de monóxido: cuál y dónde
Un detector de CO doméstico cuesta poco, se instala sin obra y es lo único que te avisa de un gas que no puedes percibir. Busca marcado CE y conformidad con la norma EN 50291 para uso doméstico, y desconfía de aparatos sin norma de referencia vendidos en marketplaces genéricos. Colócalo en la misma estancia del aparato de gas o en la contigua donde duerma gente, a la altura que indique el fabricante, lejos de corrientes de aire directas, del vapor de la ducha y de la campana de la cocina. Pruébalo con el botón de test cada pocos meses y respeta la fecha de caducidad del sensor, que suele estar impresa en la carcasa: un detector caducado da una falsa sensación de seguridad. Y que quede claro: el detector es el último aviso, no un sustituto de la ventilación ni de las revisiones.
Si algún día tienes que elegir entre gastar cincuenta euros en un accesorio del calentador o en un detector de monóxido homologado, elige el detector. Es el único componente de la instalación que puede despertarte de madrugada.
Consumo real y cuánto dura una bombona
Los números aquí son sencillos si partes de la energía que contiene el envase. Una bombona doméstica de butano de 12,5 kg guarda del orden de 155 kWh de energía, resultado de multiplicar su contenido por el poder calorífico del butano. Ese es el techo teórico: al rendimiento del aparato hay que descontarle lo que se va por el conducto de humos, así que de esos 155 kWh acaban en tu agua unos 125 o 135 si el calentador es moderno, y algo menos si es un atmosférico antiguo con piloto permanente.
Un calentador de 11 l/min a plena potencia está consumiendo alrededor de 19 o 20 kW mientras la llama está encendida. Con esa cifra en la mano, la bombona daría para unas ocho horas de llama continua. Como nadie tiene el grifo abierto ocho horas seguidas, lo que importa es cuánto tiempo real de llama acumulas: una ducha de siete minutos con el calentador trabajando de verdad la mitad del tiempo consume del orden de un par de kilovatios hora. Traducido a la vida doméstica, dos personas que solo usen el calentador para el aseo suelen moverse entre tres semanas y dos meses por bombona, y una familia de cuatro con duchas largas puede bajar de las tres semanas en pleno invierno.
Si quieres afinar tu propio cálculo sin fórmulas raras, haz esto: apunta la fecha en que estrenas bombona con un rotulador en la propia etiqueta y la fecha en que se te acaba. Dos ciclos completos te dan una media personal mucho más fiable que cualquier tabla. A partir de ahí, si quieres reducir el gasto, los tres factores que más mueven la aguja son bajar la temperatura de consigna del calentador, acortar duchas y poner una alcachofa de bajo caudal: el ahorro de agua caliente es directamente ahorro de gas. Para saber cuánto te cuesta cada recarga, consulta el precio actualizado de la bombona de butano, que en el caso del envase regulado se revisa periódicamente y se publica en el BOE, y compáralo con el precio del propano si te planteas cambiar de combustible.
Butano frente a termo eléctrico y bomba de calor
La pregunta que sigue a «qué calentador compro» suele ser «¿y no me saldría mejor eléctrico?». La respuesta honesta es que depende de tres cosas: cuánta agua caliente gastas, qué precio de electricidad tienes contratado y cuánto puedes invertir de entrada. Esta tabla resume las diferencias estructurales, que son las que no cambian con la tarifa del mes.
| Criterio | Calentador butano | Termo eléctrico | Bomba de calor ACS |
|---|---|---|---|
| Inversión inicial | Baja | La más baja | Alta |
| Agua caliente disponible | Ilimitada, instantánea | Limitada al depósito | Limitada al depósito |
| Espacio necesario | Mínimo, más la bombona | Depósito de 50-200 l | Depósito grande y ventilación |
| Energía consumida por kWh de calor | Más de 1 (rendimiento <100 %) | ≈ 1 kWh eléctrico | Fracción de 1 (COP > 1) |
| Riesgo de monóxido | Sí, hay combustión | No | No |
| Depende de la red eléctrica | No (salvo estancos) | Sí | Sí |
| Mantenimiento típico | Quemador, intercambiador, humos | Ánodo y resistencia | Ánodo, filtros, circuito |
El termo eléctrico gana en simplicidad y en precio de entrada, y no tiene combustión ni conducto de humos. Su pega estructural es que convierte un kilovatio hora eléctrico en poco menos de un kilovatio hora de calor: el coste de uso queda pegado a tu tarifa. Además, guarda el agua caliente en un depósito, con lo que la disponibilidad es limitada y hay pérdidas por la propia acumulación, aunque a cambio te deja programar la carga en las horas más baratas si tienes tarifa por tramos. Si te interesa esa comparación con números de tarifa, tenemos un análisis específico de gas frente a electricidad.
La bomba de calor para agua caliente sanitaria es la opción más eficiente en energía final: no genera calor quemando ni por resistencia, sino que lo mueve desde el aire, de modo que entrega varias unidades de calor por cada unidad de electricidad que consume. El coeficiente que declaran los fabricantes se mide en condiciones normalizadas, así que tómalo como referencia comparativa y no como promesa para tu caso concreto. Lo que sí es seguro es que la inversión inicial es muy superior a la de un calentador de butano, que necesita un buen hueco para el acumulador y ventilación, y que su rendimiento cae cuando el aire del que extrae calor está muy frío.
Alternativa moderna
Si estás pensando en sustituir tu calentador de butano y tienes espacio, la bomba de calor para ACS (aerotermia) es la opción que menos energía final consume y la que elimina la combustión dentro de casa. A cambio pide una inversión inicial bastante superior, sitio para el acumulador y una instalación eléctrica que aguante. Pide presupuesto a instaladores de tu zona y compara el coste de uso con tu consumo real, no con medias de catálogo.
Qué esperar de cada gama del mercado
No hacemos pruebas de laboratorio ni tenemos aparatos en banco de ensayo: lo que sigue es una lectura de las fichas técnicas de los fabricantes y de qué prestaciones se encuentran en cada tramo de precio. Contrasta siempre el manual del modelo concreto antes de comprar, porque dentro de una misma familia comercial conviven versiones para butano, para propano y para gas natural, y no son intercambiables.
Gama de entrada: atmosférico de 5 a 11 l/min
Aquí encajan familias muy vendidas en España como la serie Optima de Cointra. Suelen ser atmosféricos con encendido por hidrogenerador, sin pilas ni conexión eléctrica: el sensor de caudal enciende la llama al abrir el grifo. Mecánica sencilla, repuestos accesibles y servicio técnico extendido. Lo que no vas a encontrar en este tramo es modulación fina ni control digital de temperatura, así que la estabilidad de la ducha depende de que la presión de agua sea constante.
Para quién: una o dos personas, un solo baño, ubicación en galería ventilada y presupuesto ajustado.
Gama media: estanco de 11 a 14 l/min con electrónica
El salto de verdad. Familias como la Hydronext de Junkers (Bosch) se plantean con cámara estanca, ventilador y encendido electrónico sin llama piloto permanente, lo que evita el goteo de gas de los pilotos antiguos. Muchos modelos incorporan pantalla de temperatura y función antiheladas para instalaciones expuestas al frío. Es la compra sensata si el aparato va dentro de la vivienda o si quieres dejar de preocuparte por la ventilación de la estancia.
Para quién: dos a cuatro personas, uso diario intensivo, ubicación interior o clima frío.
Gama alta: estanco modulante de 14 l/min en adelante
Familias como la turboMAG de Vaillant llevan modulación de potencia en todo el rango, lo que mantiene la temperatura estable aunque cambien el caudal y la presión del agua. Interfaz digital, mejor control de la consigna y comportamiento más fino a caudales bajos. Tiene sentido en viviendas con dos baños donde se pide agua caliente en varios puntos, o cuando la presión de red es irregular y quieres que el aparato compense.
Para quién: familias numerosas, dos baños, exigencia de confort en la ducha.
Dos comprobaciones antes de pagar, sea cual sea la gama. La primera: que el aparato lleve marcado CE y esté declarado para el gas que vas a usar; en la placa de características figura la categoría de gas y la presión de alimentación. La segunda: mira la etiqueta energética que acompaña a los calentadores de agua, con su clase y su perfil de carga (los perfiles indican el patrón de consumo para el que se ha evaluado el aparato). Comparar dos modelos con perfiles de carga distintos es comparar cosas diferentes, y esa es una trampa habitual en las fichas de las tiendas.
Seguridad diaria: lo que todo usuario debe saber
Los calentadores modernos incorporan varios sistemas de seguridad que los hacen fiables: sonda de temperatura, sensor de tiro que detecta si los humos no salen, y corte de gas si la llama se apaga. Esos automatismos funcionan mientras el aparato esté limpio y la instalación en condiciones, así que el usuario tiene su parte:
- Ventilación permanente: los calentadores atmosféricos requieren una rejilla en la parte inferior de la estancia y otra en la superior. Nunca las tapes, aunque entre frío. Un cartón puesto en noviembre es una intoxicación en enero.
- Detector de monóxido de carbono: instala uno con marcado CE conforme a EN 50291 en la estancia del aparato o en la contigua donde se duerma, y prueba el botón de test con regularidad.
- Revisión periódica: la normativa establece revisiones periódicas de las instalaciones receptoras de gas; consulta con tu distribuidora o con una empresa instaladora habilitada qué periodicidad te aplica según tu tipo de suministro. Además de la instalación, conviene que un técnico revise el aparato: estanqueidad, combustión y estado del conducto de evacuación.
- Salida de humos: el conducto debe estar íntegro, bien encajado y sin obstrucciones. Los nidos de pájaros en la boca exterior son una causa frecuente y estacional de retroceso de gases hacia el interior.
- Tubo flexible y regulador: tienen vida útil limitada y deben estar homologados y en buen estado, sin grietas ni endurecimiento. Su sustitución corresponde al instalador habilitado o a la distribuidora, siguiendo las indicaciones del fabricante y la normativa vigente.
- Llave de corte: aprende dónde está y cómo se cierra la llave de tu instalación, y que lo sepa todo el que vive en la casa. En una emergencia no hay tiempo de buscarla.
La estafa del falso inspector del gas
Es uno de los fraudes más repetidos y persistentes de España, y funciona porque juega con el miedo. El patrón se repite casi siempre igual: alguien llama al telefonillo sin cita previa, dice que viene a hacer «la inspección obligatoria del gas», enseña una acreditación plastificada con aspecto oficial y mete prisa. Una vez dentro, hace una comprobación de treinta segundos, dictamina que la instalación no cumple, cambia un tubo o un regulador que no hacía falta cambiar y presenta una factura muy por encima del precio de mercado, a menudo pidiendo pago en efectivo o por datáfono en el momento. En muchos casos ni siquiera está habilitado para tocar una instalación de gas.
Cómo distinguirla
- Nadie legítimo aparece sin avisar: las revisiones reales se comunican con antelación por escrito o mediante aviso de la distribuidora, y se puede concertar día y hora.
- Prisa y presión: «tengo el coche en doble fila», «si no lo arreglo ahora le corto el suministro». Un profesional espera tranquilamente a que llames para confirmar.
- Se niega a identificarse a fondo: pide nombre completo, empresa y NIF, y llama tú al teléfono oficial de tu distribuidora o de la empresa instaladora que aparece en tu documentación. No uses el número que te dé él.
- Amenazas de multa o de corte: quien puede sancionar es la administración competente, no un operario que llama a tu puerta. Cualquier importe que te digan en la puerta, tómalo como señal de alarma.
- Pago inmediato en efectivo y sin factura completa: exige siempre factura con todos los datos fiscales de la empresa. Sin factura no hay reclamación posible.
Qué hacer: no abras, o si ya has abierto, no le dejes tocar nada y dile que vas a llamar para confirmar. Si insiste o se pone agresivo, llama al 112. Si ya has pagado, guarda todo lo que tengas (factura, recibo, fotos, descripción física) y presenta reclamación de consumo y denuncia. Y avisa a los vecinos mayores del edificio: los timadores trabajan portal por portal y suelen elegir la franja de la mañana en la que hay más gente sola en casa.
Regla simple para toda la casa: al gas nunca sube nadie por sorpresa. Si no lo has pedido tú y no te lo han avisado por escrito, no entra.
Mantenimiento: qué se hace y cada cuánto
Un calentador instantáneo de gas tiene tres puntos que envejecen: el quemador, el intercambiador y el circuito de humos. Nada de eso es tarea del usuario más allá de lo obvio, y conviene entender por qué para no dejarse convencer de recambios innecesarios.
Limpieza del quemador
Con los años se acumula polvo, pelusa y restos de combustión en las ranuras del quemador, y el reparto de la llama se descompensa. El síntoma es justo el que ya conoces: llama irregular, amarillenta o ruidosa. La limpieza la hace el técnico con el aparato abierto, desmontando el quemador y comprobando después la combustión con analizador. Lo único que puedes hacer tú con seguridad es mantener limpio el exterior de la carcasa y las rejillas de la estancia, con el aparato apagado y sin desmontar nada.
Cal en el intercambiador y dureza del agua
Este es el gran enemigo del calentador instantáneo en buena parte de España. El intercambiador es un serpentín por el que pasa el agua mientras la llama la calienta; cuanto más dura es el agua y más alta la temperatura de consigna, más rápido precipita la cal en su interior. Una capa de cal actúa como aislante entre la llama y el agua: el aparato quema igual pero calienta peor, sube el consumo, se recalienta el metal y el caudal cae porque la sección de paso se estrecha.
Dos medidas de sentido común que sí están en tu mano. Primera: no pongas la consigna más alta de lo necesario. Trabajar a 55 grados en lugar de a 65 reduce mucho la precipitación de cal y, de paso, el riesgo de quemadura. Segunda: si vives en una zona de agua dura, valora un tratamiento en la entrada de la vivienda y espacia menos las revisiones. La desincrustación del intercambiador es un trabajo de servicio técnico y llega un momento en que sale más a cuenta cambiar la pieza, o el aparato entero si ya tiene muchos años.
Un apunte que ahorra dinero mal gastado: en un calentador instantáneo no hay ánodo de sacrificio. El ánodo es una pieza de los termos eléctricos de acumulación, que sí tienen un depósito de agua estancada que proteger de la corrosión. Si alguien te ofrece «cambiar el ánodo» de tu calentador instantáneo de gas, está vendiéndote algo que tu aparato no lleva.
Conducto de evacuación
El conducto se revisa buscando corrosión, desencajes en las uniones, aplastamientos y obstrucciones. La boca exterior debe estar libre: los nidos, las hojas y los restos de obra son motivos habituales de retroceso de humos. Si has hecho reforma en la fachada, si han cerrado la galería o si han cambiado ventanas por otras estancas, avisa al instalador: cambiar la estanqueidad de la envolvente altera la ventilación de la que depende un aparato atmosférico, y ese es un escenario de riesgo que la gente no ve venir.
Averías típicas y qué significan
| Síntoma | Causas habituales | Qué hacer |
|---|---|---|
| El agua sale templada | Bombona casi vacía o fría, consigna baja, exceso de caudal, cal en el intercambiador, quemador sucio | Comprueba bombona y consigna; si persiste, servicio técnico |
| Se corta a mitad de ducha | Pilas agotadas, caudal por debajo del mínimo de arranque, sensor de tiro que actúa, presión de agua irregular | Cambia las pilas; si sigue, no lo fuerces y llama al técnico |
| Cuesta encender | Poca presión de agua en modelos de hidrogenerador, electrodo sucio, bombona con poca presión | Revisa presión y bombona; el electrodo lo limpia el técnico |
| Llama amarilla u hollín | Combustión incompleta por falta de aire o suciedad | Deja de usarlo, ventila y llama a instalador habilitado |
| Olor a gas | Fuga en conexión, tubo deteriorado, regulador mal asentado | Cierra la llave, ventila, sal, no toques interruptores, 112 |
| Ruido fuerte al encender | Encendido retardado por electrodo o quemador sucios | No es normal: revisión técnica |
| Gotea agua del aparato | Junta o intercambiador dañado, congelación previa | Cierra el agua y avisa al servicio técnico |
Fíjate en el criterio que recorre toda la tabla: los problemas de confort admiten comprobaciones sencillas por tu parte (bombona, consigna, pilas, presión), y los problemas de combustión o de olor no admiten ninguna. En cuanto entra en juego la llama, el hollín o el olor a gas, la única respuesta correcta es dejar de usar el aparato y llamar a quien está habilitado para tocarlo.
Las bombonas: propiedad, revisión y sustitución
La bombona no es tuya aunque hayas pagado por ella. Los envases de gas licuado son propiedad de la empresa distribuidora, que los recoge, los inspecciona, los repara o los retira cuando ya no son aptos, y los devuelve al circuito. Por eso pagas un depósito de garantía la primera vez y luego solo la recarga, y por eso no puedes trasvasar gas de una a otra, ni rellenarlas por tu cuenta, ni repintarlas, ni usarlas para otra cosa.
Cada envase lleva grabados sus datos y la referencia de su revisión periódica. Ese control lo hace la distribuidora, no tú y no el punto de venta. Lo que sí te corresponde es una comprobación visual antes de aceptar la entrega: rechaza cualquier bombona con óxido importante, con golpes profundos, con la válvula dañada o con el precinto roto o manipulado, y pide otra. Es tu derecho y no tienes que dar explicaciones. Cuando la recibas, colócala siempre en vertical, en un sitio ventilado, sin fuentes de calor cerca y sin obstaculizar salidas, y guarda las bombonas de repuesto igual: en vertical y ventiladas, nunca en un sótano ni en un armario cerrado.
Sobre el precio, el envase doméstico de butano tiene un precio máximo de venta regulado que se actualiza de forma periódica y se publica oficialmente, mientras que otros formatos y el propano en envase o depósito siguen reglas distintas. Puedes seguir la evolución en nuestras páginas de precio del butano Repsol y de precio de la bombona Cepsa, y comparar combustibles en gas natural frente a butano.
Instalación: requisitos y presupuesto
La instalación de un calentador de gas butano la realiza siempre una empresa instaladora habilitada, que emite la documentación correspondiente. Si se trata de sustituir un calentador existente por otro equivalente, el trabajo es rápido porque la toma de gas y la salida de humos ya están resueltas; aun así, el técnico debe comprobar que la instalación previa sigue siendo válida para el aparato nuevo, porque un modelo con más potencia puede exigir otro conducto o más ventilación.
Para una instalación nueva, el técnico verifica que la estancia cumple los requisitos de ventilación y de volumen, que la evacuación de humos tiene el trazado y el diámetro adecuados al tipo de aparato, y que las distancias entre el envase, la instalación y el calentador son las correctas. No hay una tarifa oficial de mano de obra: pide presupuesto por escrito a dos o tres empresas habilitadas de tu zona, con el desglose de material y trabajo, y comprueba si incluye la retirada del aparato viejo y la puesta en marcha. Desconfía de precios muy por debajo del mercado y de quien te lo ofrezca sin factura.
Guarda toda la documentación en la misma carpeta que la factura del aparato y el manual. Te va a hacer falta en tres momentos: si tienes que reclamar en garantía, si vendes o alquilas la vivienda y si el seguro del hogar te pide acreditar que la instalación estaba en regla tras un siniestro. Ese último punto es el que más disgustos da, porque un aparato conectado por libre puede dejarte sin cobertura justo cuando la necesitas.
Tus derechos al comprar el calentador
La garantía legal de conformidad es de tres años desde la entrega para los productos comprados a partir del 1 de enero de 2022, según el Real Decreto ley 7/2021, que amplió el plazo anterior de dos años. Durante ese tiempo, si el aparato no es conforme, puedes exigir su reparación o sustitución sin coste y, si eso no resuelve, la rebaja del precio o la resolución del contrato. La garantía la responde el vendedor, así que no te dejes mandar directamente al fabricante como única vía. Conserva la factura: es el documento que acredita la fecha de entrega.
Si compras a distancia, por internet o por teléfono, tienes además 14 días naturales para desistir sin justificación, conforme a los artículos 102 a 108 del RDL 1/2007, con derecho a comprobar el producto igual que lo harías en una tienda física. Que el embalaje esté abierto no es motivo para rechazar el desistimiento; lo que sí puede hacer el vendedor es descontar la disminución de valor si has manipulado el aparato más allá de lo necesario para comprobar su naturaleza y funcionamiento. Ten en cuenta que un calentador ya instalado y puesto en marcha por un técnico es difícil de devolver en esas condiciones, así que decide el modelo antes de que venga el instalador, no después.
Una advertencia sobre productos comprados en marketplaces a vendedores fuera de la Unión Europea: puedes encontrarte con aparatos sin marcado CE válido, sin manual en castellano y sin servicio técnico en España, y con un vendedor al que resulta imposible reclamar. En un aparato que quema gas dentro de tu casa, eso no es un ahorro, es un riesgo. Compra a vendedores con presencia en España y comprueba que la marca tenga red de servicio técnico oficial en tu provincia.
Cinco errores que se repiten al comprar
- Elegir por litros y nada más. El caudal de catálogo se declara a 25 grados de salto y la modulación importa tanto como el tamaño. Un 11 modulante bate a un 14 de todo o nada en confort real.
- Comprar el aparato del gas equivocado. Los modelos de gas natural y los de butano o propano no son intercambiables sin transformación oficial. Comprueba la categoría de gas en la placa de características antes de pagar.
- Poner un atmosférico donde no puede ir. Baños, aseos y dormitorios están descartados para aparatos de cámara abierta. Si el hueco que tienes es ese, el presupuesto tiene que contemplar un estanco o un traslado.
- Ahorrar en la instalación. Un aparato bueno mal instalado es peor que uno modesto bien instalado. Empresa habilitada, presupuesto por escrito y documentación.
- Olvidar el mantenimiento hasta que falla. El calentador avisa antes de romperse, con llama irregular, caudal que cae o cortes intermitentes. Los avisos son gratis; ignorarlos, no.
Preguntas frecuentes
¿Puedo instalar un calentador de gas butano en el cuarto de baño?
Un calentador atmosférico de cámara abierta no puede instalarse en cuartos de baño, aseos ni dormitorios: toma el aire de la propia estancia para quemar y, si la ventilación falla, la combustión se degrada y genera monóxido de carbono justo donde estás encerrado y con la puerta cerrada. Los aparatos estancos, de cámara cerrada, admiten ubicaciones vetadas a los atmosféricos porque no cogen aire del interior, pero la ubicación concreta la decide y certifica el instalador habilitado según el reglamento de gas y el manual del fabricante.
¿Puedo cambiar yo mismo el calentador?
No. La instalación, la sustitución y la puesta en marcha de un aparato de gas las hace una empresa instaladora habilitada conforme al RD 919/2006, que comprueba estanqueidad, ventilación y evacuación de humos y deja constancia documental. Un aparato conectado por tu cuenta no tiene respaldo, puede dejarte sin cobertura del seguro del hogar y, sobre todo, puede matarte por monóxido sin que huelas nada.
¿Cuántos litros por minuto necesito de verdad?
Los litros de la etiqueta se declaran con un salto térmico de 25 grados. En invierno, con agua de red a 10 grados y ducha a 40, el salto es de 30 y el caudal útil baja alrededor de un 17 %. Para una persona basta un 5 o 6 l/min; para dos personas y un baño, 10 u 11; para tres o cuatro personas o dos puntos simultáneos, de 11 a 14. Si dudas entre dos tamaños, sube uno.
¿Cuánto dura una bombona de butano con un calentador?
Una bombona de 12,5 kg contiene del orden de 155 kWh. Un calentador de 11 l/min consume unos 19 o 20 kW mientras la llama está encendida, así que en marcha continua vaciaría la bombona en unas ocho horas de llama. Como las duchas son cortas, dos personas que solo usen el calentador para el aseo suelen estar entre tres semanas y dos meses por bombona, según duración de las duchas, estación y si se usa también en cocina.
¿Por qué funciona peor en invierno?
Por dos motivos que se suman. El agua entra más fría de la red y el aparato tiene que darle más salto térmico, con lo que el caudal útil cae. Y el butano hierve alrededor de cero grados: si la bombona se enfría, el gas no se evapora al ritmo que pide el quemador, la presión baja y la llama se queda corta. Por eso el butano es un gas de interior y el propano, que hierve muy por debajo de cero, es el de exterior.
¿Cómo sé si estoy sufriendo una intoxicación por monóxido?
El monóxido no huele, no se ve y no irrita. Los síntomas parecen una gripe o una resaca: dolor de cabeza, náuseas, mareo, debilidad, visión borrosa y confusión. Dos señales orientan mucho: que varias personas o también las mascotas se encuentren mal a la vez, y que todos mejoren al salir a la calle y empeoren al volver a entrar. Ante la sospecha: ventila, sal, no acciones interruptores y llama al 112.
¿La llama amarilla es normal?
No. La llama de un calentador bien reglado es azul y estable. Amarilla, anaranjada o despegada del quemador indica combustión incompleta por falta de aire o suciedad, y esa es justo la que produce monóxido. Lo mismo vale para el hollín y los tiznajos negros alrededor del aparato o del conducto. Deja de usarlo y llama a un instalador habilitado.
¿Es obligatorio el detector de monóxido de carbono?
En viviendas particulares no hay una obligación estatal general, aunque algunas normativas autonómicas y de determinados locales sí lo exigen. Recomendarlo es otra cosa: cuesta poco, se pone sin obra y avisa de lo único que no puedes detectar con los sentidos. Elige uno con marcado CE conforme a EN 50291, respeta la caducidad del sensor y prueba el botón de test cada pocos meses.
¿Qué diferencia real hay entre butano y propano?
El butano hierve alrededor de cero grados y llega al aparato a unos 28-30 mbar; el propano hierve muy por debajo de −40 y se sirve a unos 37 mbar. Por eso el propano funciona en exterior y en invierno donde el butano pierde presión. Por kilo dan una energía parecida, así que la diferencia práctica está en dónde puedes poner el envase y en el formato disponible, no en el calor que entregan.
¿Puedo poner un calentador de gas natural con una bombona de butano?
No directamente. Cada aparato sale de fábrica con inyectores y reglaje para una categoría de gas y una presión concretas. Algunos modelos admiten transformación mediante el kit oficial del fabricante, y ese cambio lo hace el servicio técnico y queda documentado. Forzar un aparato con un gas para el que no está preparado descuadra la combustión y es una vía directa a producir monóxido.
¿Cada cuánto hay que revisar la instalación?
La normativa establece revisiones periódicas de las instalaciones receptoras de gas, y la periodicidad exacta depende del tipo de suministro que tengas. Consúltalo con tu distribuidora o con una empresa instaladora habilitada, y añade por tu cuenta una revisión del aparato: combustión, estanqueidad y estado del conducto de humos. Ninguna revisión legítima aparece por sorpresa en tu puerta sin haberte avisado antes.
¿Qué garantía y qué devolución tengo?
Tres años de garantía legal de conformidad desde la entrega para compras a partir del 1 de enero de 2022 (RDL 7/2021), que responde el vendedor. Si compras a distancia, además 14 días naturales de desistimiento sin justificación y con derecho a comprobar el producto (arts. 102-108 del RDL 1/2007). Que el embalaje esté abierto no invalida el desistimiento, aunque el vendedor puede descontar la depreciación si has manipulado el aparato más allá de lo necesario para comprobarlo.
Nota de transparencia: esta guía se basa en documentación técnica de fabricantes y en la normativa española de gas vigente. No realizamos ensayos propios de aparatos ni publicamos valoraciones basadas en reseñas de usuarios. La información sobre instalación, ubicación y seguridad tiene carácter divulgativo y no sustituye al criterio de una empresa instaladora habilitada de gas, que es quien debe evaluar tu caso concreto. Ante cualquier síntoma de intoxicación por monóxido de carbono, llama al 112.